jueves, 31 de marzo de 2016 1 comentarios

799. En el 56 aniversario de nuestra ordenación sacerdotal


Rima franciscana

A mis hermanos de promoción sacerdotal
P. Luis Longás (80 años)
P. Juan Miguel Larrañeta (80 años)
P. Antonio Mtz de Lizarrondo (que tendría 80 años.
         + 24/VII/2011)
P. Ignacio Mtz de Lizarduy (a punto de cumplir 80 años)
P. Miguel Osés (que cumplirá este año 80 años)
Este vuestro hermano, último de la lista
Rufino María Grández (que cumplirá este año 80 años),
En el 56 aniversario de nuestra ordenación sacerdotal
en Pamplona, Sábado de Témporas, 2 de abril de 1960,
de manos del Obispo capuchino misionero expulsado de China
Mons. Gregorio Ignacio Larrañaga, de Aldaba (1892-1975)
con un abrazo y un besamanos.

Los muchos himnos que he compuesto para cantar la gloria de Cristo
han sido también una forma muy pura
de presentar la oblación del Sacerdocio,
gracia del Único y Eterno Sacerdote.
¡Feliz Pascua del Señor!

¡Dios te salve, hermana santa Poesía,
el Señor te salve con tu hermana la humilde Caridad!
Preciosos himnos de la Pascua,
que sois todos los años cosecha celestial,
¡tomad lámparas en las manos,
y hacedme compañía y amistad,
y salgamos al encuentro del Ungido,
Esposo que ya viene… a puertas de eternidad!
Pequeñas y dulces palabras de mis versos
que me miráis con rostro angelical,
venid conmigo llenas de belleza,
radiantes de verdad,
a dar la enhorabuena
a Cristo Primavera, Jesús, vida inmortal.
María Magdalena, que fuiste sin perfume,
para ver, amante, y adorar,
corre por delante, antes de la aurora,
y llévale mis versos, de rosas un brazal.
Y en tanto un Sacerdote al pie del ara santa
se dispone la santa Eucaristía a celebrar
a gloria de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu,
bañado en Misericordia, Gracia y Paz.


Guadalajara, Jalisco, 31 de marzo de 2016
domingo, 27 de marzo de 2016 2 comentarios

798 Felicitación de Pascua. Año de gracia 2016

Pascua
Año de gracia 2016

En la Pascua del Señor, más que en Navidad, quisiera felicitar a mis amigos con una tarjeta personal, con un mensaje - hermano, hermana - escrito directamente para ti. No me es posible... Pero desde hace 40 años (1976) escribo un Himno de amor que valga para la liturgia. Recíbelo como felicitación personal para ti.
De corazón, Rufino María Grández

Eres fuego de la roca,
Jesús, en la noche santa;
carne de Dios encarnado
y sangre roja de Pascua.

Río de Dios en mis venas,
presencia viva en el alma,
misericordia y futuro,
comunión que me traspasa.

Pascua de Dios con el hombre,
del Espíritu y la gracia,
mi dulcísimo Jesús,
Viviente de mis entrañas.

Pascua humilde, suavemente,
en mi ser aposentada,
Pascua de mis Escrituras
que bebo como agua clara.
Pascua de todos mis años,
de mi Misa cotidiana,
la Pascua que al encontrarme,
me hizo nacer la alborada.

¡Gloria a Dios Resucitado,
mi Jesús, Pascua Sagrada,
llama vigilia del Cirio
que abre a la luz de la Patria!
Amén.



Noche pascual de 2016, celebrando con las novicias capuchinas  del Noviciado Común de México, en Guadalajara, Jalisco, 26/27 marzo 2016.
sábado, 26 de marzo de 2016 0 comentarios

797. La fe de Pedro y Juan, el encuentro con Jesús Resucitado


Homilía para la Misa de Pascua
Jn 20,1-9



Texto evangélico de la Misa del Día
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Hermanos:
¡Feliz Pascua del Señor!
¡Felicidades a Cristo, Vencedor de la muerte, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo pro los siglos de los siglos!
¡Felicidades a todos los cristianos que en la celebración de estos misterios han llegado a creer por la fe – incluso misteriosamente a sentir – que Jesús es el Viviente en su corazones!

