miércoles, 5 de noviembre de 2014

617. Seminario, semillero



Seminario, semillero: Aguascalientes

Ayer, martes 4 de noviembre, tuve el gozo de compartir un retiro espiritual con el Presbiterio de la vecina diócesis de Aguascalientes. Aguascalientes es uno de los estados de México con un censo de 1.130.000 habitantes (censo oficial de 2010), de los cuales más del 90 % se profesan católicos. Una diócesis bonita, cuyo obispo, don José María de la Torre (desde 2008) es el VII Obispo de esta Iglesia particular. Obispos de grata memoria. Uno de ellos, José de Jesús López y González (1929-1950), Siervo de Dios.
Me invitaron, pues, a dirigir un retiro con esta consigna: “Iglesia en salida…, sacerdotes para la misión”. El asunto era fácil: tomar la exhortación del Papa Francisco “La alegría del Evangelio”, y desmenuzar números, línea a línea, sacando las consecuencias. Que no se trataba de una conferencia académica, sino de una confrontación, vida a vida, con lo que el Papa nos va indicando. Personalmente, uno a uno, como bautizado, soy “discípulo misionero”, enmarcado en una diócesis que es “Iglesia en salida”.
Esta diócesis, de hecho, presta ayuda a diócesis más necesitadas, y ha enviado a Chihuahua (Sierra Tarahumara), Guerrero, Campeche, Chiapas…
No era la primera ni la segunda vez que dormía en el seminario, amablemente acogido por los seminaristas encargados del hospedaje. Pedí, como obsequio y recuerdo, el Calendario del año 2014-2015. Es hermoso ver fotos y nombres:
Cuarto año de Teología: 19 alumnos.
Tercero de Teología: 4 alumnos
Segundo de Teología: 6 alumnos
Primero de Teología: 12 alumnos.
Hay también dos alumnos que estudian en la Universidad de Navarra.
Tercero de Filosofía: 15 alumnos
Segundo de Filosofía: 21 alumnos.
Primero de Filosofía: 20 alumnos.
El curso introductorio son 33 alumnos.
En suma. Un buen seminario que infunde esperanza, pese a todas las fragilidades que lleva consigo toda etapa de formación de jóvenes. Mención especial de cariño y honor merecen las 9 hermanas Oblatas de Santa Marta, que se cuidan de la cocina, de la lavandería y de otros servicios, instituto mexicano que ya lleva más de 50 años en el Seminario.
Mi paso por el Seminario removió en mi corazón buenos sentimientos de afecto a esta promesa para el Señor y su santa Iglesia. Helos aquí, con sencillez. Acaso a otros seminaristas también les pueda llegar estos augurios de una santa vida sacerdotal.

Semillero de Jesús
Sencillos versos de amanecer.
A los seminaristas teólogos de Aguascalientes:
Gracias por vuestra acogida.

1. Seminario, semillero
de Jesús, mi sembrador.
yo soy tierra, tú eres siembra,
tu heredad, mi corazón.

2. Si a mi infancia yo retorno,
¿desde cuándo, mi Señor,
fuiste tú, mi Dios viviente,
suave y dulce inspiración?

3. Más atrás de mi conciencia
eras tú quien me eligió,
tú tejías mis entrañas
al sellar mi concepción.

4. Al igual que Jeremías
hallo yo mi vocación:
en el seno de Dios Padre
fue mi Dios quien me formó.

5. Y aquí estoy cual enviado,
libro y voz él me entregó;
mi misión, la de Jesús,
ser profeta de su amor.

6. Sacerdote de Jesús,
ser ofrenda en su oblación,
ser servicio entre los pobres,
ser de todos el menor.

7. En la Iglesia ser latido
de divina compasión,
y sintiéndome acogido
acoger al pecador.

8. Que mi casa quede abierta
para entrar sin condición,
sin horario ni etiqueta
y sin más invitación.

9. Cual la fuente de la aldea
sea yo en mi ordenación:
que quien tenga sed y venga
en mi fuente encuentre a Dios.

10. Seminario silencioso,
semillero de ilusión,
seminario, Nazaret
de raíces y oración.

11. Hondo tiempo de mi encuentro
con mi Dios, el hombre y yo;
mi saber, sabiduría
más allá de la razón.

12. Seminario del apóstol
que en desierto se fraguó,
tú serás, Jesús oculto,
tú, mi luz y resplandor.

13.  A la Madre de ternura,
que a ser hombre te enseñó,
yo le pido su regazo,
su caricia y su calor.

14. Mi Jesús, mi Cristo vivo,
mi horizonte y mi pasión,
siembra en mí tu santidad,
solo tú, mi sembrador.

15. Que el Espíritu divino,
que en María te engendró,
forme en mí al hombre nuevo
de la nueva creación.

16. A Dios sea la alabanza,
todo honor y bendición.
por su Hijo Jesucristo,
nuestra paz y redención. Amén.

Aguascalientes, retiro espiritual a los sacerdotes,
martes, 04 de noviembre de 2014.

Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

***El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas***.
***El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar?. ¿Dónde el lugar de mi reposo?. Mi mano hizo todas estas cosas, así todas ellas llegaron a ser***.
***En cuarenta y seis años se ha edificado este Templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?. Pero Jesús hablaba del templo de su cuerpo***. El Templo todavía no estaba terminado cuando se pronunciaron estas palabras (año 27 d.C.).
El hombre levanta templos inmensos, muchos de ellos con inmensas riquezas en su interior, a semejanza del Templo que conoció Jesucristo. Pero el hombre olvida los pasajes de Isaías y de san Pablo que nos da la pauta a seguir.
Hace muchos años, durante una misa celebrada en un bosque, en un soleado domingo del verano, recordé con emoción las palabras de Isaías.
Saludos.
Juan José.

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