viernes, 12 de diciembre de 2014

630. Domingo III Adviento A – Estad siempre alegres



Estad siempre alegres
Homilía para el domingo III de Adviento, ciclo B,
Jn 1,6-8. 19-28
 

Texto evangélico:
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?». Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado“? ¿Qué dices de ti mismo?». Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos  y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”. Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis,  el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Hermanos:

1. Este domingo, ya avanzado el Adviento, tiene un nombre propio. Domingo Gaudete. Gaudete es la primera palabra de la misa de hoy: Alegraos siempre en el Señor; os lo repito: alegraos (Flp 4,4).
Estas palabras iniciales dan el tono a la misa. Escuchen, hermanos, otros textos tomados de la liturgia de hoy:
Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. … Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará. Este pasaje corresponde a la segunda lectura, tomada de la primera a los Tesalonicenses, la primera carta que escribió el apóstol san Pablo, los consejos finales de la carta a aquella comunidad de Tesalónica que acababa de evangelizar.

2. El mensaje de la alegría había resonado, exultante, en los anuncios de salvación del Antiguo Testamento. En la primera lectura, del libro de Isaías, hemos escuchado este pasaje lleno de poesía y de esperanza:
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha puesto un traje de salvación,
y me ha envuelto con un mano de justicia,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas (Is 61,10).

3. Por poco que hayamos estudiado las sagradas Escrituras sabemos que la alegría es una nota esencial del mensaje de Jesús. El Reino de Dios trae la alegría. ¿Qué será, pues, la alegría? Alegraos es la palabra que escogió el Papa Pablo VI, hoy beato, cuando ya anciano escribió una exhortación apostólica titulada con esas palabras. Gaudete in Domingo, Alegraos en el Señor. La escribió cuando, ya mayor, algunos le veían como un papa preocupado y triste ante la avalancha de lo que había traído el Concilio a la Iglesia. Su mensaje, desde su propio sufrimiento de pastor, era el contrario: Alegraos. Y nos fue explicando en qué consiste la alegría cristiana, que puede coexistir con el profundo sufrimiento, como es el caso de san Francisco de Asís, traspasado por las llagas de Cristo.
La alegría del Evangelio es el documento principal que hasta hoy ha escrito el papa Francisco para orientar el rumbo de su pontificado. Alegraos es el título de la carta que no hace todavía un mes nos ha escrito el mismo papa Francisco a los religiosos y religiosas para que vivamos el Año de la Vida Consagrada que acaba de comenzar en Adviento.

4. El Evangelio de este domingo de nuevo insiste en la figura de Juan, que el domingo pasado nos presentaba san Marcos; hoy lo hace el cuarto Evangelio, san Juan Evangelista. La sintonía entre los dos mensajes es perfecta. La profecía de consolación que trae el Bautista, veíamos el domingo pasado, era la palabra final del austero Juan Bautista: Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Hoy el Evangelio nos dice. “Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis,  el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia”.

5. El mensaje que nos da san Juan Bautista se completa con otro, el último, que da el mismo precursor en este cuarto Evangelio. Yo no soy el Mesáis, sino que he sido enviado delante de él. “El que tiene la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que lo asiste y le oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar” (Jn 3,28-30).

6. Hermanos, Juan tuvo una palabra que decir y la sigue diciendo: Que él no es, sino que el que de verdad es, es otro, y que a ese hay que mirar. Y que ese es el que tiene que crecer, y yo menguar.
Juan no es Elías, el portentoso Elías, que hizo bajar fuego del cielo.
Juan no es el profeta esperado para los últimos tiempos.
Juan es simplemente el que allana caminos para el Señor: Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor. Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor.

7. Juan es, pues, una referencia a Jesús. El centro de la vida es Jesús, solo él.
Como ustedes ven, estamos grabando esta homilía delante de una imagen de la Virgen de Guadalupe, porque hoy en México y en América Latina es la Virgen de Guadalupe.  ¿Quién es la Virgen de Guadalupe? La Madre del Señor por quien se vive.
¿Quién es la Virgen para nosotros, que profesamos la fe católica? Muy sencillo, hermanos. Nos la muestra san Juan evangelista en las bodas de Caná: Haced lo que él os diga. La Virgen no tiene una palabra suya que decirnos, sino solo: Haced lo que él os diga. Cumplid el Evangelio. Yo soy la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Yo os ayudaré, yo estoy con vosotros.

8. Gracias, Virgen María, Virgen creyente, Madre del verdadero Dios por quien se vive. Contigo y con tu ayuda nosotros queremos cumplir el Evangelio de Jesús. Ayúdanos en el camino de la vida. Amén.

Guadalajara, 12 diciembre 2014.

1 comentarios:

Celia B dijo...

Gracias Padre Rufino, por su felicitación, reciba Ud. también la Felicitación por la Navidad y el próximo año que toda mi familia, como Ud. sabe lo estimamos y como Ud. dice le mandamos un Abrazo muy fuerte, que Nuestro Señor lo Bendiga, y seguimos en contacto a través de sus Hermosas Palabras.

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