domingo, 15 de febrero de 2015

651. Retiro cuaresmal en el Año de la Vida Consagrada



Retiro cuaresmal “Al cobijo de Jesús en el desierto”
en el Año de la Vida Consagrada



I. DATOS INICIALES SIMPLEMENTE  INFORMATIVOS
ANTES DE ENTRAR EN ORACIÓN


Convocatoria, presentación, documentos, desarrollo

ü  El 29 de noviembre de 2013 el Papa Francisco al final de un encuentro con 120 Superiores generales de los Institutos masculinos y acogiendo la sugerencia de los jefes de esa congregación, después de haber escuchado a muchos consagrados, anunciaba que iba a dedicar el año 2015 como Año de la Vida Consagrada.

ü  El 31 de enero de 2014 en una presentación de este año decía el Cardenal Braz de Aviz: “En primer lugar este Año está pensado en el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y, en particular de los 50 años de la publicación del decreto conciliar “Perfectae caritatis” sobre la renovación de la vida consagrada”...

ü  El 2 de febrero de 2014, Fiesta de la Presentación del Señor  la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica el documento  «ALEGRAOS...» Palabras del Magisterio del Papa Francisco: Carta circular a los consagrados y consagradas hacia el año dedicado a la Vida consagrada. El esquema de este documento es el siguiente:

I– Alegraos, regocijaos, llenaos de alegría: A la escucha / Ésta es la belleza / Al llamaros /    Encontrados, alcanzados, transformados / En la alegría del sí fiel
II – Consolad, consolad a mi pueblo:  A la escucha / Llevar el abrazo de Dios / La ternura nos hace bien / La cercanía como compañía / La inquietud del amor /
III – Para la reflexión:    Las preguntas del Papa Francisco / Salve, Madre de la alegría

ü  El 21 noviembre 2014 - Carta apostólica del Santo Padre Francisco a todos los consagrados con ocasión del Año de la Vida Consagrada. La carta se divide en tres partes:

I. Objetivos para el Año de la Vida Consagrada.
1. El primer objetivo es mirar al pasado con gratitud.
2. Este Año nos llama también a vivir el presente con pasión.
3. Abrazar el futuro con esperanza quiere ser el tercer objetivo de este Año.
II - Expectativas para el Año de la Vida Consagrada
1. Que sea siempre verdad lo que dije una vez: «Donde hay religiosos hay alegría».
2. Espero que «despertéis al mundo», porque la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía.
3. Los religiosos y las religiosas, al igual que todas las demás personas consagradas, están llamadas a ser «expertos en comunión».
4. Espero de vosotros, además, lo que pido a todos los miembros de la Iglesia: salir de sí mismos para ir a las periferias existenciales.
5. Espero que toda forma de vida consagrada se pregunte sobre lo que Dios y la humanidad de hoy piden.
III - Horizontes del Año de la Vida Consagrada

ü  La noche del 29 de noviembre de 2014, al entrar en el tiempo de Adviento (30 de noviembre) se hizo una solemne Vigilia de oración, a las 7 de la tarde, en la basílica de Santa María la Mayor, dando comienzo a este año que se prolonga durante todo el tiempo de 2015 y se concluye en la fiesta de la Presentación del Señor el 2 de febrero de 2016. Video completo de la Vigilia, que dura 1h.38. En la Vigilia mariana se lee y meditan textos de una representación amplia de fundadores y fundadoras, antiguos y modernos, que se pueden recuperar. Existe también un video completo:
http://www.romereports.com/pg159339

Nuestra reflexión como consagrados

Nuestra reflexión de consagrados puede alimentarse de esta amplia documentación que estamos surtidos. Tenemos delante:
1)      Aparte de los documentos citados, escritos precisamente para esta ocasión.
2)      El decreto conciliar sobre la vida consagrada, es decir Perfectae caritatis, cuyos 50 años conmemoramos.
3)      La exhortación apostólica Vita consecrata, que siguió al Sínodo sobre la vida consagrada.
4)      Nuestras propias Constituciones renovadas.
5)      Las cartas que sobre estos temas  nos escriben nuestros superiores o superioras generales.
6)      Los mismos planes provinciales o locales, que nosotros mismos vamos trabajando.

