sábado, 28 de noviembre de 2015 2 comentarios

746. Domingo I Adviento C – Levantaos, alzad la cabeza: Posesión y esperanza

Homilía para el primer Domingo de Adviento, ciclo C
Lc 21,25-29. 34-36


Texto evangélico
25 Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, 26 desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. 27 Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. 28 Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».
 34 Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; 35 porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. 36 Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Hermanos:
1. Iniciamos hoy el Adviento, un tiempo entrañable, lleno de hermosura. Son cuatro semanas que tienen su propia dinámica en la liturgia, sus figuras, su ritmo progresivo. El Adviento viene a ser como la primavera de la liturgia. Conviene saber cómo lo describe el Misal de la Iglesia en esas páginas primeras que tienen los Misales de altar donde se nos dan las explicaciones detalladas para conocer el recto sentido de lo que celebramos.
Escuchemos:
V. El tiempo de Adviento
39. El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se, nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre.
40. El tiempo de Adviento comienza con las primeras Vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las primeras Vísperas de Navidad.
41. Los domingos de este tiempo se denominan domingo I, II, III, IV de Adviento.
42. Las ferias del 17 al 24 de diciembre inclusive tienen la finalidad de preparar más directamente la Navidad”.

2, Esto que acabo de leer pertenece a la catequesis cristiana. La característica central del Adviento es esta: Tiempo de expectación piadosa y alegre. Esto es el fruto del Adviento: ¡Qué hermoso es entender la vida entera como expectación de la venida del Señor, hermoso, gozoso, confortante! De esto justamente quería hablar en esta homilía primera de Adviento: levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Dios es nuestra posesión y nuestra esperanza.
Este es el talante de la vida cristiana: la cabeza alzada, mirando a Cristo, y esto de una manera más radiante en los momentos más turbulentos.

3. Al mismo tiempo, siguiendo el hilo de lo que habíamos comenzar a explicar, nos interesa precisar qué es el Adviento, cuál es la espiritualidad del Adviento, que ha de ungir nuestra vida.
Ese envoltorio comercial que ya comienza a finales de noviembre con el árbol de Navidad, las compras de Navidad…, eso no es el Adviento, como comprende todo el mundo un poco sensible a las cosas espirituales; incluso eso es - o puede ser - la corrupción del Adviento.
Tampoco esas cenas de Navidad antes de Navidad, cenas a lo mejor de terminación de semestre, tampoco eso es Adviento. Podemos confundir las cosas para perjuicio de la Navidad y del Adviento.
Las Posadas son celebraciones muy bonitas, que en México tienen tal raigambre; pero también cuidemos las posadas, para no hacer de las posadas días de Navidad.
La Navidad comienza en la Nochebuena, exactamente en las Vísperas del día 25, y termina el domingo siguiente a la Epifanía del Señor.

4. Tiempo de expectación gozosa y alegre. ¿Quién es Dios? Dios es don y promesa; Dios es regalo, el infinito regalo del ser y la existencia. Dios es el infinito regalo de la misma vida. La vida, entendida en su honda y palpitante realidad, está impregnada de Dios. Dios está aquí; no hay que salir de la vida para encontrar a Dios. Esto es revelación, porque todos tenemos ojos y a lo mejor no vemos. Dios es revelación.

5. Pero ahora viene otra cosa admirable: Dios es infinitamente más de lo que vemos y tenemos, de lo que disfrutamos. Dios es promesa. Dios es venida, plenitud y culminación. Por mucho que yo eleve los registros de mi imaginación nunca alcanzaré a definir lo que es la llegada de Jesús para invitarnos a compartir lo último de su vida.
El mundo tiene que pasar un proceso de purificación mortal, un combate escatológico. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje. Son modos de decir lo que no podemos imaginar. Como de esto no ha habido historia, nuestra fantasía se queda sin palabras y sin imágenes. No será tampoco una marcha hacia los orígenes para una renacer de nuevo, una “palingenesia”, una renacer primordial; será una marcha hacia adelante, por el crisol de la purificación.
En aquel momento sublime vendrá el Hijo del hombre.

6. Es admirable y completamente grandioso constatar como Jesús, el hijo del carpintero, como se le llamó, se ha visto a sí mismo como el Hijo del hombre, el compañero de la raza humana, y que precisamente en esa imagen está la revelación de su divinidad. Jesús es el Hijo del hombre, que a ras de mi condición ha borrado el pecado del mundo, y que ahora viene lleno de majestad y de gloria. Por estos niveles últimos se mueve la conciencia de Jesús en la tierra, que  nunca podremos apreciar.
Esta es, pues, nuestra fe: la posesión de Dios aquí en la tierra y la esperanza de Dios que viene. La venida de Dios será la culminación de la Encarnación.

7. Hermanos, esta ha sido la espiritualidad de Jesús; este ha sido el Adviento de Jesús. Jesús ha vivido de la posesión de Dios y de la esperanza de Dios. Cuanto más ahondamos en la entraña del mundo, vemos este drama, esta lucha entre una posesión y una esperanza. Si al mundo le quitamos la esperanza, le quitamos la razón de ser hoy mismo.
Posesión y esperanza: estas son las dos palancas de nuestra vida, las dos fuerzas de la historia en la que estamos involucrados.

