jueves, 4 de junio de 2015

700. Gloria a ti, Hostia santa y bendita – Letra e historia del Himno.


Gloria a ti, Hostia santa y bendita 
                               Letra e historia del Himno

Himno para el 481
Congreso Eucarístico Internacional
Jesucristo, Luz y Vida del Nuevo Milenio
(Octubre 2004)

Texto estribillo: Gabriel de Jesús Frausto Zamora
Versos de las estrofas: Fr. Rufino María Grández OFMCap.
Música: Coral Mesina


Estribillo
Gloria a Ti, Hostia santa y bendita,
Sacramento, Misterio de Amor;
Luz y Vida del Nuevo Milenio,
Esperanza y Camino hacia Dios.

Estrofas
    1
Es memoria Jesús y presencia,
es manjar y convite divino,
es la Pascua que aquí celebramos
mientras llega el festín prometido.
(Oh Jesús, alianza de amor,
que has querido quedarte escondido
te adoramos, Señor de la gloria,
corazones y voces unidos!

    2
Nos invita Jesús a su cena,
a sentarnos con él, como hijos;
él bendice y da gracias al Padre,
y a nosotros nos junta consigo.
(Acudamos, hermanos, sin miedo,
perdonados, humildes, contritos
a esta fiesta que a todos nos une,
y comamos el pan compartido!

    3
Al banquete que Dios nos regala
vengan pobres, enfermos, tullidos,
que en la mesa que el Hijo preside
los humildes serán preferidos.
(Oh Jesús, Evangelio del Padre,
del Espíritu Santo el Ungido,
al unirnos a ti que te entregas,
con los hombres queremos unirnos!

    4
Cada vez que comemos del Pan
y del cáliz bebemos el Vino,
anunciamos que un mundo más bello
se prepara y construye con Cristo.
(Oh Jesús, sacramento viviente,
y semilla del Reino traído,
desde el santo Misterio en que habitas
haznos fuertes y fieles testigos!

    5
Mar adentro en el nuevo Milenio,
naveguemos con él sin peligro,
que en el cielo intercede y nos ama,
Sacerdote por todos los siglos.
(Oh Jesús inmolado en la cruz,
mediador, oblación, sacrificio,
por tu sangre eres paz de los hombres
y promesa de nuestro destino!                                                                     

    6
Una Madre escogida en la tierra
engendró de su cuerpo a este Hijo,
y al misterio pascual fue asociada
por la gracia de Dios Uno y Trino.
(Santa Virgen María, agraciada,
esperanza del hombre afligido,
tú nos llevas con mano amorosa
al abrazo y encuentro con Cristo!

    7
Que la lengua profiera alabanzas
y el amor sea un canto continuo,
porque Dios es amor a nosotros,
y su amor es amor infinito.
Acudamos con gozo y ternura
a la Luz, a la Vida, que es Cristo,
y los cielos, la tierra y la historia
todos juntos cantémosle un himno.               

DIDASCALIA

1. Técnica de composición
     - El autor ha querido imaginarse que está en medio de una gran multitud reunida en torno a Jesús Eucaristía, y allí, como uno más de la multitud, sintiéndose Iglesia, expresa su amor al Señor, alaba, adora y suplica cantando.
     - El himno es en su estilo afectivo y narrativo, directamente oracional y con una clara intención didáctica, al proclamar la fe en la Eucaristía. Dejamos a un lado el carácter Aheroico@ y Atriunfalista@ de los himnos profanos.  Queremos que el himno sirva no para exaltar los ánimos, sino para glorificar a Cristo, y activar el amor de nuestro corazones a la Eucaristía, sacando las conclusiones de amor a los demás que de ella se deriva. Queremos situarnos en el corazón de la Iglesia.
     - Las estrofas, según las bases acordadas, están construidas con versos decasílabos, acentuados en la tercera, sexta y novena. Recordemos que es la métrica de sílabas y acentos empleada en el Himno Nacional mexicano. Cada estrofa se compone de ochos versos, divididos en dos partes. Los primeros cuatro versos son de carácter preferentemente narrativo: narran lo que es la Eucaristía. Los cuatro siguientes son más bien oracionales.
(Observación. En la primera estrofa, el poeta se permite leer el trisílabo Aalianza@ como cuatrisílabo Aali-anza@; si esta licencia pareciera incorrecta, se puede cambiar el verso: oh Jesús, que en alianza de amor / has querido quedarte escondido).
     - La estrofa última, conforme al carácter tradicional de la himnodia litúrgica, es doxológica.
     - El estribillo está motivado por una frase eslogan. A(Queremos ver a Jesús!@, que puede tener singular fuerza convocatoria. La métrica es diferente: octosílabos. Son cuatro versos, rimando sólo el segundo y tercero. El verso de arranque, A(Queremos ver a Jesús!@, se repite tras el cuarto verso, como recapitulación, especie de Aleit-motiv@ de los sentimientos que provocan el himno.

