martes, 19 de agosto de 2014

584. Semana del Eclesiastés

Semana del Eclesiastés

Esta semana (semana XX del tiempo ordinario, año par) nos tocar leer el libro del Eclesiastés. Pienso, con un pensamiento que me acompaña muchos año ha, como estudioso arrimado a la Biblia, qu e la lectura cotidiana de la Escritura, sea en al Misa sea en el Oficio Divino, es la “dirección espiritual” de la Iglesia. Por ello, es bueno y saludable dejarse conducir por esta piedad objetiva.
Nos toca el Eclesiastés y, para curarse de espanto, hay que tener alguna perspectiva introductoria.
¿Qué es el Eclesiastés? En hebreo Qohélet, de Qahal, Asamblea, traducido al griego por Eclesiastés (de la palabra Ekklesía, asamblea, que significa “El Predicador de la Asamblea”).
Este libro, aceptado en la Iglesia como libro inspirado, es como una Teología al revés, Teología de todo lo contrario, la Teología de la Paradoja, la Teología del desengaño, la Teología del que está a la vuelta de todo, Teología del que habla de Dios como si fuese un ateo, Teología muy secular…Y, por otra parte, ¡teología muy sana, por su sana crudeza!
El Cantar de los cantares es una forma sorpresiva de hablar de Dios, desde la dulce experiencia del amor, y del amor inmediato y deleitoso, que es la belleza fascinante del cuerpo. Libro que los judíos pensaban que había que leerlo con cautela, y aguardar a los treinta años…
Siguiendo la comparación diré que el Eclesiastés…, es no menos  peligroso… y que habrá que aguardar hasta los 60 años… Es un decir…, claro está.
Este libro sorprendente se ocupa de Dios; nos remite a Dios, árbitro de la vida.
La vida aparece como un teatro cómico… o trágico…, pero Dios tiene la última palabra, y la Filosofía que debemos hacer nosotros para el “bien vivir” (o en otro sentido profano, para el “buen vivir” o la “buena vida”) la hemos de hacer teniendo presente que Dios existe, y que, en definitiva, a Él hay que darle cuenta. "Y así he comprendido que el único bien del hombre es disfrutar y pasarlo bien. Pero que el hombre coma, beba y se regale en medio de sus fatigas es don de Dios" (3,12-13).
El Sabio de este libro, que ya está a la vuelta de todo, examina todas las experiencias humanas (o da pauta, por unos ejemplos, para pronunciarse frente a todas las experiencias humanas) y da el mismo veredicto: todo está vacío, todo es una frustración si te agarras a ello, la vida no vale nada…, examínala bien, y no te entusiasmes. No pienses en el progreso de la humanidad, porque todo es igual; el mundo gira y gira. Toma una postura discreta: Disfruta de lo que tienes delante y sigue viviendo, sin ofender a Dios. ¿Se puede hablar de Dios de esta forma? ¿No es éste un libro peligroso, demoledor, para nada aconsejable a los jóvenes que sueñan con el futuro? Cuando yo sea viejo ¿seré tan negativo?
Los grandes ejes de la fe de Israel no están presentes en este libro: la Alianza de Dios, que hace una historia, y la esperanza de un Mesías. No están presentes, no se trabaja con ellos, aunque no se  nieguen.
Sorprendentemente también se puede hablar de Dios de este modo, desde la futilidad de la existencia, admitiendo, antes de comenzar a hablar, que el sentido de la vida es Dios.
En suma, no nos dejemos seducir por la vida. No pongamos los ojos en lo que hoy es y mañana no está. No sucumbamos al vaivén de la vida, que es el vaivén de las opiniones y modas – incluso teológicas – y mañana otros pensadores de la vida las remodelan de otra formas… Sé tú mismo ante la presencia de Dios, el Inmutable en su amor a mí.
Si uno es sabio y toma este libro en sus manos, le hará bien. San Gregorio de Nisa, como vemos en algunas lecturas de estos días, lo ha interpretado de un modo alegórico-místico. Tampoco se trataba de esto. En su crudeza, el libro tiene un mensaje firme, que es: ¡En definitiva, solo Dios!
Es como para decir: ¡Dios mío tú eres mi seguridad! Que yo no naufrague en la marejada  de la vida…, solo tú, abriendo mi corazón con ternura a todos mis hermanos, tan indigentes de seguridad como yo. Somos un pueblo débil y Dios solo es nuestra Roca, solo Él nuestra paz.
Y estando en esto, me llegan unos viejos recuerdos de Pamplona, cuando florecía con tanta ilusión la Unión de Religiosas de Navarra (¡con la intrépida riojana María Teresa Ruiz Prados, de la Compañía de María, que ya se fue hace años con una envidiable juventud cargando 87 u 88 años a su espalda!). Una de las hermanas que entonces era joven, y hoy tiene setenta años… (que es otra manera de decir ¡más joven!) encuentra entre sus viejos papeles unos pensamientos que han aparecido y que me los envía…, recordando. Los años 70 fueron los más crueles para la vida religiosa. Pero la ilusión era un mástil enhiesto, y, por gracia, veo que nos e ha abatido…
Por si valen, aquí está el folletito que di a las hermanas en Navidad de 1977, en los Encuentro de vida religiosa que hacía en Navarra.
¿Acaso otra manera distinta de hacer eco al Eclesiastés…? Gracias, hermana Pilar.

