domingo, 29 de marzo de 2015 0 comentarios

668. ¡Si el borrico lo supiera...!



¡Si el borrico lo supiera...!

Domingo de Ramos

Canción para el borrico que llevó a Jesús



Este poemita, dedicado al borrico (o la borrica) que llevó a Jesús, no es, evidentemente un himno litúrgico. Es un romancillo festivo con el sonsonete “¡Si el borrico lo supiera…!” para manifestar, de esta manera, a través de un animalito nuestro cariño a Jesús.

No es para la liturgia; acaso sí para la catequesis. Es simplemente “una poesía”


He aquí la musicalización
de Hna.  Martha María Rodríguez,  clarisa capuchina
  

1. Este borrico no sabe
el Borriquero que lleva:
¡oh divino Caballero,
que en un borrico te asientas...!
¡Si el borrico lo supiera...!

2. Nunca tuvo a un hombre encima,
porque ésta es la vez primera,
y le ha tocado ser silla
del Hombre-Dios en la tierra.
¡Si el borrico lo supiera...!

3. Con su pelito mullido
a una cuna se asemeja;
ya Jesús huele a pesebre,
que Encarnación le recuerda.
¡Si el borrico lo supiera...!

4. Camina con alegría
el borrico que se estrena,
y con ojos infantiles
mira a derecha e izquierda.
¡i el borrico lo supiera...!


5. Sus pezuñas marcan paso,
pero no tocan la tierra,
que va pisando los mantos
que los discípulos echan
¡Si el borrico lo supiera...!

6. Va pisando corazones,
mientras cabalga y alienta:
el mío también lo pisa,
mi sangre que a Cristo besa.
¡Si el borrico lo supiera...!

7. Y Jesús, alma de niño,
fuego de Dios y profeta,
envuelto en adoraciones
su pueblo se presenta
¡Si el borrico lo supiera...!

8. ¿Por qué eres así, Jesús,
con alma tan fuerte y tierna?
¿Por qué tuviste al final
esa divina ocurrencia?
¡Si el borrico lo supiera...!

9. ¿Por qué eres de enamorar
en borrico de faena?
¿Por qué eres un Dios humano
tan cerca, tan cerca-cerca...?
¡Si el borrico lo supiera...!

10. Una caricia le hiciste
con tu mano a su cabeza,
y con cariño aldeano
le miraste las orejas.
¡Si el borrico lo supiera...!

11. ¡Ya viene el Rey anunciado,
Mesías de las promesas!
Miradle glorioso y bello,
que en un pollino se acerca.
¡Si el borrico lo supiera...!

12. Jesús de mis labios y ojos,
Jesús de la tumba nueva:
beso tus pies adorables
y la bestia que te lleva.
¡Si el borrico lo supiera...!
viernes, 27 de marzo de 2015 2 comentarios

667. Domingo de Ramos con el Evangelio de san Marcos



Entrada de Jesús en Jerusalén Mc 11,1-10, y
Pasión de Jesucristo según san Marcos Mc 14,1-15,47


Texto evangélico de la entrada de Jesús en Jerusalén
Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta pro qué lo hacéis, contestadle: “El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto”. Fueron y encontraron el pollino en la calle, atado a una puerta; y soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron: “¿Qué hacéis desatando el pollino?” Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.
Llevaron el pollino, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás gritaban: ¡Hosanna!, bendito el que viene en nombre del Señor. ¡Hosanna en las alturas!”
Jesús entró en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.


Hermanos:
1. Comienza la Semana Santa con la liturgia del domingo de Ramos. Comienza la Pasión del Señor.
La celebración cristiana de hoy tiene dos partes: la primera es la entrada de Jesús en Jerusalén, que se conmemora con la procesión de Ramos o con una entrada solemne en la iglesia para celebrar la Eucaristía; la segunda es la misa, en la Pasión del Señor. Y en esta misa se lee el relato de la Pasión, variando cada año: San Mateo, San Marcos, San Lucas, reservando para leer en Viernes Santo todos los años la Pasión de Jesús según San Juan.
No es un día propicio para hacer sermones ni amplias homilías. Basta con unas sencillas indicaciones que nos sitúen en el corazón del misterio. Desde esta plataforma desde donde semanalmente proclamamos la palabra del Señor, vamos a hacer unas sencillas consideraciones tratando de desentrañar los textos evangélicos que hoy se leen y proclaman en todas nuestras iglesias, este año siguiendo el Evangelio de Marcos.
Lo principal en Semana Santa es vivir los ritos sagrados establecidos en los distintos momentos y tratar de penetrar su contenido a través de la lecturas sagradas, de las solemnes oraciones de estos días y de los cantos propios de la liturgia, cantos adecuados de estos días, que no suenan en la iglesia en el resto del año.

