miércoles, 12 de agosto de 2015

721. Asunción de María: Para la Virgen de agosto




He leído estos días – esas lecturas que sin buscarlas te salen al paso – unos pasajes del Diario íntimo de Unamuno, cuyo manuscrito en un cuadernito comienza con la cruz de Jesucristo al principio. Y al poco de abrir el librito caigo con unas frases en torno a la Virgen que te dejan estupefacto:

María es de todos los misterios, el más dulce. La mujer es la base de la tradición en las sociedades, es la calma en la agitación, el reposo en las luchas. La Virgen es la sencillez, la ternura.
De mujer nació el Hombre Dios, de la calma de la humanidad, de su sencillez.
Se oye blasfemar de Dios y de Cristo y mezclarlos a sucias expresiones, de la Virgen no se oye blasfemar. Dijo Cristo que los pecados contra Él se perdonarían, pero no los pecados contra el Espíritu Santo, y pecado de los mayores contra el Espíritu Santo es insultar a su Esposa y blasfemar de ella.
Sedes sapientiae. Así, sapientiae, no scientiae. Asiento de la sabiduría. María, misterio de humildad y de amor, es el asiento de toda sabiduría. Pasan imperios, teorías, doctrinas, glorias, mundos enteros y quedan en pie la eterna calma, la eterna virginidad, y la eterna maternidad, el misterio de la pureza y el misterio de la fecundidad. Sedes sapientiae; ora pro nobis...
Cristo está aun muy alto; aparece a los débiles casi inasequible. A Él se va por María, la humilde y obediente.
La eterna Sabiduría, el Verbo, el Verbo que era en el principio de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, la Razón divina que presidió a la Creación, encarnó en una mujer, en una simple mujer, en María. Su mérito fue la humildad, la perfecta humildad, la obediencia, ecce ancilla Domini".

¿Cómo es posible que el ilustre y desconcertante don Miguel escribiese estas cosas? Le han salido del corazón… No las toquemos.

* * *
He sabido que don Miguel de Unamuno escribió un soneto a la Virgen del Camino, de León. Ahí está.

Oh alma sin hogar, alma andariega,
que duermes al hostigo a cielo raso,
trillando los senderos al acaso,
bajo la fe de una esperanza ciega.

Ese cielo, tu padre que te niega
paz y reposo, bríndate al ocaso
roja torre de nubes, en que el vaso
que ha de aplacar tu sed al fin te entrega.

Una noche, al pasar, en una ermita
te acogiste a dormir; sueño divino
bajó a tus ojos desde la bendita

sonrisa de la Virgen del Camino,
y ese sueño es la estrella en que está escrita
la cifra en que se encierra tu destino.

Son poemas del corazón. Quede quieta la teología, que el amor antecede y desde el amor se explican las cosas que no se explican.

* * *
María es en la Iglesia la bella explicación de lo no explicable. Por vía del amor es la puerta de nuestra fe.
El 15 de agosto es la fiesta principal de la Virgen, su Pascua con Cristo. Con estos pensamientos me he acercado al Pilar, yo que un día nací a la vera del Ebro cuando pasa por La Rioja.
El Pilar no es más que un aleteo de esa única Virgen, la Santa Madre de Dios, sancta Dei Genetrix, cuya presencia es la alegría de todas las Iglesias.
* * *
En un día tórrido (37 grados) llego al Pilar. Las tres de la tarde invitan más a un dulce no pensar y adormecerse que a meditar vigilante. Ese dejarse en la Nube, con el corazón cargado de amor, puede ser también una suave oración de un peregrino creyente, que camina y camina, hostigado por mil teologías que piensan de otra manera de la dulce Madre del Señor.
A duermevela y cabeceando voy viendo complacido que pasan peregrinos – más peregrinas – de muchos países, y le dicen algo a la Virgen. Causa un íntimo placer sentirlo así: todos la quieren, todos van a ella; yo también.
Después de descansar un tanto, tomo el bolígrafo y una hoja para decirle a la Virgen lo que ella me entiende:

1. Corazón peregrino,
pecho de madre;
ella lo cuide,
ella lo guarde.

2. Arderán en concilios
fieros debates;
ella en la Casa
sirve el menaje.

3. Y si el hijo alocado
se va de viaje;
vuelva o no vuelva,
ella es la madre.

4. Ya milenios el Ebro
fluye a raudales,
aguas de penas
van por buen cauce.

5. Me adormezco en mi banca,
que el sueño pase;
no digo nada,
nada me hables.

6. Sobre tu pecho dejo
mis soledades
y en ti se mueren
todos mis males.

En el Pilar de Zaragoza, 12 de agosto de 2015.

Convento de San Antonio de Capuchinos, Zaragoza, 12 de agosto de 2015.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

 
;