jueves, 10 de julio de 2014

570. Vigilia de Espigas en Alfaro



Vigilia de espigas

La noche 28 al 29 de junio, noche el sábado a domingo, se celebró en mi pueblo de Alfaro (La Rioja) Cien años de Adoración. Cien años no de soledad, sino de compañía a Jesús Sacramentado, de adoración nocturna. Hoy son poquitos ciertamente, pero ahí están. Y para fiesta tan singular se convocan a los adoradores de la región. Leo en el boletín: “Acudieron a esta vigilia de acción de gracias, que terminó a las 2,30 horas, más de 250 adoradores y simpatizantes de 56 localidades de las diócesis cercanas representadas con sus banderas de sección”. Presidió el obispo de la diócesis, don Juan José Omella.
Para mí esto es algo entrañable por recuerdos que uno lleva dentro. “Todo es recuerdo en el amor…” decía un poeta español, muy fino, Leopoldo María Panero, recordando…, recordando…
Y mi recuerdo de niño es de los hombres de la Adoración Nocturna, entre ellos mi padre, labrador como sus compañeros, mi padre que murió cuando iba a cumplir 40 años. Venía del campo – me parece recordarlo – cansado de la jornada, y aquel sábado tocaba adoración, y allí estaba. Se pasaban la noche adorando a Jesús Sacramentado, haciendo sus oraciones (¡me parece que en latín!) con el Ritual de la adoración. Cuando comenzaban los turnos, el “coro” que le tocaba estaba en la iglesia, de rodillas, a ser posible, ante Jesús Hostia, y los otros “coros” descansaban en unos catres, en un salón junto a la sacristía.
Recuerdos de mi infancia – yo muy niño – que se han quedado dentro. Porque cuando murió mi padre (1947) yo le levanté un altar en mi corazón, que no lo he quitado.
Y ahora en este pueblo de La Rioja se celebraba Cien años de Adoración, y rito obligado era la Vigilia de Espigas. Se saca al Santísimo por la calle para dar gracias por las espigas, por la cosecha; hoy también por las fábricas, y para que bendiga el pueblo.
Me he enterado por una crónica de Arnedo cómo comenzó la Adoración nocturna en la Rioja: “Las primeras secciones adoradoras llegaron a La Rioja en 1909 fundándose Logroño, Calahorra y Haro. Al año siguiente se une la de Santo Domingo de la Calzada y, poco después, las de Nájera, Pradejón, Cervera del Río Alhama, Alfaro y Arnedo que resultó la novena de La Rioja y la número 518 de España. Tenía entonces Arnedo poco más de 4.000 habitantes…”
Y, al mismo tiempo que leo estas cosas, para saturar el alma he ido a un documento de mi querido papa Pablo VI (que el día 20 de octubre de este año será Beato Pablo VI), la encíclica sobre la Eucaristía Mysterium fidei (Misterio de la fe), y allí leo estas frases que son para leer, releer y paladear:
“Todos saben que la divina Eucaristía confiere al pueblo cristiano una dignidad incomparable. Ya que no sólo mientras se ofrece el sacrificio y se realiza el sacramento, sino también después, mientras la Eucaristía es conservada en las iglesias y oratorios, Cristo es verdaderamente el Emmanuel, es decir, «Dios con nosotros». Porque día y noche está en medio de nosotros, habita con nosotros lleno de gracia y de verdad; ordena las costumbres, alimenta las virtudes, consuela a los afligidos, fortalece a los débiles, incita a su imitación a todos que a Él se acercan, de modo que con su ejemplo aprendan a ser mansos y humildes de corazón, y a buscar no ya las cosas propias, sino las de Dios. Y así todo el que se vuelve hacia el augusto sacramento eucarístico con particular devoción y se esfuerza en amar a su vez con prontitud y generosidad a Cristo que nos ama infinitamente, experimenta y comprende a fondo, no sin gran gozo y aprovechamiento del espíritu, cuán preciosa es la vida escondida con Cristo en Dios y cuánto sirve estar en coloquio con Cristo: nada más dulce, nada más eficaz para recorrer el camino de la santidad” (Mysterium fidei, VIII.).
Para evocar estas cosas he escrito un poema:

Vigilia de Espigas

En memoria de mi padre,
Rufino Grández García (1907-1947),
adorador nocturno,
que con su ejemplo me enseñó
a adorar a la santa Eucaristía,
a los 100 años de la Adoración Nocturna en Alfaro.

1. Vigilia de acción de gracias
es la Vigilia de Espigas;
en las manos las traemos
por nosotros recogidas.

2. Los campos huelen a trigo,
que ha de ser pan y semilla,
con ellos los corazones
sienten como una caricia.

3. Blancas banderas ondean
de muchos pueblos venidas,
ondean como las mieses
que el sol las puso amarillas.

4. Cuando las mieses se mueven
parece que se arrodillan,
y que están diciendo gracias
a Dios Padre que las mira.

5. Las mira para escogerlas
y hacerlas Eucaristía;
gracias oh Dios encarnado
hecho comida y bebida.

6. Comida que la sudamos,
fruto de nuestra fatiga,
es bello pensar que Dios
en el pan se hizo comida.

7. Bello poder adorar,
acompañarle sin prisa,
y escucharle con ternura
lo que a mí solo confía.

8. Vigilia de los manojos
de espigas agradecidas,
y luego la procesión
para que vea y bendiga.

9. A todos bendice, oh Cristo,
que todos son tu familia,
los que vienen, fervorosos,
y los que nunca se arriman.

10. A todos tú nos acoges
con tu paciencia infinita:
¡Gracias, Jesús Salvador,
mi paz en la Eucaristía!

Guadalajara, Jalisco, 9 julio 2014.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;