sábado, 6 de diciembre de 2014

627. Adviento II (ciclo B). Juan anuncia al que bautiza con Espíritu Santo


Homilía para el domingo II de Adviento, ciclo B

Mc 1, 1-8

Texto evangélico:
Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Como está escrito en el profeta Isaías. “Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; una voz grita en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos’”; se presentó Juan en el desierto bautizando y predicadlo un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: “Detrás de mí bien el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”

Hermanos:
1. El tiempo de Adviento que abarca cuatro domingos y los correspondientes días de la semana hasta el 24 de diciembre nos marca cuatro etapas y cada domingo está centrado en un terminado mensaje. En el domingo II en el Evangelio todos los años aparece la figura de Juan Bautista, que para todo el Nuevo Testamento tiene una misión esencial: Juan es el precursor del Señor.
Hay en el curso del año tres días en los que la figura del Bautista tiene un relieve especial:
- Su fiesta propia es la Natividad de san Juan Bautista, el día 24 de junio. Solamente del Señor y de san Juan celebra la Iglesia el día del nacimiento.
- La segunda fiesta de Juan el Bautista es su martirio, el día 29 de agosto: Memoria de la Degollación o Martirio de san Juan Bautista. Recordemos cómo fue. “El motivo era – recuerda el Evangelio de san Marcos – que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano” (Mc 6,17-18). Fue, pues, mártir defensor de la verdad y de la justicia y del matrimonio que Dios quiere.
- La tercera aparición más solemne de Juan es hoy, como lo acabamos de anunciar. Es verdad que en otros momentos se leerán otros pasajes del Evangelio donde aparece esta figura de primera categoría de la Biblia, pero no son la solemnidad y la categoría de hoy.

2. ¿Quién es, por tanto, Juan, este Juan de la historia y de la teología que hoy surge ante nuestros ojos?
Juan es un profeta, y un profeta es un “enviado de Dios”. La idea que Jesús tenía del Bautista está muy clara en aquel pasaje del Evangelio que recoge san Mateo: “¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con  lujo? Mirad, los que visiten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito. “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare tu camino ante ti” (Mt 11,10).
Jesús está citando al profeta Malaquías (Mal 3,1).
Juan en la sucesión de los profetas es el último, el más grande. Y como el primero que aparece en la serie de los profetas de Israel (dejando aparte a Moisés), el gran profeta Elías, Juan el Bautista como Elías no escribió una sola línea. Su mensaje fue su palabra y fusión perfecta con su palabra sus propia vida.

3. La palabra del profeta Juan fue una palabra de amor y de conversión. Con sorpresa nuestra nos dice el Evangelio de san Marcos que acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Esta gente era el pueblo de Dios, el pueblo de la Nueva Alianza que Dios estaba preparando para sí. Era el pueblo de convertidos, el inicio de la Iglesia. Y para ello Juan tenía dos signos:
- el bautismo
- y la confesión de los pecados.
Quizás tengamos que darle mucha importancia a este pasaje inicial de san Marcos para darle mucho valor a la confesión de los pecados. Dice el texto sagrado. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.
Oficio de los profetas es acusar, y ciertamente que Juan Bautista fue un acusador. El acusador del adulterio de Herodes le llevó a la cárcel y a la muerte. Pero más oficio de los profetas es el consolar. Y la misión primordial de Juan Bautista fue esta de ser un profeta consolador y animar al pueblo para preparar el camino del Señor.
Justamente hoy se lee en la primera lectura el comienzo del Libro de la Consolación de Isaías. “Consolad, consolada a mi pueblo. Hablad al corazón de Jerusalén…” (Is 40,1-2).

4. Y ¿qué mayor consolación que anunciar lo que Juan Bautista anuncia? “Detrás de mí bien el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”
Este es el mensaje, la síntesis de todo el mensaje de este profeta penitente. Él nos ha dado la primera definición de Jesús: Jesús es aquel que tiene el Espíritu Santo, y bautiza con el Espíritu Santo.
Cada bautizado lleva el Espíritu Santo dentro de sí.

5. Hermanos, hace unos días, el 29 de noviembre, el Papa celebraba la Eucaristía en la catedral Católica del Espíritu Santo de Estambul. Dijo cosas preciosas de ese Espíritu que llevamos dentro, cómo nos revuelve. Y continuaba: “Es una visión de esperanza, pero al mismo tiempo fatigosa, pues siempre tenemos la tentación de poner resistencia al Espíritu Santo, porque trastorna, porque remueve, hace caminar, impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Y siempre es más fácil y cómodo instalarse en las propias posiciones estáticas e inamovibles. En realidad, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo. Y también la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo cuando deja de lado la tentación de mirarse a sí misma.
Y nosotros, los cristianos, nos convertimos en auténticos discípulos misioneros, capaces de interpelar las conciencias, si abandonamos un estilo defensivo para dejarnos conducir por el Espíritu. Él es frescura, fantasía, novedad”.

6. Hermanos: Jesús es el que nos ha bautizado con el Espíritu Santo. Señor Jesús, que viniste, que vienes, que vendrás, rompe mis ataduras del pecado y haz que vuele bajo las alas del Espíritu que me has dado. Amén.

Guadalajara, sábado 6 diciembre 2014

Múltiples Himno de Adviento del autor en: mercaba.org\El pan de unos versos \ Año litúrgico \ Adviento
http://www.mercaba.org/Espiritualidad/Rufino/ADV/CARTEL_ADVIENTO.htm

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