* * *
HECHOS DE GENEROSIDAD,
ÚNICA SALIDA

OFRENDA
Mejor que poner "tesis” - firmes tesis como grandes indicadores de autopista - he pensado poner todo junto, desde el corazón: tesis y sentencias, máximas y dichos de amor, paradojas, sugerencias... Como quien camina por el monte por una senda cierta, viendo piedras de ruta y escuchando el canto de los pájaros y respigando el aire que Dios nos da.
Aquí junto al Hijo de Dios que por amor a nosotros se hizo hombre.

Para empezar

1. Una verdad, por muy divina que parezca, si no puede traducirse en hechos, no es cristiana. Porque Jesús, que es la verdad concreta y completa del Padre (Jn 14,6), el sí de las promesas de Dios (2 Cor 1,20), no fue nada abstracto.

2. Libros, preciosos libros…, despreciarlos jamás. Sólo digo que una teoría que al pasar unos años no ha dado frutos de vida no es “doctrina de vida”. Y únicamente de la "doctrina de vida” (Evangelica testificatio, 37) puede partir la renovación.

3. "Hay caminos que parecen rectos; pero, al cabo, son caminos de muerte« (Prov 13,12; 16,25). Subrayemos: parecen, pero no son. Buena voluntad..., pero que la buena voluntad se junte con la sabiduría.

4. Camino de la experiencia, si, camino necesario. Vengan, pues, las ’’experiencias"; pero a una experiencia que no admite marcha atrás no la llamemos experiencia.

5. Los mayores tienen experiencia, sabiduría y - si queréis - todo lo mejor. Y los jóvenes casi nada: intuición. Pero ¡cosa curiosas!, el futuro ha sido, es y será de los intuitivos.

6. No fue antes la ley que la vida. Primero había vida. Y después la vida pudo retratarse en forma de ley, y así la ley fue engendrada.

7. Pensamientos, muchos - pan de cada día; leyes, pocas, pocas, pocas. Si tenemos muchas leyes, seguro que no estamos renovados.

8. Las nuevas Constituciones son, es verdad, un "hecho” teológico, importante pero insuficiente para la renovación, que exige un hecho vital completo. Por eso se hicieron las maravillosas Constituciones, pero no se hizo el milagro todavía.

Valores

9. ¡Bienaventurado aquél que da el primer paso! (alguien lo dijo).

10. Debajo de la ancha copa mueren mil simientes, y el árbol que nacerá ha de nacer de una sola. Pero ¿nacería esta sola si no tuviera la capa de humus vital que le han dado las mil que se han muerto? ...Aquí estoy, Señor, simiente que se pudre para que la que ha de brotar brote.

11. El invierno es tiempo de raíces. No miréis las ramas sin frutos, mirad las raíces. El invierno es hermoso con una austera hermosura.

12. En hora de renovación buscar es acertar, aunque uno se equivoque, porque la única verdad es el amor.

13 Mi herencia para la Iglesia: Buscó sinceramente, amó.

14. Se juntaron los Sabios más sabios que habla, y el más anciano dijo; Sólo vale lo que tiene un valor verdadero, y lo demás no vale. Los otros, todos juntos, no tuvieron más remedio que decir: Tienes razón.

15. ¿Qué es fracasar? ¡Cuidado coa el diccionario! El que no ha amado ha fracasado..., y nada más.

Protagonistas

16. La historia de 1977 años - por no hablar más que del Nuevo Testamentó - dice que la renovación ha sido siempre protagonizada por hombres muy concretos, guías carismáticos. ¿Dirá cosa distinta la historia a partir del 1 de enero de 1978?

