sábado, 19 de diciembre de 2015

756. Un himno para la canonización de Madre Teresa de Calcuta


Teresa del Sagrario y de los Pobres
Himno a Teresa de Calcuta
(Con motivo de su funeral
y para el deseado día de su beatificación)


Ayer (18 de diciembre, Virgen de la esperanza) L’Osservatore romano daba una noticia que a muchos, muchísimos, llené de alegría:
“Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2015 (Vis).- El Santo Padre recibió ayer tarde en audiencia al cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó la publicación de los decretos relativos a:
- MILAGROS Un milagro atribuido a la intercesión de la beata Teresa de Calcuta (en el siglo Agnes Gonxha Bojaxhiu), Macedonia, Fundadora de la Congregación de las Misioneras de la Caridad y de los Misioneros de la Caridad (1910-1997)” (Sigue con otros decretos relativos a virtudes heroicas). Bien pronto se precisó que la canonización será el 4 de septiembre, domingo, teniendo presente que la Madre teresa de Calcuta murió el 5 de septiembre, a los 87 años.
Esta noticia ha traído a mi recuerdo el himno que le compuse en aquella ocasión. No hacía falta ser un profeta iluminado para presentir que la Madre Teresa subiría, rápida a los altares. Al morir la India lloró su partida y bendijo a Dios por su vida. Se le hicieron funerales de estado, y fue enterrada el sábado 13 de septiembre. El himno lo compuse el día de la Virgen del Burgo (Patrona de mi pueblo) y al día siguiente lo mandé por fax al periódico “La Rioja” desde Alfaro, con el ruego de publicarlo, si parecía procedente. Lo publicaron en la sección de “Cartas al director” el miércoles 24 de septiembre, pág. 13, suprimiendo el paréntesis y la fecha de composición.
Me place compartir este homenaje de amor. Pero a este himno le falta algo muy importante. Al morir Madre Teresa no conocíamos lo que supimos cuando el año 2007 se publicaron cartas espirituales a sus directores, obra traducida del inglés al español al año siguiente: Madre Teresa, Ven, sé mi luz. Las cartas privadas de la “santa de Calcuta”. Edición y comentarios de Brian Kolodiejchuk, Misionero de la caridad, (Traducción de Pablo Cervera), Planeta 2008. 487 pp. Al leere este libro uno queda estremecido. Esta mujer que había hecho el propósito de sonreír siempre a Jesús, vivió el curso más prolongado de su vida en al oscuridad total. En 1961 escribía al P. Joseph Neuner, jesuita:
“En Loreto (las religiosas donde ingresó), Padre, yo era muy feliz. Creo que era al religiosa más feliz. Luego vino la llamada. Nuestro Señor me pidió directamente, la voz era clara y llena de convicción. Una y otra vez él pidió el 1946. Yo sabía que era Él. Miedo y terribles sentimientos, miedo de ser engañada. […]
Ahora, Padre, desde 1949 o 1950 este terrible sentimiento de pérdida, esta indecible oscuridad, esta soledad, este continuo deseo de Dios, que me produce ese dolor tan profundo en mi corazón Las tinieblas son tan profundas que realmente no veo ni con mi mente ni con mi razón. El lugar de Dios en mi alma está vacío. No hay Dios en mí. Acunado el dolor de esta ansia es tan grande, yo simplemente deseo y deseo a Dios, y entonces es cuando siento Él no me quiere, no está allí.
El Cielos, las almas, son solamente palabras que no significan nada para mí. Mi propia vida parece tan contradictoria. Ayudo  a las almas ¿para ir adónde? ¿Por qué todo esto? ¿Dónde está mi alma en mi ser? Dios n o me quiere.
A veces solo escucho mi corazón gritar “Dios mío”, y no viene nada más. No puedo explicar la tortura y el dolor. Desde mi infancia he tenido el amor más tierno a Jesús en el Santísimo Sacramento, pero esto también se ha ido. No siento nada ante Jesús, y sin embargo por nada del mundo perdería una Santa Comunión” (obra citada, pp. 258-259).
Falta, pues, una estrofa esencial a este himno, pensado para cantarlo en la liturgia.

1. Teresa del Sagrario y de los Pobres,
retrato fiel del Buen Samaritano,
es gracia tu memoria, y hoy decimos:
¡Bendita tú, oliente flor de sándalo!

2. Teresa arrodillada junto a Cristo,
sedienta con la sed de aquellos labios:
bebiste amor, dolor de enamorada,
mirando a quien gemía en el Calvario.

3. Y fuiste entonces Madre de los Pobres,
Teresa de Calcuta te llamamos,
hogar abierto, lámpara encendida,
que el mundo herido cabe en tu regazo.

4. Teresa humilde, abrazo sin fronteras,
palabra transparente a los humanos,
seamos con los pobres tu familia,
tu corazón florezca en nuestros manos.

5. A Cristo, eterno pálpito, la gloria
y el triunfo del amor le sea dado:
¡a ti, Jesús, que muerto en Cruz amante,
a todos nos hiciste tus hermanos! Amén.

Alfaro, 8 septiembre 1997.


Guadalajara, sábado 19 diciembre 2015

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