sábado, 29 de agosto de 2015

724. Domingo XXII B – Jesús anuncia la verdadera religión del corazón



Domingo XXI del tiempo ordinario, ciclo B,
Mc 7,1-8.14-15.21-23

Iglesia parroquial de Santa María del Burgo, Alfaro, La Rioja

Texto del Evangelio
Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien y aferrándose a la tradición de los mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas preguntaron: “¿por qué no caminan tus discípulos según la tradición de los mayores y comen el pan con manos impuras?”
Él les contestó: “Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honran con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”.
… Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: “Escuchad y entended todos: nada que entra de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”.
… Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.

Hermanos:
1. A título de simple información, que pertenece a una catequesis general sobre la liturgia, hemos de decir que este año, que es el ciclo B del plan trienal de lecturas para los domingos, estamos escuchando el Evangelio de san Marcos, el segundo Evangelio de los tres Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas). Hemos interrumpido la lectura de Marcos durante cinco domingos y lo hemos sustituido por san Juan. La multiplicación de los panes, en vez de leerla de san Marcos, como hubiera correspondido, la hemos leído de san Juan, siguiendo luego con el discurso del pan de vida en Cafarnaúm, que sigue a este episodio decisivo. Regresamos al segundo Evangelio, Evangelio de san Marcos, y con él continuaremos hasta el final, hasta la semana XXXIV del tiempo ordinario, fin de noviembre.

2. Dicho esto, veamos que nos encontramos en el capítulo 7 de este Evangelio, breve, conciso, cargado de inmensa teología. Hoy el asunto es sobre un asunto central de la fe, de la piedad, de la teología: Qué es lo puro e impuro para agradar a Dios, y seguir siempre su santa voluntad, cuál es la verdadera religión que agrada a Dios.
Sería un atropello y una injusticia que nosotros, cristianos, pusiéramos en ridículo a nuestros hermanos hebreos, pues hoy ellos siguen con observancias de la santa Ley de Moisés, con la conciencia de que quien las cumple está en el camino de la voluntad de Dios.

3. Sin duda que un moralista judío estará totalmente de acuerdo en afirmar que la verdadera pureza del hombre es la pureza del corazón, y que nada valen las observancias exteriores sin falta esa sinceridad y transparencia del corazón. Jesús rezaba todos los días lo que todos los días siguen rezando hoy sus hermanos judíos, en la sinagoga y fuera de la sinagoga: Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Esta gran proclamación, a la que Jesús tenía una piedad especial, se llama “el Schemá”, por la primera palabra hebrea, Escucha, Schemá. Hemos de amar a Dios desde las raíces del ser, y desde ahí con todo, y lo mismo de día que de noche, y lo mismo acostado que levantado, y lo mismo trabajando que en el ocio: en todo momento, en todo lugar, con todo el pensamiento, con todas las fuerzas. Dios es el horizonte constante e inmanente de nuestra vida, hasta hacerse nuestra respiración. Y todo esto arranca desde el corazón.
Lo mismo que el corazón es el órgano central del ser, y el día que se para el corazón se para toda la vida – el cerebro muere, los pulmones no respiran, los ojos no ven, los oídos no oyen, la boca no habla – lo mismo en la religión, en nuestra relación con Dios nuestro Padre, bajo el impulso del Espíritu Santo. Una religión sin el impulso, la pureza y la entrega del corazón, sería una religión de apariencia, falsa. Sería el propio autoengaño de la religión, y la apariencia falsa ante el mundo.

4. El corazón es la fragua del amor y del odio; de él sale lo más bello y lo más abyecto. De modo que nuestros hermanos judíos darán razón a Jesús cuando dice al coronar la doctrina de este episodio: “de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, milicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.
Y le darán razón, añadiendo: Eso es lo que dijeron los profetas, cuyas directrices queremos seguir.
Jesús nos quiere llevar a ese centro adonde han apuntado los profetas, y quiere hacer de ello el estatuto de nuestra vida. Medio milenio antes de Jesús Dios había hablado por boca de Jeremías: Ya llegan días en que haré una alianza nueva: Pondré mi ley en su interior, y la escribiré en sus corazones: yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

5. Uno es cristiano, es decir, pertenece a la comunidad de Jesús, cuando ha bajado hasta el fondo de sí mismo y se sitúa, desde el corazón, en esta relación de amor, de sinceridad, de pureza. Estamos en tiempo veraniego y por todas partes se multiplican las fiestas populares, con sus tradiciones, sus ritos, sus festejos. Y como las fiestas han nacido en torno a los santos, a lo mejor mezclamos procesiones con degustaciones de vinos y pinchos, como si todo fuese parte del mismo rito y folclore. La religión no es folclore. La religión, o, si queréis, exactamente la vida de fe, no es ni foto, ni vídeo.
El matrimonio, por ejemplo, no es el vídeo de una boda…, de una misa con apariencias muy bonitas, con cantos contratados a un conjunto, no es una misa en la que comulgan media docena de personas devotas mientras que los asistentes son cien. El matrimonio es el descubrimiento de que Jesús es el amor y el sentido de nuestra familia que hoy comienza ante su divina presencia.
¡Cuántas cosas para pensar, Dios mío, cuando vemos que la sociedad se aleja del centro de su vida, que es Dios, y el amor de Dios, que debe impregnar todos nuestros actos, la iglesia y el trabajo, la familiar y la diversión…! Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas

6. Señor Jesús, vida y sentido de mi vida, fuerza y alegría de todos mis proyectos, hazme un cristiano convencido y coherente, hazme sencillamente un discípulo tuyo.

Desde mi pueblo de Alfaro, La Rioja (España), sábado 29 de agosto de 2015.

Como cántico de comunión con este Evangelio, véase
Pureza de corazón

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya veo que se ha establecido en su tierra natal.
Da haber sabido que se hallaba usted en Alfaro me hubiera acercado a saludarle personalmente, pues hace unos días me hallaba a 30 kms. de esa ciudad. Así tendría el gusto de conocerle personalmente después de tantos años de contactos epistolares en las que cada uno expuso sus criterios (a veces no coincidentes, pero no por ello menos respetables).
Cordiales saludos.
JUAN JOSÉ.

Anónimo dijo...

He intentado escribirle a Vd. a través del correo electrónico pero me da FALLIDO.
Desconozco el motivo.
Juan José.

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