viernes, 14 de febrero de 2014

502. Domingo VI, Si tu ojo te escandaliza



Si tu ojo te escandaliza

Homilía en el domingo VI del tiempo ordinario, ciclo A
Mateo 5,17-37

Texto evangélico:
No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad so digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumple y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te dio que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido con ella adulterio en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehena.
Se dijo: “El que repudie a su mujer, que el dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer – no hablo de unión ilegítima – ys e casa con otra, comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo no digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Hermanos:
1. Esta página del santo Evangelio es una página de fuego. Así nos atrevemos a decir, porque no nos atrevemos a cogerla en nuestras manos. Es una página en la que está crepitando la santidad de Dios. Y Jesús quiere esa comunidad santa, totalmente purificada de Dios.
Jesús no es un moralista, un sabio moralista, y su doctrina no puede llamarse “moral”, aunque empelemos la expresión de “moral cristiana”, para poder entendernos frente a otros tipos de moral de otras religiones, pero la palabra “moral” no es adecuada para traducir las exigencias que presenta Jesús.
Moral es el recto comportamiento según la razón humana. Aristóteles escribió una hermosa moral, la Ética a Nicómaco. Nicómaco era su hijo.

2. “Si tu ojo te escandaliza…”, ten cuidado, vigila, no te metas en el peligro, sé prudente… Eso es lo correcto, eso es la moral, eso habría dicho Aristóteles.
Si tu ojo te escandaliza, arráncatelo y tíralo. Esto no es una exageración, no es una hipérbole, no un hebraísmo…o cosa parecida. No es una correcta exégesis (he de añadir: a mi humilde entender) el ir por estos caminos, porque todas estas soluciones lingüístico-literarias debilitan la revelación de Jesús. Obviamente Jesús no nos manda mutilarnos. Sería absurdo pensarlo de distinta forma. Aunque haya habido en la historia ejemplo de personas generosas que se hayan mutilado haciéndolo en su sentir por el reino de los cielos. No es eso lo que pide Jesús; sería malentender sus palabras.

3. Si tu ojo te escandaliza, arráncatelo y tíralo… ¿Qué es lo que esto significa? Esto significa:
- En los trances decisivos de tu vida (pues todos tenemos esos trances en los que nos podemos jugar el todo),
- actúa desde Dios, absolutamente desde Dios, pues se trata de algo en que queda implicada la fidelidad a Dios,
- actúa con energía
- y actúa con radicalidad total. Has de jugar el todo por el todo: todo tu ser por el todo que es la voluntad divina.
Esto es, hermanos, darle a la vida humana una importancia y transcendencia total. Esto es liberar al hombre de la esclavitud de sí mismo y de la esclavitud a la que nos somete el ambiente y la opinión reinante.
El verdadero discípulo de Cristo es un liberado del Evangelio para la gloria de Dios, y anuncia de este modo la vida nueva que Jesús ha traído.
En suma, si tu ojo te escandaliza, arráncatelo y tíralo…Son palabras que tenemos que profundizarlos, porque, evidentemente, llevan dentro un misterio hermoso de liberación, y, en definitiva, de amor.

4. Esta serie de antítesis entre “Habéis oído que se dijo…, Pero yo os digo”, nos lleva a preguntarnos para obtener una respuesta satisfactoria: ¿Cuál es la verdadera efigie de Jesús que emerge de los Evangelios, en la cual se junten en un solo ser la infinita ternura y misericordia y la suma radical de sus exigencias? Porque las dos cosas se dan en Jesús y no se las puede amalgamar cuantitativamente por un mitad y mitad.
Para preparar el Sínodo de Obispos sobre la familia está circulando por las diócesis un cuestionario en torno a problemas actualísimos sobre preparación al matrimonio, vivencia del matrimonio, situación de matrimonios deshechos. Y circulan estadísticas sobre el tanto por ciento piensa así de las relaciones sexuales prematrimoniales, de si se ha de dar o no la comunión a esposos divorciados y vueltos a casar…
El tanto por ciento de opiniones no demuestra nada. Simplemente deja constancia de un sentir que puede ser acertado o equivocado. La solución no es llegar a un consenso de las partes, que es la forma de hacer las leyes civiles. Mas nosotros queremos el Evangelio de Jesús con todo su fulgor y toda su fascinación y suavidad.