Otros datos

Logotipo. El Año de la Vida Consagrada tiene su propio logotipo, encargado a la artista Carmela Boccasile, que “expresa por medio de símbolos los valores fundamentales de la vida consagrada y el reconocimiento a la obra incesante del Espíritu Santo, que difunde las riquezas de la práctica de los consejos evangélicos a través de múltiples carismas” (Para el logotipo y su minuciosa explicación, véase en el sitio de la Congregación).
Programa de eventos este año. Puede consultarse en el sitio de la Congregación, detallado con estos particulares:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccscrlife/anno-vita-consacrata/calendario-anno-vita-consacrata_sp.pdf
Concluyamos precisando: el Año de la Vida Consagrada no se dirige en exclusiva a los religiosos. Es en interés de toda la Iglesia. «La vida consagrada es un don para la Iglesia, nace en la Iglesia, crece en la Iglesia, está totalmente orientada a la Iglesia» (J. M. Bergoglio, Intervención en el Sínodo sobre la vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo, XVI Congregación general, 13 octubre 1994).

De modo sencillo y útil se puede hacer fructuosamente una Retiro de Cuaresma, tomando la Carta del Papa a todos los consagrados y meditarla en todas sus partes.


II. ENTRANDO EN ORACIÓN
:
Con sinceridad, con pasión, con esperanza
Mi desierto cuaresmal  en este año de la vida consagrada


Se trata de entrar con Jesús en el desierto.
El hecho de que sea “en el Año de la Vida Consagrada” es accidental y pasajero, que para nada puede alterar el objetivo único y esencial: Jesús ante el Padre; yo con Él ante el Padre.
No se trata de desarrollar un tema teológico de actualidad; menos de polemizar.
Se tratar de vivir lo que yo solo puedo vivir y nadie por mí.
Se trata de ser iluminados, embargados por Dios, dejarse conducir por Dios, y allí, perdidos en la dulzura de su amor, darle plena acción al Espíritu para que él configure mi corazón.
Todo ello mediante la purificación de mi corazón y una colaboración con la gracia, fomentando en mí la pasión y la esperanza.
No me quiero engañar; quiero vivir.
Y, si en la dinámica de un retiro en comunidad, se ha de compartir, quiero dar, sin pretensión, un sencillo testimonio de mí, de lo que en mí acontece, en vista al apoyo fraterno que nos brindamos unos a otros; pero todo esto, con mucha sencillez y humildad, sin pretender dar lecciones a nadie, y menos corregir lo que otro ha dicho. Ni tampoco se trata de puntualizaciones teológicas, pues un retiro no es un “foro” de discusión. Es una búsqueda en común por la vía del testimonio y de la oración compartida.
Estas hojas no tienen otro valor que el de ser una mera referencia, que, como tal pueden servir. (Nota informativa. El Retiro cuaresmal puesto en Internet en 2012 ha tenido, hasta la fecha, 1740 visualizaciones. Si en algún momento te sirve, puedes acudir a él: Las hermosas palabras del Señor. 193. Un retiro cuaresmal: La Cuaresma, humanidad divina de Jesús. Puntos para un retiro de Cuaresma sobre el Evangelio de Marcos  a una Comunidad de consagrados o consagradas, y a quien busca a Dios con corazón sincero)

