martes, 2 de agosto de 2016

833. María de la Porciúncula



María de la Porciúncula
(2 agosto 2016 – 800 años)

María de la Porciúncula,
y en secreto, ¡dulce mía!,
de Assisi gracia y perdón,
y blanda y larga caricia
de mi casa Franciscana,
nacida en esta capilla.
Hoy vengo de peregrino
con el alma enternecida;
se me fueron las palabras,
y quedó el alma solita.

He juntado en mi mirada
lo que en el pecho palpita.
Ya ni quiero ni no quiero;
quiero, Jesús, lo que pidas.
Tú eres ternura del Padre,
Presencia que vivifica,
sin formular una voz,
eres mi teología.
Navego en medio del mundo,
y a todos siento familia:
siete mil millones tengo
de hermanos en mis heridas;
siete mil millones pido
de indulgencias concedidas.
Mas una sola me basta,
aquí puesto de rodillas:
tu santa cruz, mi Jesús,
que a todos igual cobija.
Tú eres la sangre del Padre,
que en nuestras venas es vida,
eres la paz que a nosotros
a todos nos reconcilia.
Poquito a poco voy yendo
de la vida en despedida…
A todos los quise amar
con alma humilde y sencilla,
soy judío y musulmán,
de Jesús en Palestina
soy hijo, del todo hijo,
del Padre, que es mi delicia.
Venid, hermanos, a Asís,
que a un abrazo nos convida.

María, Madre y dulzura,
que me escuchas y me miras,
yo te digo con Francisco,
lo que el Pobre te decía:
del Espíritu la esposa
para dar vida infinita.
Aquí quieto, dulce madre,
eres tú mi madrecita.



Santiago de Chile, Casa Fundacional de los Talleres de Oración y vida, en la capillita, donde está san Francisco pintado en la pared, 2 agosto 2016.

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