martes, 22 de diciembre de 2015

757. Padre Ignacio Larrañaga, tu memoria no se apaga - 2

Lo que puede la oración de los hermanos
Evocación navideña del Padre Ignacio

Pasado mañana es Nochebuena.
Van viniendo las felicitaciones de Navidad. Tengo una especial que me llega de Talles de Oración y Vida, Zona México, que viene de Eugenia Lucina de Hoyos, María Leticia Flores de Roque, Zulema de los Santos de la Fuente, María del Rosario Rodríguez de Garza. Como felicitación han tomado un párrafo del Padre Ignacio Larrañaga, lleno de poesía y fantasía, que termina: “No se olviden: La existencia es una fiesta y la vida un privilegio. Cultiven esmeradamente la planta de la alegría y el mundo se llenará de Alegría”. Firma. P. Ignacio Larrañaga.
Me trae esta felicitación en mano el matrimonio de María Teresa y Fermín, que son Coordinadores de la Zona XIX (si no me equivoco), correspondiente a México-Pacífico. Curiosamente la felicitación navideña que ellos con su equipo han preparado tiene un texto del Padre Ignacio Larrañaga, que habla de “la estrella que brilla más allá de la noche y de la nieve”. Y termina con ese estilo poético del Padre Ignacio de lo que nos “ese recién nacido, sin tambores ni banderas”. “Trae consigo primavera, leña y trigo | racimos, alegría y milagros | espuma, serenidad y ensueños | Para todos ustedes, amados de Dios” Firma: P. Ignacio Larrañaga.
Yo no tengo una frase del Padre Ignacio. Mi tarjeta navideña es un poema que he escrito, al eco de la bula del Jubileo, “Misericordiae vultus”. Pero les voy a contar algo muy delicado…
- ¿Conocen ustedes a la Sra. Margarita García Drexel?
- No, nos suena.
- Es una señora, que es maestra, que le he visto aquí en este saloncito de al lado dando Talleres de Oración y Vida (TOV) a un pequeño grupo de jóvenes…
- No, no se lo cuento…, porque se me han borrado los detalles. Pero cuando se lo oí a esta señora, le dije: ¿Por qué no me lo escribe usted, porque quisiera conservarlo? Y hasta le pedí permiso para publicarlo. Me pareció algo exquisito para apreciar lo que es la oración entre hermanos y la entrañable memoria del Padre Ignacio.
Tere y Fermín fueron los que me invitaron al 2° aniversario de la muerte del Padre Ignacio, que terminó, con la liturgia de la Iglesia, con una oración por su eterno descanso.

* * *

TESTIMONIO DE LA SRA. MARGARITA GARCÍA DREXEL

El 20 de diciembre de 2014, salimos mi marido y yo a descansar unos días a Puerto Vallarta, Jalisco.
El día 21 recibimos la llamada telefónica de mi cuñado avisando que  mi hijo Santiago se había accidentado y que deberíamos regresar cuanto antes.
La noticia nos sorprendió, yo tenía la intuición como madre de que algo grave había sucedido, mi esposo se encontraba más tranquilo. Yo sentía un nudo en la garganta, la boca seca, malestar en general.
Pedí al Espíritu Santo que nos iluminara y lo primero que me vino a la mente fue la figura de Padre Ignacio, le rogué que intercediera por nosotros. En ese momento mandé mensaje por celular a una gran amiga guía de talleres de oración, como yo, para que difundiera la petición a nuestros compañeros de TOV de ponerse todos en oración, por la salud de Santiago.
De regreso en casa yo casi no hablaba, sólo rezaba el rosario y pasando por Mascota entramos a la Iglesia del pueblo, le rogué a la Virgen y frente al Santísimo le pedí por mi hijo. Padre Ignacio se me venía a la mente una y otra vez.
Llegamos a Guadalajara y nos fuimos directamente al hospital, encontramos una escena de incertidumbre pues a mi hijo lo estaban interviniendo quirúrgicamente de la vejiga que estalló en el momento en que sufrió este grave accidente en el auto que él manejaba en compañía de una amiga. También le estaban operando el rostro lleno de heridas profundas y tenía fractura de pelvis que se recuperaría con reposo. Era un triste panorama.
* * *
En ese momento me relataron cómo había sucedido el accidente. Había sido durante la madrugada, al regresar ambos chicos de una fiesta y de repente una camioneta se impactó de lleno en la puerta del lado del conductor, mi hijo.  Este conductor desconocido iba a exceso de velocidad y los arrastró por más de diez metros. Huyó de la escena dejando a mi hijo y a su amiga inconscientes.
Extrañamente, unas personas se acercaron a hacer oración, según atestiguan personas que vieron el video grabado con las cámaras de seguridad ubicadas en dicha calle.
Posteriormente otros jóvenes se acercaron a ayudar, llamaron a la ambulancia y decidieron llevarlos por la urgencia al hospital más cercano. El carro estaba destrozado.
Cuando mi hijo recobró la conciencia pidió que se llamara a su tío y junto con otro familiar que es médico y dos de mis hijos acudieron a auxiliarlo. Mi hija Margarita conservaba su fortaleza y actuó con sabiduría en esos momentos.
Gracias a Dios se les pudo trasladar a un hospital particular para ser tratados aún mejor. Ya que ambos tenían que ser operados de sus lesiones.