8. Señor Jesús, para mí y para el mundo entero, te pido estas dos gracias, que son una: sentir la posesión de Dios, tu Padre y mi Padre, y sentir en el mismo momento y con la misma fuerza el hambre de Dios, la esperanza de Dios. Te lo pido, te lo pedimos a ti, Señor, que eres la clave de al historia. Amén.


Guadalajara, sábado 28 noviembre 2015.
viernes, 27 de noviembre de 2015 0 comentarios

745. Hostias consagradas profanadas: serenidad y elevación

Hostias consagradas profanadas: serenidad y elevación

1.  A México, como se estuviese en Badostáin, me llega la noticia - ¿qué epíteto ponerle? – de la profanación de las Hostias Consagradas que se ha realizado en Pamplona.  Soy riojano de nacimiento, pero, por mitades, navarro de sangre (mi madre de Salinas de Ibargoti) y riojano (mi padre de Alfaro, donde yo nací, 1936). He vivido un cuarto de siglo en Navarra, singularmente en Pamplona y Burlada. Por encima de ello, soy Ciudadano del Mundo…, como Erasmo de Rotherdam, como cualquier hijo de Dios que se afana en esta tierra, que es la Tierra de Dios.  Mi indignación ha sido la que se puede suponer; mi repudio total.

2. Para ser lo más objetivo en la información, de los periódicos he ido al Arzobispado de Pamplona.  Allí leo esta información, limada y medida hasta el último milímetro, para no ofender. Traslado literalmente lo que leo:
“Fecha de publicación 24/noviembre/2015
NOTA DE PRENSA DEL ARZOBISPADO DE PAMPLONA-TUDELA
El pasado viernes día 20 de noviembre se inauguraba en la Sala de Exposiciones de la plaza Serapio Esparza de Pamplona, la exposición “Desenterrados” de D. Abel Azcona, dentro de la cual se encuentra una obra perteneciente al proyecto denominado “Amen”.
Para su realización el Sr. Azcona ha manifestado y figura en Diario de Navarra, 21 de noviembre de 2015, que estuvo acudiendo en Pamplona y Madrid a un total de 248 Misas en las que acudió a comulgar pero guardándose la Hostia consagrada sin ser visto. Dichas formas consagradas posteriormente las fue colocando en el suelo hasta formar la palabra “Pederastia” y colocando sobre un pedestal un plato con todas estas formas consagradas.
Esto supone una profanación gravísima de la Eucaristía, hecho que ofende  profundamente la fe y sentimientos católicos y atenta contra la libertad religiosa.
Ante la profanación del Santísimo Sacramento, el Arzobispado de Pamplona-Tudela, MANIFIESTA:
Su enérgica condena de estos dolorosos hechos, que constituyen un atentado contra la Fe de la citada comunidad católica, de los fieles de esta Archidiócesis y de todos los católicos
Un católico que cometiera un hecho semejante incurriría en excomunión inmediata reservada a la Sede Apostólica, según lo indica el Código de Derecho Canónico, en el c. 1367, que establece que: “quien arroja las especies consagradas, o las lleva o retiene con una finalidad sacrílega, incurre en excomunión latae sentenciae, reservada a la Sede Apostólica”.
El Arzobispo Metropolitano de Pamplona-Tudela, Mons. Francisco Pérez González, agradece a todos los fieles diocesanos y de otras partes sus manifestaciones ante el acto de profanación realizado.
A su vez informa y convoca a todos a la Santa Misa de reparación que se celebrará el miércoles 25 de noviembre a las 19 horas en las Catedrales de Pamplona y de Tudela.
Se agradece a todos los medios y a todas las personas que compartan esta información y participemos de este acto de fe y amor a Jesús Eucaristía”.

3. Después he querido saber con exactitud  qué había sido la misa en la catedral.  Los comentarios a la información de Diario de Navarra han sido varios… No pienso pecar de partidimos, si escojo éste:
“Creo que ha sido una de las más impresionantes celebraciones que se han dado en España en años. La Catedral repleta de fieles, en su mayoría jóvenes y familia, tantas que en la Eucaristía que se quedaron sin comulgar unas mil ya que sólo hubo 4,000 formas. En la parte de la Adoración no fue menos espectacular ver a todas esas personas arrodilladas cantando y escuchando textos que invitaban a pedir perdón por las propias ofensas, y a no odiar sino más bien pedir por quienes tienen el corazón herido por el odio. Una maravillosa respuesta no a una provocación, sino al dolor ante una muy grave ofensa a los que los católicos consideramos sagrado” (David S., Comentario, n. 4).

