jueves, 31 de diciembre de 2015

761. Año Nuevo – La bendición del Señor en el año de la Misericordia


Año Nuevo:
La bendición del Señor en el año de la Misericordia


El SEÑOR te bendiga
y te guarde.
El SEÑOR ilumine su rostro sobre ti
y tenga misericordia de ti.
El SEÑOR vuelva su rostro hacia ti
y te conceda la paz.
Y Yo los bendeciré


Todos los años se abre la liturgia del Año nuevo en la celebración de la Eucaristía con el mismo texto bíblica, que es la Bendición que los sacerdotes, por orden de Dios transmitida por Moisés a su hermano Aarón, debían hacen descender sobre todo el pueblo reunido en asamblea. Con todo, la bendición está redactada en singular: cada uno la recibía personalmente. Esta bendición está recogida en el libro de los Números 6,22-27.
Vamos a saborear esta Bendición en el Año de la Misericordia. Lo hacemos de un modo muy sencillo:
Primero – Tomaremos de la Biblia las frases en las cuales Dios nos nos dice – me dice a mí – Yo te bendeciré.
Segundo – De las mismas páginas tomamos la respuesta del hombre que ha recibido la bendición: Dios mío, yo te bendeciré.
Tercero – Con estos conocimientos trataremos de comprender el significado de las Tres bendiciones, que son una, que Dios nos otorga


I
Dios es el que bendice al hombre

El Señor bendice a Abraham (Génesis 12,1-3)
El Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

El Señor bendice a Sara, mujer de Abraham, a Isaac y a Ismael (Gen 18,15-
El Señor dijo a Abrahán: «Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y te dará un hijo, a quien también bendeciré. De ella nacerán pueblos y reyes de naciones».
 Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió, pensando en su interior: «¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a luz a los noventa?». Y Abrahán dijo a Dios: «Ojalá pueda vivir Ismael en tu presencia».
 Dios replicó: «No, es Sara quien te va a dar un hijo; lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce príncipes y lo convertiré en una gran nación. Pero mi alianza la concertaré con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas». Cuando el Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró.

El Señor bendice a Isaac (Génesis 26,1-4)
Sobrevino un hambre en el país, distinta del hambre anterior que hubo en tiempos de Abrahán, e Isaac fue a Guerar, donde Abimélec era rey de los filisteos. El Señor se le había aparecido y le había dicho: «No bajes a Egipto, quédate en el país que yo te indicaré. Reside en ese país, y yo estaré contigo y te bendeciré, pues a ti y a tus descendientes os daré todas estas tierras, cumpliendo el juramento que hice a tu padre Abrahán. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tus descendientes todas estas tierras. En tus descendientes se bendecirán todas las naciones de la tierra, porque Abrahán escuchó mi voz y acató mis órdenes, mandatos, decretos e instrucciones».

(En Berseba: vv. 24-25) Desde allí se dirigió a Berseba. Aquella noche se le apareció el Señor y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abrahán; no temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, en atención a mi siervo Abrahán». +Construyó allí un altar e invocó el nombre del Señor. Plantó allí su tienda y los criados de Isaac cavaron allí un pozo.

Isaac transmite la bendición de Dios a su hijo  Jacob (Génesis 27,24-27)
Pero insistió: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?». Respondió Jacob: «Yo soy». Isaac dijo: «Sírveme, hijo mío, que coma yo de tu caza; después te bendeciré». Se la sirvió y él comió. Le trajo vino y bebió. Entonces le dijo su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo mío».
Se acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, le bendijo con estas palabras:
 «El aroma de mi hijo | es como el aroma de un campo
que bendijo el Señor.

El profeta Balaam (pagano), de parte de Dios, bendice a Israel (Números 23,20-21)

Me ha tocado bendecir; | bendeciré y no me retractaré.
No ha encontrado maldad en Jacob, | ni ha descubierto infortunio en Israel. | El Señor su Dios está con él, | y en él se oye proclamar a un rey.

Según estos pasajes, según el pensamiento de la Sagrada Escritura, ¿qué es la Bendición de Dios?
1)    Es una acción de Dios todopoderoso
2)    Que produce de modo eficaz, por sí misma, lo que dicen las palabras
3)    Igual que las palabras de la creación
4)    Y que siempre es signo de su benevolencia de su amor a los hombres, de su cercanía y acompañamiento, de su salvación
5)    Y que lleva consigo una bien para nosotros, para mí, un bien que afecta a la integridad de mi persona.
6)    Por ello, la bendición de Dios es siempre una riqueza para nosotros y contiene la promesa de su continua benevolencia.


II
El hombre, bendecido, bendice a Dios
(Bendigamos a Dios con los salmos)

Bendecir a Dios con el Salmo 16 (15)
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha no vacilaré.

Bendecir a Dios con el Salmo 26 (25)
Señor, yo amo la belleza de tu casa, | el lugar donde reside tu gloria.
No arrebates mi alma con los pecadores, | ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias, | y su derecha está llena de sobornos.
Yo, en cambio, camino en la integridad; | sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano; | en la asamblea bendeciré al Señor.

