martes, 9 de diciembre de 2014

628. La Inmaculada – Tota pulchra es, Maria



Contemplando a María Inmaculada

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles... "   Pío IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de (1854)


La fiesta de la Inmaculada Concepción, que por circunstancias queda totalmente opacada por la proximidad de la Virgen de Guadalupe es un respiro muy grato de fe. He aquí algunas evocaciones.
En mi pueblo es distinto, porque desde hace 400 años (1613) están las Monjas Concepcionistas. Javi, el cura joven, nos escribe a los “misioneros”: “Ayer celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción... Mucha gente ha ido a la Novena estos días para acompañar a las MM. Concepcionistas y para rezar por ellas (que ellas lo hacen por nosotros el resto del año…”,
Alfaro, La Rioja, 20 octubre 2013
Hijos del pueblos consagrados en la vida religiosa y sacerdotal.
En primera línea Monjas Concepcionistas en el día de los
400 años de la fundación del monasterio.


Tota pulchra: teología en música

Para ambientar mi corazón en la fiesta de la Inmaculada he escuchado el “Tota pulchra es, Maria” en su original gregoriano, y lo he vuelto a escuchar una vez, y otra…
La música es un estado anímico que te invita a comulgar con una realidad superior, la más bella de la vida, donde nuestros deseos emocionalmente son realidad y el brillo de los ojos te delata que estás a punto de un éxtasis…, al menos estético. A todo espíritu afinado la música transporta. ¿No será una bellísima antesala para entrar en el Aula de la Teología…, dado que solamente es verdadero aquello que es hermoso…?
Dice el texto:
Tota pulchra es Maria.
Et macula originalis non est in te.
Tu gloria Ierusalem.
Tu laetitia Israel.
Tu honorificentia populi nostri.
Tu advocata peccatorum.
O Maria.
Virgo prudentissima.
Mater clementissima.
Ora pro nobis.
Intercede pro nobis
ad Dominum Iesum Christum.

A dos coros se ejecuta así:
V. Tota pulchra es, Maria.
R. Tota pulchra es, Maria.         
V. Et macula originalis non est in te.
R. Et macula originalis non est in te.   
V. Tu gloria Ierusalem.
R. Tu laetitia Israel.
V. Tu honorificentia populi nostri.
R. Tu advocata peccatorum.      
V. O Maria.
R. O Maria.
V. Virgo prudentissima.
R. Mater clementissima.
V. Ora pro nobis.
R. Intercede pro nobis ad Dominum Iesum Christum.     
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Composición

1) El autor ha ido al Cantar de los cantares y ha leído: Tota pulchra es, amica mea, et macula non est in te (Cantar 4,7).
El espiritual ha puesto: “Tota pulchra es, Maria”.
El teólogo ha tomado la palabra “macula” y la ha precisado. “macula originalis
2) De nuevo el biblista ha ido al libro de Judith 15.9-10, a la versión Vulgata que leía la Iglesia: “Ioachim autem summus pontifex de Hierusalem venit in Bethuliam cum universis presbyteris suis ut videret Iudith  quae cum exisset ad illum benedixerunt illam omnes una voce dicentes tu gloria Hierusalem tu laetitia Israhel tu honorificentia populi nostri” (La Nova Vulgata lee esta tríada de bendición:
“Tu exaltatio Ierusalem,
tu gloria magna Israel,
tu laus magna generis nostri” Jdt 15,9).
3) La plegaria de bendición y alabanza se torna ahora súplica de intercesión desde un nuevo título que se le da a María: Tu advocata peccatorum.
4) El espiritual se queda extasiado ante el nombre de María, y ahora lo repite exclamativamente: o Maria. Judit no era sino un anticipo de la belleza y del valor de la Virgen María.
5) María es la “Theotókos”, la “Dei Génetrix”. Pero su pureza inmaculada nos invita en este momento a deleitarnos en su virginidad, y le llamamos:
- Virgo prudentissima, epíteto que nos evoca a las cinco “vírgenes prudentes” o “sapientes” de Mt 25,1-13.
- María es Madre, Mater clementissima (En la Salve; O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria).
5) Ora pro nobis, intercede pro nobis. María es nuestra orante, nuestra intercesora ante nuestro Señor, que es su propio Hijo.