4. He ido de nuevo al Azrbispado a ver si estaba la homilía del Obispo y pastor, don Francisco Pérez. Allí estaba:
“Homilía del Arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. Francisco Pérez González, en la Santa Misa de reparación por la profanación, que tuvo lugar en la Catedral de Pamplona el 25 de noviembre de 2015”.
La homilía comeinza sencillamente: “Queridos hermanos: El ser humano es un ser necesitado de muchas cosas, pero lo que le distingue de otros seres vivos, la diferencia genética más honda que lleva dentro, es que es necesitado de amor: de amar y de ser amado. Lo que nos une es rezar y reparar, ante el Señor, lo que más nos duele: que se le ofenda. Él nos enseña a mirar con sus mismos ojos de la Verdad, de la Justicia, del Amor y de la Misericordia.
Agradezco de corazón el testimonio que estáis dando aquí y en tantos lugares de Navarra y agradezco también los casi cien mil testimonios de todos los cinco Continentes que se adhieren a esta celebración y ruegan que se respete aquello que es lo más sagrado para los cristianos-católicos que es la Eucaristía”.
Después de una cita de San Juan Pablo II, sigue:
“Como Arzobispo de la sede episcopal de Pamplona, como sucesor de los Apóstoles en esta Diócesis, recogiendo el sentir del pueblo cristiano no sólo de aquí sino de todo el mundo, me veo en la obligación de decir que la verdadera libertad de expresión no comprende un supuesto derecho a la ofensa o un desprecio a lo más sagrado. El amor no sólo redime a la persona, sino que rehace la vida social. Descubriéndose amado por Dios, el ser humano comprende su propia dignidad trascendente, aprende a salir al encuentro del otro creando una red fraterna y solidaria de relaciones humanas.
Ese amor que redime a la persona y a la sociedad tiene su máxima expresión en la Eucaristía, el gran sacramento del amor…” El resto lo puede alcanzar tranquilamente el lector en el portal citado.

4. He querido, muy especialmente, informarme de quién era el autor.  Es un ley de interpretación de que para entender una obra sepamos quién y cómo es su padre y autor. Y lo primero, uno se queda viendo visiones, ante ese propio testimonio de que ha ido a doscientos cuarenta y tantas misas para robar, mediante la sagrada comunión, hostias consagradas… ¿Será verdad o será fantasía…? Si es verdad, yo me pregunto con lealtad y con ánimo de saber la realidad del psiquismo humano: ¿En qué clase de psicopatía nos encontramos…? Porque no me digan que esto puede explicarse como “cosa normal”.
De repente cayó en mi pantalla un vídeo con unas declaraciones del artista. Él declara que su “madre biológica” (así la llama)  es una prostituta. Él se ha vivido como un “desecho social”, “creo en la sexualidad libre y compartida”. Defiende el aborto: “en mi caso, un aborto no concedido”. Su arte es un modo de catarsis, personal y social.  Véase estas cosas, y otras más en unas declaraciones en torno a una exposición del Museo de arte contemporáneo de Bogotá, cuyo cartel anunciaba: “Abel Azcona | No deseado.  Una visión retrospectiva del artista. ‘No haber nacido puede ser el mayor de los favores’. Sófocles” (diciembre 2014).  Quisiera saber dónde se encuentra esta cita. Abel Azcona tiene 26 años.
Permítame el lector cortar aquí esta información, que yo tampoco fui capaz de completar en pantalla. ¡Bastaba ya con lo visto! Abel Azcona tiene unos cuantos vídeos en Youtube.
Evidentemente que lo sucedido en Pamplona es, en sí mismo, un gravísimo sacrilegio. Pero, al saber esta sórdida historia – que infunde no desprecio, pero sí humana compasión (Abel Azcona no tiene familia) – uno se pregunta: Dios mío ¿en qué mundo estamos? La catarsis de una persona ¿tiene que exhibirse como una catarsis social…,  en virtud de no sé qué postulado de arte? Y aunque lo fuera, ¿también con la sagrada Eucaristía de esa manera tan esperpéntica? ¿No habrá unos referentes absolutamente absolutos de cualquier religión que sea, que impunemente no se pueden traspasar?

5. Trato de olvidar un caso tan triste, tan penoso, tan repugnante… Entretanto sigue la discusión de las secuelas…, y el periódico de hoy dice en titular: El Pleno rechaza retirar los elementos relacionados con la "profanación". Ya ¿para qué leer más…?
Concluyo aquí mi comentario de un fenómeno que, visto en sus raíces, se presenta ya no es tema para un debate social cuanto para algo previo.

