viernes, 21 de noviembre de 2014

622. Domingo XXXIV A – Jesucristo, rey de amor en todos los necesitados



Homilía en la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo,
Domingo XXXIV, domingo final, ciclo A
Mt 25,23-46

 


Texto evangélico:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.  Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna»”.

Hermanos:
1. Este es el domingo final del año litúrgico, domingo último ocupado por la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. Esta es la corona anual del ciclo litúrgico. Los textos sagrados están tomados del Evangelio, del Antiguo y Nuevo Testamento para presentarnos la figura verdadera de nuestro rey.
Para saber quién es Jesucristo Rey, cuál es su reinado, quiénes somos sus vasallos, cuáles son sus poderes, cómo se ejerce este reinado, ¿dónde tendremos que acudir?
Los estados y naciones de la tierra se configuran con la conjunción de tres poderes: el poder legislativo para establecer una constitución, que radica en el pueblo soberano y lo delega al rey; el poder ejecutivo para gobernar ejecutando las leyes previamente establecidas; el poder judicial para determinar cómo se ha de proceder cuando la ley se ha quebrantado. En una monarquía absoluta los tres poderes tienen una sola cabeza.

2. Todo esto, hermanos, en la historia, se ha querido aplicar a Jesucristo y su Iglesia, partiendo, por otra parte, del principio absoluto de que Jesucristo es el creador de cielo y tierra, con el mismo poder de Dios, y de que él por tanto es la única fuente del derecho, y que Jesucristo radica y subsiste en la Iglesia católica y que su reinado se deposita en ella. Todo esto, que puede tener su filosofía interna y su lógica, es aberrante si contemplamos el modo como Jesucristo aparece como rey en su vida.
No quiso ninguna propiedad, porque vivió en la pobreza absoluta; no intentó poseer ningún dominio sobre nadie; no pasó por su mente el que sus discípulos pudieran formar un poder militar para conquistar con armas y guerra, absolutamente nada de eso.
Murió como rey, según la sentencia escrita: Jesús Nazareno, rey de los Judíos, insultado, pero invocado como rey por aquel malhechor que estaba junto a él, reconociendo su culpa y Jesús le prometió estar hoy mismo conmigo en el paraíso. Este es el triunfo de Jesús, el primer trofeo que el rey crucificado se lleva al cielo: de la cárcel, del patíbulo, al cielo, porque tuvo la visita de Jesús.

3. En el texto proclamado aparece un rey Mesías, el Hijo del hombre, que no es otro que el mismo Jesús de Nazaret, y Jesús presenta una escena provocadora y escandalosa, y al mismo tiempo iluminadora, porque ahí está el Evangelio.
El escándalo es este:
1) Yo soy ese rey, yo, el Hijo del hombre, que va a ejercer esa soberanía judicial sobre todas las naciones, esto es, sobre sus discípulos, sobre Israel, sobre el mundo entero.
2) La gloria de mi reino no va ser el trofeo de mis victorias, el aplastamiento de mis enemigos, el avance de mis banderas.
3) Mi gloria y mi victoria va a ser el triunfo del amor sobre los indigentes y desheredados de la tierra, los que son la periferia del mundo y en muchos casos el deshecho de la humanidad: seis palabras, que podría alargarse hasta sesenta, hasta seiscientas: los hambrientos, los sedientos, los emigrantes, los desnudos (léase, los que no tienen trabajo), los enfermos, los encarcelados.
4) El examen no se va a hacer a los necesitados y miserables que aquí aparecen: Tú, ¿por qué eres pobre?, ¿por holgazán, por vicioso…? El examen se va a hacer a los que íbamos por el camino de la vida y encontramos a un pobre, a un enfermo, a un emigrante, a un encarcelado. ¿Le diste de comer? ¿Le vestiste? ¿Le acogiste en tu casa? ¿Le curaste? ¿Le visitaste en la cárcel?
5) Lo más sorprendente, lo que nadie podría jamás pensar, lo que no tiene filosofía alguna en la tierra para confirmarlo, es lo que dice Jesús: Yo estaba en el pobre: en el hambriento y el sediento, en el emigrante y en el desnudo; en el enfermo y el encarcelado. Yo estaba allí, yo era él. Ni los buenos se habían enterado, ¡y era verdad!

4. Hermanos, ¡hay tanto que pensar y reflexionar sobre estas palabras de Jesús, que son pura vida! El día 20, aniversario de la Revolución en México, riadas de manifestantes, millares y millares, por todo el país, invadieron calles y plazas, con amplia repercusión en el extranjero. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! Era el clamor repetido por la desaparición de 43 normalistas. No era guerra a un partido político, sí oposición al gobierno; pero más allá que el gobierno era un clamor humano de solidaridad y reivindicación.
Hermanos, desde el Evangelio de hoy también en esos muchachos, en esas jóvenes estaba Jesucristo, rey de amor.

5. Señor Jesús, con tus palabras de profeta y de Hijo de Dios nos ha mostrado tu camino. Concédeme en esta vida la alegría de verte, de sentirte, reinando por la fe, por el amor, por el servicio, en los más pobres y desvalidos. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes 21 noviembre 2014

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilatos había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?. Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?.Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Saludos. Juan José.

Anónimo dijo...

Sigue habiendo personas sanguinarias como PILATOS que asesinan en masa a inocentes.-
Saludos. Juan José.

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