jueves, 31 de diciembre de 2015 0 comentarios

761. Año Nuevo – La bendición del Señor en el año de la Misericordia


Año Nuevo:
La bendición del Señor en el año de la Misericordia


El SEÑOR te bendiga
y te guarde.
El SEÑOR ilumine su rostro sobre ti
y tenga misericordia de ti.
El SEÑOR vuelva su rostro hacia ti
y te conceda la paz.
Y Yo los bendeciré


Todos los años se abre la liturgia del Año nuevo en la celebración de la Eucaristía con el mismo texto bíblica, que es la Bendición que los sacerdotes, por orden de Dios transmitida por Moisés a su hermano Aarón, debían hacen descender sobre todo el pueblo reunido en asamblea. Con todo, la bendición está redactada en singular: cada uno la recibía personalmente. Esta bendición está recogida en el libro de los Números 6,22-27.
Vamos a saborear esta Bendición en el Año de la Misericordia. Lo hacemos de un modo muy sencillo:
Primero – Tomaremos de la Biblia las frases en las cuales Dios nos nos dice – me dice a mí – Yo te bendeciré.
Segundo – De las mismas páginas tomamos la respuesta del hombre que ha recibido la bendición: Dios mío, yo te bendeciré.
Tercero – Con estos conocimientos trataremos de comprender el significado de las Tres bendiciones, que son una, que Dios nos otorga


I
Dios es el que bendice al hombre

El Señor bendice a Abraham (Génesis 12,1-3)
El Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

El Señor bendice a Sara, mujer de Abraham, a Isaac y a Ismael (Gen 18,15-
El Señor dijo a Abrahán: «Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y te dará un hijo, a quien también bendeciré. De ella nacerán pueblos y reyes de naciones».
 Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió, pensando en su interior: «¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a luz a los noventa?». Y Abrahán dijo a Dios: «Ojalá pueda vivir Ismael en tu presencia».
 Dios replicó: «No, es Sara quien te va a dar un hijo; lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce príncipes y lo convertiré en una gran nación. Pero mi alianza la concertaré con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas». Cuando el Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró.

El Señor bendice a Isaac (Génesis 26,1-4)
Sobrevino un hambre en el país, distinta del hambre anterior que hubo en tiempos de Abrahán, e Isaac fue a Guerar, donde Abimélec era rey de los filisteos. El Señor se le había aparecido y le había dicho: «No bajes a Egipto, quédate en el país que yo te indicaré. Reside en ese país, y yo estaré contigo y te bendeciré, pues a ti y a tus descendientes os daré todas estas tierras, cumpliendo el juramento que hice a tu padre Abrahán. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tus descendientes todas estas tierras. En tus descendientes se bendecirán todas las naciones de la tierra, porque Abrahán escuchó mi voz y acató mis órdenes, mandatos, decretos e instrucciones».

(En Berseba: vv. 24-25) Desde allí se dirigió a Berseba. Aquella noche se le apareció el Señor y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abrahán; no temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, en atención a mi siervo Abrahán». +Construyó allí un altar e invocó el nombre del Señor. Plantó allí su tienda y los criados de Isaac cavaron allí un pozo.

Isaac transmite la bendición de Dios a su hijo  Jacob (Génesis 27,24-27)
Pero insistió: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?». Respondió Jacob: «Yo soy». Isaac dijo: «Sírveme, hijo mío, que coma yo de tu caza; después te bendeciré». Se la sirvió y él comió. Le trajo vino y bebió. Entonces le dijo su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo mío».
Se acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, le bendijo con estas palabras:
 «El aroma de mi hijo | es como el aroma de un campo
que bendijo el Señor.

El profeta Balaam (pagano), de parte de Dios, bendice a Israel (Números 23,20-21)

Me ha tocado bendecir; | bendeciré y no me retractaré.
No ha encontrado maldad en Jacob, | ni ha descubierto infortunio en Israel. | El Señor su Dios está con él, | y en él se oye proclamar a un rey.