6. Vuelvo a la Eucaristía. CANTAD EUCARISTÍA es un poemario de 72 poemas, cada uno con una viñeta de un artista reconocido, Fray Gabriel Chávez de la Mora OSB, presenté a un Certamen Internacional de Poesía mística, y tuvo el honor de ser publicado por la Universidad Técnica particular e Loja, Ecuador . Puede verlo el lector, íntegramente reproducido en este enlace de “mercaba.org”

Por asociación y contraste me viene el recuerda de una santa capuchina, la beata Ángela María Astorch (1592-1665) que fundó en Murcia el Monasterio de la Exaltación del Santísimo Sacramento. Cuenta el historiador  “El deseo de Ángela de propagar la Orden se realizó a consecuencia de una salvajada sacrílega, cometida en Barcelona por alguna facción de las tropas de Luis XIV, que habían profanado algunas iglesias. Un piadoso canónigo, Alejo de Boxadós, pensó erigir un monasterio de clarisas con el título reparador de "Exaltación del Santísimo Sacramento", y se puso en contacto con las capuchinas. El 2 de junio de 1645 cinco hermanas, guiadas por madre Ángela Astorch, con el canónigo, se pusieron en camino rumbo a Murcia. […]. Una solemne procesión inauguró el nuevo monasterio de Murcia, dedicado al Santísimo Sacramento, en armonía con los sentimientos de la beata Ángela, que en la Eucaristía veía recapitulada toda la cristología. Y logró introducir entre sus religiosas la práctica de la comunión diaria” (El P. Lázaro Iriarte, de Aspurz,e scribió la biografía para la beatificación: Ángela Astorch, la mística del Breviario).
Para terminar con buen sabor, recuerdo que un religioso muy distinguido de mi Provincia religiosa, el P. Crisóstomo de Pamplona, en aquellos tiempos logró visitar al Padre Pío, famoso Padre Pío de las llagas, hoy San Pío de Pietrelcina, y el Padre Pío le regaló una estampita (que yo he visto), y al dorso el santo varón escribió sencillamente esa frase: Che l’Eucaristia sia il centro della tua vita. Que la Eucaristía sea el centro de tu vida. Para nuestro gozo así lo es.


Guadalajara, 26 noviembre 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015 3 comentarios

744. Pido la Misericordia del Señor: Profesión de una novicia

Profesión de una novicia
(Cristo Rey 2015)

Ayer tuve una experiencia singular, algo tan bello como la profesión de una novicia; experiencia de la que fui parte importante, por cuanto que fui el sacerdote celebrante, acompañado de otros tres sacerdotes adictos la comunidad, primer testigo de esta profesión, que, pronunciada en manos de su superiora, la recibía la Iglesia.
He dicho “algo tan bello…” La belleza y la ternura son las alas que envuelven el amor. Belleza, ternura, sencillez…, serenidad, verdad, es lo que flotaba y se respiraba en una profesión de una novicia. Sus dos compañeras de noviciado le habían precedido en dos fechas anteriores de estos meses. Estoy hablando del monasterio de clarisas capuchinas de Jocotitlán, estado de México; capuchinas sacramentarias, porque adoran al Jesús Sacramentado día y noche, y en la fórmula de profesión añaden: "Y además prometo cumplir con la adoración al Santísimo Sacramento”.
Después de pronunciar sus votos por cuatro años (profesión temporal) se le entregan unos signos: el velo (velo negro que sustituye al velo blanco que llevaba), la Regla de santa Clara, las Constituciones de las Clarisas Capuchinas, el Crucifijo y la corona de flores blancas.
Se me quedó grabado dentro del alma la entrega del Crucifijo. Se trata de un crucifijo grande que la religiosa tendrá en su celda toda su vida, para adorarlo, para besarlo, para verter sus lágrimas, el Crucifijo de su oración. ¿Pueden imaginar los lectores esta escena celestial? Una muchacha de 19 años que estrecha a Jesús Crucificado sobre el pecho, cruzadas las dos manos, y entornando ruborosa los ojos para decirle a su esposo cosas que nadie puede escuchar…?
Yo veía estremecido esta escena…; la estética y la espiritualidad se fundían en uno… e inevitablemente yo me acordaba de Santa Teresita, con su crucifijo y sus flores.  
Estamos en el siglo XXI y esto existe y va a existir siempre. Porque he aquí que, siguiendo los pasos del rito, quien atentamente escuchara podría apreciar que la vocación es gracia, pura gracia; que es llamada gratuita, no la opción de un tipo de vida que uno haya escogido por decisión y empeño, que no es una modalidad cultural del catolicismo…; en fin, que la perseverancia es gracia, pura gracia, que el Dios de amor de la Biblia es don y puro don, gracia y nada más que gracia.
- Querida hermana (iniciaba el celebrante después de haberla llamado), ¿qué pides al Señor y a su santa Iglesia?
- La misericordia del Señor y la gracia de servirle más perfectamente en esta fraternidad de clarisas capuchinas.
Cuando yo escuché que pedía ¡la misericordia del Señor!, quedé internamente derrotado.
Pronunciábamos las frases con cierta lentitud sencilla y solemne para dar a cada palabra su peso, su contenido, su gravedad decisiva.
Como celebrante tuve que hacer el Interrogatorio, ya anteriormente respondido en muchas horas de oración, y la Novicia iba respondiendo con dos palabras, purísimas y simples.
- Querida hermana, que has sido consagrada en el Bautismo por el agua y el Espíritu Santo, ¿quieres ahora unirte más estrechamente a Él, siguiendo a Cristo, pobre y crucificado, según el ejemplo de la Madre santa Clara, con el nuevo vínculo de la Profesión religiosa?
- Novicia: Sí, quiero.
- ¿Quieres, para seguir más fielmente a Cristo, guardar castidad por el Reino de los Cielos, abrazar voluntariamente la pobreza y ofrecerle el don de tu obediencia?
- Novicia: Sí, quiero.
- ¿Quieres entregarte totalmente a Dios en soledad y silencio, en oración constante y generosa penitencia, en los trabajos humildes y en las buenas obras, y sobrellevar humildemente las diarias contradicciones, unida con todas tus hermanas, por amor al Reino de los Cielos?
- Novicia: Sí, quiero.
- Que Dios, que ha iniciado esta obra buena en ti la lleve a su pleno cumplimiento para el día de la venida de Jesucristo.
Y todos respondieron: Amén.