1. “Hoy y aquí”: El “Hoy de Dios” – Evidencia de un contraste


Hoy la vida religiosa se debate, para la gran mayoría de nosotros, en dos vivencias extremas, que forman  un contraste flagrante:
- Un bello edificio secular físicamente se va desmoronando. Ha sido y es “mi casa”. ¡Qué dolor callado y constante verla cómo se va cayendo! Cada estadística es un golpe al corazón. Sufro en silencio.
- Otro bello edificio, al parecer más bello que el anterior, están en los planos. Hemos comenzado a construir, pero todavía muy poquito. Hay pasión, hay esperanzas; pero también incertidumbre y cautelas, porque la experiencia de estos decenios me va diciendo que los hechos no siempre se corresponden, ni mucho menos, con los bellos programas que sinceramente nos formulamos.
Escribimos cosas tan bellas…, pero nuestras bellas palabras nos traicionan.
Que ser santos “con los ojos abiertos”, y con los ojos abiertos debemos llamar a las cosas por su nombre. Para percatarnos del fenómeno que va ocurriendo hoy en la vida de los consagrados (o diré simplemente, por comodidad de lenguaje, en la vida religiosa) contemplemos lo que está cayendo y lo que se está levantando

1) Lo que se está cayendo

Valgan tres ejemplos, que se pueden multiplicar por decenas similares.
1. Dolores Aleixandre (20 años profesora universitaria de Sagrada Escritura en Comillas), escribe el 14 de enero en su blog “Un grano de mostaza”, un artículo con este título: ¿Y si desaparecemos? “Reconozco haberme hecho esa pregunta alguna vez presionada por las circunstancias: cuando entré en el noviciado en los años 60 éramos 7.000 en mi Congregación y ahora estamos en 2.000. Resulta inevitable hacer un cálculo elemental con su pregunta correspondiente: si en 50 años somos 5.000 menos y se mantiene la misma tendencia en un futuro próximo: ¿cómo gestionar esta disminución alarmante al menos en países del Norte?”

2. El día de la Inmaculada, Patrona de la Orden Franciscana, se constituye por parte de mis hermanos Franciscanos OFM la nueva provincia: Siete de las nueve provincias de España (la de San Francisco Solano se llamaba Custodia) se funden en una, con estos datos: “La nueva provincia de la Inmaculada Concepción cuenta con: 59  Conventos; 387  Religiosos: Edad media 66 años; 46  Parroquias; 12  Santuarios; 13  Colegios; 7.355  Alumnos; 586 Profesores; 6 Enfermerías; 6  Casas de Espiritualidad; 1  Colegio Mayor; 36 Iglesias de culto; 83 Monasterios de Vida contemplativa; 865  Hermanas Clarisas”. Son datos abiertos al público en la web, estadísticamente descorazonadores si los comparo con estadísticas de mis años jóvenes.

3. Nosotros, capuchinos, presentamos una estadística similar. De cinco provincias de capuchinos cuatro se juntan en una y conforman la Provincia de España. En el informe trienal al capítulo (2014) se dice: “En este primer trienio la Provincia ha disminuido en número de hermanos. Han fallecido  50 hermanos. […] Dos hermanos han hecho la profesión perpetua en este trienio y uno la temporal. Actualmente tenemos cuatro postulantes, no hay ningún novicio y un postnovicio. Finalizamos el trienio unos  264 hermanos”.
Es gloria y bendición tener un plantel de más de veinte hermanos nonagenarios, y bastantes más octogenarios. Hablo desde la situación de un veterano de 78 años – profesé a los 19 años hace 58 –; pero no es nada estimulante para un joven presentarle esta estadística real. Y es un eufemismo que a nada conduce contabilizar con el nombre de jóvenes a religiosos de 40 y 50 años. Digamos con lealtad que en nuestra familia no hay jóvenes…o alguna que otra avecilla. Y esto es serio
Lo grave de estas estadísticas no es que terminen aquí, sino que mirando alrededor vemos que a los demás les pasa lo propio.