Bendeciré a Dios con el Salmo 63 (62)
Toda mi vida te bendeciré | y alzaré las manos invocándote.

Bendecir a Dios con el Salmos 145 (144)
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; | bendeciré tu nombre por siempre jamás.
 Día tras día, te bendeciré | y alabaré tu nombre por siempre jamás.
 Grande es el Señor, merece toda alabanza, | es incalculable su grandeza;
 una generación pondera tus obras a la otra, | y le cuenta tus hazañas.

Bendecir a Dios con los Sabios, Capítulo final del Eclesiástico, 51
Clamé al Señor: «Tú eres mi Padre, | no me abandones el día de la tribulación, | cuando acosan los orgullosos y estoy indefenso. | Alabaré tu nombre sin cesar | y te cantaré himnos de acción de gracias».
 Y mi oración fue escuchada, | pues tú me salvaste de la perdición | y me libraste de aquel mal momento.
 Por eso te daré gracias y te alabaré, | bendeciré el nombre del Señor.

¿Puedo el hombre bendecir a Dios? Sí, puede el hombre bendecir a Dios, y eso es precisamente el culto cristiano: bendecir a Dios. Puede el hombre bendecir a Dios  - puedo yo bendecir a Dios – en cuanto que devuelvo lo que él me ha concedido. Israel no sabe orar sino bendiciendo a Dios. Y nosotros tenemso el documento fehaciente de las primeras comunidades:
Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, | que nos ha bendecido en Cristo | con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
 Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo | para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
 Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, | según el beneplácito de su voluntad, | a ser sus hijos, | para alabanza de la gloria de su gracia, | que tan generosamente nos ha concedido en el Amado…” (Efesios 1,3-6).
La Eucaristía es justamente es la bendición que la iglesia por Cristo en el Espíritu eleva al Padre. Pablo dice a la Comunidad de Corinto: “El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?” (1Cor 10,16).

III
La Bendición del Año Nuevo
(Construcción y contenido espiritual)

La versión latina, que es versión totalmente apegada al texto hebreo, suena de este modo (Números, capítulo 6)

24 "Benedicat tibi Dominus et custodiat te!
25 Illuminet Dominus faciem suam super te et misereatur tui!
26 Convertat Dominus vultum suum ad te et det tibi pacem!".
1. En la construcción de esta bendición notamos estos detalles:
- Es una bendición en forma de tríada. Esta forma triádica está sugiriendo totalidad, plenitud.
- Desde esta totalidad hemos de entender el sentido de las partes.
- Cada uno de los miembros de la tríada se articula en dos componentes, en forma de paralelismo, que están unido por una “y”.
- En cada uno de las tres invocaciones ocupa el centro la palabra sacratísima de YAHVEH, el Señor. Es palabra esencial en la primera, en la segunda y en la tercera bendición. (La versión castellana la ha omitido – creemos que sin razón – en la segunda invocación).
- (Nota. Según mi humilde conocimiento del Hebreo bíblico, es propio que el sujeto YHVH vaya después del verbo que  no antes, pero la traducción más correcta en castellano sería no “te bendiga EL SEÑOR y te guarde”, sino “EL SEÑOR te bendiga y te guarde”).
- Los seis verbos de bendición de los tres miembros tienen un complemento de persona, que se refiere al que está recibiendo la bendición, que soy yo.
- El nombre santísimo de Dios es invocado tres veces y tres veces desciende del cielo sobre la Comunidad santa, sobre mí.

2. Cuál es el contenido espiritual de esta bendición
- En el remate de esta bendición, después de la tríada de invocaciones, Dios nos da la respuesta

22 El Señor habló a Moisés:
23 «Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
24 “El Señor te bendiga y te proteja,
25 ilumine [el Señor] su rostro sobre ti y te conceda su favor.
26 El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
27 Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel Y YO LOS BENDECIRÉ».
    
Dios está realizando esta bendición sobre su Comunidad santa. Dios me está bendiciendo.
El Nombre de Dios, que es la misma presencia y realidad de Dios, el nombre de Dios tres veces desciende hasta a mí, como en el bautismo.
Este Dios de mi bendición, este Dios de la Encarnación tiene rostro:
- ilumine su rostro,
- vuelta sus rostro.
Dos veces el rostro de Dios en un texto tan breve. Y en la primera vez la iluminación del rostro de Dios es don de su Misericordia. Bendecir es entregarnos su Amor, su Misericordia. Estamos celebrando el Año de la Misericordia…
Dentro de este sentido envolvente y unitario de las frases, al final se nos dice: y te conceda la paz. La paz es el conjunto de todos los bienes. “Gracia y paz” dice Pablo, saludando a las comunidades.

Hermanos míos, descienda sobre todos y cada uno de nosotros la bendición del Padre, la bendición del Hijo, la bendición del Espíritu Santo.
Gracias y Paz.
Bendición, Misericordia.
Amén.


Guadalajara, Jalisco, en los primeros minutos del Año de Gracia 2016.

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