1. Todos los cristianos debemos saber que la Vigilia Pascual es la celebración más importante de todo el año – la Madre de todas las Vigilias, dijeron los santos Padres – y que es una gracia inmensa del Señor poder vivirla largamente como Vigilia nocturna, por ejemplo de tres horas seguidas por la noche. ¿No son así tantas fiestas y veladas que se hacen? Esta posibilidad nos la ofrece la liturgia de hoy en la Vigilia Pascual, si queremos seguir, detalle a detalle todas sus lecturas, salmos y ritos, cuidadosamente preparados con tiempo, y cantando las partes convenientes. Allí explota la alegría cristiana y el amor de los hermanos que nos une en una misma Iglesia de Jesús, tesoros que nunca podremos agradecer bastante. Allí se canta gozosamente el Aleluya, júbilo y triunfo que se prolonga cincuenta días continuos hasta Pentecostés.

2. Pero esta homilía no es la homilía de la Vigilia Pascual, sino la homilía de la Misa del día, sobre el texto del Evangelio de san Juan que todos los años se proclama. Pedro y el discípulo amado corren al sepulcro, cuando María Magdalena se ha apresurado, desolada, a anunciar a los apóstoles que el sepulcro estaba vacío.
Estos dos apóstoles, que son los dos núcleos de la Iglesia primitiva, los hemos visto junto en la Cena, cuando Pedro hizo señas al discípulo amado: Pregunta quién es. El discípulo se recostó sobre el pecho del Señor y supo quién era y pasó la seña al que era y había de ser el primero en el grupo.
Ahora salen exhalados y corren a la par, pero aquel discípulo a quien Jesús quería corre más… No se nos dice que corría más porque fuera más joven, se nos dice que corría más… Llegó el primero, y, al asomarse, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
En el estilo narrativo de san Juan, ¡cuántas sugerencias!, ¡cuántas delicadas evocaciones o insinuaciones! Juan respeta que Simón Pedro sea el primero; y en este momento supremo de la fe de la Iglesia, Pedro tiene la preferencia.

2. Y ahora viene nuestra gran sorpresa. Dice el texto sagrado, no que Jesús se apareciese – de momento – ni a Pedro ni a Juan. Juntando lo que aconteció en Pedro y lo que aconteció en Juan, dice el texto sagrado: Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura. Primero en singular refiriéndose a él; luego en plural por los dos.
Esta es la frase que queremos desentrañar, para saber, hermanos, cuál fue la experiencia de aquellos dos apóstoles testigos, y cuál ha de ser el camino de la nuestra.

3. Hay tres palabras en el texto evangélico que nos dan la clave para nuestra fe: ver, creer, entender.

1) Lo primero es ver. Y este ver se refiere a una experiencia histórica que está en la raíz de la fe. Somos cristianos apoyados en unos hechos que se dieron, que no fueron mitos sagrados. Fueron realidades expresadas, ciertamente, con lenguaje múltiple en los relatos evangélicos.
Nuestra fe tiene carácter histórico, es decir, se apoya en hecho que se dieron, que pertenecen a la experiencia de los hombres abiertos a la transcendencia.

2) Del ver se pasar al creer. Sin creer no hay resurrección. O más exactamente: La resurrección existe porque Dios la introduce en el mundo con su infinita omnipotencia, pero la fe es necesaria para llegar a ella. Sin esa fe, depositada en el corazón del hombre, la resurrección es inexistente para el hombre. No son sutilezas de lenguaje, hermanos, sino profundas realidades que cimientan el edificio de nuestro cristianismo. La resurrección no es evidencia, sino Misterio de Fe, como la Eucaristía. La Virgen misma accede al misterio de la resurrección de su Hijo por la fe, solo mediante la fe. En la fe avanzó hasta el Calvario, y fue misterio de fe la resurrección de su hijo y Pentecostés.

