viernes, 9 de mayo de 2014

547. Día de la madre: Canto a la madre Madonna Pica



Canto a la madre Madonna Pica
en el día de la madre
(10 de mayo)

Yo no diré que san Francisco de Asís fue el inventor del Día de las Madres, que en México es un día muy especial, con una vibración afectiva muy sensible, siempre el 10 de mayo; pero si diré que el hermano Francisco para sus hermanos fue el patrono de las madres, de las madres de los hermanos. Sí diré que san Francisco ha tenido el don de amar a las madres de los hermanos, y que esto ha de dejar huella en la Orden.
Dicen las antiguas crónicas franciscanas:
“Otra vez, estando junto a la iglesia de Santa María de la Porciúncula, llegó una pobrecita anciana, que tenía dos hijos en la Religión de los hermanos, a aquel lugar para pedir al bienaventurado Francisco que la socorriese, ya que aquel año no tenía lo necesario para vivir.
El bienaventurado Francisco preguntó al hermano Pedro Cattani, que entonces era ministro general: «¿Tenemos alguna cosa para darle a nuestra madre?» (A la madre de cualquier hermano llamaba su madre y madre de todos los hermanos de la Religión.)
El hermano Pedro respondió: «Nada tenemos en casa que podamos darle, máxime teniendo en cuenta que desearía una limosna tal, que pudiese con ella adquirir las cosas necesarias a su cuerpo. Tan sólo tenemos en la iglesia un Nuevo Testamento, del que hacemos las lecturas en maitines». (En aquel tiempo, los hermanos no tenían breviarios, ni siquiera muchos salterios.)
El bienaventurado Francisco le dijo: «Da a nuestra madre el Nuevo Testamento para que lo venda y remedie su necesidad. Creo firmemente que agradará más al Señor y a la bienaventurada Virgen, su madre, que demos el Nuevo Testamento que el que leamos de él». Y se lo dio” (Leyenda de Perusa, 98, testimonio que recoge, o copia, el Espejo de Perfección, 38).
Cuenta Fray Tomás de Celano, competente y erudito biógrafo de primera hora:
“Por fin, el hermano Elías, a quien había escogido para sí como madre, y para los demás hermanos como padre, le indujo a que no rechazara la medicina, sino que la aceptara en el nombre del Hijo de Dios, por quien fue creada, según está escrito: El Altísimo creó en la tierra la medicina, y el varón prudente no la desechará (11)”.
Fray  Elías, terminado luego en desgracia, como superior general era “la madre” de Francisco. Porque en el concepto más espiritual que Francisco tiene de la fraternidad es este: una fraternidad materna. Por ello escribió en la Regla para los Eremitorios: “Aquellos que quieren vivir como religiosos en los eremitorios, sean tres hermanos o cuatro a lo más; dos de ellos sean madres, y tengan dos hijos o uno por lo menos. Los dos que son madres lleven la vida de Marta, y los dos hijos lleven la vida de María (cf. Lc 10,38-42); y tengan un cercado en el que cada uno tenga su celdilla, en la cual ore y duerma” (vv. 1-2). “Y los hijos asuman de vez en cuando el oficio de madres, alternativamente, por el tiempo que les hubiera parecido conveniente establecer, para que solícita y esforzadamente se esfuercen en guardar todo lo sobredicho” (v. 10).
La fraternidad establece, entre hermanos, una relación afectivo-materna…, aunque en realidad también esto es poco, dado que el Espíritu crea un  amor nuevo y superior. “Y confiadamente manifieste el uno al otro su necesidad, porque, si la madre cuida y ama a su hijo carnal, ¿cuánto más amorosamente debe cada uno amar y cuidar a su hermano espiritual?” (Regla de san Francisco, cap. VI).
¿De dónde le venía a Francisco esta herencia…? ¿No tuvo mucho que ver su madre Madonna Pica? La Leyenda de los Tres Compañeros nos dan el dato precioso del nacimiento de san Francisco. “Francisco nació en la ciudad de Asís, sita en los confines del valle de Espoleto. Como hubiese nacido en ausencia de su padre, su madre le puso el nombre de Juan (2); pero su padre, de regreso de Francia, le llamó luego Francisco” (TC 2).
En Asís hay una pequeña iglesia, la Chiesa Nuova, construida, según la tradición, sobre la que fue la casa de san Francisco. Una lápida recoge la frase de predestinación que habría pronunciado Madonna Pica (que evoca a Juan el Bautista Lc 1,66): “Cuando las vecinas comentaban la prodigalidad de Francisco, su madre replicaba: «¿Qué pensáis de mi hijo? Aún será un hijo de Dios por su gracia»” (TC 2).
Cuenta la primera vida de Celano: “…Sucedió, pues, que, teniendo su padre que ausentarse de casa por algún tiempo a causa de urgentes asuntos familiares (22) y permaneciendo el varón de Dios encerrado en la cárcel de la casa, su madre, que había quedado sola con él, desaprobando el modo de proceder de su marido, habló con dulces palabras a su hijo. Intuyendo ella la imposibilidad de que éste desistiera de su propósito, conmovidas las entrañas maternales, rompió las ataduras y lo dejó libre para marchar” (1 Cel 13).
A esta madre, que le toca una partecita de ser madre espiritual de nosotros, hermanos de san Francisco, vengo a entonarle un poema en el Día de las Madres.