* * *

(Pido desde lejos humildemente la venia a la hermana María del Carmen para publicar lo que le dije en la homilía, que acababa de escribir antes del rito. En realidad, no le estaba hablando a ella sola, sino a toda la asamblea. Y pido muy confiadamente a la Virgen del Carmen, “hermosura del Carmelo” – lo recojo de la estampa recordatorio – que haga llegar estas palabras a alguna joven que las está deseando, acaso sin saberlo).


Querida hermana María del Carmen,
queridos hermanos todos:

1. No he podido menos de emocionarme, a punto de las lágrimas, al leer lo que está en este pequeño folleto, en el cual tú has escrito el rito de esta profesión sagrada que vas a hacer para cuatro años, y donde están igualmente los textos de esta Misa de Jesucristo Rey del Universo.
- ¿Qué pides a Dios y a su santa Iglesia?
Y tú has respondido:
- La Misericordia del Señor.
Es decir, te presentas hoy al Señor:
- Aquí estoy, Señor, porque me has llamado.
Te presentas hoy ante Jesús. ¿Qué tienes para ofrecerle?
Y tú puedes decirle:
- Nada, Dios mío. No puedo presumir de nada.
Es verdad, María del Carmen. Le vas a ofrecer al Señor la flor de tu juventud. Le ofreces tus 19 años. Le ofreces algo que quizás el pudor impide expresarlo con la claridad de sus propios términos: le ofreces a Jesús lo más puro de tu intimidad, el anhelo de ser esposa un día, el anhelo de ser madre, que son las cosas más bellas que Dios, nuestro Padre, ha creado.
Permite, hermana, que comparta tus sentimientos, y que en esta altura cimera de mi vida, después de haber cumplido en la Asunción de la Virgen 59 años de profesión en la vida religiosa, pueda yo decir exactamente lo que tú acabas de decir ante esta asamblea:
- Rufino ¿qué pides a Dios y a su santa Iglesia?
- La Misericordia del Señor.
- Después de haber trabajado durante tantos años, y tantas veces hasta la extenuación, ¿qué premio quieres?
- Uno solo: la Misericordia del Señor.

2. Piensa muchas veces, María del Carmen, lo que acabas de pronunciar; piénsalo en este Año de la Misericordia, que va a comenzar el día de la Inmaculada.
Lo importante de la vida no es que nosotros hayamos amado a Dios; lo importante es que Dios nos ha amado, y que nunca va a dejar de amarnos, por mucho que le ofendamos. Por eso, el mayor pecado del hombre es desconfiar de esta misericordia infinita que Dios nos ofrece gratis, sin esperar a mañana, sino que ya hoy mismo.

3. Estos pensamientos los estamos diciendo ante este hermosísimo Crucifijo de esta Capilla y en esta solemnidad que corona el año litúrgico: Jesucristo Rey del universo.
- “¿Con que tú eres rey?”, le dice Pilato.
- “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.
Está muy claro cuál es el reino de Jesús. Tenemos hermosas catedrales, de las cuales podemos presumir más que de los palacios presidenciales. No, no es ese el reinado de Jesús. El reinado de Jesús es el reinado de los corazones. Y si Jesús reina en nuestros corazones, entonces, sí, nosotros construiremos una sociedad de amor entre hermanos, como Jesús nos lo ha dicho en el Evangelio.
Jesús para reinar no necesita el poder de un ejército. Jesús para reinar no necesita matar a nadie.  Jesús no necesita el poder de la economía, que domina el mundo. Jesús no necesita el poder de la política. Jesús no quiere la mentira y la corrupción para que triunfen sus proyectos. Su reino, que es el que pedía a Dios cuando nos enseñó a rezar el Padrenuestro – venga a nosotros tu Reino –, es, como lo dice el Prefacio de esta fiesta: “Reino de la verdad y de la vida | Reino de la Santidad y de la gracia | Reino de la justicia, del amor y de la paz”.