17. Protagonismo de la comunidad, del pueblo, hoy un hecho irreversible, pero siempre con un secretario a la cabeza, con un líder, con un ’'responsable”, con un carismático.

18. Señor, envía líderes, y a nosotros quítanos la tontera de crear mitos.

I9. Hay discípulos cuando hay un Maestro, no a la inversa. Maestros..., si existen no les demos el crédito que merecen. Pero el magisterio es más viejo que la historia conocida

Así han de ser los hechos

20. El cauce se va haciendo solo, después de pasar y pasar el agua. Pero las grandes riadas cambian el cauce de los ríos.

21. Para que un hecho haga cauce nuevo - renovación de verdad - tiene que ser: radical (no corriente), transparente y univoco (no plurivalente), y de vanguardia (al ritmo de la intuición de la Iglesia).

22. Tu proyecto es precioso, pero no parece estar de acuerdo con nuestro carisma.
- No, déjala; que a lo mejor nos ahogamos con el carisma, que es mejor equivocarse por generosidad, que si el Espíritu la conduce la hará volver, que todas las órdenes hemos traicionado con frecuencia nuestro carisma, que el amor es el carisma universal de la Iglesia, que tienen que morir mil semillas..., no tengas miedo, déjala...

23. El pluralismo está en el Nuevo Testamento, signo de plenitud que arranca de la unidad y conspira a la unidad. Entendámonos bien: la unidad es plataforma y vértice, y sin unidad no hay pluralismo pensable.

24. Tú piensas así y yo pienso así. Tú te quedas con tu pensamiento y yo me quedo con el mío. Y en lo íntimo del corazón; Si eso es plura1ismo ya sé lo que es anarquía y la desintegración de la comunidad.

25. Bastarían cuatro hechos: amor, oración, austeridad, compromiso. Señalemos.

Sobre la caridad

26. Tesis: Puesto que la caridad transciende el contenido de los votos y es fin y forma de los mismos, el hecho supremo de renovación de la vida religiosa es el amor, cuya verificación visible es la unidad de los hermanos.

27. Y acaso más. No sé por qué presiento que nuestro futuro y nuestra pedagogía no la hemos de poner en el florecimiento de la oración sino más bien en un nuevo hallazgo de la caridad. Y así definiremos la vida: Vivir es saber amarnos.

28. Deduzco, Señor, que la flor de la vida es..., no me atrevo a pronunciar la palabra, porque lo que ella contiene siendo lo más humano es todo divino porque viene de ti..., es: la amistad.

Sobre la oración

29. “No olvidéis el testimonio de la historia: la fidelidad a la oración o el abandono de la misma son el paradigma de la vitalidad o de la decadencia de la vida religiosa” (Evangelica testificatio, 42). Tan sencillo y claro, «doctrina de vida”.

30. Si hiciéramos oración todo estaría arreglado.
- No, pero si no hacemos oración no arreglamos de verdad nada.

31. Del todo cierto que la inmensa gracia de la oración litúrgica con la nueva sensibilidad es un hecho fecundo e irreversible. Ir por Aquí.,, camino seguro. No ir por este camino es bloquear la renovación.

32. Déjame, Señor, que esta vez murmure un poco. Nuestros buenos viejos son muy buenos, pero en el coro oran muy mal. Oran muy deprisa, y esto creo que trae una cola de siglos. Y no puede ser. Y aquí también la renovación bloqueada.

Sobre la austeridad

33- La mortificación corporal es un secreto. Sí, pero hay otro secreto más precioso: ser un gran trabajador, un enorme trabajador, y no perder un solo minuto de tiempo por Jesucristo y su Reino. El que encuentre este secreto no le importe olvidarse, al menos de momento, del otro.

Sobre la entrega y el compromiso

34. ¿Hacer? Todo lo que se pueda hacer con amor, con inmenso amor, con visible amor; eso es nuestro campo de operación.

35. Liberación económica, social, política..., hechos plurivalentes. También los que no creen ni esperan en Jesús los hacen pasión. Si el visible amor a Cristo les quita la ambigüedad, lancémonos.

36. Trabajar y no cobrar es para quedarse viendo visiones... La gratuidad: he ahí la escatología de nuestro trabajo. Por ahí debemos apuntar
* * *
37. Al principio y al final Cristo, única esperanza. A él este grito, que es una humilde confesión y una triunfal aclamación:
Kyrie, éléison!
Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap.


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