domingo, 5 de abril de 2015

676. Felicitación de Pascua a los amigos Pascua 2015 - 5



Felicitación de Pascua a los amigos
Sobre Marcos 16,1-8
PASCUA 2015 – 5
 Noche de Pascua, Jocotitlán 2015


Envío:
Ya ha terminado el Día de Resurrección, y ni un minuto para enviar un saludo de felicitación a mis amigos…; ni una llamada, ni una letra que enviar, con una frustración, con una heridita en el alma. (¿Heridita porqué?, me dicen. Heridita por no poder escribir, por no poder corresponder a quien me escribe). Sea.
A ratos, como he podido, me he refugiado en la poesía (o acaso en la “teología poetizada”), pétalo de oración. Este poema lo escribo como una felicitación personal para ti – recíbelo así – hermana mía, hermano mío: es mi felicitación de Pascua, antes de cerrar los ojos esta noche.

Jocotitlán, Noche pascual, Fuego

San Marcos nos invita a hacer teología pura de la Resurrección. En sus primeros versículos, el Evangelio, cortado abruptamente, nos deja la resurrección como una pregunta a responder en la fe, a vivir en la fe. La resurrección de Jesús no es la aparición de Jesús. “Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, del medio que tenían” (Mc 16,8). Hubo que completar con palabra divina esta final abrupto. El mensajero celestial les había indicado el mensaje que deben llevar a sus discípulos y a Pedro: “Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dijo” (v. 7).
La resurrección de Jesús no es la “reviviscencia” de lo vivido, no es una marcha atrás, sino adelante, en un mundo que desconocemos. Jesús alcanza, por el Espíritu, la vida del Padre, y logra la plenitud de su propia vida. La humanidad de Jesús lleva lo último de sí en la resurrección, y entonces Jesús adquiere lo que antes no tenía: la capacidad de traspasar tiempo y espacio, para ser contemporáneo mío, confidente mío, vida de la vida mía sin que esta relación obste a la relación contigo.
Por ahí va el misterio que solo la fe lo anuncia.

1. Resurrección: desafío
de mi fe cristiana pura;
no está aquí, está en el Padre,
no yace en la sepultura.

2. No volvió a días atrás,
que él ha seguido su ruta;
ya vive en Dios para siempre,
Uno en la Trinidad Una.

3. Es él, Jesús consumado,
para que yo lo descubra;
ya puede venir a mí
como sustancia y figura.

4. Puede ser mi confidente,
libre de toda atadura,
y contarme sus secretos
y ser mi viva Escritura.

5. Ahora sí, su humanidad
se abre con plena apertura;
ya no hay espacio ni tiempo
para morar en mi hondura.

6. De todos, siendo en mi yo
vida toda y vida única,
amigo de cara a cara,
esposo que el alma junta.

7. Camino nuevo del hombre
por nadie soñado nunca;
con su cuerpo de la roca
con él me subió a la altura.

8. ¡Encuentro de eternidad,
divina, humana ternura;
tú eres mi Dios, mi Jesús,
tú comprendes mi locura! Amén.

Jocotitlán (estado de México), domingo de Resurrección, 5 abril 2015.
Nota: Para escuchar, haz clic aquí:



Noticia. Las hermanas capuchinas sacramentarias de Jocotitlán (estado de México) trasladaron su monasterio de Santa Úrsula, Txitla (Tlalpan, México D.F.). Vinieron a esta casa el 11 de diciembre de 2011, y el monasterio fue bendecido por el Obispo de esta diócesis de Atlacomulco, Mons. Juan O. Martínez García, el 21 de abril de 2012; es un monasterio en medio del campo. Anteriormente habían residido durante dos años (2009) en el Rancho de los Leones, muy cercano al monasterio, hospedadas por la Familia Miranda. El monasterio de Santa Úrsula, Txitla, se considera como Casa Madre de la fundación de las Hermanas Clarisas Capuchinas Sacramentarias, cuyos inicios se deben a la Madre María Ana Bernáldez (“Madre Marianita”, nacida cerca de aquí, en Ixtlahuaca), fundación aprobada el 21 de abril de 1879. La urna de sus restos se conserva en este monasterio. De la federación de las hermanas clarisas capuchinas sacramentarias fui asistente espiritual durante un trienio. Es carisma específico la adoración permanente del Santísimo Sacramento.

3 comentarios:

Rosa dijo...

Ay, fray Rufino, qué maravilla, muchas gracias:

¡Encuentro de eternidad,
divina, humana ternura;
tú eres mi Dios, mi Jesús,
tú comprendes mi locura! Amén.

¡Qué maravilla!

¡Feliz Pascua y un cariñoso abrazo desde España!!!

Anónimo dijo...

Feliz Pascua de Resurrección también para usted, fray Rufino, para sus colaboradores, y para todos y cada uno de los amigos que escriben en este blog suyo.
Su "anónimo" amigo.
Juan José.

Anónimo dijo...

- Su "anónimo" amigo también le ruega que no se preocupe si no puede corresponder a quienes le escriben. Pienso que todos nos hacemos cargo de la imposibilidad de ello.
- Siempre he elogiado sus versos, y lo seguiré haciendo. Le considero a usted un poeta místico innato.
Saludos.
Juan José.

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