Madonna Pica con su hijo Francesco
Parroquia Santa Lucía del Mela, en Sicilia, 
confiada a la TOR


Discreta Madonna Pica,
vengo a llamar a su casa;
mi mano sobre la puerta
ya está tocando en la aldaba.
Soy el hermano Rufino,
santo que en Asís nos guarda,
soy compañero además
de Francesco, buena casta.

- Y ¿qué quiere el visitante
con esta grata llamada?

- Yo no vengo de negocios
con mercancías extrañas,
vengo con manos vacías,
con una grande embajada.

- Así veo, buen amigo,
hermano de buena cara.

- Vengo de muchos caminos,
de Assisi y tierras lejanas,
de larga fraternidad
vengo a traerle una causa.

- Pasa adentro y hospedado
dígamelo con confianza.

- Vengo a besarle su mano
como se honra a una dama,
y vengo a darle un abrazo
como a una madre se abraza.

- Dos hijos me dio mi Dios,
el que todo nos regala,
que por mi santo deseo
yo muchos más deseara.

- Pues a esto vengo, Señora,
nuestra madre afortunada
cual mensajero de gracia;
no tiene dos sino miles
que con Francesco le aman.

- ¿Qué modo de hablar es ese,
que hasta ahora no escuchaba?
¿Quién es quien me dice madre,
palabra toda sagrada?

- Por los labios de Francisco
me he atrevido a pronunciarla,
y con sus mismos latidos
yo vengo a darle las gracias.

- No te conozco, hijo mío,
mas escucharte me agrada,
y si me hablas así
se conmueven mis entrañas.

- Vengo a decirle, Madonna,
lo que Francesco nos habla,
que la madre de un hermano
es nuestra madre del alma.
Y cuando él nos lo explica
se emociona hasta las lágrimas.

- Quizás yo se lo enseñé
sin pensar que lo enseñaba.

- Él nos ha escrito en la Regla
a ser cual madre entregada,
el hermano hacia el hermano,
y más que madre – añadía –
en la familia creada
por aquel fecundo Espíritu
que a María consagraba.
Hermanos míos, decía,
de madre tened entrañas,
y como a madre tenedme
en esta familia humana;
yo recibo a vuestras madres
como mis madres donadas.
Dios es amor regalado
y el amor todo lo cambia.

* * *
En el Día de las madres
la familia franciscana
a nuestras madres recuerda
y en coro les dice: ¡Gracias!
Un beso en vuestras mejillas
y en mi pecho una plegaria.



Guadalajara, Jalisco, 9 de mayo de 2014.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Fr. Rufino Ma. Grández, OFMCap dijo...

SE RECUERDA
"A PARTIR DE AHORA SERÁN BORRADAS LAS INTERVENCIONES QUE NO SE AJUSTEN A LO DICHO.
Añado: Lecciones, reflexiones, consideraciones... que no sean directamente pertinentes al "tema" (aunque sean buenas en sí mismas) serán borradas. Como es obvio, cada lector, cada lectora es libre de crear su propio blog y expresar sus pensamientos" (18 MARZO 2014, REFRENDANDO LO DICHO EL 17 ENERO 2014).

Publicar un comentario en la entrada

 
;