Bien es verdad que tales estadísticas corresponden a Europa, ciertamente - y mi mensaje, desde las ondas mágicas de Internet – se dirige a todos. En la India la cosa es muy diferente… Sí, gracias a Dios. Y en Brasil, en México…, es también diferente. También es verdad que observamos un secularismo que va avanzando en la sociedad, que las vocaciones son frágiles…, datos que lealmente, sin preconceptos, hay que analizar.
Este panorama ruinoso habla al corazón. Con el corazón en la mano puedo decirle a un joven: ¡Merece la pena! ¡Te lo aseguro! Sí, como me decía aquella carmelita que hoy pasa los noventa: ¡Pero más enamorada que a los dieciocho…! Y con el corazón en la mano, tendré que decirle al joven: ¡Merece la pena…, pero este es el panorama de la comunidad a la que te vas a incorporar!

2) Lo que quiere surgir

Surgimiento de unos ámbitos de vida que antes no los poseíamos
Basta unos títulos que a cada uno de nosotros nos sugieren muchísimo, y es suficiente abrir las propias Constituciones para desarrollarlos:
1. Historia crítica de los orígenes. Nosotros, capuchinos, conocemos a san Francisco muchísimo mejor que los primeros hombres de nuestra “reforma”. Y así, seguramente pasa con otras instituciones.
2. Carisma. Nuestro carisma es bellísimo – hablo de todos – y está perfectamente diseñado en unas Constituciones…, que de sí son fábrica de santas, de santos. Hoy el carisma definido brilla más puro, más evangélico.
3. Fraternidad. Cosas maravillosas (igualdad, cercanía, corresponsabilidad…) que antes estaban apagadas o las ignorábamos.
4. Humanismo. El Concilio nos ha abierto los ojos para nuestra espiritualidad sea una espiritualidad totalmente encarnada en el mundo amado por Dios.
5. Secularidad. Y hemos sabido que lo secular en sí tiene su valor, es bueno, querido por Dios. Pero ya san Pablo, invicto paladín de la libertad que tenemos en Cristo Jesús, decía a los Gálatas: pero que no sea libertinaje, que eso es esclavitud. Y nosotros continuamos su pensamiento: pero que la secularidad no se convierta en secularismo, que destroza la belleza de la gracia.
6. Esperanza. Si de verdad, aceptamos una teología integral, con todas sus consecuencia, ¡naturalmente que nuestro futuro es la esperanza, y por tanto nuestro clima la alegría!
7. En suma, se nos ha abierto un nuevo acceso a la Liturgia, a la Escritura a la Teología, a la Espiritualidad. Es verdad, absolutamente es así.
Y siéndolo, tenemos una razonable preocupación, y a veces sentimos el cansancio, no tanto el cansancio de la edad sino el cansancio de las bellas palabras… Sentimos claramente, con una sensibilidad muy agudizada y silenciosa, que la hermosa casa que albergó nuestras risas e ímpetus juveniles, nuestros sueños conquistadores, se va cayendo, cayendo… con hombres fantásticos que no pueden sostenerla. Vemos que el boletín de noticias la parte de la Enfermería ocupa mucho…, pero no nos cuentan que los jóvenes han ideado no sé qué campaña misionera…
Te pedimos, pues, Señor, la pura santa simplicidad, que es verdad y transparencia; te pedimos que nunca nuestra fama sea superior a nuestra verdad; te pedimos, Señor – te lo pido – un corazón humilde, sencillo y puro, para esta situación y para cualquier otra, porque bien sabes que solo por ti tomé este rumbo. Amén. Y te lo digo Señor, también, para tantísimas excelentes hermanas mías que con el rosario en la mano…, en la casa de reposo van desgranando su ancianidad.