Muchos amigos y familiares lo visitaban y yo en cuanto podía me ponía en oración. Nunca perdí la calma, fue una paz impresionante la que tuve en todo momento, desde que llegué al hospital. Era una certeza de la actuación de Dios en todo momento. Por mi temperamento y salud que no era la mejor yo misma estaba sorprendida de no estar sufriendo ni siquiera de presión alta.
Yo seguía pidiendo a mis hermanos de talleres de oración y a Padre Ignacio que intercediera. Una noche que nos fuimos a descansar a casa mientras el novio de mi hija cuidaba a Santiago en el hospital  me fijé en el arreglo de rosas que teníamos ahí en casa.  Tomé un botón de rosa y lo llevé al templo cercano, dedicado a la Virgen de Guadalupe. Esa flor permaneció intacta después de una semana, pensé que a la Virgen le había agradado mi ofrenda.
Santiago seguía en el hospital y al hacerle análisis sanguíneo vieron que estaba bajo de plaquetas, el cirujano facial consideraba que sería necesaria otra operación por la fractura sufrida en su cara. Pero habría que esperar pues estaba muy débil y gracias a Dios esto dio tiempo para que otro doctor lo revisara y su diagnóstico fue muy distinto: el pómulo había soldado bien. Ya no necesitaría operación Fue un gran alivio para todos!
Seguíamos orando, una hermana guía además de su esposo, ambos ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, le llevaban continuamente a Santiago a Nuestro Señor. En dos ocasiones llegó Santiago a conmoverse hasta las lágrimas, sabía que había vuelto a nacer!
Aquí  en casa todo era diferente desde el accidente, con cama de hospital,  pero todos colaboraban tanto familiares como amigos.
Yo seguía sin ver completamente recuperado a Santiago, de repente la fiebre era alta, sin apetito, estaba débil. Nuestro familiar que es médico nos dijo que al parecer tenía líquido en el pulmón, se le trataría en casa pero si no había mejoría tendría que regresar al hospital.
Como Santiago seguía débil después de que un especialista lo revisó, otro más sugirió que pudiera tener sangre coagulada en la pleura a la altura del pulmón y habría que extraerla lo que implicaría volverlo a internar por una semana en el hospital…más gastos!! Era una fuerte suma de dinero. Que no teníamos, pues pasábamos por dificultades económicas.
Le pedí de nuevo a Padre Ignacio que intercediera. Me puse en oración, llamé a un doctor para obtener una  segunda opinión y contactamos otro especialista. Este doctor dijo que la sangre era el líquido que efectivamente tenía y que ese mismo día lo operaría. Todo salió bien!!
La Navidad la pasamos en el hospital, mi familia junto con el sacerdote amigo de mi hija y su novio que estaban  próximos a casarse en ese entonces. Todos alrededor de la cama, las manos unidas,  oramos a nuestro Padre Dios con fervor. Ahí nació Jesús en nuestra familia!

* * *
Así pudimos proseguir con los planes de boda de mi hija, la terapia de recuperación de Santiago. Atestiguamos que mi hijo “volvió a nacer” es un milagro de vida. Ahora se encuentra perfectamente bien. Gracias al poder de la oración! Gracias Padre Ignacio! Gracias sobre todo a Dios que nos escucha siempre a todos!!
Testimonio escrito en Guadalajara, noviembre 2015.

Guadalajara, 22 diciembre 2015

Para los “posts” anteriores del Padre Ignacio Larrañaga, váyase al número 738 de este blog.

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