Según estos pasajes, según el pensamiento de la Sagrada Escritura, ¿qué es la Bendición de Dios?
1)    Es una acción de Dios todopoderoso
2)    Que produce de modo eficaz, por sí misma, lo que dicen las palabras
3)    Igual que las palabras de la creación
4)    Y que siempre es signo de su benevolencia de su amor a los hombres, de su cercanía y acompañamiento, de su salvación
5)    Y que lleva consigo una bien para nosotros, para mí, un bien que afecta a la integridad de mi persona.
6)    Por ello, la bendición de Dios es siempre una riqueza para nosotros y contiene la promesa de su continua benevolencia.


II
El hombre, bendecido, bendice a Dios
(Bendigamos a Dios con los salmos)

Bendecir a Dios con el Salmo 16 (15)
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha no vacilaré.

Bendecir a Dios con el Salmo 26 (25)
Señor, yo amo la belleza de tu casa, | el lugar donde reside tu gloria.
No arrebates mi alma con los pecadores, | ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias, | y su derecha está llena de sobornos.
Yo, en cambio, camino en la integridad; | sálvame, ten misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano; | en la asamblea bendeciré al Señor.

Bendeciré a Dios con el Salmo 63 (62)
Toda mi vida te bendeciré | y alzaré las manos invocándote.

Bendecir a Dios con el Salmos 145 (144)
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; | bendeciré tu nombre por siempre jamás.
 Día tras día, te bendeciré | y alabaré tu nombre por siempre jamás.
 Grande es el Señor, merece toda alabanza, | es incalculable su grandeza;
 una generación pondera tus obras a la otra, | y le cuenta tus hazañas.

Bendecir a Dios con los Sabios, Capítulo final del Eclesiástico, 51
Clamé al Señor: «Tú eres mi Padre, | no me abandones el día de la tribulación, | cuando acosan los orgullosos y estoy indefenso. | Alabaré tu nombre sin cesar | y te cantaré himnos de acción de gracias».
 Y mi oración fue escuchada, | pues tú me salvaste de la perdición | y me libraste de aquel mal momento.
 Por eso te daré gracias y te alabaré, | bendeciré el nombre del Señor.

¿Puedo el hombre bendecir a Dios? Sí, puede el hombre bendecir a Dios, y eso es precisamente el culto cristiano: bendecir a Dios. Puede el hombre bendecir a Dios  - puedo yo bendecir a Dios – en cuanto que devuelvo lo que él me ha concedido. Israel no sabe orar sino bendiciendo a Dios. Y nosotros tenemso el documento fehaciente de las primeras comunidades:
Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, | que nos ha bendecido en Cristo | con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
 Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo | para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
 Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, | según el beneplácito de su voluntad, | a ser sus hijos, | para alabanza de la gloria de su gracia, | que tan generosamente nos ha concedido en el Amado…” (Efesios 1,3-6).
La Eucaristía es justamente es la bendición que la iglesia por Cristo en el Espíritu eleva al Padre. Pablo dice a la Comunidad de Corinto: “El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?” (1Cor 10,16).

III
La Bendición del Año Nuevo
(Construcción y contenido espiritual)

La versión latina, que es versión totalmente apegada al texto hebreo, suena de este modo (Números, capítulo 6)

24 "Benedicat tibi Dominus et custodiat te!
25 Illuminet Dominus faciem suam super te et misereatur tui!
26 Convertat Dominus vultum suum ad te et det tibi pacem!".
1. En la construcción de esta bendición notamos estos detalles:
- Es una bendición en forma de tríada. Esta forma triádica está sugiriendo totalidad, plenitud.
- Desde esta totalidad hemos de entender el sentido de las partes.
- Cada uno de los miembros de la tríada se articula en dos componentes, en forma de paralelismo, que están unido por una “y”.
- En cada uno de las tres invocaciones ocupa el centro la palabra sacratísima de YAHVEH, el Señor. Es palabra esencial en la primera, en la segunda y en la tercera bendición. (La versión castellana la ha omitido – creemos que sin razón – en la segunda invocación).
- (Nota. Según mi humilde conocimiento del Hebreo bíblico, es propio que el sujeto YHVH vaya después del verbo que  no antes, pero la traducción más correcta en castellano sería no “te bendiga EL SEÑOR y te guarde”, sino “EL SEÑOR te bendiga y te guarde”).
- Los seis verbos de bendición de los tres miembros tienen un complemento de persona, que se refiere al que está recibiendo la bendición, que soy yo.
- El nombre santísimo de Dios es invocado tres veces y tres veces desciende del cielo sobre la Comunidad santa, sobre mí.