2. Jesús en el desierto: mi diálogo y soliloquio


Sería una pretensión insana que yo, exegeta, quisiera atribuirme el conocimiento de los sentimientos que bullían en tu corazón, mi Señor Jesús, al adentrarte en el desierto, cara a cara con tu Padre.
Seré muy discreto cuando lea a los sabios de la Página sagrada, consciente de que ellos, con su erudición, jamás podrán darnos cuenta fiel de lo que realmente en ti pasaba.
Pero nosotros, Jesús, nos aventamos en el campo de la exégesis, en rumbo con el Espíritu, para pensar y decir cosas en sí misma coherentes, que surgen del manantial de la vida y de la revelación.
Y, en esta dirección, de tu desierto sabemos que fue fruto de tu bautismo y oblación para tu vida entregada por nosotros.
¿Qué buscabas tú, Jesús, en el desierto
Tu desierto y el mío se funden en el sencillo y puro diálogo de amor. No puedo saber sino lo que tú me enseñes. Quédese respetuosamente la exégesis en el dintel de la puerta…, porque tú y yo, yo y tú ante el rostro del Padre… ese es mi desierto, en mi desvalimiento; y ese es la irradiación del tuyo, que llega hasta mí.
Yo entiendo que el desierto fue un misterio de filiación, el mismo que atraviesa tu vida, el mismo que te llevó a la muerte.
En mi retiro de Cuaresma este desierto tuyo es el que a mí me interesa. Quiero ser llevado por tu amor hasta el amor del Padre, ser mecido por ese amor en el vaivén de la vida, en el puesto en el que me va poniendo la vida.

* * *
Pero ahora permite que, en plan didáctico, como servidor de la Palabra y ministro del Evangelio en el que por ti he sido constituido, diga unas palabras a mis hermanos con cierto orden didáctico. Tú eres el que tiene la única palabra personal, auténtica y verdadera en el fondo del corazón.

Jesús, centro y paradigma de toda la Cuaresma

Hermanos, hermanas:
Nosotros entendemos la Cuaresma desde Cristo. Sin él no habría Cuaresma, como sin él no habría Pascua.
Cuaresma, que es irradiación del misterio pascual. Nada acontece en la vida espiritual de la Iglesia que no sea dimanante de este misterio. El Misterio Pascual es indivisamente la Muerte-Resurrección del Señor, y la Cuaresma pertenece a la Muerte de Jesús.
Obviamente la Cuaresma, el desierto de Jesús, tiene un sentido teológico que debemos penetrar
- El desierto de Jesús se interpreta dentro del misterio de comunión y obediencia al Padre.
- San Marcos nos ha dicho expresamente que fue al desierto a impulsos del Espíritu, de ese Espíritu  que se ha mostrado, fuerte y exuberante en el bautismo.
- Su desierto pertenece a la “consecratio Dei”.
- La querencia del desierto la lleva Jesús dentro: es una querencia trinitaria y esponsal.
- Queda, pues, Jesús constituido en centro de la Cuaresma. Es el centro lo mismo en la vivencia de su intimidad de cara al Padre que en la solidaridad con el pecado del mundo, donde él se ha sumergido en las aguas del bautismo.
- Su Desierto-Cuaresma no es tanto un acto ascético de dominio y de penitencia oblativa, cuanto una configuración íntima con el Dios de su pertenencia y el mundo con el que se solidariza.
- No podemos escindir en Jesús el compromiso con Dios con respecto al compromiso humano. Sería dividir a Dios. Por lo mismo, el desierto, abocado del todo a Dios es todo solidaridad con el hombre; y ambas características esenciales han de pasar a nuestro desierto. El desierto no es evasión, sino adentramiento. Y esto ocurre de modo específicamente en la vida contemplativa, que si aparentemente es “fuga mundi” en su corazón es “amor hominis”, tierna oblación por el hombre.
(Yo, franciscano, recuerdo al Seráfico Doctor san Buenaventura que se retiro al “desierto” solitario y exuberante de árboles, el monte La Verna, donde Francisco recibió las llagas de Jesús Crucificado. Allí escribió un librito, quizás el más bello de sus escritos: Itinerarium mentis in Deum, “Itinerario del alma hasta Dios”. Y empezó así: Speculatio pauperis in deserto…, “Especulación del pobre en el desierto”, El dardo del pobre en el desierto. Trataba el Seráfico Doctor de cómo el alma recorría un itinerario: desde el cosmos visibles, a través de la propia interioridad, hasta Dios mismo, Dios Uno (cuyo atributo es el Ser) y Trino (cuyo atributo es el Bien). Para ello, al final, había que hacer un tránsito. Se recuerda en la fiesta de san Buenaventura (14 de julio) con sus palabras: “Si quieres saber cómo se realizan estas cosas, pregunta a la gracia, no al saber humano; pregunta al deseo, no al entendimiento; pregunta al gemido expresado en la oració, no al estudio y la lectura; pregunta al Esposo, no al Maestro; pregunta a Dios, no al hombre; pregunta a la oscuridad, no a la claridad; no a la luz, sino al fuego que abrasa totalmente y que transporta hacia Dios con unción suavísima y ardentísimos afectos”).
                 

