miércoles, 11 de junio de 2014

560. Los 47 nuevos sacerdotes de la diócesis de Guadalajara: Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote


Homenaje a nuestro único y Sumo Sacerdote,
Jesucristo, el Señor

El domingo pasado (8 de junio de 2014), solemnidad pascual de Pentecostés, fue gran noticia en esta archidiócesis de Guadalajara el regalo de 47 nuevos sacerdotes que nos concedía el Señor. Hoy, jueves siguiente a Pentecostés, Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote quiero dejar constancia de sus nombres como incienso quemado sobre el altar. Y en torno a este acontecimiento y a esta fiesta, a modo de meditación espiritual, hacer algunas reflexiones.



Nombres de los nuevos sacerdotes y año de nacimiento
Estos son sus nombres y su fecha de nacimiento



Bernardo Sergio Hernández Barboza,1968 
Gerardo Oseguera Hernández,1972
José Guadalupe Alvarado Hernández,1984 
Fernando Magallanes Jiménez,1960 
Carlos Abraham Rodríguez Jiménez,1983 
Alejandro López López,1978 
José Dolores Aguayo González,1987 
Ángel Gabriel Valdivia Hernández,1987 
Salvador Pelayo Lepe,1969
Ulises Brambila Jiménez,1978 
Alfredo Gómez Pérez,1987
Diego Alejandro Villegas Valenzuela,1987 
Fernando Rivera Solano,1987
Abel Godínez Castellanos,1982 
Francisco Javier Morales Enríquez,1984
Víctor Manuel Fernández Castellanos,1985 
Carlos Enrique Medina Garibaldo,1985 
José Guadalupe Plascencia González,1986 
Mario Enrique López Curiel,1986 
Pedro Alberto Morales Llamas,1986
Carlos Alberto Covarrubias Divicente,1981 
Cristóbal Díaz Villalobos,1984
Juan Carlos Muñoz Monroy,1987
Gustavo Jiménez Yáñez,1984 
Luis Éric Sánchez González,1981
Humberto Algaba Santana,1972 
Juan Pedro Plascencia Camarena, 1983 
Miguel Plascencia Macías,1986
Ricardo López Díaz,1985
Juan José Olivares Gámez,1978 
Aarón Agni Orozco Bojorge,1984 
Isaac Rascón Ramírez,1987
Édgar Santiago Galindo Córdova,1987
José de Jesús Estrada Ocegueda,1985
Luis Humberto Ortiz Uribe,1987
Héctor Miguel Esparza Pineda, 1981 
Felipe de Jesús Varela López,1987
Vinicio Cedeño Pérez, 1987 
Francisco Valentín Zárate Pérez, 1986
Óscar Omar Pérez Santana, 1987
José Francisco Muñoz Núñez,1983
Adolfo Ríos Hernández, 1987
Eduardo Cortés Sierra, 1986 
Maximiliano Regín Solís, 1980 
Juan Pablo Pérez Ortega, 1987 
Jaime Badajoz Reyes, 1982,
Moisés de Jesús Beltrán López, 1984


Cada sacerdote, un lema de la Escritura
Bajo su foto y sus mínimos datos de identificación y ejercicio del ministerio cada nuevo sacerdote ha dejado un lema de la Sagrada Escritura, expresión de sus sentimientos y guía de su vida. Es bello recordar que también nosotros – hace 54 años (Deo gratias!) – hacíamos así. He aquí, pues, la Biblia viviente de este nuevo plantel de sacerdotes:



“¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré el Cáliz de la Salvación alabándote siempre. Cumpliré mis votos al Señor en presencia de todo el pueblo” (Salmo 116,12).

