viernes, 3 de julio de 2015

709. Laudato si’ (4) Acepto, Padre amado, el mundo tuyo




Acepto, Padre amado, el mundo tuyo

“Ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada»” (Laudato si´, 225).
Pensamientos del Papa Francisco que empalman con su modo y estilo y con lo que ya había expresado en la exhortación apostólica Evangelii gaudium. “Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo”. (Evangelii gaudium, 7).

Acepto, Padre amado, el mundo tuyo
y quiero disfrutarlo con pureza,
porque eres tú, mi Dios,  mi Creador,
el que ser por tu hijo me lo entrega.

Intensamente, sí, gozarme en él,
con sobriedad, gustando la belleza;
y quiero ser feliz con pocas cosas,
dejando mis cuidados a tu cuenta.

Un vaso de agua humilde y cristalina
que la mujer sencilla me ofreciera,
será delicia, sorbo al corazón
que en ti no ha quedar sin recompensa.

Y sea yo también ecología,
hogar de franca paz para quien llega,
acogedor de limpios pensamientos:
que sea yo la fuente de la aldea.

Perdón por mis pecados, mi guarida,
porque el pecado todo lo malea;
revísteme de prístina humildad,
que tal fue tu querer de Adán y Eva.

Desde el altar de la humildad, por Cristo,
a ti, oh Padre Dios, la vida ascienda,
¡oh, gracias infinitas, Padre bueno,
ahora en marcha, luego sempiternas! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 3 julio 2015


HIMNOS SOBRE LA ENCÍCLICA LAUDATO SI´

Puedes hallar en estos post, a fecha de 9 de julio de 2015, los siguientes Himnos

705. (Al final) Serían muy capaces esos árboles
706. La Madre que cuidó sigue cuidando
708. Laudato si´- Himnos 1
        Mirar así como Jesús miraba
709. Laudato si´- Himnos 2
        Acepto, Padre amado, el mundo tuyo
711. Laudato si´- Himnos 3
        Que sea la belleza el aire puro
712. Laudato si´- Himnos 4
        Será la fiesta más allá del sol
713. Laudato si´- Himnos 5
        El mundo es un regalo de mi Padre
 

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