2. Cuál es el contenido espiritual de esta bendición
- En el remate de esta bendición, después de la tríada de invocaciones, Dios nos da la respuesta

22 El Señor habló a Moisés:
23 «Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
24 “El Señor te bendiga y te proteja,
25 ilumine [el Señor] su rostro sobre ti y te conceda su favor.
26 El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
27 Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel Y YO LOS BENDECIRÉ».
    
Dios está realizando esta bendición sobre su Comunidad santa. Dios me está bendiciendo.
El Nombre de Dios, que es la misma presencia y realidad de Dios, el nombre de Dios tres veces desciende hasta a mí, como en el bautismo.
Este Dios de mi bendición, este Dios de la Encarnación tiene rostro:
- ilumine su rostro,
- vuelta sus rostro.
Dos veces el rostro de Dios en un texto tan breve. Y en la primera vez la iluminación del rostro de Dios es don de su Misericordia. Bendecir es entregarnos su Amor, su Misericordia. Estamos celebrando el Año de la Misericordia…
Dentro de este sentido envolvente y unitario de las frases, al final se nos dice: y te conceda la paz. La paz es el conjunto de todos los bienes. “Gracia y paz” dice Pablo, saludando a las comunidades.

Hermanos míos, descienda sobre todos y cada uno de nosotros la bendición del Padre, la bendición del Hijo, la bendición del Espíritu Santo.
Gracias y Paz.
Bendición, Misericordia.
Amén.


Guadalajara, Jalisco, en los primeros minutos del Año de Gracia 2016.
viernes, 25 de diciembre de 2015 0 comentarios

760. Domingo de la Sagrada Familia: Jesús, María, José, el Padre Dios y el Espíritu Santo


Homilía para el Domingo de la Sagrada Familia, ciclo C
Lc 2,41-52

Texto evangélico:

  41 Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre 43 y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. 44 Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45 al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. 46 Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. 48 Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49 Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 50 Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

51 Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. 52 Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.


Hermanos:

1. Anteayer, 25 de diciembre, iniciábamos la Navidad – exactamente con la Vísperas del día 24 y la Misa de Nochebuena – y he aquí que a los dos días nos hallamos con esta escena evangélica: Jesús, a los doce años, en el Templo de Jerusalén. ¿Cómo hemos dado este salto repentino? Todo tiene su razón comprensible.
La Navidad es un tiempo sagrado, tiempo litúrgico, que desde el día 25 de diciembre puede durar hasta el día 13 de enero. Y se compone de diversos momentos. He aquí estos momentos principales para meditar el misterio de la Encarnación:
1) Día de Navidad con la posibilidad de celebrar tres misas diferentes: la Misa de medianoche, la misa de la aurora, la misa del día.
2) Domingo siguiente a la Navidad, en el cual consideramos el misterio desde esta óptica: la familia.
3) Octava de Navidad, que será siempre 1 de enero, día dedicado a considerar la maternidad divina de María; por otra parte día de Año Nuevo con todo lo que sugiere este día como día de la Paz y encauzamiento del año bajo el signo de la bendición de Dios.
4) La gran fiesta que viene a continuación es la Epifanía, popularmente la fiesta de los reyes Magos, manifestación de Cristo a las naciones.
5) Y todo ello queda coronado, en quinto lugar, por el domingo que sigue a la Epifanía; es el Domingo del Bautismo del Señor, enlace entre la vida oculta y la vida pública del Señor. Y con ello queda concluido el ciclo del llamado “tiempo de Navidad”.
De acuerdo a este esquema hemos de entender el sentido de cada fiesta.
2. Pero vengamos directamente al día de hoy: la Sagrada Familia de Nazaret: Jesús, María y José. Familia contemplada en este momento crítico en que el niño, al cumplir los 12 años, sube a Jerusalén bajo el signo de cumplir la Ley de Dios. En el mundo judío actual, y desde hace muchos siglos, existe una fiesta de iniciación espiritual, que se llama “Bar Mitzváh” (hijo del precepto; en femenino Bat Mizváh, hija del precepto). Cuando el niño llega a su primera madurez, a sus 13 años y la niña a los 12, queda constituido en “hijo del precepto, hija del precepto”, y a partir de entonces le obliga íntegra la Ley, la Torá de Moisés, que son los cinco primeros libros de la Biblia. No es una fantasía para la exégesis el pensar, aunque no consten documentos históricos fehacientes, que la escena evangélica tiene relación con esta fiesta de la tradición judía.
Hoy, el sábado siguiente a este cumpleaños se le lleva a este jovencito a la sinagoga, se hace el rito con la bendición apropiada, y el adolescente queda constituido en “hijo del preceptos”, de todos los preceptos contenidos en la Torá. Explicando la hondura de esta fiesta, dice un autor judío: “El objetivo de todo judío no sólo es estudiar Torá, sino convertirse en una “Torá viviente”, que representa los elevados ideales de “ama a tu vecino”, “paz en la tierra”, “justicia para todos”, “educación universal”, “todos los hombres somos creados iguales”, “la dignidad del individuo” y “el valor de la vida”. Todos estos conceptos surgen de la Torá, y han definido el carácter moral de la humanidad” (Internet Bar Mitzváh).
3. Es difícil – quizás imposible – calibrar la importancia, la transcendencia, de esta actitud de Jesús adolescente. Jesús no se ha perdido en el Templo; Jesús se ha quedado en el Templo.
Notemos con detalle las palabras del santo Evangelio. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49 Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 50 Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Sus padres no comprendieron, y quizás tampoco nosotros. Nos dicen, por de pronto, que el Padre es la prioridad absoluta de Jesús, la totalidad de Jesús, incluso en conflicto familiar. La respuesta de Jesús nos remite
4. A partir de aquí comenzaría nuestro discurso de familia. Y esto nos llevaría a todo un discurso universitario. La familia es hoy la necesidad central de la vida de la Iglesia. En el mes de octubre se celebró el Sínodo el Sínodo de la familia, coronando los trabajos que se hicieron en octubre del año pasado. El Sínodo desembocó en una “Relación final”. Un documento de muchas páginas dividido en tres parte:
Primero, A la escucha de la familia: cómo está la familia hoy en el mundo.
Segundo, La mirada de Dios sobre la familia.
Tercero, La Misión de la familia hoy.
En este documento encontramos frases tan taxativas como éstas: “En cuanto a los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia»”. Frases que, por supuesto, requiere un análisis minucioso, trabajo de una conferencia universitaria, pero que, en todo caso está en línea diametralmente opuesta a lo que leía esta semana de labios de un diputado, como pretensión de la familia en nuestra sociedad: "hoy nos regimos por leyes democráticas que impulsaron gobiernos socialistas y que permiten en nuestro país el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por homosexuales o la fecundación artificial, a la vez que el principio de igualdad entre hombre y mujer es prevalente en nuestra Constitución y en las leyes" (Religión digital, 25 diciembre 2015).

5. Volvamos al centro. ¿Cuál es el centro de la familia? Dios Creador y Constituyente, el Dios y Padre que ha invocado Jesús. Dios es la referencia desde la cual cobra sentido pleno la familia, realidad la más bella que Dios ha implantado en la tierra en el proyecto de la creación.
El documento sinodal de la Familia termina con una oración a la Sagrada Familia
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica. Amén.


Guadalajara, 25 diciembre 2015
jueves, 24 de diciembre de 2015 0 comentarios

759. Contemplación de Nochebuena y Navidad


Cristo nos ha nacido:
Venid, adorémosle.¡Aleluya!


1. Es demasiado sagrada esta noche como para desenredar pensamientos y divagar…, divagar… argumentando lo que está por encima de todo argumento. La Iglesia, la fe de los cristianos, celebra no un discurso sublime, explanado por el más fascinante de los oradores. La Iglesia – yo humilde ciudadano de la historia universal – que fui agraciado con el don de la fe, celebro la presencia de un Dios inmanente que sale de sí y llena el mundo. El Nacimiento de Dios, el desentrañamiento de Dios es un acontecimiento (no una idea), un hecho que tiene las mismas dimensiones que la creación universal. Más aún, la creación de todo cuanto existe hay que reconsiderarla como fruto de la Encarnación. La gracia de esta noche no es una elevación mística por las almas altas esferas del pensamiento que le es dado al hombre. La gracia de esta noche, la gracia de la Encarnación incrustada definitivamente en el cosmos y en la historia, es pura y simplemente percibir que Dios está, porque ha acontecido y no se echa atrás.