3. En el desierto abordo el misterio de la vida: El que está, El que sale, El que aguarda


1. La vida es, por sí misma, misterio. Es misterio el amor y es misterio la muerte. ¿Qué es misterio? Aquello que existiendo e implicándonos nos sobrepasa. Al sobrepasarnos, nos podemos nosotros sujetarlo, dominarlo, acomodarlo.
La vida es una corriente majestuosa que avanza por sí misma.
Cada uno, yo mismo, soy parte de este misterio. “realización”, “anonimato”, “protagonismo”, “liderazgo” son reflejos de ese único misterio que nos envuelve.
“Soy un misterio para mí mismo”, dijo el Padre Pío.
Lo pequeño y lo grande de la vida son componentes indisociables de ese único misterio: mi potencia intelectual último, mi capacidad afectiva, mi propia salud, los avatares últimos que no puedo compartir; en suma, mi yo, que es indigencia y apertura a la plenitud infinita,
Soy una profunda armonía en la que todo se une, y un desorden que constato. Soy belleza y fealdad.
Soy fe, abandono y ternura; y soy resistencia y orgullo.
Soy un haz de deseos infinitos, que, al fin, con nadie puedo compartir; y soy un conjunto de miserias que me dan la medida para avanzar por el camino de la humildad.
Soy una profunda soledad en medio de una aparente comunidad.
Soy lo que no se puede decir.
Y soy sencillamente yo.
En suma: soy ante mí, soy ante los hombres, soy ante Dios.
Me acepto, Dios mío, como un destello de tu misterio de amor.

2. ¿Cómo comportarse ante ese misterio? ¿Estar? ¿Lanzarse? ¿Esperar?
Estar. Quiero llegar a la verdadera serenidad interior, pasito a pasito camino de esa Verdad que es regalo de Dios. La opinión y la noticia no lo favorecen, ni en el mundo profano ni en el mundo eclesiástico. La exaltación del Papa no es el camino del amor a la Iglesia (menos lo sería la crítica y al denigración). Pero mis valores no pueden estar en función de las opiniones de los teólogos sobresalientes. Que yo también tengo el sentir de Dios, dice el apóstol Pablo. Y humildemente yo me lo tengo que susurrar a mi oído, sin fanatismo, sin superioridad.
La vida – entiendo – es, ante todo, un estar: estar con la vida, estar viviendo, gustar la vida. Estar en la vida es vivir el día.
Un saber estar es un afianzarse en la eternidad.
Estar no es inmovilidad, sino paz, inicio de plenitud.

Lanzarse. Pero también lanzarse, que es el lado apasionado del estar. Mi pasión me lleva a Jesús, amor de mi vida, y me inocula la pregunta: Hoy… ¿qué podría hacer yo por Jesús, por anunciar a Jesús, por comunicar a Jesús entre mis hermanos…?
Cuando esta pregunta se ceba en mi corazón y aparece y reaparece, ya se está gestando en mí, creadoramente, una forma de vida, que debo observar y cuidar. Se está perfilando un determinado carisma.

Aguardar. También el secreto de la vida es aguardar, que significa dejarse llevar por el Espíritu. Buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás, se os dará por añadidura… Qué importante es que yo sienta en carne mía que es Jesús quien me gobierna, que es la Nube del campamento, la que me dice cuando hay que levantar y cuándo hay que acampar.