2. Evoquemos, pues, la entrada de Jesús en Jerusalén. La primera sorpresa que transmite el Evangelio es que Jesús mismo suscita este gesto simbólico que, sin duda, está en relación con los profetas. Efectivamente, al punto viene a nuestro pensamiento el pasaje de Zacarías. San Mateo lo recordará expresamente en este lugar, cuando nos diga: “Esto ocurrió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollíno, hijo de acémila” (Mt 21,4-5).
El Papa Benedicto XVI escribió en su ancianidad un amplio libro de Jesús de Nazaret. Titulado simplemente “Jesús de Nazaret”, que expone lo que en su conocimiento teológico, espiritual y personal, representa la persona de Jesús en su vida, desde la infancia hasta su pontificado. Es delicioso el capítulo que dedica a la entrada de Jesús en Jerusalén. Allí nos dice como cosa erudita, que sirve para la exégesis: “Jesús reivindica el derecho del rey a requisar medios de transporte, un derecho conocido en toda la antigüedad- El hecho de que se trate de un animal sobre el que nadie ha montado todavía remite también a un derecho real” (Jesús de Nazaret, vol. II: Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Planeta / Encuentro, 2011, p.14).
Ese borriquillo está atado. Y con ello se evoca la profecía de Jacob sobre Judá (Gen 49.10s). Continúa el Papa: “Por lo tanto el borrico atado hace referencia al que tiene que venir, al cual los pueblos deben obediencia” (ibídem).

3. Jesús entra en su pueblo como su rey, y nosotros, que celebramos estos acontecimientos, lo recibimos como rey. Quizás sin quererlo comenzamos a desfigurar la efigie de nuestro verdadero rey. Y eso lo hacemos desde que ponemos a Jesús una corona y un cetro. El Misal de México tiene en esta páginas unas antiguas letrillas, que pienso serán del tiempo de los cristeros: “Mexicanos, un Padre tenemos / que nos dio de la patria la unión, / a ese Padre gozosos cantemos / empuñando con fe su pendón”.
El poder que Jesús ostenta al apropiarse el texto de Zacarías es un poder muy singular al margen de cualquier nacionalismo, incluso nacionalismo espiritual. Por citar de nuevo al Papa Benedicto XVI: “Jesús no se apoya en la violencia, no emprende una insurrección militar contra Roma. Su poder es de carácter diferente: reside en la pobreza de Dios, en la paz de Dios, que él considera el único poder salvador” (p. 15).

4. La segunda parte de la liturgia de hoy estará centrada en la lectura de la Pasión, al presente según el texto de San Marcos.
Este evangelista tiene una fuerza del todo singular cuando nos ha mostrado la oración de Jesús en el Huerto. Jesús en el Huerto está deshecho. Dice el texto sagrado que “empezó a  sentir espanto y angustia” (14,33), dos palabras terribles que no parecen estar de acuerdo con la primera línea del Evangelio, que dice: “Comienzo del Evangelio de Jesucristo Hijo de Dios”. El Hijo de Dios ahora tiembla de espanto ante lo que le viene encima. “Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad” (v. 34).
Entonces Jesús, Hijo de Dios, y hombre débil, como el más débil, se agarra  Dios, y ora y vuelve a orar con las mismas palabras. Los discípulos las han oído perfectamente y nos las han transmitido: “Decía: ¡Abbá!, Padre: tú lo puedes todo. Aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres” (v. 36). Aquí está la humanidad y la divinidad de la Pasión de Jesús, que los cristianos han meditado a lo largo de todos los siglos.

5. Pasada la escena del Huerto después de aquel altercado y del prendimiento, Jesús entra de lleno en lo que va a ser la obra de su amor: su entrega incondicional en manos de los hombres.
Veremos a Jesús en manos de los judíos, en manos de los romanos y en el Calvario. Una sola palabra para cada uno de estos momentos.
Ante el Sanedrín: “¿Eres tú el Mesías, el hijo del bendito? Jesús contestó: “Yo soy. Y veréis al hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene entre las nubes del cielo
Este es el Jesús verdadero de nuestra fe.
Ante Pilato: “¿Eres tú el rey de los judío? Él respondió. Tú lo dices
Y en la Cruz, este Jesús del amor y del silencio, tiene una sola palabra: “Dios mío, dios mío, ¿por qué me has abandonado?... Y después de un breve momento, Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
Y el centurión dijo: “Verdaderamente este hombree era Hijo de Dios”.

8. Hermanos:
Esta es nuestra fe, esta es nuestra fuerza, esta es nuestra esperanza.
Señor Jesucristo, queremos vivir contigo esta Semana Santa, contigo que nos llevas al Padre, contigo que eres nuestro perdón y nuestra paz. Que el vivir estos santos misterios nos lleven hasta la gloria de la resurrección. Amén.

Guadalajara, viernes de Dolores, 27 marzo 2015.
 
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