3) Pero hay una tercera referencia imprescindible: la fe se alcanza en la armonía íntima de la Escritura. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.
Este es el contenido de la Escritura: que Cristo, el Mesías de Dios, había de ser el triunfador bajo el amparo de Dios. Dios iba haciendo una historia ordenada, que hoy llamamos “historia de salvación”, y el remate de esa historia es lo que hoy alcanzamos: Cristo, proyecto de Dios, clave de todo el proyecto humano, clave de la creación.

4. Estando en el Año de la Misericordia, cuanto acabamos de decir, lo podemos condensar en una palabra: Cristo, vencedor del pecado, Cristo que surge del sepulcro, es la Misericordia del Padre. Él, por cuya sangre hemos sido salvados de los pecados, es nuestro futuro.
Más aún, hermanos, Cristo Resucitado es el Viviente en nuestros corazones. Cristo Resucitado resucita y vive en mí, y me llama a la intimidad total con él.

Jesús, con toda la Iglesia te proclamamos como Señor, señor de la vida, Señor de mi vida, de la vida de todos los hombres. A ti la gratitud, la gloria y la alabanza, por los siglos de los siglos. Amén.


Guadalajara, Jalisco, Sábado Santo, a la espera, 26 marzo 2016
0 comentarios

796. Sábado Santo, un océano de paz


Sábado Santo, un océano de paz
Meditación
(Meditatio pauperis in deserto)

Ayer tarde – tarde de Viernes Santo – escuchábamos en la celebración sagrada el Evangelio de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Juan. Lo sublime se viste de lo sencillo, para que pueda alcanzar nuestros corazones.

1. Al regresar silenciosamente a casa…, (mejor, permanecí en el templo largo rato, sin ganas de pensar; mi pensar era simplemente estar, de estar en paz. Al regresar a casa, me parecía que lo ordinario era sublime… Cené un poquito, como de Sábado Santo… y luego me perdí, divagando, sin pensar…, o acaso pensando lo que se debe pensar en Sábado Santo.
Ya no sabe uno si piensa, si está pensando…, o si está siendo pensado, si está siendo pensado – todo el ser pensado – o si está envuelto en una serena sensación intuitiva, que dice: Todo está bien.
Una sensación que te adormece, porque Dios está ahí.