3. Mi misterio es el mío. Ni voy a proyectar sobre mi hermano el mío propio como para que el otros e adecúe a mí; ni me voy a dejar gobernar por la pauta que, al parecer, sigue mi hermano.
Único e irrepetible: Es una ventana abierta hacia lo infinito de Dios.
Quien ama, soy el que ama.
Quien muere, a la hora de mi muerte, seré yo.

4. Pensando en el desierto: Quién soy ante tres caminos que se abren en mi “vida en Cristo”: El Orante, el Profeta, el Sabio


Desde mi desierto meditativo y amoroso he visto que la Iglesia hoy (y ayer y siempre) requiere tres figuras: el Sabio, el Profeta, el Orante. Como hijo de la Iglesia, a quien amo con ternura y pasión, como hermano entre mis hermanos, quiero brindar mi ser a la Iglesia. Y se trata, como advierte san Ignacio en los Ejercicios, no de lo que yo – generosamente – quiero hacer por Dios, sino de lo que él quiere que yo haga por él.
Jesús, el joven Nazareno, después de años de silencio, que absolutamente ignoramos, conducido por el Espíritu, quiere implantar el Reino. Su corazón arde porque este fuego incendie el mundo.
Jesús es el Sabio, el Profeta, el Orante; y, si nos entregamos a él, él quiere plasmarse en nosotros con tales atributos.

El Sabio

He leído el Eclesiastés, y me da miedo el asimilarlo.  Me da mucho que pensar y temo que me haga daño, con sus contradicciones vitales, con un pensamiento al borde del “bien pensar”, con unos veredictos fulminantes, como al revés de lo que dicen el bien sentir. En todo caso, una cosa me está enseñando: Que nadie puede acaparar la sabiduría, ni tampoco este libro sagrado.
He leído Proverbios y Eclesiástico o Sirácide, y para el orden de mi vida, para mi camino en esa existencia, he visto tres cosas que siento que me van haciendo sabio;
- Que hay una sabiduría existente en todos los pueblos, incluso sin nombrar el nombre santo de Dios. Dios la ha puesto allí.
- Que a esa sabiduría le podemos poner como sujeto el nombre de Dios, como tantas veces aparecen en estos dos libros fascinantes.
- Y, sobre todo, que la sabiduría menor, conductora de la vida nos lleva a la Sabiduría que estos libros alaban en sus poemas…
Y entonces…, he visto que yo también era del número de los Sabios.
He leído y releído el Cantar de los Cantares, que no es “sapiencial”, sino pura y simplemente amoroso. Y, en el desierto del corazón, he visto que solo el amor es la última sabiduría, y para esta vida también.

El Profeta
He leído los profetas, comenzando por Amós, y siguiendo por Oseas y pasando a Isaías.
He leído a Jeremías, adolorido por el amor y la incomprensión.
He leído a aquel profeta sufriente que escribió los Cánticos del Siervo Sufriente.
Es dulce dejarse llevar por los libros de las santas Escrituras. Dios es el efluvio que de ellas mana, que llega hasta nosotros y suavemente nos conduce.
Y aquí, ante el Siervo de Yahvéh, he alcanzado la última sabiduría del profeta. ¿Será Profeta el que, desde su plena integridad, levanta la voz y denuncia y también promete? Sin duda, ese es el Profeta de Dios que quiere la Iglesia hoy, como un día la Iglesia de Israel.
Pero también será profeta clamoroso el que siente, sufre y calla. Es el Siervo de Yahvé, donde queda coronada la profecía del Antiguo Testamento.