2. Estallan todos mis módulos mentales. Dios es Ser, y el ser es Presencia. Ahí, ante mis ojos, Dios es, y al estar ante mí, por mí, para mí, Dios me diviniza en las entrañas mismas de su Hijo.
Pienso en la Encarnación como forma de la Historia (Pienso en mi Patria, España, y la pienso con el corazón cuarteado…). Pienso, contemplo, pienso que Dios es inmanencia en la Historia.
Pienso en toda la Historia bíblica, que es como una guía alusiva para entender la magnitud de la Historia universal. Dios se ha volcado en la historia y la ha hecho suya.
Nunca lo comprendí ni lo comprenderé. ¿Por qué, Dios mío, hay tantas formas de religiones en la Historia, y las hay en este Hoy de tu presencia? Jamás lo entenderé, pues es algo que pertenece al misterio del ser humano, pero desde la fe que profeso, sin comprender, confesaré que Dios Creador vence también en todo este laberinto y confusión humana.
Nochebuena, que nos recuerda y actualiza el punto central de nuestra fe: que Dios se ha humanado y que se hizo hombre nacido de mujer.

3. Ahora, este Dios de la Presencia y de la Fe, este Dios inmanente, este Dios más íntimo que mi propia intimidad, no es otro que Dios-amor, Dios ternura, de modo que la creación entera es el diluvio de la ternura de Dios que por amor ha venido, que por amor está, que por amor nunca fallará.


4. Mi visión cósmica de toda la existencia humana, esta noche quiere hacerse intimidad. Abro una obrita del Seráfico San Buenaventura: Las cinco festividad del niño Jesús, que me propone un programa para vivir la Navidad. La Navidad se hace entonces misterio de intimidad. Lo que aconteció en todo el ámbito de la humanidad, acontece en mi propio corazón.

Habiéndome sustraído un poquito al tumulto de molestos pensamientos, reflexioné en silencio, dentro de mí mismo, qué pudiera yo meditar en este tiempo sobre la Encarnación para recibir algún consuelo espiritual, en el cual gustara por espejo la divina dulzura en este valle de lágrimas, de manera que, una vez gustado en algo dicho consuelo, me fastidiara toda consolación temporal y fantástica.
Y de lo secreto de la mente me saltó la idea de que el alma devota podía renovar en sí el misterio de la Encarnación, y por virtud del Altísimo, mediante la gracia del Espíritu Santo, podía espiritualmente concebir, dar a luz y poner nombre al Verbo bendito e Hijo unigénito de Dios Padre; buscarlo y adorarlo con los santos Magos y, finalmente, presentárselo a Dios Padre, conforme a la ley de Moisés, felizmente en el templo. De esta forma el alma, como verdadera discípula de la religión cristiana, viene a celebrar en sí devotamente las cinco festividades que del niño Jesús celebra la Iglesia. Y como humildemente lo imaginé, así con humildes palabras lo compuse, omitidas las autoridades por amor de la brevedad (Prólogo.

He aquí lo que me dice mi hermano Buenaventura, hermano de paño y Regla de san Francisco. Me explica las cinco festividades de Jesús que celebramos en Navidad y que las puedo vivir como acontecimiento interior:
Festividad 1ª - Cómo Jesucristo, el Hijo de Dios, sea concebido espiritual-mente por el alma devota.
Festividad 2ª  - Cómo el Hijo de Dios nace espiritualmente en el alma devota.
Festividad 3ª - Cómo el niño Jesús ha de ser nombrado espiritualmente del alma devota.
Festividad 4ª  - Cómo el Hijo de Dios ha de ser buscado y adorado espiri-tualmente por el alma devota con los Magos.
Festividad 5a  - Cómo el Hijo de Dios es presentado espiritualmente por el alma en el Templo.
Esta obrita la compuso el santo doctor en oración, como cuando escribió “Itinerario del alma a Dios” (Itinerarium mentis in Deum).