4. El Señor te ha llamado a vivir este reinado en medio de una sencilla comunidad de capuchinas, al pie del sagrario, bajo la Regla de santa Clara que vas a profesar.
Hermanas capuchinas, al tiempo que María del Carmen, arrodillada ante su Abadesa, pronuncie sus votos religiosos, pronuncien también ustedes su consagración. Ha sido tradicional en la Orden renovar nuestra consagración religiosa – nuestra consagración bautismal – en la fiesta de Cristo Rey; háganlo, pues, todas ustedes, en lo íntimo del corazón pronunciando los mismos votos. Este es el mejor obsequio que le pueden hacer hoy a su querida hermana.
Desde que llegué ayer tarde, he visto cómo se afanan todas por esta fiesta: manteles blancos y flores en las mesas del comedor, lo cual no es lo corriente en un convento de capuchinas, pero la hermana se lo merece; he visto cómo han adornado la capilla, con estas sillas revestidas de blanco, como si fuese un banquete nupcial, anticipo del banquete del cielo. Todo ello significa amor, y yo les felicito.
Pero piensen en lo que ahora les digo: No es ese el obsequio mejor. El obsequio que no tiene precio es que ustedes le ofrezcan lo que estamos diciendo: Mari Carmen, yo renuevo mis votos contigo, cuenta conmigo; somos hermanas. Aunque no se lo digan de palabra, pero ese es el abrazo que luego le darán.
La Abadesa le pondrá una corona de flores blancas, que es una manera de entregarla a Jesucristo. Y aunque no en el rito, se lo está diciendo en el corazón: Mari Carmen, caminemos todas juntas; vas a tener días oscuros, no te desanimes, busca siempre la voluntad de Dios, lo que Dios quiere de ti, no lo que tú u otras personas puedan querer de ti; no te desvíes del camino del amor; cuenta con nosotras, cuenta conmigo. No te sientas nunca sola, abre tu corazón.

5. Así, pues, una joven va a profesar en la Orden capuchina. Es para cuatro años. La Iglesia no permite hacer una profesión para siempre. Sin ser infiel a Dios, puede ocurrir que en determinado momento, que, por razones profundas que no siempre se pueden formular, una joven descubra que, pese a su sinceridad, Dios le estaba llamando por otro camino. Este es el sentido de que la profesión sea temporal y no perpetua. Con todo, al pronunciar los primeros votos, sí que en el corazón hay una intención definitiva.

6. Hay un pensamiento final que quiero expresar ante ustedes. Cuando una mujer, siguiendo una misteriosa voz interior, opta por la vida de clausura, ¿a quién se consagra? Dios la consagra a sí, y ella responde con su entrega. Pero en esta consagración el corazón se abre al mundo entero.
María del Carmen,  no vas a poder salir a dar alimento a niños desnutridos, a atender a ancianitos enfermos…, como uno lo quisiera, al ver tanta miseria. Pero debes pensar: Dentro de mi corazón están los pobres, dentro de mi corazón está el mundo entero, dentro de mi corazón está mi familia, mis papás y hermanos, a quienes tanto amo. El corazón de una consagrada se ensancha con dimensiones universales.

6. Concluyamos mirando a este Crucifijo que nos preside. ¡Qué hermoso es! Detrás de él irradian unos rayos luminosos. Es una explosión de amor, es la Eucaristía.
¡Qué hermoso el rey en la campaña! | Iba vestido de verdad. Es un himno de la liturgia de hoy, que yo compuse hace muchos años (1980). De alguna manera te lo quiero regalar como himno para tu vida.
Y junto a la Cruz de Jesús estaba su Madre, María.
¡Qué el recuerdo dulcísimo de la Virgen y la ternura de la Madre del Señor te acompañen todos los días de tu vida! Amén.

Jocotitlán, 22 de noviembre de 2015

* * *
Al final de la comida – compartida por comunidad, familiares y amigos – pregunté la hermana recién profesa:
- Mari Carmen, ¿puedes resumir? ¿Qué sientes?
Y me respondió:
- Mucha alegría y gratitud.


Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap. 
sábado, 21 de noviembre de 2015 1 comentarios

743. Domingo XXXIV B Jesucristo, Rey del Universo, hoy y aquí

743. Domingo XXXIV B Jesucristo, Rey del Universo, hoy y aquí

Homilía en el domingo XXXIV del tiempo ordinario, ciclo B
Jn 18,33-37
Jesús Rey del universo, hoy y aquí



Texto evangélico:
33 Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». 34 Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». 35 Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». 36 Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». 37 Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

Hermanos:
1. Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, fiesta que invita a los creyentes en Jesús a hacer una consagración a este Rey que murió en la Cruz. Pilato mandó poner una inscripción en la Cruz. Jesús Nazareno, Rey de los Judíos.
Aquel letrero molestó a las autoridades, y mandaron un recado a Pilato: No pongas “Rey de los Judíos”, sino que “él se cree que es el Rey de los Judíos”. No confundamos. ¿Qué presagio religioso había en esa pretensión de cambiar el título? ¿Es que realmente Pilato lo declaraba Rey de los judíos, a despecho de los que lo habían llevado a la Cruz? ¿O es que Otro Ser misterioso, más allá de Pilato y las autoridades, lo estaba declarando en verdad como Rey de los judíos?
Pilato, indignado, no quiso condescender, y enérgicamente dijo: Lo que he escrito, escrito está; no lo borro. Y quedó para siempre el título de la Cruz, que hoy reproducimos en una tablilla en nuestros crucifijos.
Alguien, Dios mismo, estaba hablando y decía que Jesús Nazarenos era Rey.