El Orante
Voy leyendo los salmos, el libro de cada día del orante. ¡Dios mío, qué inconsciencia… tantas veces, salmos perdidos en el aire…!
El orante salmodia ante la presencia de Dios, salmodia día y día (y acaso día y noche), sin que jamás los salmos agoten su sentido…

5. Último pensamiento en el desierto: ¿Qué haré yo en concreto? Una cerilla puede incendiar un bosque


Olvidándose uno de sí mismo, buscamos la vitalidad de la vida cristiana; la anhelamos. Aceptamos la muerte de nuestras instituciones pero anhelamos que la Iglesia viva. Tenemos suficientes años como para ver de qué manera la iglesia vive y engendra vida
Necesitamos programas teológicos y pastorales, pero los programas no son los que dan la vida a la Iglesia.
Necesitamos una inteligente administración, pero con la mejor administración, con la mejor Curia en el Vaticano, no se renueva definitivamente la Iglesia.
Miremos las obras que florecen prodigiosamente en la Iglesia. Ninguna de esas obras se han hecho por la virtud de un “programa consensuado”: se han hecho por obra concreta de un hombre, de una mujer.
Un ejemplo concreto que, por su ausencia, a nadie puede ofender. Una vez oí a Madre Teresa María Ortega, dominica, esta frase; Con una cerilla se puede encender un bosque. Y explicaba. Cae la cerilla y enciende a una pajita que tiene al lado, y esta a otra que está ahí y a un montoncito…, y al matorral…, y al bosque. Y todo ello ¡con una cerilla! (Es que ella, apasionada, era el fueguito de una cerilla).
“Madre Teresa [1917-1972] aseguro que fue una santa; pero de mucha talla, a la que no es fácil medir con medidas corrientes. Una santa profética, con misión especial en la orden dominicana, en la Iglesia. Ahí está su obra: nueve monasterios contemplativos, extendidos por diferentes continentes. Dios la escogió para ser un grito recio en defensa de la vida contemplativa pura e institucionalizada en la Iglesia” (Baldomero Jiménez Duque, 1911-2007, reconocido sacerdote español, en Internet: Teresa María Ortega.  Y allí mismo decía:   “…cultivaba siempre doctrinalmente su fe, y era la mujer más inteligente que yo he conocido en mi larga vida”. La causa de canonización de Madre Teresa María Ortega fue introducida en la arquidiócesis de Valladolid en 1996).
¿Qué quieres, Señor de mí?
¿Quiere que sea semillita de donde brote un árbol? ¿O quieres, más bien, que yo sea una de las miles y miles semillas que caen del árbol y que son el “humus” para que otra semillita lleve el germen de vida pujante que eres tú y solo tú?
Yo sé que es lo mismo. Lo que sí tú quieres es que yo sea semilla con tu propia vida…

 

6. Mis propósitos cuaresmales


Hasta aquí llegan mis pensamientos de retiro cuaresmal…
De este “desierto de mi retiro”, retorno al fragor de la vida, que en tantas zonas puede presentar un desierto espiritual… Recuerdos unas palabras de Benedicto XVI
“Queridos hermanos y hermanas, también nosotros, como el salmista, si caminamos detrás del «Pastor bueno», aunque los caminos de nuestra vida resulten difíciles, tortuosos o largos, con frecuencia incluso por zonas espiritualmente desérticas, sin agua y con un sol de racionalismo ardiente, bajo la guía del pastor bueno, Cristo, debemos estar seguros de ir por los senderos «justos», y que el Señor nos guía, está siempre cerca de nosotros y no nos faltará nada” (Benedicto XVI, 5 octubre 2011)
No me desanimo…; para nada. Hay una obra de amor que hoy mismo, sin esperar a mañana, puedo hacer.
Y entonces… quizás mi Cuaresma pueda reducirse a algo tan sencillo como esto:

1) Me dejaré conducir día a día por el cayado del Buen pastor que lo encuentro en las lecturas sagradas de cada día. Y escucharé lo que el Señor me diga a mí.
2) Estaré atento a mis hermanos para ver cómo les puedo brindar mi amor a cada uno.

En alabanza de Cristo. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 15 febrero 2015.

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