jueves, 6 de noviembre de 2014

618. Domingo XXXII 2014 – Nuestro santuario es el cuerpo de Cristo



Homilía para el 9 de noviembre de 2014
Dedicación de la Basílica de Letrán - Jn 2,13-22
(domingo XXXII del tiempo ordinario, año 2014)




Ábside de la basílica de Letrán
Texto evangélico:
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las  monedas y les volcó las mesas, y a los que vendían palomas les dijo: “Quitad esto de aquí; no convirtáis en un  mercado la casa de mi Padre”. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “El celo de tu casa me devora”.
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: “¿Qué signos nos muestras para obrar así?” Jesús les contestó. “Destruid este templo y en tres días lo levantaré”.
Los judíos le replicaron: “Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?” Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de lo que había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Hermanos:
1. Este domingo, por caer en el día 9 de noviembre, confluye con  una fiesta del Señor, fiesta que lo sustituye en las lecturas del día. Esto requiere una explicación antes de entrar en una consideración directa del Evangelio proclamado.
El 9 de noviembre en la Iglesia se celebra la fiesta de la Dedicación de la que es la iglesia más antigua y principal de Roma, la cabeza y madre de todas las iglesias de la urbe y del orbe católico, la Catedral de Roma, la iglesia que se llama Basílica de Letrán.
Todas las diócesis del mundo tienen una iglesia central y principal, por humilde  que sea, como ocurre tantas veces en los territorios de misión. Es la Iglesia catedral, es decir, la iglesia en la cual el Obispo tiene su cátedra. Sin duda que conocemos todos la iglesia catedral de nuestra diócesis. Todos los años cada diócesis celebra una fiesta, que a lo mejor no tiene especial relieve en la piedad popular, pero que en sí es importante: la Dedicación de la Iglesia Catedral, la memoria de aquel día en que surgió aquella diócesis con su iglesia catedral y su obispo.
La catedral de Roma no es la basílica de San Pedro en el Vaticano, sino la basílica de Letrán. Hoy celebramos esta fiesta, y por la importancia que tiene para toda la cristiandad la celebración es fiesta para toda la Iglesia. Cuando llegó la paz de Constantino al inicio del siglo IV, allí se levantó la basílica de Roma, consagrada por el Papa San Silvestre en torno al año 324. Y allí residió el Papa, obispo de Roma, durante más de 1000 años. Allí acudió san Francisco de Asís, cuando tuvo un grupito de hermanos, a postrarse a los pies del Papa Inocencio III y pedirle de aquella forma de vida evangélica que quería emprender.
La cátedral de Roma la celebramos como signo de unidad de nuestra fe, y de adhesión de toda la iglesia al Obispo de Roma, a quien se ha confiado la solicitud por todas las iglesias.

2. El Papa Francisco lleva un tiempo hablando en sus catequesis de los miércoles sobre la Iglesia. El miércoles pasado habló sobre “nuestra Santa Madre la Iglesia jerárquica”. Después de su discurso o catequesis en italiano, hizo en español este resumen, que oportunamente lo recordamos en esta fiesta universal de la Catedral de Roma:
“En la catequesis de hoy nos detenemos a considerar la dimensión jerárquica de la Iglesia. Mediante los ministerios, Cristo edifica la Iglesia como su cuerpo. De entre ellos destaca el ministerio episcopal, a través del cual el Señor se hace presente en su Iglesia, la guía y la cuida. En la persona y el ministerio del Obispo se expresa la maternidad de la Iglesia, que nos engendra, alimenta y conforta con los sacramentos. Como sucesores de los Apóstoles, también los obispos son enviados a anunciar el Evangelio y apacentar el rebaño de Cristo. No se trata, por tanto, de un cargo honorífico, sino de un servicio que se ha de realizar siguiendo el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor. Por otra parte, al igual que Jesús llamó y pensó en los Apóstoles no por separado sino unidos en torno a él, como una familia, también los obispos constituyen un único colegio, reunido en torno al Papa, que es el custodio y garante de la comunión entre ellos. Así, todos los obispos repartidos por el mundo se sienten unidos a los demás, y son expresión visible del vínculo íntimo que une sus respectivas comunidades en la única Iglesia de Cristo”.