“No soy más que un siervo; sólo he hecho lo que tenía qué hacer (Lc 17, 10)”.
“Heme aquí, Señor, envíame (Is 6,8)”.
“Todo lo puedo en Aquél que me conforta (Flp 4, 13)”.
“Por sus heridas hemos sido curados (Is 53)”.
“Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo, todo Honor y toda Gloria”.
“Tú eres Sacerdote para siempre (Salmo 109)”.
“Sé de Quién me he fiado (2 Tm 1, 2)”.
“Antes de formarte en el seno materno, ya te conocía; antes de que nacieras, te consagré para ser Profeta de las Naciones (Jr 1, 5)”.
“Señor, ¿a quién vamos a ir? Sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna (Jn 6, 68)”.
“Antes de que te formara en el vientre, ya te había consagrado” (Jr 1,5).
“Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero”.
“Antes de que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes de que nacieras, te consagré; te puse como Profeta de las Naciones (Jr 1,5)”.
“Por la Gracia de Dios, soy lo que soy (1 Cor 15, 10)”.
“La Gracia de Nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la Fe y la Caridad (1 Tim 1, 14)”.
“Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, a la que esté herida la vendaré, y curaré a la enferma. Tendré cuidado de la bien nutrida y de la fuerte, las pastorearé con rectitud (Ez 34, 16)”.
“Dar gracias al Señor porque es Bueno, porque es eterna su Misericordia (Sal 107, 1)”.
“A fin de vivir para Dios, con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gal 2,19-20).
“Porque todas las cosas provienen de Él y son por Él y para Él, ¡a Él la Gloria por los siglos! Amén” (Rm 11, 35)”.
“Denles ustedes de comer (Lc 9, 13)”.
“Yo os he elegido y destinado para que deis fruto, y vuestro fruto permanezca (Jn 15,16)”.
“Sé bien en Quién he puesto mi confianza (2 Tim 1, 12)”.
“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13)”.
“Me postré consciente de mi nada, y me levanté siendo Sacerdote (Santo Cura de Ars)”.
“Fiat, Emmanuele”.
“Antes de que tú nacieras, Yo te consagré y te destiné a ser Profeta de las Naciones (Jr 1,5)”.
“Por la Gracia de Dios, soy lo que soy (1 Cor. 15, 10)”.
“Antes de haberte formado Yo en el vientre de tu madre, te conocía; y antes de que nacieras, te tenía consagrado. Yo, Profeta de las Naciones te constituí (Jr 1, 5)”.
“No que ya haya alcanzado la meta o que sea perfecto, sino que continúo mi carrera hasta alcanzarlo, como Cristo Jesús me alcanzó a mí (Flp 3, 12)”.
“No temas, que Yo te he rescatado; te llamé por tu nombre y eres mío (Is 43,16)”.
”Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía (Jr 1,5)”.
“Ha mirado mi humillación (Lc. 1, 48)”.
“¡Sé valiente y ten ánimo! No desfallezcas, pues el Señor tu Dios está contigo y a donde quiera que tú vayas (Jos 1,9)”.
“Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero (Jn 21, 17)”.
“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón” (Deut 6,5).
“Me amó y se entregó por mí (Gal 2, 20)”.
“Por Cristo, con Él y en Él” (Doxología de la misa).
“Yo estaré contigo (Ex 3, 12)”.
“Me postré consciente de mi nada, y me levanté siendo Sacerdote (Santo Cura de Ars)”.
“No me han elegido ustedes a Mí, sino que Yo los he elegido a ustedes (Jn. 15, 15)”.
“Mi Gracia te basta; que mi fuerza se realiza en la flaqueza (2 Cor 12, 9)”.
“Con amor eterno te he amado; por eso he reservado Gracias para ti (Jr 31, 3)”.
“Y los llamó para que estuvieran con Él (Mc 3, 13)”.
“Yo no he venido a ser servido, sino a servir, y a dar mi vida en rescate de muchos”.
“Con Amor eterno te he amado; por eso te he mirado con Misericordia (Jr 31, 3)”.
“El Señor está grande con nosotros, y estamos alegres (Sal. 126,3)”.
“Hágase en mí según tu Palabra (Lc 1, 38)”.
¿Cómo se explica esta floración de sacerdotes, que quizás (no lo sé) sea la primera en el ámbito de la Iglesia Católica? Hay que saber que en esta arquidiócesis, presidida en la actualidad por el cardenal José Francisco Ortega, existen un conjunto de seminarios diocesanos. Son estos:
Seminario Mayor (Guadalajara)
Curso Introductorio de Tapalpa (Tapalpa, Jal.)
Seminario Menor (Zapopan)
Seminario Auxiliar de La Barca (La Barca, Jal.)
Seminario Auxiliar de Totaliche (Totaliche, Jal.)
Seminario Auxiliar de Cuquio (Guadalajara)
Seminario Auxiliar de Ahualulco (Ahualulco, Jal.)
Aparte hay otros centros relacionados con la promoción vocacional.
Hasta aquí la mera estadística informativa, que no es del caso detallar. Valgan estos datos como simple testimonio de que Jesús, el Viviente, en esta manifestación de amor – y en otras tantísimas – está vivo y presente. ¡A él la gloria!
He querido dar estos datos esplendorosos no como fuegos fatuos – no está la Iglesia, de ningún modo, para eso – sino como sencillo y fortificante testimonio de que las cosas no son siempre como se ven desde determinadas laderas.