2. Contenido espiritual

El estribillo. El estribillo toma literalmente la frase evangélica que hallamos en san Juan: AQueremos ver a Jesús@ (Jn 12,26), título de la primera parte del mensaje preparado para el 481 Congreso Eucarístico Internacional: ALa Eucaristía, luz y vida del nuevo milenio@.
ALuz y Vida@ son las palabras guía de este Congreso, Luz y Vida, concretado el mensaje y persona en Jesús: a ti, Jesús, Luz y Vida, y en Jesús como Eucaristía, que eres comida y bebida; en Jesús, en suma, como amor, porque el amor es el eje de la existencia: oh Señor, a quien amamos.

Primera estrofa. Confesamos nuestra fe en la Eucaristía con palabras o directamente bíblicas o inspiradas en la Sagrada Escritura: memoria, presencia, Pascua, alianza, Señor de la gloria Vemos que la Eucaristía nace de la Pascua y mira a la Pascua eterna, mientras llega el festín prometido.
Y adoramos: te adoramos, Señor de la gloria. En el mensaje para el Congreso se insiste en la fe de ALa presencia real de Cristo en el Misterio Eucarístico@ (primera parte).

Segunda estrofa. Evocamos, pues, aquella cena, y nos vemos con Jesús para saber qué fue la Eucaristía, cómo nació la Eucaristía: ANos invita Jesús a su cena, a sentarnos con él, como hijos; / él bendice y da gracias al Padre, / y a nosotros nos junta consigo.@
De esta contemplación surge una invitación espontánea: AAcudamos, hermanos...@, y, recordando las disposiciones de acercamiento a este banquete - perdonados, humildes, contritos -, se acentúa el carácter comunitario y festivo de  esta fiesta que a todos nos une.

Tercera estrofa. La Eucaristía es el banquete que Dios nos regala; no es fruto de nuestros merecimientos, sino siempre regalo de Dios. Pero )a quién lo regala? A todos los que quieran recibirlo, como el Evangelio. Los invitados al banquete, según la parábola, fueron Alos pobres, lisiados, ciegos y cojos@ (Lc 14,21). Por eso, bien podemos decir: Avengan pobres, enfermos, tullidos@; y, aunque cause escándalo, seguiremos afirmando: que en la mesa que el Hijo preside / los humildes serán preferidos.
Jesús, para anunciar el Evangelio del Padre, fue del Espíritu Santo el Ungido. Y como Ungido por el Espíritu Santo llevó la salvación a los pobres (Lc 4,18-19). Queremos hacer los mismos, al recibir en comunión la Eucaristía: al unirnos a ti que te entregas / con los hombres queremos unirnos.

Cuarta estrofa. En la cuarta estrofa recordamos el testimonio paulino: APues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga@ (1Co 11,26). Este anuncio del retorno del Señor lo hacemos mientras nosotros vamos construyendo, con Cristo, un mundo más bello.
En la oración de esta estrofa seguimos recordando que Jesús eucarístico, como sacramento viviente, es también la semilla del Reino traído, y le pedimos a Jesús que desde el santo Misterio en que habitas nos haga a nosotros fuertes y fieles testigos de este Reino.

Quinta estrofa. La quinta estrofka mira especialmente al Tercer Milenio, al Anovo millennio ineunte@, con la consigna evangélica que el Papa escogió: Duc in altum!, Boga mar adentro (Lc 5,4): Mar adentro en el nuevo Milenio. Este Congreso Eucarístico Internacional está bajo la consigna del inicio del nuevo Milenio. Podemos avanzar sin miedo, con él sin peligro. La carta a los Hebreos nos ha presentado a Jesús como Sacerdote celeste que permanece por la eternidad (Hb 7,24), y dice que Aestá siempre vivo para interceder en su favor@ (v. 25), por nosotros. Jesús es Ael que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados@ (Ap 1,5).

Sexta estrofa. Evocamos a María. María en el Cenáculo, la Madre de esta carne divina de la Eucaristía, es la misma que en el Tepeyac aparece como la Ala Madre del verdadero Dios, por quien se vive@ (parte quinta del mensaje del Congreso, recordando el Nican Mopohua). La vemos asociada al misterio pascual, y esto por la gracia de Dios Uno y Trino. El misterio de María lo contemplamos así desde la luz divina de la Trinidad. Y viéndola así, siempre como agraciada, confesamos - y por lo mismo pedimos al confesar - que nos lleve: al abrazo y encuentro con Cristo.

