miércoles, 18 de febrero de 2015

652. Guía espiritual de Cuaresma 1 - TU PADRE, esencia de la Cuaresma



Guía espiritual de Cuaresma – 1
“TU PADRE”, esencia de Cuaresma
Primer Evangelio de Cuaresma
San Mateo 6, 1-6. 16-18


Hoy es Miércoles de Ceniza

1. Hoy es Miércoles de Ceniza. Se inicia la Cuaresma. La liturgia diaria nos va a abrumar con una inmensidad de mensajes. La Iglesia nos va marcando día a día una ruta espiritual. Si seguimos esa ruta, al paso del Espíritu – porque, en el fondo, solo el Espíritu nos puede dirigir – estaremos en la pura fibra de la dirección espiritual de la Iglesia. Digámoslo abiertamente: la Liturgia es la verdadera dirección espiritual de la Iglesia. Pero esto nos exige un esfuerzo inteligente de estudio, de reflexión, y, sobre todo, de meditación contemplativa.

2. Las circunstancias, es decir, lo que nos “cerca” (que esto es la “circun-stancia”, lo que nos “circunda”) conspira contra nosotros.

De par de mañana, al ir a celebrar la Eucaristía en un monasterio de religiosas, antes de que las hermanas hayan abierto la puerta, una octavilla, que sin duda se había buzoneado por el barrio o tirado en las entradas, nos alertaba de Cuaresma, CUARESMA era la palabra gorda puesta en el cabezal, que decía. “Rica y nutritiva comida de CUARESMA”, Y el contenido detallaba: Ceviche – Caldo de pescado – Filete de pescado – Pescado dorado – Marlín guisado – Capirotada tradicional y de picón.
Se trata, pues, de una Cuaresma social y gastronómica; y cada uno sale a flote en la vida, como puede…, que lo comprendo, porque a la buena señora del restaurante le importa dar salida a sus ofertas y gestionar hábilmente su negocio, que lo necesita – y a lo mejor imperiosamente – para su familia. Valga como anécdota sin más transcendencia, como simple toque de atención para recordar que en las observancias no está la Cuaresma.

3. Pues ¿dónde está en la Cuaresma?
Ciertamente que en otra cosa, que se podrá expresar de múltiples formas. Una de ellas es la invitación de Ceniza. El fiel cristiano, niño o anciano, humilla su cabeza y recibe un manchoncito de ceniza, que hace el ministro aplicando sus dedos pulgar e índice, con estas palabras: Conviértete y cree en el Evangelio. Eso es la Cuaresma.

4. Otra forma de decir que es la Cuaresma: la pura sinceridad y transparencia ante Dios.  Hay tres formas de ir pasando nuestra propia vida.
Una, vivir en la mentira. Vender mi imagen. He creado mi imagen y quiero mantenerla; me someto a ella. Renuncio a mi persona por vivir mi “personaje”. No soy yo, sino que es mi apariencia. No me satisface, pero sí le satisface, a ese “Ego” tonto, tirano y despótico que llevamos dentro y que debe desaparecer. Esa esclavitud a mi imagen social es horrible; y hasta me puede resultar traumatizante. Jesús dice: “Ya recibieron su recompenda”. Has vendido tu yo precioso como mercancía. Te lo han pagado…, pues, en paz: una cosa por al otra. Todo se acaba ahí; o mejor, dicho: esa falsía ha dejado una secuela, que es la cola del pecado- ¡Ojalá no me hubiese armado yo este tinglado! Es más feliz, más sabroso, vivir ignorado…, que ser famoso a costa de tan gran traición a mí mismo. ¡Atención!, en mayor o menor escala, nos puede ocurrir. Jesús, en el Evangelio de hoy, nos alerta y libera.

5. Otra, vivir en la ignorancia. No me importan los demás, pero sí me importo a mí mismo, y me abandono a una dulce complacencia de mi persona, que ciertamente no soy como los demás, que son adúlteros y tramposos (y es tristemente verdad), mientras que yo… hasta ayuno dos veces por semana (¡Qué barbaridad! ¿Quién te pide tanto! No, no,,,; es que lo hago por los pecadores, porque yo, a decir verdad, no lo necesito). ¡Dios mío, adónde hemos llegado si hubiéramos llegado a estos extremos…! No, tan lejos no hemos aberrado, pero sí es cierto que nos hallamos cogido por las sutiles redes de nuestra autocomplacencia; pero el Señor nos dice que la mano izquierda no sepa lo que ha dado la derecha; es decir, que yo me ignore a mí mismo. Haré, pues, el bien, todo el bien que pueda, pero sin extenderme a mí mismo mi propia factura para contabilizar a mi cuentas los beneficios de mis obras. Señor, somos unos pobres siervos ante ti… No te he dado una propina, una plus que te he regalo de mis ahorros… Sería ridículo pensarlo así.