2. Vamos a recordar, ante todo, palabras de la liturgia de hoy, que hablan de este reinado y de este Rey.
En el Prefacio, abriendo la Plegaria Eucarística, se dice: “Reino de la verdad y de la vida | Reino de la Santidad y de la gracia | Reino de la justicia, del amor y de la paz”.
El poderío de este Rey no es la fuerza (el ejército), no es el poder universal de la economía, no es el poder circunstancial de la política…
¿Qué Rey es este? El Apocalipsis, segunda lectura de hoy, nos lo ha presentado: “Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, el que nos ama,  el que nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, y n os ha hecho reino y sacerdotes para su Padre” (Ap 1,5-6).

3. Este reinado soberano de Jesús, que habla de sangre y de amor, este reino del testigo fiel, del testigo de la verdad, estás suscitando en la mente dos referencias, para aclararnos en qué terrenos nos movemos.
- Hoy (sábado, 21 de noviembre de 2015) son beatificados en la catedral de Barcelona 26 hermanos de mi  familia de Hermanos Menores Capuchinos, hermanos catalanes que un día murieron por la fe. Son los Beatos Federico de Berga y 25 compañeros. En la comunicación oficial se nos dice: “Entre el 20 y el 24 de julio de 1936 los nueve conventos de la Provincia de Cataluña fueron abandonados, saqueados e incendiados. En todos los Siervos de Dios resplandece el claro testimonio de su conducta moral y de fe continuando, como podían en sus refugios, la vida de oración y la disponibilidad a la muerte por causa de su fe. Con franqueza en el momento en que fueron arrestados declararon su identidad y su estado religioso preparados para ofrecer su vida con tal de no renunciar a Cristo y con corazón dispuesto a cumplir la voluntad de Dios se unieron al Cordero sin mancha por el camino de la cruz”.
Ojalá no se hubieran dado estas circunstancias, tan mezcladas de política, sin duda, pero tristemente se dieron y ahí tenemos unos testigos. Hermanos cuyo caso ha sido examinado uno a uno para comprobar que, efectivamente, dieron su vida por amor a Jesucristo, amando y perdonando.
- Otra circunstancia que viene a mi mente al eco del Evangelio de hoy es el horror ocurrido en Paris el viernes de la semana pasada, que es todo un símbolo de la situación actual. ¿Cómo se explica esto? ¿Qué hay detrás de ello? ¿Qué pretenden los poderes religiosos del mundo, que son también causa de conflicto y de muerte…? Hace un mes, antes del atentado horrible de Paris, la Canciller de Alemania, Sra. Merkel, (hija de un pastor protestante), se expresaba en un foro a al que fue invitada en la capital de Suiza, a propósito de la islamización de Europa dijo oficialmente: “Europa debe volver a Dios y a la Biblia para superar la crisis”. Europa tiene que volver a sus raíces. “Me gustaría ver a más personas que tienen el coraje de decir: Yo soy un creyente cristiano. Y más personas que tienen el coraje de entablar un diálogo recordando el mensaje predicado por Jesús” (Información: Evangelical Focus).
Hermanos, el problema de Europa no es un problema político ni económico, es un problema de fe en Dios. Ahí es donde nos estamos jugando la familia y la con vivencia social.

4. Volver, pues, a Jesús y no desfigurar su mensaje a nuestra ventaja. Sin ninguna duda que la Iglesia (al hablar así, hablo de la Iglesia Católica) tiene que hacer un examen de su historia en Europa. Y seguramente comprobaremos que también la Iglesia ha querido valerse de la fe, con una teología simple y absolutista, para dominar. Hoy existe el Estado Vaticano; las circunstancias históricas lo legitiman, pero jamás se podrá invocar el Evangelio para decir que eso, por mínimo que sea, es in gerente a la Comunidad de Jesús.
Jesús lo afirma paladinamente en el Evangelio: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Y entonces Pilato le propone la pregunta decisiva: Entonces, ¿tú eres rey?
Y Jesús responde: … soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.

5. Te pedimos, Señor Jesús, que sea Rey, rey en nuestros corazones, y que manifestemos tu reinado en el amor, en la entrega, en el servicio. Amén.



21 noviembre 2015
sábado, 14 de noviembre de 2015 1 comentarios

742. Domingo XXXIII B Jesús, el Evangelio de Dios y el ataque de París

Homilía en el domingo XXXIII del tiempo ordinario, ciclo B
Mc 13,14-32


Texto evangélico:
Cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe (el que lee, que entienda), entonces los que viven en Judea huyan a los montes, el que esté en la azotea no baje y no entre en casa a coger nada,  y el que esté en el campo no vuelva a recoger su manto. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Orad para que no suceda en invierno. Porque aquellos días habrá una tribulación como jamás ha sucedido desde el principio de la creación, que Dios ha creado, hasta hoy, ni la volverá a haber. Si el Señor no acortase aquellos días, nadie podrá salvarse. Pero en atención a los elegidos que escogió se abreviarán. Y si entonces alguno os dice: “El Mesías está aquí o allí”, no le creáis. Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán signos y portentos para engañar, si fuera posible, a los elegidos. Pero vosotros estad atentos, que os he prevenido.
En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.

