sábado, 21 de junio de 2014

565. Domingo de Corpus Christi – Jesús en unidad de vida con el creyente



Homilía para el Domingo de Corpus Christi (en España),
ciclo A, Jn 6,51-57
en la circunstancia del inicio del nuevo reinado
(20 junio 2014)




Texto evangélico:
“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo”.
Disputaban los judíos entre sí:
“¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”
Entonces Jesús les dijo:
“En verdad, en verdad os digo:
Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre,
habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive y me ha enviado,
y yo vivo por el Padre,
así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí”.

Hermanos:
1. Hoy es Corpus Christi en España (en México lo fue el jueves pasado) y nuestra reflexión de fe sobre el Evangelio se centra en esta circunstancia; al mismo tiempo se centra en el acontecimiento histórico del traspaso de la Corona: Fin de un reinado de 39 años, inicio de otro.
El lenguaje del Evangelio proclamado es totalmente místico, incluso del ápice de la mística. Como prueba podemos tomar la última frase; reflexionemos:
Como el Padre que vive y me ha enviado, y yo vivo por el Padre,
así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

En esta frase se estable una ecuación:
Primera parte: el Padre y Jesús forman una unidad, que, por de pronto, es unidad de vida.
Segunda parte: Jesús y yo formamos una unidad, que es unidad de vida, y en el mismo nivel.

2. Inmediatamente vienen las objeciones. Son objeciones filosóficas: esto así enunciado no es posible, porque se da un salto de lo infinito a lo finito. No se puede asimilar las relaciones de dos seres infinitos (el Padre y el Hijo), y la relación de un ser infinito, el Hijo, y yo.
Y no obstante el texto sagrado se expresa con un realismo total, un realismo encarnado y del todo concreto.
Pero aquí comienza la Teología. La Teología no resuelve el misterio, sino que lo sitúa. La Teología dice que el Hijo es Jesús, no meramente la segunda persona de la santísima Trinidad, sino Jesús Dios-hombre, Jesús, hijo de María; Jesús compañero de viaje; Jesús, sujeto de diálogo, de intercomunicación, con el hombre. Jesús es el que nivela la relación, y la misma que él tiene con el Padre es la que tiene con nosotros.

3. Todo esto, hermanos, es divino, y si llegáramos a sentirlo un poquito, por gracia de Dios, veríamos con evidencia cómo toda nuestra vida está divinizada, a tal punto que no podremos ya separar lo humano y lo divino.
Esto ¿es pura mística? Sin duda, pura mística, más allá de la cual no se concibe grado superior, y, no obstante, es mística abierta a todo cristiano. Este es el clima en que debemos vivir. El cielo se ha anticipado a esta era presente, por el milagro que Jesús ha hecho de unirnos a sí.
Estoe s el clima y la respiración de los cristianos, que no se avergüenzan de los dones recibidos y quieren mostrarlos en toda partes.

4. Muy otro es el espectáculo que hemos vivido estos días, que ha suscitado preguntas y actitudes acaloradas, porque muy dicho está “la sangre no es agua”. Yo estoy lejos de mi patria – el Atlántico entre medio – y, efectivamente, la sangre no es agua.
Hemos escuchado al Rey en su discurso inaugural, incluso lo hemos leído. El Rey, en momento transcendental y emblemático, no ha mencionado a Dios.
- No tenía por qué nombrarlo si el reino es aconfesional y laico, una respuesta.
- Otra respuesta: Justamente por esta laicidad, porque ya es indiferente que el Rey sea ateo o creyente, musulmán o cristiano, justamente por eso, cuando toca un Rey creyente, puede invocar a su Dios como fuente concreta de su conducta, y todos, por laicismo, deben respetarlo, hoy al cristiano, mañana al musulmán.