Séptima estrofa. La estrofa final es una doxología a modo de exhortación. Que la lengua profiera alabanzas..., nos evoca el Pange, lingua, gloriosi... La alabanza brota del amor: el amor sea un canto continuo. Alabamos el amor; no importa que lo digamos cuatro veces en cuatro versos. Dios es amor. Esa es la definición más convincente de Dios.
La alabanza quiere formar, al unísono, un canto con toda la creación: los cielos, la tierra y la historia / todos juntos cantemos un himno.
En sobre cerrado adjunto se incluyen los datos del autor.
     23 de febrero de 2003


Noticia sobre cómo nació este himno

Concurso, participación, elección

En la revista de la arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco, titulada Semanario, con fecha de 11 de mayo de 2003, edición 327, apareció un artículo titulado Aprobado el Himno para el 48° Congreso Eucarístico Internacional, que después de recordar cómo se hizo la convocatoria, entre otras cosas se decía:

“La fecha límite para participar fue el 28 de febrero de 2003, habiendo llegado 65 colaboraciones, algunas de las cuales también estaban acompañadas con música.
Ganadores y premios
Los premios que se ofrecieron a los concursantes fueron los siguientes:
[…]

Todos los integrantes del jurado para seleccionar el texto del Himno, recibieron el material participante, para que cada uno pudiera, en un primer momento, hacer una lectura pausada y contemplativa de los trabajos enviados. Luego de casi cuatro semanas de reflexión personal, el jurado deliberó en conjunto la decisión, y el martes 25 de marzo de 2003, a partir de las 10:00 am, en la Casa del Sacerdote de la Arquidiócesis de Guadalajara, se reunió, resultando ganador el trabajo presentado por Fr. Rufino María Grández, OFM [Cap]. El segundo lugar se le otorgó al Maestro Gabriel de Jesús Frausto Zamora, y el tercer lugar, fue para María del Carmen Raigoza Hernández.
Al calce de un acta que daba constancia del evento, firmaron los miembros de dicho jurado, a saber: Mons. Lázaro Pérez, Obispo de Autlán y Presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina; Mons. J. Trinidad González Rodríguez, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Presidente de la Comisión Teológica y de Impresos para el 48 CEI; la Maestra Coral Mesina, el Maestro Samuel Maines, el Maestro Sergio Ortiz, el Maestro Edwin Lugo y el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle.
Cabe señalar que merecieron mención honorífica los trabajos del Padre Carlos I. González, S.J., del Padre Cándido Ojeda, del Monasterio de la Visitación en Guadalajara; de la Lic. Marta Avelar, de Mons. Luis Gabriel Cuara Méndez y del Padre Eduardo Contreras (Veracruz); de los Padres José Arturo Velásquez Rivas y Serafín Alzate Silva (Parroquia de San Cristóbal, en Acapulco, Gro.), así como el de la Hna. María Refugio González, del Padre Enrique González Conchas, de María Rosa Zamudio, de Josefina Esparza Guízar y del Padre Jesús Guízar.
Ratificado el veredicto por el Sr. Cardenal D. Juan Sandoval, Presidente para este 48 CEI, se procede a darlo a conocer”.
Venía a continuación la letra con este título:
“Himno
¡Queremos ver a Jesús!”
Comenzaba con el estribillo: “Gloria a Ti, Hostia santa y bendita”. Tal como allí se transcribía, la primera estrofa era la doxología final; seguían las demás en el orden puesto.
No fue aceptado el estribillo que yo había presentado, construido en versos octosílavos, que comenzaba: ¡Queremos ver a Jesús! Y en carta aclaratoria se me decía: “Respecto a la razón por la cual se cambió la estrofa principal o estribillo, no fue para introducir la expresión "Luz y Vida del Nuevo Milenio", sino porque el estribillo que Usted había enviado no se ajustaba al decasílabo, y no se podía entonar como himno. El estribillo que se introdujo fue tomado de la propuesta que quedó en segundo lugar”.
El himno había nacido muy sencillamente. Una religiosa residente por un año en Guadalajara, Hna. Pilar Zamora Morales, del Santo Ángel, a quien yo conocía de años atrás, de Pamplona, me hizo saber amablemente que había un concurso para el Himno Eucarístico Internacional, residiendo yo en Cuautitlán Izcalli (estado de México). Puse manos a la obra y presenté mi colaboración. A la Hna. Pilar Zamora, de nuevo mi ¡gracias! Cordiales.
En su día acudí al Congreso, viajando a Guadalajara.