Hermanos:
1. Estamos en el penúltimo domingo del año litúrgico. El domingo final, domingo próximo, será la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. Y en este domingo antefinal estamos escuchando una parte del discurso escatológico de Jesús. Nuestra Biblia Española – para la liturgia y la catequesis – divide este discurso escatológico en cuatro partes, a saber:
- Anuncio de la destrucción del Templo.
- La gran tribulación de aquellos días.
- La venida del Hijo del hombre.
- Consecuencia: Estar vigilantes.
De este discurso escatológico de Jesús hoy leemos la segunda y la tercera parte: La gran tribulación de aquellos días misteriosos, y la venida del Hijo del hombre.
Lo principal, lo que da sentido a estos textos de por sí oscuros y enigmático es justamente esto que proclamamos: Que Jesús es justamente es ese que ha de venir en la gloria del Padre.

2. Leemos este pasaje cuando desde ayer noche del viernes 13 de noviembre el mundo está lleno de una noticia de primera plana que nos deja doloridos, consternados y profundamente pensativos. El ataque terrorista del denominado Estado Islámico, de Irak y Siria, que se lo ha atribuido, anunciando, por otra parte, que esto no es más que el comienzo de la tormenta. Hay un reguero de muertos (al menos, 127, según la estadística actual) y de heridos. Algunos de estos terroristas se autosacrifican con la propia muerte y mueren por Alá, lo cual hace que esta acción mortífera contra personas inocentes y fuera de guerra, que este tipo de terrorismo sea más que terrorismo; al menos, para parte de los causantes es acción de Dios sobre este mundo perdido que ha de ser sometido al Islam. Nosotros, cristianos, ¿qué pensamos de todo ello y qué tiene que ver con el Evangelio, con ese Jesús que tratemos de anunciar como cimiento de nuestra fe y como esperanza de nuestro futuro?
Como seres humanos, como personas religiosas, nos condolemos con las familias de las víctimas, con todas absolutamente, y si pudiéramos, le llevaríamos nuestra personal condolencia y nuestra promesa de oración. Reflexionemos.

3. Hace unos días estaba explicando yo al profeta Jeremías en un curso sobre Profetas y decía al grupo de alumnos: Retengan bien este texto. Jeremías 17,9: “Nada hay más falso y enfermo | que el corazón: ¿quién lo conoce?” Y en el mismo versículo viene la respuesta: “Yo, el Señor, examino el corazón, | examino el corazón de los hombres | para pagar a cada cual según su conducta | según el fruto de sus obras”.
Según esto, hermanos, bien podemos decir que cada uno de nosotros lleva dentro de sí mismo a un asesino y a un santo; los dos están dentro. Si yo dejo crecer y soliviantarse a ese “yo” orgulloso, arrasador que hay en mí, terminaré siendo un Judas, capaz de vender al Hijo de Dios, que va a ser asesinado. Si, por el contrario, caigo en la cuenta de que dentro de mí está la persona más dulce y amable, más generosa, más entregada…, terminaré siendo una verdadero hijo de Dios, capaz de dar la vida por mis hermanos, conocidos o desconocidos.
Las guerras tienen sus causas políticas y económicas, pero el origen de todas ellas es el mismo: el corazón.
De manera que, hermanos, la pregunta perentoria es esta: ¿Qué pasa en mi corazón?

4. ¿Qué pasa en el corazón de Jesús? Jesús ha visto que la historia humana lleva dentro una tragedia, que vendrán “tiempos difíciles como no ha habido desde que hubo naciones hasta ahora” (Dan 12,1) según se dice en el libro de Daniel, que hemos leído. Pero en esa hecatombe de los pueblos él se ha visto a sí mismo, como Hijo del hombre que viene junto a Dios; así lo había visto también Daniel. Y Jesús proclama para nuestro infinito consuelo: “. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo” Es lo mismo que declaró Jesús ante Caifás en la historia de la Pasión (véase Mc 14,62).

5. El mal existe, y no podemos predecir nosotros qué va a pasar, qué puede pasar. Pero sí que podemos predecir una cosa, que pertenece a nuestra fe: Que Jesús es nuestra victoria, que Jesús es nuestra esperanza, que Jesús es nuestra paz.
De la forma que sea todos, sin excepción, hemos de pasar por la tribulación; Jesús la pasó primero, pero él es nuestra paz, y avanzamos pacíficamente en el curso turbulento de la historia que nos ha tocado vivir.

6. Señor Jesús, ten compasión de nuestra locura de seres humanos. Cambia nuestro corazón y donde hay odio que pongamos amor. Hazme, oh Señor, un instrumento de tu paz. Y haz que por el bien que tú siembras en nuestros corazones, venzamos al mal con el bien.
María, Reina de la paz, intercede pro nosotros. Amén.


Guadalajara, sábado 14 noviembre 2015.
 
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