2. Percibí entonces que la Pasión de Jesús, y en este caso la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan, es la Sabiduría de Dios, Sabiduría que desciende al corazón.
Viernes Santo del año de gracia 2016, que coincidía ser, por razones astronómica del calendario, día 25 de marzo, día de la Encarnación. Bella coincidencia… La Encarnación y la Cruz de la Pasión y Muerte son el mismo misterio, la ecuación del amor de Dios al hombre. Gracias, Dios mío… (No podemos saltarnos el 25 de marzo y se corre para el primer día que la Pascua del Señor lo permita).
Acaso no se pueda ser Dios sino así, solamente así, amando locamente al hombre. Seguramente no hay otra manera de ser Dios que esa… (No me digan que esto es una monumental herejía…, que ya lo sé y no hace falta decirlo; pero detrás de la más bárbara herejía hay un atisbo de verdad divina. A esa me refiero. Se trata, en el fondo, de la verdad del amor. Ya dijo dante en el último verso de la Divina comedia: “L'amor che move il sole e l'altre stelle (Paradiso XXXIII,145) è l'ultimo verso del Paradiso e della Divina Commedia di Dante Alighieri”.
Pensé, pues, que el cuerpo muerto del hijo de Dios entre el cielo y la tierra era…, es, será la última sabiduría. Stat crux dum volvitur orbis… Está erguida la cruz, mientras el orbe da vueltas y vueltas…
Jesús ha muerto, la historia sigue…, me decía. Y en este mismo momento la historia sigue, hirviendo en borbotones fragorosos y explosivos, cmo una caldera al fuego. En las parroquias se habrá recordando, al evocar la Pasión de Jesús, lo que pasó el martes en Bruselas, el Martes Santo. Lo recordaba en su tradicional Sermón de Viernes Santo ante el Papa el Predicador de la Casa Pontificia (mi antaño compañero de estudios y refectorio, hermano Raniero Cantalamessa). Pues ¿qué pasó?, acaso digan dentro de unos años los jóvenes. La masacre de Bruselas: muy poquito muertos, por cierto, si se comparan en los que sordamente, día a día, vamos teniendo este mismo año en México. Pero aquello era como un aviso o re-aviso de que la Guerra arde en el corazón del mundo, la Guerra cuyos estallidos futuros nadie puede adivinar… Dicen los que van a Roma que tristemente el Vaticano está blindado y que para entrar a orar hay que pasar controles…
Para ir al calvario no hay ningún control: está ahí, en medio del universo, entre el cielo y la tierra.
Jesús moría en la cruz. Su cuerpo yacente entre el cielo y la tierra producía una inmensa paz en mi corazón, que, de pronto, era la Sabiduría de la vida. Al fin, Dios, solo Dios, cuando los humanos nos debatimos… y cuando respiramos, respiramos temerosos y acaso enfurecidos.
Regnavit a ligno Deus…, dice el antiguo himno. Sí Cristo reina desde la cruz. No hace falta saber el cómo, pero ahí está: el Rey de amor reina, porque ha penetrado de amor la historia. Y beso que hemos dado a Jesús en la cruz esta tarde era la pública y ardiente confesión de amor de nuestros corazones.

3. En medio de mis pensamientos un pensamiento me dominaba: ¿Qué pensará Dios de todo esto? Hace muchos años una religiosa orante, humilde y pura, me dijo: Quisiera conocer un pensamiento de Dios… ¡Qué sabiduría tenía aquella mujer que, ahora sí, cuando hace también muchos años traspasó la barrera divina, vive con Dios y sabe todos los pensamientos de Dios!
¿Qué pensará Dios de todo esto, de su Hijo muerto de amor que desaparece en este puntito invisible del universo, que es el planeta tierra? Dios pensará amor, pues no tiene otro pensamiento.
Pues… ¿qué transformación tiene que hacer Dios, para que este pecado nuestro para Él se transforme en pensamiento de amor…, pues para Dios solo el amor es realidad y todo lo que no sea amor debe transformarse en amor para que sea pensamiento de Dios?
Una inmensa paz tenía quieto el universo. La paz de la Encarnación, la paz de la Crucifixión, la paz de la Muerte, de donde brota la paz de la Resurrección.

4. El Evangelio de Juan, que volvía a mis oídos, destila divinidad, transpira paz. Los dolores de Cristo han sido absorbidos por la divinidad que se nos entrega en esta lectura sacramental del texto sagrado. El relato de la pasión es revelación que se derrama en el corazón de la Iglesia.
En el punto culminante de este relato hay una escena de divina maternidad, que envuelve al mundo en entrañas maternas. La Madre de Jesús (nunca en el cuarto Evangelio se llama a esta “madre” María) estaba allí. Para Jesús era simultáneamente dos realidades, fundidas en una:
- era “su Madre”
- y era la “Mujer”.
Las dos cosas como en Caná de Galilea, cuando todavía no había llegado su hora. Y María, la Madre, le hizo saber que sí había llegado su hora, pues en Caná de Galilea, al dar inicio a sus signos, Jesús manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Era el primer signo de Jesús y la Mujer, su Madre.
Y ahora lo mismo. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio (Jn 19,26-27).
La relación de María y la Comunidad de los discípulos de su hijo es una relación de mutua propiedad, como una relación de amor nupcial.
Los misterios se moldean misteriosamente a nuevos matices, que quizás el hombre en un primer momento no conoce… La Virgen María es la Madre y Esposa del Verbo…
Jesús es el esposo de la Iglesia, dentro de la cual está María, pero también María es la Madre de la Iglesia, es la Madre de los discípulos de su hijo, es mi Madre. La palabra grávida del Evangelio la ha traducido así nuestra Biblia española: como algo propio.
Juan, por voluntad y encargo del Señor, recibió a María como a madre. Ya acaso Juan pensó en lo íntimo del corazón: Cuando lo necesite, yo voy a ser para ella una madre.
La Iglesia tiene este aire de maternidad, y la maternidad es la divinidad de Dios en la tierra.
No sé quién inventó esta coplilla mejicana, que aquí la rezan por todas partes tantas veces, como oración de catecismo:
Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes,
ven conmigo a todas partes
y nunca solo me dejes.
Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre,
haz que me bendiga el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.
Sábado Santo, una inmensa paz, paz que unge cielo y tierra, se cierne por todas partes.