5. Este hecho nos ha traído a la memoria las ´palabras que se pronunciaron hacen 39 años:
- “Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional”. Con estas palabras asumió la coronación como rey de España el 22 de noviembre de 1975.
- En el discurso por dos veces mencionaba a Dios, pidiendo su ayuda: “Pido a Dios su ayuda para acertar siempre en las difíciles decisiones que, sin duda, el destino alzará ante nosotros”.
(Al final) …, "pido a Dios ayuda para todos”.
- Incluso se profesaba católico: “… El Rey, que es y se siente profundamente católico, expresa su más respetuosa consideración para la Iglesia. La doctrina católica, singularmente enraizada en nuestro pueblo, conforta a los católicos con la luz de su magisterio”.
En un determinado momento se refirió a la familia, con los conceptos más clásicos de la doctrina de la Iglesia, y decía:
“Confío plenamente en las virtudes de la familia española, la primera educadora, y que siempre ha sido la célula firme y renovadora de la sociedad”.

6. ¿Qué pensaba la Iglesia de todo esto? El cardenal Tarancón en aquel 22 de noviembre de 1975 tuvo una homilía que ha pasado a la historia, y que comenzaba así:
“Habéis querido, Majestad, que invoquemos con Vos al Espíritu Santo, en el momento en que accedéis al Trono de España. Vuestro deseo corresponde a un antigua y amplia tradición: la que, a lo largo de ls Historia, busca la luz y el apoyo del Espíritu de saburía en la coronación de los Papas y de los Reyes, en la convocación de los Cónclaves y Concilios, en el comienzo de las actividades culturales de las Universidades y Academias, en la deliberación de los Consejos.
Hoy no se trata, evidentemente, de ceder al peso de una costumbre: en vuestro gesto hay un reconocimiento público de que nos hace falte la luz y la ayuda de Dios en esta hora. Los creyentes sabemos que, aunque Dios ha dejado el mundo a nuestra propia responsabilidad y a merced de nuestro esfuerzo y nuestro ingenio, necesitamos de Él para acertar en nuestra tarea; sabemos que, aunque es el hombre el protagonista de su historia, difícilmente podrá construir según los planes de Dios, que no son otros que el bien de los hombres, si el Espíritu no nos ilumina y fortalece. Él es la luz, la fuerza, el guía que orienta toda la vida humana incluida la actividad temporal y política”.
Esto que dijo el cardenal ayer y hoy es perfectamente válido, pero se prefiere callar a no disgustar. El cardenal a continuación hablaba de las relaciones del estado con la Iglesia con unos conceptos que a lo mejor los hemos olvidado por vergüenza pero que están ahí con toda su validez:
“Para cumplir su misión, Señor, la Iglesia no pide ningún tipo de privilegio. Pide que se le reconozca la libertad que proclama para todos; pide el derecho de predicar el Evangelio entero, incluso cuando su predicación pueda resultar crítica para la sociedad concreta en que se anuncia; pide una libertad que no es concesión discernible o situación pactable, sino el ejercicio de un derecho inviolable por todo hombre. Sabe la Iglesia que la predicación de este Evangelio puede y debe resultar molesta para los egoístas; pero que siempre será benéfica para los intereses del país y la comunidad. Éste es el gran regalo que la Iglesia puede ofreceros. Vale más que el oro y la plata, más que el poder y cualquier otro apoyo humano”.
Hermanos, son palabras para una antología de la fe.
Estamos en una homilía y los límites de tiempo nos condicionan para desarrollar estos puntos.

7. Vamos a terminar orando a Dios por el Rey y el nuevo reinado.
Te pedimos, Señor Jesucristo, por el Rey, por su esposa, por sus hijas, por toda su familia.
Te pedimos que la familia real sea un ejemplo público para toda la sociedad.
Te pedimos, Señor, que el Rey, garante de la sociedad, sea el primer defensor de la familia íntegra, núcleo de la sociedad; te pedimos que sea el defensor del matrimonio sólido y estable; que sea el defensor de la vida desde su comienzo.
Te pedimos, Señor, que se cumpla en el Rey lo que reza el salmo: “él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector”. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 21 junio 2014.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;