viernes, 29 de julio de 2016

831. Domingo XVII C - Jesús habla de la muerte y las riquezas




Homilía para el Domingo XVIII del tiempo ordinario, ciclo C
Sobre Lc 12,13-21


Texto evangélico:
Entonces le dijo uno de la gente: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios

Hermanos:
1. Dijo un gran teólogo protestante de nuestros días, el más afamado, Karl Barth, que para interpretar correctamente la palabra de Dios, debemos tener en una mano la Biblia, y en la otra, el periódico. Es decir, la Palabra de Dios es viva y vivificante en el hoy de la historia.
El periódico de estos días – y hablo desde América Latina – es que el Papa se ha reunido con la Juventud mundial católica en Polonia, en torno a este mensaje: “Jesús es la Misericordia de Dios”. Estamos en el Año de la Misericordia. Y justamente el mensaje de hoy, el programa de hoy, viernes 29 de julio, es escalofriante. Dice así:
“El Papa visitará al campo de concentración de Auschwitz y Birkenau. Se calcula que solo allí, fueron asesinados 1,1 millón de personas. Entre ellos san Maximiliano Kolbe y santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Francisco rezará silenciosamente también en la Plaza del Llamado. Encontrará al primer ministro y a diez sobrevivientes. Encenderá una lámpara y la regalará. Visitará la celda de Kolbe y escribirá en el libro de los huéspedes de honor.
De allí pasa a Brikenau o Auschwitz II, donde encuentra a ‘veinticinco justos de las naciones’, con el canto del salmo 130, el De Profundis, recitado por un rabino en hebreo. Y después lo cantará un párroco polaco procedente de un pueblo en donde asesinaron a una familia por encubrir a un judío”.
A distancia de muchos miles de kilómetros, acompañamos al Santo Padre, y como cristianos, todos los que creemos en Jesucristo Hijo de Dios y salvador nos sentimos una familia.

2. Y en este escenario nos cae la palabra de Dios de este pasaje de san Lucas, que recoge:
- un episodio casual de la vida de Jesús,
- una parábola
- y una enseñanza del Maestro.
Una enseñanza del maestro, decimos, provocada por el episodio que hemos oído: Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Donde hay dinero, uno se puede servir de los tentáculos que sean, aquí de la influencia de un santo, para arreglar las cosas y conseguir algo que sería seguramente justo y legítimo en sí.

3. Y ahora habla el Maestro. Jesús es Profeta, Jesús es maestro. Es más que maestro y profeta, y en realidad no tiene clasificación, porque es el Hijo único amado del Padre. Pero a lo mejor nos sirve para nuestra interpretación decir que este un texto sapiencial, de acuerdo a la gran tradición sapiencial de Israel. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es lo que vale y no vale ante la vida y la muerte? ¿Qué poder tienen las riquezas más allá de la barrera de la muerte…?
Son cosas que han pensado en el mundo los verdaderos sabios que en el mundo han sido…
Hermanos, es muy fácil que nos pasemos la vida sin tener tiempo para pensar en la muerte. Pero, queramos o no, la muerte está ahí, y todos tenemos que pasar por ella, y todos somos iguales ante ella. Allí en los años de bachillerato, cuando se estudiaba latín, aprendíamos una frase de las Odas de Horacio, poeta lírico y satírico de antes de Jesucristo: “Pallida Mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turris”, que literariamente podríamos traducirla así: “Viene la pálida Muerte y lo mismo le da una patada a la casucha del pobre que al portón del castillo de los reyes”. La muerte llega y entra sin pedir permiso, nadie, más, se ha podido resistir. La muerte igual a todos, pobres y ricos. Nadie puede decir: Detente ahí, te lo mando, yo soy el Rey del Imperio austriaco…

4. Con el lenguaje más popular Jesús finge una escena lírico-satírica. Un rico que era tan rio que no le bastaban sus almacenes para recoger el gran.
Habla el rico: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero aquella noche se le aparece Dios, y ¿qué le dice?:
- “Necio”.
Este rico, con ser tan rico, es un necio. Y me dice al Sabiduría que más vale ser Sabio y Pobre, que no Rico y Necio.
- “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?
Yo tenía mis planes, porque todo marchaba formidablemente, pero el médico, en una visita de rutina, me dice que tengo un cáncer al páncreas y que esto es asunto de pocos meses. Es decir, la muerte ha venido fuera de tiempo. La muerte me ha descalabrado todo. Me ha vuelto la vida del revés, y me ha hecho preguntar qué es lo que vale y qué es lo que no vale.
Pues ¡feliz tú, si antes de morir se te ha dado esa oportunidad! ¡Feliz tú, porque no te ha pillado la muerte repentina, porque está a la orden del día, ahí, a la vuelta de la esquina!

5. Hermanos, estamos diciendo verdades de puño, que para aprenderlas no hace falta ir a la universidad. Aquel amigo mío fue tan contento de vacaciones y no volvió. Aquel maldito accidente…
Jesús hace una aplicación al dinero: ¿Qué valen las riquezas? ¿No habrá que pensarlas también de cara a la muerte?
Pero, hermanos, cuál es el tiempo oportuno para la muerte. Jesús nos dice: Sed ricos ante Dios…

6. Hermanos el día de Pasca leemos un texto bellísimo, que lo hemos recordado hoy en la segunda lectura. Escuchen:
“Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él” (Col 3,1-4).

Concluyamos, hermanos, mirando a Jesús, donde está toda la misericordia del Padre:
Señor Jesús, ya desde ahora pongo mi vida y mi muerte en tus manos. Concédeme la gracia de ser sabio y libre, y que los bienes de la tierra no me seduzcan ni esclavicen; que yo sepa compartirlos y recibí así la infinita riqueza de tu misericordia. Amén.

Santiago de Chile, viernes 29 de julio de 2016.

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