sábado, 15 de agosto de 2015

722. Domingo XX B – Jesús en su carne y en su sangre nos da la propia historia y vida de Dios



Domingo XX del tiempo ordinario, ciclo B

Jn 6,51-58

Texto evangélico
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.
Disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?” Entonces Jesús les dijo:
“En verdad, en verdad os digo:
Si no coméis la carne del Hijo del hombre,
y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre
tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida
y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre,
del mismo modo el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo, no como el de vuestros padres que lo comieron y bebieron; el que come este pan vivirá para siempre”

Hermanos:
1. Por cuarto domingo consecutivo estamos meditando en la multiplicación de los panes y en el discurso del pan de vida que lo acompaña. Aquí el discurso llega a su zenit. El próximo domingo veremos el desenlace de la escena.
Esta forma de discurso de Jesús no se adecúa a nuestras fórmulas racionales de pensamientos, a ese modo de pensar que de jóvenes aprendíamos en la Filosofía. Nos resultaría muy arriesgado decir, por ejemplo: El pensamiento de Jesús lo podemos compendiar en tres grandes proposiciones, que son esta y esta y esta. Quizás es más fecundo y, al mismo tiempo, más objetivo dejar las frases como están y entrar en ellas, en cada una de ellas, que presentan un contenido sin fronteras.

2. Empecemos por el final:
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre,
del mismo modo el que me come vivirá por mí.
Ya tenemos aquí que la vida de Jesús está concebida como una historia.
La vida, de la que los filósofos dicen que es “la acción íntima, inmanente, del ser”, sin considerar ni el pasado ni el futuro, sino el instante presente, la vida, en realidad es una historia, que arranca en el cielo y llega hasta a mí. La vida arranca del Padre. Jesús y habla de su vida como de un envío,
La vida existía como vida de Dios, y esta vida se expande. Jesús dice que él vive por el Padre. Eso es la vida de Jesús, extensión y unificación de la vida del único Dios.

3. Esta vida de Dios se ha hecho envío. El envío del hijo pertenece a la vida del Padre. Es un pensamiento infinito este, que sostuvo lo más íntimo del ser de Jesús: Estoy viviendo a Dios. La vida es un caudal de amor que me viene de Dios, mi Padre, y que a Dios regresa: la fuente que nace en Dios, que riega mi ser, que florece en mí. Todo lo que yo pienso, todo lo que yo hablo, todo lo que yo hago tiene sus raíces en Dios, y no es otra cosa sino Dios en mí.

4. La frase de Jesús no se acaba ahí. La prolonga de él a nosotros, para tejer un enlace completo: Dios Padre, él y nosotros. Dice, pues, el Señor: del mismo modo el que me come vivirá por mí.
Hay una ecuación para nivelar los tres componentes de la frase: el Padre traspasa su vida al Hijo, el Hijo que vive la vida del Padre me traspasa esa vida a mí, y yo vivo por el Hijo, por Jesús, la vida de Dios; y yo vivo por el Hijo, por Jesús, la vida de Dios.  Aquí se cierra la vida y el parentesco.
Se trata, por lo tanto, de la divinización del hombre a través de Cristo y en Cristo.

5. Hay un punto que Jesús quiere evidenciar: esta vida, que es vida integral, vida realización de todas las aspiraciones del ser, es una vida que culmina en una resurrección.
Vivirá para siempre, se nos dice y repite; y yo lo resucitaré en el último día.
La vida es vida por los cuatro costados, vida por todas las fronteras, vida que se está cumpliendo ya acá, vida que un día ha de tener una realización desconocida: la vida-resurrección.
Está vedado a la imaginación saber qué será esa vida, que, a modo de secreta y oscura aspiración, late en el corazón de todos los mortales. Nos resistimos a morir, porque instintivamente, desde la inmediata experiencia, morir es un terminar, y no precisamente la irrupción de la vida inmortal.
La vida de Jesús que aquí se contempla es la vida total, la vida sin más, la vida con todos sus atributos; una vida, en fin, que hasta ahora no ha sido dada por nadie, porque es el regalo definitivo que Dios da al mundo por su Hijo.
Todo esto es místico y no puede menos de serlo, porque estamos tocando la esencia del corazón humano, hecho para lo infinito.

5. Pero ahora viene el punto central de todo el discurso. Esta divinización del hombre como historia de Dios se opera del modo más concreto y humano; por Cristo Jesús, comiendo su carne, bebiendo su sangre. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
Decir carne de Jesús (carne, más bien que cuerpo, con un claro pensamiento judío), decir sangre de Jesús es decir al Jesús concreto y real, en su frágil realidad humana, la que ha compartido con nosotros. “El Verbo se hizo hombre”: eso no lo ha escrito san Juan, que pudo escribirlo, ciertamente; sino: El Verbo se hizo carne, esto es, hombre en absoluta fragilidad. Antes que decir Eucaristía estas palabras están comunicándonos esa realidad de la Encarnación que han palpado los apóstoles.
En ese hombre humilde de la historia está la vida de vida, la alternativa misma de la vida, en ese hombre humilde que, como ningún otro ha dejado en la historia el rastro de su presencia.
Ese es Jesús.

6. Y ahora sí, podemos sentir que su presencia se ha hecho sacramento, y que en verdad el sacramento es carne de Cristo, sangre del Señor.
Desde aquí queremos terminar estos pensamientos, convirtiéndolos en la oración de un creyente.

Señor Jesús, tú nos traes la historia de Dios
y tú mismo eres la historia de Dios;
tu vida humilde de Nazaret a la Cruz
es la vida de Dios Altísimo con el hombre indigente.
En la Eucaristía de la comunidad cristiana, pobre y peregrina,
Tú eres la presencia de Dios,
Tú eres la carne de Dios,
Tú eres la sangre de Dios. Amén.

Desde Alfaro, La Rioja (España), 14 agosto 2015.

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