Algunas vivencias del Congreso (de mis notas personales)

“Este XLVIII Congreso Internacional fue convocado en el Año Santo, y, al convocarlo, se puso los ojos en Guadalajara. El lema, en sintonía con la vibración de la Iglesia en tal circunstancia, fue éste: Jesucristo, Luz y Vida del Nuevo Milenio.
Mirando a la Iglesia por dentro, el Congreso ha estado configurado por estos acontecimientos espirituales:
1) Ha habido un año del Jubileo de la Encarnación que concluyó con una carta apostólica: Novo Millennio ineunte.
2) Ha habido una encíclica eucarística para iniciar el Milenio: Ecclesia de Eucharistia (Jueves Santo 2003).
3) Se ha proclamado un Año Eucarístico para toda la Iglesia (Jueves Santo 2004.
Y en la marcha del Simposio y del Congreso se han promulgado dos documentos para orientar el Año Eucarístico, que son:

- La carta Apostólica Mane nobiscum, Domine (7 octubre 2004). (1. En el surco del Concilio y del Jubileo; 2. La Eucaristía, misterio de luz; 3. la Eucaristía, fuente y epifanía de comunión; 4. La Eucaristía, principio y proyecto de misión).
- Las Sugerencias y Propuestas de la Congregación del Culto Divino para la realización y vivencia del Año Eucarístico (15 octubre 2004).

Los cuatro pilares del Congreso
El Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval, decía en la Presentación, cuando ya el lunes comenzaron los trabajos, que el Congreso se proponía cuatro objetivos:
El primero, celebrar. Y, en verdad, ha habido magnas y hermosísimas celebraciones de la Eucaristía.
El segundo, adorar. Y para eso han estado abiertas unas iglesias señaladas con turnos ininterrumpidos de adoración.
El tercero, catequizar. En la “Expo” de Guadalajara, donde nos juntábamos a diario los millares de Congresistas, se han dado estas catequesis (que antes se habrían llamado conferencias). Con las catequesis fueron de la mano los testimonios o Comunicaciones de experiencias, que tuvieron lugar varios días.
Y el cuarto, proclamar por las calles nuestra fe. Y así se hizo el Jueves con una procesión que duró tres horas, y cuyo recorrido, desde la glorieta de la Minerva hasta la Catedral, estaba ocupado por millón y medio de personas..., según cálculos. Ya se sabe que quién puede controlar este tipo de estadísticas...
Todo esto ha sido el armazón, el marco del Congreso. Hay que añadir un dato de primera importancia: que el Congreso, de orientación piadosa y pastoral, ha estado precedido de un Simposio Teológico Internacional, de tres días, estudiando la encíclica de la Eucaristía que nos regaló el Santo Padre el año pasado, en Jueves Santo: Ecclesia de Eucharistia.
Números
Los participantes en el Congreso procedían de 85 países. Y si vamos a clasificarlos por áreas lingüísticas, según la lengua a la que uno se adscribía, el resultado es el siguiente: español 12.998; inglés 1.111; francés 185; portugués 128; coreano 106; italiano 41; alemán 16; polaco 13.
Son datos que tomo del Semanario de la arquidiócesis (viernes, día 15), que en esta ocasión se convirtió en diario.  Y para que te hagas una representación del lugar, copio de la misma página: “Pletórico se encontraba el mar de fieles que inundaban los 200 metros de ancho por 140 de largo del auditorio - quince veces más grande que el Salón de Usos Múltiples de la UNIVA, sede del Simposio Teológico desarrollado la semana pasada - “. Si hacemos cuentas, un espacio de 28.000 metros cuadrados” (Apuntes, 17 octubre 2004, al concluir el Congreso).

* * *
En esa Oleada de amor (así lo describí) especialmente impactante fue la misa de clausura en el estado Jalisco aquel 17 de octubre de 2004. Las crónicas hablaban de 50, 55, 60.000 participantes; los sacerdotes estábamos en el foro de los jugadores.
Pudimos escuchar al anciano Papa Juan Pablo II hablando desde una gigantesca pantalla-
Era todo como una inmensa oleada de amor. Allí escuché por primera vez ¡Gloria a ti, hostia santa y bendita!
Sea todo a gloria de Cristo Pascual, presente en la Eucaristía.


Guadalajara, Corpus Christi, 4 de junio de 2015

1 comentarios:

Guillermo Contreras dijo...

y como es posible obtener la partitura?

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