3. El Evangelio escuchado es el Evangelio para la dedicación de una iglesia. Los cuatro Evangelios nos hablan de la purificación que Jesús hace del templo de Jerusalén. San Juan pone esta escena al principio de la vida pública de Jesús; los demás evangelistas, al final; es decir, dentro de la Semana Santa.
Hermanos, diversas preguntas podemos hacerle a este texto, comenzando por esa manera insólita de actuar de Jesús, látigo en mano: ¿qué significa ese proceder?, ¿es lícito obrar de esa manera? Pero a lo mejor preguntas de este género, que requieren su respuesta informada y precisa, nos distraerían del centro. Vamos directamente a lo esencial: Pero él hablaba del templo de su cuerpo.
Es la interpretación que hace san Juan para darnos el sentido del gesto profético. Jesús ha invocado a los profetas; pero no bastan: los profetas se quedan cortos para explicar lo que pasa aquí. Pero él hablaba del templo de su cuerpo.
El Templo de Jerusalén, que era el centro del culto y la vida de Israel, definitivamente ha pasado. No vamos a sustituirlo por otro templo, un bello templo cristiano; por millares y millares de templos que adornan toda la Iglesia, comenzando por la basílica-catedral de Roma. Ninguno de ellos es nuestro verdadero templo; todos han de pasar, absolutamente todos. Los necesitamos para reunirnos, orar, recibir la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos. Pero ningún templo de piedra es nuestro verdadero templo, ninguno.
 Nuestro templo verdadero es Jesús, el cuerpo de Jesús. Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Es decir, él hablaba de su cuerpo muerto y resucitado. Ese es el verdadero templo de los cristianos. Aquí es donde el Padre Dios nos reúne y nos espera.
El cuerpo de Cristo es el que forma la comunidad. Ese será también nuestro templo celestial. Dice san Juan en el Apocalipsis, hablando de la ciudad celestial: “Y en ella no vi santuario, pues el Señor, Dios todopoderoso es su santuario, y también el Cordero” (Ap 21,22).

4. ¡Ven, Señor Jesús! Tú eres nuestro verdadero santuario, nuestro único santuario. Amén.
Detalle del Salvator mundi de la Basílica del Salvador,
hoy llamada San Juan de Letrán

Guadalajara, jueves 6 noviembre 2014.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Padre Rufino: He sido capuchino desde 1955 (Antequera) hasta 1965 (sevilla). Mi primer director en el S.S. de Antequera fue el P. Faustino de Sanlúcar, el cual estudió Teología en la provincia de Navarra por la que sentía y nos transmitió gran cariño. De manera casual he leído, con alguna prosa, su Memoria del Noviciado, que me ha resultado preciosa y me ha traído recuerdos del libro de Las Grandes Figuras Capuchinas, del P.,Lázaro de Azpur, que leíamos en el refectorio.
Gracias por su obra y que Dios le bendiga por muchos años. Desde Córdoba (España) le envío un fuerte abrazo.
Ildefonso de C.

Anónimo dijo...

Rectifico: he leído con alguna prisa. Disculpe.

Fr. Rufino Ma. Grández, OFMCap dijo...

Estimado Ildefonso: Paz y Bien.
Gracias por esos recuerdos, que son bonitos. No conocí al P. Faustino de Sanlúcar. Las provincias de Andalucía y Navarra siempre hemos estado afectivamente cerca. El P. Mariano de Sanlúcar decía que si se dobla el mapa de España Andalucía y Navarra se dan un beso. Por si interesa, mi correo, que anda metido por ahí, es: rufinomg@yahoo.com.mx
Cordiales saludos en San Francisco

Anónimo dijo...

***En cuarenta y seis años se ha edificado este Templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?. Pero Jesús hablaba del templo de su cuerpo***.- El Templo todavía no estaba terminado cuando se pronunciaron estas palabras (año 27 d.C.).-

***El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas***.-

***El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar?. ¿Dónde el lugar de mi reposo?. Mi mano hizo todas estas cosas, así todas ellas llegaron a ser***.-

Saludos. Juan José.-

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