La Inmaculada: Fe, Teología, Corazón

La “Mariología” ha brotado de la Escritura y va brotando de la Escritura. Propiamente no se hace al par de la Escritura como un área independiente de fe, sino que es de continuo una proyección de la Escritura.
 Decimos que ha brotado de la Escritura porque, bien sea el Evangelio de la Infancia de Lucas o bien el Evangelio de Juan ya son una Presentación avanzadísima de quién es María en el misterio de la Encarnación. Lucas y Mateo presentan el dato primordial de “María-Virgen”. El “cómo” queda a merced de la Teología… (en mi opinión).
Pero María es Asunta. ¿Dónde lo ha encontrado la Iglesia? En la Escritura. ¿En qué texto? En ninguno específicamente; en toda ella. Es fruto de la lectura contemplativa de la Iglesia que ha percibido que si el Esposo ha llegado a la plenitud de la glorificación, por gracia, por irradiación de Cristo, esta condición final se ha anticipado en María.
María es Inmaculada. ¿Dónde se encentar esta verdad? “In fide Ecclesiae”. Al cabo de muchos siglos los Teólogo hallaron la respuesta, que no la había podido alcanzar con claridad ni los doctores san Bernardo ni santo Tomás: “en la Cruz de Cristo”. María fue salvada, fue redimida, por la sangre de Cristo, cuya eficacia fue anticipada en ella.
Lanzándose a la Escritura los santos y teólogos, al honor la divinidad de Cristo, han “como divinizado” a María, no por ella, sino por él; no como un mundo “a se”, sino siempre en referencia a Cristo, con la una lectura y libre de los textos sagrados. Esas lecturas quizás nos empalagan, pero todas ellas tienen un fondo amoroso que, si somos sabios, lo comprenderemos, y nos sabremos situar en el punto de mira en que ellos se situaron. Y quizás entonces nuestra valoración sea distinta. En realidad, la Teología solo se puede hacer desde el amor y para el amor; no es un laboratorio técnico para producir productos que terminan en sí mismo.


San Lorenzo de Brindis biblista de la Inmaculada

San Lorenzo de brindis (1559-1619, murió el mismo día en que cumplía 60 años), doctor de la Iglesia escribió un grueso volumen titulado Mariale. Hoy disponemos de una edición en castellano, servida por la BAC. San Lorenzo de Brindis,  Marial. María de Nazaret Virgen de la Plenitud.  Edición de Bernardino de Armellada (Instituto Histórico de Capuchinos, Roma). Editorial: Biblioteca Autores Cristianos Año: 2004 Páginas: 736.
San Lorenzo, fenómeno en el conocimiento verbal que tenía de la Escritura, es uno de esos teólogos que se ha zambullido en la Palabra de Dios con una libertad soberana, manejando textos en todas las áreas en virtud de ese centro de unidad meditativo – contemplativo – que él tenía de la Biblia en su unidad intrínseca. Nos puede parecer empalagoso y artificioso, Pero, por mera intuición teológica, advertidos que él se ha metido en unas áreas de fe donde el misterio de María es patente- En este sentido tiene razón. No es fácil leerle, pero seríamos insensatos si después de ver cómo combina los textos, dijéramos: Teología imaginativa.
En su Marial, pulcramente editado, hay doce sermones dedicados a la Feista de la Inmaculada, más de cien páginas (pp. 431-49), en la sección de las Fiestas de la Virgen. He aquí, en conformidad con los editores, los títulos y divisiones de estos dos sermones.
                                              


SECCIÓN PRIMERA. LA CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA

I. La inmaculada concepción de la María (Consideración general) [Sermón 1]
1. María, fundada sobre la roca firme de la gracia y de la virtud
2. La grandeza de María brota de su dignidad de Madre de Dios
3. El problema de la Inmaculada Concepción
4. Dios pudo preservar a la Virgen del pecado de origen
5. Dios lo quiso por el honor debido a sí mismo, a Cristo y a la Virgen
6. La Biblia no excluye las excepciones en las expresiones generales
7. La Escritura no cuenta a María entre los afectados por el pecado original
8. Figuras marianas
9. La Escritura deja entender que María fue concebida inmaculada
10. La Iglesia cree en la concepción inmaculada de María