5. ¿Se puede vivir la Navidad con esta intimidad, con esta personalización completa del Misterio? Sí. La intimidad no es lo  mismo que el “initimismo”. La itnimidad no nos cierra al paisaje humano, tan dolorido y lleno de esperanza.
Y pienso que todo esto viene de san Francisco (y de la espiritualidad tantos espirituales de aquella época). San Francisco, meditando las frases del Evangelio, ha llegado a la intimidad con Jesús y lo ha visto como esposo, como hermano, como padre, como hijo.


y son hijos del Padre celestial (cf. Mt 5,45), cuyas obras hacen, y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo (cf. Mt 12,50).8Somos esposos cuando, por el Espíritu Santo, el alma fiel se une a nuestro Señor Jesucristo. 9Somos para él hermanos cuando hacemos la voluntad del Padre que está en los cielos (Mt 12,50); 10madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo (cf. 1 Cor 6,20), por el amor divino y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo (cf. Mt 5,16). 11¡Oh cuán glorioso, santo y grande es tener un Padre en los cielos! 12¡Oh cuán santo, consolador, bello y admirable, tener un tal esposo! 13¡Oh cuán santo y cuán amado, placentero, humilde, pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable, tener un tal hermano y un tal hijo: Nuestro Señor Jesucristo!, quien dio la vida por sus ovejas (cf. Jn 10,15) y oró al Padre diciendo: 14Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado en el mundo…” (Carta a todos los fieles).

5. En la onda de Francisco santa Clara dice lo mismo: yo puedo gustar en mi más pura intimidad mi parentesco con Jesús. Esto es obra del Espíritu Santo como obra del Espíritu Santo es el misteriod e la Encarnación. Le escribe a Inés de Praga con estas palabras:

“Por tanto, hermana carísima, o más bien, señora sumamente venerable, porque sois esposa y madre y hermana de mi Señor Jesucristo (cf. 2 Cor 11,2; Mt 12,50), tan esplendorosamente distinguida por el estandarte de la virginidad inviolable y de la santísima pobreza, confortaos en el santo servicio comenzado con el deseo ardiente del pobre Crucificado, el cual soportó la pasión de la cruz por todos nosotros (cf. Heb 12,2), librándonos del poder del príncipe de las tinieblas (cf. Col 1,13), poder al que estábamos encadenados por la transgresión del primer hombre, y reconciliándonos con Dios Padre (cf. 2 Cor 5,18)”.

6. En suma, la Navidad es un milagro de intimidad que el Espíritu Santo está dispuesto a obrar en mí.
¡Concédeme, Señor, ya desde esta Nochebuena, una Navidad integral, un tiempo divino todo él, hasta el bautismo de Jesús, penetrado del Amor! Amén.

Guadalajara, preparando la Nochebuena de 2015.



miércoles, 23 de diciembre de 2015 1 comentarios

758. Villancico de la Misericordia 2015 - Misericordiae vultus - 3

Villancico de la Misericordia 2015
Nochebuena 2015


I
Solo una pregunta, solo,
para mi Dios infinito:
¿es Belén todo el Amor,
o será solo un poquito?
En una pobre casita
Dios tiene cobijo y sitio:
¿es verdad que el Dios del cielo
es un niño pobrecito?

    II
Solo una pregunta, solo,
para mi Dios infinito:
Está llorando en la cuna
igual que cualquier niñito.
¿Es verdad que el Creador
viene a ser Niño chiquito,
que se podría morir
si nadie le da cariño?

III
Solo una pregunta, solo,
para mi Dios infinito:
Ya ha aprendido una palabra
y “mamá” a María ha dicho.
¿Es verdad que hay una Madre
para un Dios recién nacido?
Si Madre de Dios se llama,
Virgen Madre ha concebido.

IV
Solo una pregunta, solo,
para mi Dios infinito:
¿Es verdad que el Todo Santo
se llame también Diosito?
¿Y que yo le pueda dar
de mis labios un besito,
cuando yo soy el primero
que tanto los necesito?

V
Solo una pregunta, solo,
para mi Dios infinito:
¿Es verdad que estoy llorando
y esas perlas no las quito?
Que es muy dulce este llorar,
en silencio, muy bajito,
y decirle sin pudor:
¡Mi Dios, mi Dios, Jesús mío!

Guadalajara, Jalisco, 23 diciembre 2015

Fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap


Imagen: P. José Beruete Murugarren, misionero claretiano
 
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