martes, 15 de abril de 2014

527. Semana Santa - El Crucifijo



Contemplación del Crucifijo

Muy pronto los cristianos veneraron la cruz de Cristo – no el Crucifijo o representación del Crucificado, que aparece siglos más tarde – como signo total de la persona de Cristo. La Cruz no era el patíbulo sino, más bien, el triunfo, signo de salvación. Los símbolos judeo-cristianos se multiplican. Aparte de la T (la Thau de Ez 9,4-6, recogida por Ap 7,3-10;  9,4; 14,1), el símbolo salvífico de la Cruz era el áncora, la vela de los navíos, el arado de los labradores…, la cruz cósmica de los cuatro puntos cardinales. San Justino (c. 100/114 - 162/168), nacido en Nablus, Palestina, mártir en Roma, escribía:

Reflexionad sobre toda las cosas del mundo, si se efectúan sin esta figura [de la Cruz] o si no pueden tener conexión con ella. El mar no es surcado si ese trofeo que se llama vela  no se yergue íntegro en la nave; la tierra no se ara sin este símbolo;  los labradores [los que trabajan con la azada] lo mismo que los mecánicos [los que trabajan con el martillo] no realizan su tarea sino con medio de instrumentos que tienen esta figura” (S. Justino, en su Apología, citado por  Michele Loconsole, Il simbolo della croce tra giudeo-cristianesimo e tarda antichità: un elemento della translatio Hierosolymae  - Nota: El P. Belarmino Bagatti, OFM 1905-1990, benemeritísimo arqueólogo de Tierra Santa ha sido un maestro en el estudio de estos símbolos).
Con el correr del tiempo de la Cruz – que, como símbolo cristiano, jamás ha desaparecido – se pasó al Crucifixus, al Crucificado, al Crucifijo.
El Crucifijo es el símbolo plenario de la Semana Santa. El Crucifijo hay que interpretarlo desde los relatos de la Pasión de cada uno de los cuatro Evangelios, desde san Pablo, desde todo el Nuevo Testamento. Una exégesis histórico-crítico-literaria de los textos es necesaria, del todo insuficiente. Hay que pasar a una exégesis teológico, espiritual, sapiencial. Tampoco basta. Hay que pasar a contemplar a Cristo desde la fusión vital con él por la fe y el amor; entonces la Cruz se revela desde sí misma. Es la imagen del Crucifijo que nos dan los místicos cristianos, y que nos da el pueblo sencillo y fiel.
Justamente desde ahí queremos contemplar a Jesús.

1. El Crucifijo es la historia
del amor de los cristianos,
y ¡cuál quisiera, amor mío,
fuera también mi retrato:
de la pasión que he vivido,
de los fracasos sanados!

2. La luz de mis esperanzas
en el dintel de mi tránsito;
el Crucifijo es Belén,
que se extiende hasta el Calvario,
es la gloria de la Roca
y el silencio del sagrario.

3. Dulce cuerpo de Jesús,
que existe cuando es besado,
que es esposo si una esposa
lo tiene al pecho apretado,
blando secreto de amor,
doliente y ensangrentado.

4. Memoria de la Escritura,
de Dios en todos sus pasos,
que con nosotros andaba
y sigue hoy caminando,
Dios de la Zarza encendida,
de la Nube y el Santuario.

5. Crucifijo, corazón
de mi Dios enamorado,
la verdad de mi reencuentro
con mi vero itinerario,
conmigo, de Dios nacido,
y en Dios vivo sepultado.

6. Crucifijo traspasado
por el Espíritu Santo,
semilla del mundo nuevo
que en mí mismo ha comenzado,
Crucifijo que es Jesús
por el Padre consagrado.

7. Crucifijo, vida y paz
de cielo y tierra salvados,
yo te adoro reverente,
me inclino, beso y abrazo:
¡Salve, Jesús Redentor,
Dios muerto y glorificado! Amén.

Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato, México.
Hermanas clarisas capuchinas sacramentarias.
Martes Santo 2014

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy estimado Fr.Rufino:
Recientemente, en un programa audiovisual, uno de los contertulios hacía una pregunta a los demás intervinientes, que se me antoja LA PREGUNTA DEFINITIVA. La pregunta era: ¿Alguno de ustedes ha encontrado información bibliográfica de historiadores, acerca de un hombre, condenado a morir en una cruz, que haya sido, además de azotado, coronado con un casquete de espinas?. Ante un silencio sepulcral, dicho tertuliano afirmó: NO EXISTE.
Sólo los EVANGELIOS nos hablan de ello, Sólo la SÁBANA DE TURÍN nos muestra a un hombre que padeció esos suplicios; y nos lo muestra ¡¡en un negativo fotográfico!!. "Ni quito ni pongo.... pero no es posible negar la evidencia.
"QUIEN TENGA OÍDOS PARA ESCUCHAR, QUE ENTIENDA.
Actualmente existe en Zaragoza una exposición sobre la SÁBANA DE TURÍN, en la que se muestra un facsímil de la misma y otros objetos muy interesantes.
Saludos. Juan José.

Anónimo dijo...

Y otra aclaración que estimo vital: NO SE DEBE MEZCLAR LA TEOLOGÍA CON LA MEDICINA FORENSE.
Saludos. Juan José.

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