5. Hay que volver a Jesús y a sus palabras de fuego que son, al mismo tiempo, palabras de misericordia. Muchas veces la misericordia es dolorosa, como la misericordia del médico que mete el bisturí.
Para orientar cualquier solución – que las soluciones no son de por sí evidentes – hay que refugiarse en el misterio de Jesús Hijo de Dios. Él quiere nuestro bien y nuestro bien total, no nuestro bien a medias.
Él ha visto que Dios se ha revelado, aunque los hombres, encogidos en nuestro egoísmo, aprisionemos la verdad de Dios. En la Ley de Moisés ha visto la luz de Dios, pero quiere darnos esa luz en todo su esplendor. Por eso habla con tal autoridad, con tal fuerza, con tal luminosidad.
Los pastores de la Iglesia, lo mismo que los fieles, porque todos somos igualmente discípulos de Jesús, herederos de su mensaje, tenemos que ponernos en la órbita de Jesús, para discernir cuál es exactamente la voluntad de Dios en este hoy de la historia.

6. Señor Jesús, hoy traemos ante ti una súplica ardiente. La comunidad cristiana está reflexionando sobre el matrimonio, sobre su belleza y sus exigencias, sobre el amor que libera. Tú, que en tu vida y en tus palabras, en tu cruz y resurrección, llevas el amor de Dios, ilumina nuestras decisiones con el rayo divino de tu amor. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes 14 febrero 2014

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesantísimo pasaje evangélico, del que me he permitido extraer dos párrafos.

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Y si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, que le dé carta de divorcio. Pero yo os digo, que todo el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. (DICTUM EST AUTEM QUICUMQUE DIMISERIT UXOREM SUAM DET ILLI LIBELLUM REPUDII. EGO AUTEM DICO VOBIS QUIA OMNIS QUI DIMISERIT UXOREM SUAM EXCEPTA FORNICATIONIS CAUSA FACIT EAM MOECHARI ET QUI DIMISSAM DUXERIT ADULTERAT).

El texto del segundo párrafo del pasaje evangélico, que me he permitido transmitirlo en el respetable latín, no dice “NO HABLO DE UNIÓN ILEGÍTIMA”. Está incorrectamente traducido. Dice otra cosa. La traducción no deja lugar a dudas. Por otro lado es evidente de que cuando existe “unión ilegitima”, es absurdo de hablar de "divorcio" como tal, pues sólo hay divorcio cuando hay matrimonio. El caso de la samaritana de evangelista san Juan es el mejor ejemplo .....

En el primer párafo el evangelista pone en boca de Jesús el caso del adulterio cometido por el hombre que mira a una mujer para codiciarla. Es de suponer que también se referiría también al caso contrario (que se omite) de que la mujer cometiera la misma falta.

Juan José.

Anónimo dijo...

EXCEPTA FORNICATIONIS CAUSA.

"HABÉIS OÍDO QUE SE DIJO: NO COMETERÁS ADUTERIO.- PUES YO OS DIGO (....)".

En el Sermón de la Montaña, Jesucristo expone leyes que Dios había dado a Moisés, y luego ofrece su propia interpretación de ellas, una interpretación mucho más radical y que se presenta como autorizada.

Esto se recoge en las denominadas antítesis de san Mateo, cap. V. Lo que Jesucristo dice al interpretar la Ley se presenta como algo tan autorizado como la Ley misma.

En algunas ocasiones estas interpretaciones autorizadas de la Escrituras parecen, de hecho, revocar algunas de las leyes que se recogen en ellas. Este es el caso de la norma sobre el divorcio, en que la Ley de Moisés advierte que el que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Es una ley que aparece en el Deuteronomio. Sin embargo Jesucristo dice: "TODO EL QUE REPUDIA A SU MUJER, EXCEPTO EN CASO DE FORNICACIÓN. LA HACE SER ADÚLTERA; Y EL QUE SE CASA CON LA REPUDIADA, COMETE ADULTERIO".

Resulta difícil de entender cómo se puede respetar el mandato de Moisés de dar actas de divorcio, cuando por mandato de Jesucristo el divorcio ha dejado de ser una opción.

Juan José

Anónimo dijo...

Se procura poner acentos a todas las expresiones fonéticas que lo precisan, no sólo a las íes.

Juan José.

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