6. Una tercera manera, la verdad y la transparencia, la pura verdad de mí mismo ante Dios. Esta tercera hipótesis es a la que apunta el Evangelio de hoy, cuando Jesús hace un repaso a las tres obras características de la piedad, a saber: limosna, ayun0 y oración


TU PADRE, esencia de la Cuaresma:
la imagen del Limosnero, la imagen del Orante, la imagen del Penitente

7. Si das limosna…, TU PADRE, que ve en lo secreto. El mensaje está clarísimo: yo no voy a cantar méritos propios. Si Dios lo que quiere hacer, que lo haga; no se lo pediré. Yo daré mi limosna en el secreto.
Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ella; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.  Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y TU PADRE, que ve en lo secreto, te recompensará.

Y aquí comienza el secreto más puro de mi Cuaresma: el Padre y yo. Pero aquí, en esta intimidad, se abren unos espacios ilimitados. ¡Qué me ha dado el Padre? Todo lo que podía darme en su infinitud; se me daba a sí  mismo dándome a su Hijo.
Lo que yo quiero dar es un don digno del Padre. Y tal don no es otra cosa que mi yo de misma, mi entrega plena y verdadera. Y que no entere yo de esa limosna que estoy dando.
Jesús obraba así: ¡No se lo digas a nadie…!

8. Estamos tocando las esencias más puras de la persona… ¡Ser ante Dios! Dios es mi propia medida y nadie más que él. Solo Dios, solo Dios… Dios fascinante, Dios dialogante que Jesús lo individualiza de la forma más inmediata, más personal y más emotiva. Caigo en el mar infinito de la divinidad.

9. Pero la sorpresa es que el Dios todopoderoso que Jesús me está  predicando no es otro que “tu Padre”, es decir, el Dios  de la familiaridad, de la intimidad y del diálogo. La grandeza del universo queda toda ella concentrada en el “yo-tú” de Dios conmigo, yo con Dios.
Estoy tocando la esencia de mi propia existencia, mi destino eterno, el sentido de mi ser en la vida, lo que todo unifica, lo que da el valor único por lo que se puede vivir.
Dios se convierte en el dialogante de mi existencia, Dios paternizado…

10. “Tu Padre”, un único esquema que Jesús repite.
El esquema dado para la limosna lo repite Jesús para representar lo más íntimo y divino que se le da al hombre: la oración. TU PADRE, el de tu oración.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a TU PADRE, que está en lo secreto, y TU PADRE, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

En la oración yo me abro a la infinitud de Dios. En la oración yo recibo la revelación de Dios, de un modo personal y directo, Él y yo. “Mi Dios” es el único Dios que existe, pues es el único que me va a juzgar. El Dios de mi estancia. Basta cerrar los ojos y allá está “mi Dios”.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo…, mi alma tiene sed de ti.,, así dice el salmo matinal de los Laudes.

11. Por tercera vez. TU PADRE, el de tu ayuno
Lo mismo nos repite Jesús, por tercera vez, de otra manera, hablándonos de la penitencia, del ayuno.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino TU PADRE, que está en lo escondido; y TU PADRE, que ve en lo escondido, te recompensará.


¿Qué es por tanto la Cuaresma? El encuentro “tú a tú” con tu Padre

12. Esto es, por tanto, la Cuaresma, porque esto fue el desierto de Jesús. Jesús fue al desierto para estar con su Padre.
De aquí vienen todas las derivaciones que se nos dice al proyectar personal o comunitariamente la Cuaresma, especialmente nuestra solidaridad con los pobres. El que de verdad se ha encontrado con Dios, instantáneamente se va a encontrar con los pobres, comenzando acaso, sin engañarse, con los pobres que tiene en su propia casa…, si vive en comunidad, si en torno a su persona hay un conjunto de personas allegadas, en su propia relación de profesión y trabajado se va rozando con las gentes. ¿Quién no es pobre de cariño, que, en silencio, está pidiendo una palabra de cercanía…? En el silencio reflexivo, en la oración detectamos tantas cosas…

Quiera el Señor asomarnos a ese panorama infinito que nos ofrece el primer Evangelio de Cuaresma.

Guadalajara, Miércoles de ceniza, 18 febrero 2015.

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