II. María, luz de infinita gracia: por eso Inmaculada [Sermón 2]
1. María Inmaculada, joya de la humanidad
2. María, aurora que anuncia el Sol de justicia
3. María, toda luminosa, porque concebida en gracia
4. La luminosidad de María no fue ofuscada por el pecado original
5. Como si naciera un nuevo sol
6. María, exaltada por todas y sobre todas las mujeres
7. Significado de estas alabanzas
8. María, alabada por su corazón materno
9. María, mujer fuerte en la observancia de la Ley de Dios
10. María, toda hermosa porque siguió a Cristo en toda virtud
11. María, mujer nueva por ser concebida sin pecado original

III. María, inmaculada por ser arca de la divinidad [Sermón 3]
1. María, morada digna del Dios hecho hombre
2. Magnificencia de David y magnificencia divina
3. María, rica en todos los dones de naturaleza y de gracia
4. María, inmaculada por ser obra maestra del Espíritu Santo
5. María, inmaculada por elección de Cristo
6. María, inmaculada porque fue inmune de todo pecado actual
7. La concepción inmaculada de María muestra el poder divino
8. María fue inmune del pecado, porque es el mayor de los males
9. La devoción ve la conveniencia de la concepción inmaculada

IV. María, inmaculada por ser la morada del Verbo Encarnado [Sermón 4]
1. La alabanza de María de parte de una mujer del pueblo
2. Dios creó una morada admirable para las criaturas, pero una más admirable para sí mismo
3. María, morada del Verbo Encarnado
4. María, fundada sobre la más excelsa santidad
5. Dignidad de Cristo, necesidad del hombre

V. María, inmaculada por ser la morada de Dios [Sermón 5]
1. La concepción de la Virgen, semejante a la de Cristo
2. Inmaculada por ser digna Madre de Dios
3. Inmaculada, por ser morada digna de Dios
4. Inmaculada por ser la morada de Dios prefigurada en el templo de Salomón
5. María salvada del diluvio del pecado original
6. María, inmaculada por privilegio divino

VI. María, inmaculada por ser ciudad de Dios [Sermón 6]
1. María, río de gracias
2. María, ciudad de Dios por tres motivos
3. María, inmaculada por ser superior a todos los santos
4. María, inmaculada por ser la predilecta de Dios
5. María, ciudad de Dios y, por eso, inmaculada
6. María templo de Dios y monte de Sión

VII. María, Inmaculada por ser el segundo templo del Señor [Sermón 7]
1. La Inmaculada, inicio de la salvación
2. El segundo templo más maravilloso que el primero
3. Eva, primer templo de Dios, rica de gracia y de justicia original
4. Eva, templo de Dios quemado por Satanás
5. María templo de Dios reedificado con más esplendor
6. María, sin pecado de origen, porque Dios estuvo siempre con Ella
7. María, sin pecado de origen por ser la más cercana a Dios
8. María exenta de pecado actual
9. La fiesta de la Inmaculada fue instituida por la Iglesia
10. Conveniencia de honrar a María con el título de Inmaculada

VIII. María, inmaculada por ser verdadera esposa y madre de Dios [Sermón 8]
1. La maternidad divina, principio de toda la grandeza en María
2. María, inmaculada por ser verdadera Esposa y Madre de Dios
3. María, inmaculada por ser digna Madre de Cristo
4. María, sin pecado original por ser mujer celeste
5. Dios se complace en la virginidad del cuerpo y del espíritu

IX. María, inmaculada por ser la más santa de los santos, esposa, casa y puerta de Dios [Sermón 9]
1. La concepción de María semejante a la de Cristo
2. La concepción inmaculada de María completa las posibilidades en el orden de la gracia
3. María Inmaculada para ser digna Esposa del Espíritu Santo
4. María, concebida inmaculada para ser digna casa del Verbo Encarnado
5. María, inmaculada para ser digna puerta por la que Dios viene al mundo
6. María, puerta de los justos que entran en el cielo

