viernes, 28 de octubre de 2016

858. Domingo XXXI, C – Jesús es la salvación para la Casa de Zaqueo



Homilía para el Domingo XXXI del tiempo ordinario, ciclo C,
Sobre Lc 19,1-0



Texto evangélico:
19 1 Entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. 2 En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, 3 trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. 4 Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. 5 Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». 6 Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. 7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». 8 Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». 9 Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. 10 Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Hermanos:
1. El tiempo corre veloz. Estamos en el domingo 31 de los 34 de que se compone el año litúrgico antes de pasar al nuevo ciclo que comienza por Adviento para seguir con la Navidad. Dentro de tres domingos se cerrará el Año Jubilar de la Misericordia con la fiesta de Jesucristo Rey del universo.
Hoy tenemos una ocasión singular para anunciar la Misericordia de Dios con el Evangelio de Zaqueo, que no es pobre, sino, más bien, lo contrario. Zaqueo de alta posición social. San Lucas lo califica así: jefe de publicanos y rico. Jesús es amigo de los pobres, pero, a juzgar por esta escena, no es enemigo de los ricos, porque los ricos necesitan esa misma salvación que los pobres: la salvación. La “salvación” es una de las palabras claves para entender esa teología que el escritor san Lucas va desarrollando en su Evangelio al tiempo de narrarnos la historia de Jesús.
2. Haciendo un cuadro armónico con el Evangelio de hoy, tenemos un texto bellísimo de un gran humanista del Antiguo Nuevo Testamento, aquel autor filósofo y teólogo, poeta y humanista que escribió en verso el libro de la Sabiduría. Nos resulta delicioso escuchar a este pensador judío, que se ha formado en una cultura simultáneamente judía y helenista. Escuchemos estos pensamientos, que él escribe en versos cadenciosos:

Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes
y pasas por alto los pecados de los hombres
para que se arrepientan.
Amas a todos los seres
y no aborreces nada de lo que hiciste;
pues, si odiaras algo, no lo habrías creado.
 ¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?,
o ¿cómo se conservaría, si tú no lo hubieras llamado?
Pero tú eres indulgente con todas las cosas,
porque son tuyas, Señor, amigo de la vida (Sab 11,23-26).

3. Es maravilloso poder pasearse por el mundo con esta mirada tendida a Dios y a los hombres. El hombre es débil y pecador. No hace falta que uno salga de la casa del propio corazón para enterarse.
Pero levanta sus ojos al cielo y ve a un Dios generoso. Porque tiene el todo poder tiene toda la misericordia. La grandeza de ser Dios no le impide la ternura de ser comprensivo con sus criaturas, porque la esencia de Dios – si acaso Dios tiene esencia – es el amor.  El autor sagrado talla estas frases que como monumento eterno hemos de grabarlas en nuestro corazón: te compadeces de todos, porque todo lo puedes.
En Dios hay una proporción exacta entre poder y ternura: su poder es infinito, y su ternura lo mismo. Es un Dios perdonador a lo infinito.

4. Esta es una introducción muy bella para que podamos adentrarnos en las dimensiones de este Evangelio de Zaqueo.
Zaqueo no es un pobre, decíamos. Zaqueo es un hombre que anda a gusto con el dinero. No es lo que hoy diríamos un banquero, pero es más que un bancario. Es un jefe superior de oficinas de una ciudad importante, Jericó, donde se mueve bastante dinero.
Pero es una persona buena, y ¿por qué no? ¿Es que las gentes que andan con dineros van a ser, solo por eso, gente corrupta? ¿Es que en la banca, en la política todos son corruptos?
Ha oído hablar de Jesús, y se ha interesado por este hombre que es un Rabino diferente de los demás. Quisiéramos saber qué lo que le ha impresionado de Jesús, pero el Evangelio nos da los datos esenciales y no satisface nuestra curiosidad. Pero, por lo que luego va a suceder, bien podemos pensar que le ha impresionado de Jesús esa concepción de vida que tiene sobre los pobres, el nuevo orden de Dios en la historia.
El caso es que quiere ver a Jesús, como sea. Pero más ganas tiene Jesús de verle a él.

5. Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa.
¿Quién es el que ha tomado la iniciativa, Zaqueo o Jesús? Los dos, pero más Jesús.
“Es necesario”, dice Jesús. Esta expresión aparece en el Evangelio de san Lucas en labios de Jesús para cosas verdaderamente importante: “Es necesario” significa: Dios quiere esto; Dios tiene un plan, y yo, como Hijo, lo tengo que cumplir.
Es necesario – dice Dios – que hoy Jesús vaya a casa de Zaqueo.
Y la gente piensa y murmura: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador; no en casa de un rico, en casa de un pecador.
¡Qué comentario cruel y más equivocado!

6. Lo que sucedió ya lo henos oído, y fue un milagro: Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Esto es admirable. Esto es el mundo nuevo que ha traído Jesús. Es el mundo de la verdadera fraternidad: la justicia, el compartir, y el verdadero amor.
Y a todo ese mundo nuevo se le llama “la salvación”, la sotería.
Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. 10 Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
7. Estamos en el Año Jubilar y bien podemos tomar esta frase de Jesús como lema y resumen de lo que ha sido este año, que pronto vamos a concluir: la salvación del amor. Este es hijo de Abraham.
Jesús, el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Mirando a Jesús, el Salvador del mundo, el Salvador de todos los hombres, mi Salvador, digámosle:
Jesús, Hijo de Dios e Hijo del hombre, haz que tu salvación venga a mi casa y penetre en mi corazón y en todos los de mi casa, como un día fuiste la salvación de Zaqueo y de toda su casa.
Guadalajara, viernes 28 octubre 2016.

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