miércoles, 1 de abril de 2015

669. PASCUA 2015 - 1 Al eco de Francisco y Clara




PASCUA 2015 – 1
Al eco de Francisco y Clara

Himno pascual sobre aquellas palabras de Jesús acerca de su verdadera familia: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc 3,34-35). Palabras que se clavaron en el corazón de Francisco y de Clara. “Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo” (S. Francisco, 1ª Carta a todos los fieles, 7). Y al eco de la misma mística santa Clara escribía a Inés de Praga: “Queridísima hermana, y, más aún, señora digna de toda veneración, pues sois esposa y madre y hermana de mi Señor Jesucristo” (Primera carta a Inés de Praga, 12). Y en la misma carta insistía: “Habéis merecido dignamente ser llamada hermana, esposa y madre del hijo del altísimo Padre y de la gloriosa Virgen” (n. 24).
Este parentesco de Jesús, que procede de las mismas palabras del Señor, se realiza más allá de lo masculino y femenino. Desde la realidad de Cristo Resucitado, inherente en nosotros, podemos intuirlo. Surge en mi corazón  no una “afinidad” con Jesús, sino una consanguinidad en el Espíritu, en esas zonas últimas de la vida donde está la fecundidad, la unión, la exuberancia íntima, la ternura, el gozo y la compasión; en suma, la comunión de vida. Pidamos la gracia de gustarlo.
En la primera parte del himno habla el Resucitado; en la segunda habla mi corazón.

1. “Yo soy la nueva vida en el Espíritu,
la intimidad latiente de tu alma,
yo soy  en ti Jesús resucitado,
tu paz y tu conciencia, limpia y clara.

2, Si anhelas un esposo, soy tu esposo
de par en par abierta mi confianza,
la voz que de la nada te creó
y ahora soy tu nido y tu palabra.

3. Aquel que un día dijo a los discípulos
que quiso ser su hermano y ser su hermana,
su misma madre…, pues una voluntad
nos rinde en obediencia y nos enlaza”.


* * *

4. Con gozo reposado yo te adoro,
Jesús, mi Redentor, por siempre Pascua,
el Dios de mis anhelos eres tú,
que por amor te hiciste mi alianza.

5. En aras de tu amor yo exulto y canto,
y es fruto de mis labios la alabanza,
dulcísimo Jesús, esposo santo,
presencia viva, suave y cotidiana.

6. Recibe mi Señor, la humilde ofrenda
a tus divinos ojos presentada.
¡A ti toda la gloria eternamente
y en ti mi vida entera, que es tu gracia! Amén.

Guadalajara, Jal., 16 febrero 2015

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