sábado, 28 de noviembre de 2015

746. Domingo I Adviento C – Levantaos, alzad la cabeza: Posesión y esperanza

Homilía para el primer Domingo de Adviento, ciclo C
Lc 21,25-29. 34-36


Texto evangélico
25 Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, 26 desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. 27 Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. 28 Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».
 34 Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; 35 porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. 36 Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Hermanos:
1. Iniciamos hoy el Adviento, un tiempo entrañable, lleno de hermosura. Son cuatro semanas que tienen su propia dinámica en la liturgia, sus figuras, su ritmo progresivo. El Adviento viene a ser como la primavera de la liturgia. Conviene saber cómo lo describe el Misal de la Iglesia en esas páginas primeras que tienen los Misales de altar donde se nos dan las explicaciones detalladas para conocer el recto sentido de lo que celebramos.
Escuchemos:
V. El tiempo de Adviento
39. El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se, nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre.
40. El tiempo de Adviento comienza con las primeras Vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las primeras Vísperas de Navidad.
41. Los domingos de este tiempo se denominan domingo I, II, III, IV de Adviento.
42. Las ferias del 17 al 24 de diciembre inclusive tienen la finalidad de preparar más directamente la Navidad”.

2, Esto que acabo de leer pertenece a la catequesis cristiana. La característica central del Adviento es esta: Tiempo de expectación piadosa y alegre. Esto es el fruto del Adviento: ¡Qué hermoso es entender la vida entera como expectación de la venida del Señor, hermoso, gozoso, confortante! De esto justamente quería hablar en esta homilía primera de Adviento: levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Dios es nuestra posesión y nuestra esperanza.
Este es el talante de la vida cristiana: la cabeza alzada, mirando a Cristo, y esto de una manera más radiante en los momentos más turbulentos.

3. Al mismo tiempo, siguiendo el hilo de lo que habíamos comenzar a explicar, nos interesa precisar qué es el Adviento, cuál es la espiritualidad del Adviento, que ha de ungir nuestra vida.
Ese envoltorio comercial que ya comienza a finales de noviembre con el árbol de Navidad, las compras de Navidad…, eso no es el Adviento, como comprende todo el mundo un poco sensible a las cosas espirituales; incluso eso es - o puede ser - la corrupción del Adviento.
Tampoco esas cenas de Navidad antes de Navidad, cenas a lo mejor de terminación de semestre, tampoco eso es Adviento. Podemos confundir las cosas para perjuicio de la Navidad y del Adviento.
Las Posadas son celebraciones muy bonitas, que en México tienen tal raigambre; pero también cuidemos las posadas, para no hacer de las posadas días de Navidad.
La Navidad comienza en la Nochebuena, exactamente en las Vísperas del día 25, y termina el domingo siguiente a la Epifanía del Señor.

4. Tiempo de expectación gozosa y alegre. ¿Quién es Dios? Dios es don y promesa; Dios es regalo, el infinito regalo del ser y la existencia. Dios es el infinito regalo de la misma vida. La vida, entendida en su honda y palpitante realidad, está impregnada de Dios. Dios está aquí; no hay que salir de la vida para encontrar a Dios. Esto es revelación, porque todos tenemos ojos y a lo mejor no vemos. Dios es revelación.

5. Pero ahora viene otra cosa admirable: Dios es infinitamente más de lo que vemos y tenemos, de lo que disfrutamos. Dios es promesa. Dios es venida, plenitud y culminación. Por mucho que yo eleve los registros de mi imaginación nunca alcanzaré a definir lo que es la llegada de Jesús para invitarnos a compartir lo último de su vida.
El mundo tiene que pasar un proceso de purificación mortal, un combate escatológico. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje. Son modos de decir lo que no podemos imaginar. Como de esto no ha habido historia, nuestra fantasía se queda sin palabras y sin imágenes. No será tampoco una marcha hacia los orígenes para una renacer de nuevo, una “palingenesia”, una renacer primordial; será una marcha hacia adelante, por el crisol de la purificación.
En aquel momento sublime vendrá el Hijo del hombre.

6. Es admirable y completamente grandioso constatar como Jesús, el hijo del carpintero, como se le llamó, se ha visto a sí mismo como el Hijo del hombre, el compañero de la raza humana, y que precisamente en esa imagen está la revelación de su divinidad. Jesús es el Hijo del hombre, que a ras de mi condición ha borrado el pecado del mundo, y que ahora viene lleno de majestad y de gloria. Por estos niveles últimos se mueve la conciencia de Jesús en la tierra, que  nunca podremos apreciar.
Esta es, pues, nuestra fe: la posesión de Dios aquí en la tierra y la esperanza de Dios que viene. La venida de Dios será la culminación de la Encarnación.

7. Hermanos, esta ha sido la espiritualidad de Jesús; este ha sido el Adviento de Jesús. Jesús ha vivido de la posesión de Dios y de la esperanza de Dios. Cuanto más ahondamos en la entraña del mundo, vemos este drama, esta lucha entre una posesión y una esperanza. Si al mundo le quitamos la esperanza, le quitamos la razón de ser hoy mismo.
Posesión y esperanza: estas son las dos palancas de nuestra vida, las dos fuerzas de la historia en la que estamos involucrados.

8. Señor Jesús, para mí y para el mundo entero, te pido estas dos gracias, que son una: sentir la posesión de Dios, tu Padre y mi Padre, y sentir en el mismo momento y con la misma fuerza el hambre de Dios, la esperanza de Dios. Te lo pido, te lo pedimos a ti, Señor, que eres la clave de al historia. Amén.


Guadalajara, sábado 28 noviembre 2015.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He leído su botica homilía
Es bien sabido que en el pasaje evangélico se omiten algunos versículos que también son motivo de reflexión:
TAMBIÉN LES DIJO UNA PARÁBOLA: MIRAD LA HIGUERA Y TODOS LOS ÁRBOLES. CUANDO YA BROTAN, VIÉNDOLO, SABÉIS POR VOSOTROS MISMOS QUE EL VERANO ESTÁ YA CERCA. ASÍ TAMBIÉN VOSOTROS, CUANDO VEÁIS QUE SUCEDEN ESTAS COSAS, SABED QUE ESTÁ CERCA EL REINO DE DIOS. DE CIERTO OS DIGO, QUE NO PASARÁ ESTA GENERACIÓN HASTA QUE TODO ESTO ACONTEZCA. EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN, PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN.
A simple vista el evangelista deja a los lectores de hoy con la incógnita de saber a qué generación se refiere Jesús cuando se refiere a su venida, en medio de acontecimientos apocalípticos, recalcada con una expresión que no deja lugar a dudas: EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN.
La literatura apocalíptica es un género literario perfectamente conocido. Mediante símbolos o imágenes metafóricas se quieren expresar ideas o conceptos que así puedan más fácilmente llegar a todas las mentes. Lo que más nos llama la atención en estos escritos es su uso abundante e imaginativo de simbolismo, que debe ser interpretado con sentido figurado. Es claro que su intención era de hablar simbólicamente, no literalmente. Los ejemplos son múltiples, y a veces discordantes desde el punto de vista literario (como lluvia de fuego y granizo mezclados con sangre, o un altar que habla).
Saludos. Juan José.

Anónimo dijo...

Perdón. Quise decir BONITA HOMILÍA. Está claro el "LAPSUS DE IMPRENTA".
Saludos. Juan José

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