X. María, inmaculada por ser raíz de la humanidad, morada de Dios y agua pura [Sermón 10]
1. María, raíz preservada del exterminio
2. María Inmaculada, morada de Dios
3. María, fuente incontaminada
4. Nobleza, humildad y autoridad de María
5. María, libre de la mancha del incentivo de la concupiscencia

XI. Por muchas razones María es Inmaculada [Sermón 11]
1. Parquedad de la Biblia en hablar de María
2. Algunas explicaciones
3. Preservada por los méritos de Cristo
4. Preservada a causa de la misión para la cual fue elegida
5. Preservada en razón de su nobleza
6. El matrimonio de María y José
7. Significado del nombre de María
8. Alta dignidad de María

XII. La concepción de la bienaventurada Virgen María [Sermón 12]
1. María es la mujer nueva
2. María, semejante a Cristo
3. María es llamada hermana y esposa a causa de su pureza inmaculada
4. El privilegio mariano es cantado en el Magnificat
5. Alabanzas de la Biblia a María
6. María, esplendente trono de Dios


Una exhortación de san Lorenzo para que acudamos constantemente a la Virgen María, la saludemos, veneremos y confiemos en ella

“¡Oh, felices cuantos reciben igualmente a María con piadoso fervor en la casa de su corazón! Serán sin duda colmados con la abundancia de las gracias celestes al solo oír su voz. Lo mismo que el Señor bendijo la casa de Obededón a causa del arca (cf. 2 Sam 6,10-11), así será enriquecido de bendiciones celestiales el que hospede dignamente en su corazón a esta arca viva de la divinidad.
Saludemos, hermanos carísimos, junto con Gabriel a la beatísima Virgen y ella corresponderá copiosamente y con amorosa comprensión a nuestros obsequios. De hecho, es costumbre, incluso entre los bárbaros, que se corresponda a los saludos con mayor generosidad todavía. Si se recibe el saludo de «feliz día», se responde con «feliz día y año». ¿Quién desconoce esta costumbre? ¿Cómo, pues, la Virgen Santísima, tan humilde y humana, no va a devolver el saludo a los que la saludan? Digámosle el ave, augurándole la paz, proclamándola bienaventurada, y ella nos alcanzará el don de una paz mucho más abundante. Alabémosla, celebremos su paz perpetua y su amistad perfecta con Dios, su caridad y su santidad. Sólo de ella puede decirse que tuvo el corazón perfectamente unido a Dios, como David lo pidió al Señor para su hijo Salomón (cf. 1 Par 29,19); y como el mismo Salomón, en su plegaria pública en la dedicación del templo, lo pidió para sí mismo y para todo su pueblo (cf.1 Par 29,61). María Virgen nos concederá la paz de la gracia y de la consolación, de la que se dice: Fruto de la justicia será la (ls 32,17). Y también: Mucha pal para los que aman tu ley (Sal 119,165); Habla de paz a su pueblo y a sus santos (Sal 85,9).
Saludemos y veneremos a la Virgen uniéndonos a Gabriel, embajador de Dios. Me atrevo a decir que por la fervorosa devoción v piedad mariana se distinguen claramente los elegidos de los réprobos, los hijos de Dios de los hijos del diablo, la Iglesia de Cristo de la sinagoga de Satanás. Dios, óptimo máximo, honró siempre a la Virgen Santísima como a Esposa dilectísima y Madre dignísima de su único Hijo. Satanás, por el contrario, la persiguió siempre con odio implacable, como leemos en el Apocalipsis, porque dio al mundo el Salvador (Ap 12,1-18). Por eso los fieles cristianos, como verdaderos hijos de Dios, siempre han venerado a la Virgen Madre de Dios con el mayor celo, devoción singular y culto ferviente. La antigüedad, siempre venerable en la Iglesia de Cristo y acepta al mismo Dios, conjuntó con toda solicitud las preces y alabanzas a María con la construcción de templos, altares, imágenes sagradas, celebración de fiestas y sermones solemnes”. (Diez sermones sobre el Ave María, sermón 1, núm. 5, pp. 176-177).

Guadalajara, Jalisco, 9 diciembre 2014, san Juan Diego.

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