viernes, 1 de enero de 2016

762. Poema a Jesús en el Año Nuevo de la Misericordia

Poema a Jesús en Año Nuevo
en el Año de la Misericordia
(Misericordiae vultus – 4)


En la liturgia de Año Nuevo (octava de Navidad, solemnidad de santa María Madre de Dios) leemos (Oficio de lectura)
“Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, pues dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos, | en medio de la asamblea te alabaré. Y también: | En él pondré yo mi confianza. | Y de nuevo: | Aquí estoy yo con los hijos que Dios me dio.  
Por tanto, lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos” (Hebreos 2,10-15).

1. Hermano nuestro te llamas
sin jamás avergonzarte;
hermano como ninguno,
hermano de carne y sangre.

2. “Heme aquí con mis hermanos”
te presentas ante el Padre;
muy arrimados a ti,
queremos que nos abraces.

3. En mis penas y mis gozos
en todo a mí semejante
hasta la muerte en la cruz,
Dios humano, Dios amante.

4. Misterio de humanidad,
Dios mío para mirarte,
para sentir caminando
que yo vivo si tú lates.

5. Dios mío a mí consagrado,
yo me abandono a tus planes,
tú y yo en unidad,
que no nos separe nadie.

6. En brazos de una mujer,
dulcemente te complaces,
Creador de cielo y tierra,
Niño que de Madre naces.

7. Beso tu cuerpo divino,
Redentor que me besaste;
mi indigencia y plenitud
toda en ti santificaste.

8. ¡Te adoramos santo Hermano,
Hijo amado en mi combate,
te adoramos en Belén
y en la gloria de tu Padre! Amén.

Guadalajara, Año Nuevo de la Misericordia 2016



1 comentarios:

Anónimo dijo...

El evangelista san Juan comienza su evangelio de forma magistral con su lección teológica.
El propósito de Juan era presentar a Jesucristo a los lectores de su Evangelio, estableciendo quién es Jesús (Dios hecho carne) y lo que Él hizo. El único objetivo de Juan era llevar a la gente a abrazar la obra salvadora de Cristo por la fe. Cuando entendemos esto, estamos en mejor disposición para entender por qué Juan presenta a Jesús como “El Verbo”.
Al comenzar su Evangelio declarando que EN EL PRINCIPIO EXISTÍA EL VERBO, Y EL VERBO ESTABA CON DIOS, Y EL VERBO ERA DIOS, Juan está presentando a Jesús con un término con el que los lectores tanto judíos como gentiles estaban familiarizados. La palabra griega traducida como “verbo” en este pasaje es “logos” y era común tanto en la filosofía griega como en el pensamiento judío de esa época. En el Antiguo Testamento la “palabra” de Dios es a menudo personificada como un instrumento para la ejecución de la voluntad de Dios. Así que en cierto sentido, el presentar a Jesús como el “verbo,” ante sus lectores judíos, Juan les está apuntando hacia atrás, hacia al Antiguo Testamento, donde el “logos”, o “Palabra” de Dios, está asociada con la personificación de la revelación de Dios. Y en la filosofía griega el término “logos” era usado para describir el agente intermedio por medio del cual Dios creó las cosas materiales y se comunicaba con ellas. El “logos” era entendido como el puente entre el Dios trascendental y el universo material.
Así que, esencialmente, lo que Juan está haciendo al presentar a Jesús como el “logos” es recurrir a la palabra y el concepto con el que tanto los judíos como los gentiles de su tiempo estaban familiarizados; y usándolo como el punto de partida desde el cual él les presenta a Jesucristo. Pero Juan va más allá del concepto familiar de “logos” que tendrían sus lectores judíos y gentiles, y presenta a Jesucristo no solo como un principio mediador como lo percibían los griegos, sino como un ser personal, totalmente divino y sin embargo totalmente humano. Además, Cristo no era simplemente una personificación de la revelación de Dios como pensaban los judíos, sino de hecho era la perfecta revelación de Dios de Él mismo en la carne, tanto es así, que Juan registró las palabras que el mismo Jesús dijo a Felipe: “JESÚS LE DIJO; ¿TANTO TIEMPO HE ESTADO CON VOSOTROS Y TODAVÍA NO ME CONOCES FELIPE? EL QUE ME HA VISTO A MÍ, HA VISTO AL PADRE; ¿CÓMO DICES TÚ: ‘MUÉSTRANOS AL PADRE’?”. Al usar el término o “Palabra” en Juan, Juan está amplificando y aplicando un concepto que era familiar para su audiencia y usándolo para introducir a sus lectores a la verdadera “logos” de Dios en Jesucristo, la Palabra de Dios Viva, totalmente Dios y sin embargo totalmente hombre, quien vino a revelar a Dios al hombre y a redimir de sus pecados a todos los que creemos en Él.
Saludos. Juan José.

Publicar un comentario en la entrada

 
;