Ecos de la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

La Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, si bien está perfectamente justificada por la vigorosa Carta a los Hebreos, no es ni fiesta ni memoria que pertenezca al Calendario universal de la Iglesia. Su contenido puede vivirse en la celebración de la Semana Santa y Pascua. Con todo, la Congregación para el culto divino y disciplina de los sacramentos ha manifestado que a toda conferencia episcopal que la pida su territorio, la concederá. Fiesta litúrgica en España, Fiesta en México desde donde escribo.
Fiesta de intimidad, fiesta, de alguna manera, “carismática”…, pues responde a una determinada espiritualidad o sensibilidad.
Ha sido únicamente la Carta a los Hebreos, en todo el Nuevo Testamento, el que ha dado a Jesús el título de Sacerdote, sacerdote “compasivo” y “fiel” en la Casa de Dios. Y de esta manera el autor sagrado hace una síntesis total del misterio de Cristo. Esta “espiritualidad sacerdotal” ha sido una veta fecundísima en la espiritualidad de la Iglesia, en las corrientes espirituales de tantas almas que han ofrecido su vida en oblación por la santidad de los sacerdotes.
Santa teresita de Jesús escribe en el relatod e su vida (Historia de un alma, manuscrito A): “Sí, el sufrimiento me tendió sus brazos, y yo me arrojé en ellos con amor… A los pies de Jesús-Hostia, en el interrogatorio que precedió a mi profesión, declaré lo que venía a hacer en el Carmelo: He venido para salvar almas, y, sobre todo, para orar por los sacerdotes” (Obras completas, ed. Monte Carmelo 1996, p. 217).
A su hermana Celina, comentando las palabras de Jesús en Jn 4,35, le escribía (15 agosto 1892): “Nuestra vocación no consiste en ir a segar en los campos de mieses maduras […]. El apostolado de la oración ¿no es, por así decirlo, más elevado que el de la palabra? Nuestra misión, como carmelitas, es la de formar trabajadores evangélicos que salven millares de almas, cuyas madres seremos nosotras…
Celina, si no fueran estas las mismas palabras de nuestro Jesús, ¿quién se atrevería a creerlas…? ¡Me parece tan hermoso nuestro destino!, ¿qué tenemos que envidiar a los sacerdotes? ¡Cómo me gustaría poder decirte todo lo que pienso! Pero no tengo tiempo. ¡comprende tú todo lo que no puedo decirte por escrito…!” (Carta 135. Ed.  Monte Carmelo, 1996, 465-466).
Los aires teológicos de nuestra época no son los más favorables para exaltar una espiritualidad sacerdotal, que cierto y hay que reconocerlo, muchas veces ha ido unida a una sacralización “estamental” del sacerdote para nada concorde con el misterio de la Cruz. Con todo, al ver los testimonios tan singulares de los santos, acaso nuestra teología tiene que rendirse a estos testimonios tan fragantes, tan bellos y estremecedores en la verdad de una vida consagrada, y aceptar que la única Verdad tiene variaciones hasta lo infinito…
¡Día de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote!
Sencillamente oremos a Jesús: ¡Bendice, Señor, a tu Iglesia, dándonos sacerdotes santos!

En la liturgia del día

Oración Colecta. Normalmente en las oraciones de la Iglesia la súplica se hace por todo el pueblo de Dios. Aquí se pide específicamente por los sacerdotes, considerando que tal petición redunda en bien de todo el pueblo santo de Dios.
Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
Igualmente en el Prefacio de esta misa se destaca la función específica del sacerdote, con sus distintos aspectos, en el pueblo santo de Dios. Se advierte que también se puede orar con el Prefacio I o II de la Eucaristía.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu único Hijo Pontífice de la Alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
El no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, elige hombres de este pueblo para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención, preparan a tus hijos el banquete pascual, presiden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con tus sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y han de darle así testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, nosotros, Señor, con los ángeles y los santos, cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo...


Guadalajara, Jalisco, en la víspera de la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

Para la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, véase las composiciones de
AÑO SACERDOTAL EN POESÍA

1 comentarios:

Anónimo dijo...

He leído todas las alusiones bíblicas, que están muy bien, pero creo que le faltan una:
"ROGAD AL SEÑOR DE LA MIES QUE ENVÍE OPERARIOS A SU MIES".
La mies sigue siendo mucha, y los operarios pocos. Por eso mucha mies acabará muriendo en los campos sin que los operarios lleguen a tiempo de avivarla.
Roguemos a Señor de la mies para que envíe a su mies operarios como SAN PABLO. ¡¡Qué lástima que sólo hubiese uno en la historia de la Iglesia!!.
Juan José.



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