5, Sábado Santo: quiero evocar para terminar aquel breve himno que salió de mi corazón un día de 1982, recibido por el Oficio Divino como Himno matutino de Sábado Santo:

Venid al huerto, perfumes,
enjugad la blanca sábana:
en el tálamo nupcial
el Rey descansa.

Muertos de negros sepulcros,
venid a la tumba santa:
la Vida espera dormida,
la Iglesia aguarda.

Llegad al jardín, creyentes,
tened en silencio el alma:
ya empiezan a ver los justos
la noche clara.

Oh dolientes de la tierra,
verted aquí vuestras lágrimas:
en la gloria de este cuerpo
serán bañadas.

Salve, cuerpo cobijado
bajo las divinas alas;
salve, casa del Espíritu,
nuestra morada. Amén.


(Véase:  fr. Rufino María Grández, O.F.M.Cap., Himnario de Cuaresma. Edición digital 2015, pp. 139-140),

Sobre el Sábado Santo, puede verse en este blog:

216. Sábado santo. la soledad de la Madre (7 abril 2012)

viernes, 25 de marzo de 2016 0 comentarios

795 Viernes Santo 2016 - Jesús muere por mí


Jesús muere por mí, y en cruz clavado

Jesús muere por mí, y en cruz clavado;
él es la paz de todos mis temores,
él es hogar de todos mis amores,
Jesús, mi Dios, eternamente amado.

Quisiera yo escribir a su costado
el libro de su vida y sus dolores,
decir a mis hermanos buscadores:
Este es Jesús real, por mí encontrado.

A sabia biblioteca he de acudir
si he de indagar su historia verdadera…;
mas en la fe yo pude discernir:

Jesús de Nazaret allí me espera,
que es Cristo Triunfador, sin escindir:
Jesús Resucitado es el que impera.

Viernes Santo 2016

Postdata. Noticias autobiográficas de Jesús

Jesús de Nazaret – el que dicen el Cristo de la historia – y el Cristo de la Fe son uno; no son dos, como algunos quieren. Y dicho de otro modo con dos palabras absolutas:
- Primero. Jesús de Nazaret no se le puede descubrir sino en el Cristo de la Fe. Por eso Marcos advierte en la primera línea de su Evangelio que todo lo que va a escribir como va a escribir de Jesús como “Hijo de Dios”. Y Juan lo mismo, como es archisabido: Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros: Jesús de Nazaret es el Verbo de Dios desde el principio hasta el final.
- Segundo. Al Cristo glorioso de la Fe  no se le puede descubrir sino en el Jesús de la Historia, en Jesús de Nazaret.
- Y Tercero. Pero hay un Tercero…, que no sé cómo decirlo. Cristo de Nazaret, Jesús glorioso es el mismo que vive hoy entre los humanos, el oculto Jesús de los periódicos, según el Juicio final: “Y el rey les dirá: En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).
Ejemplo al canto.
Periódico de hoy, Viernes Santo (Periódico “MURAL. Expresión de Jalisco”), Viernes Santo: Ayer (Jueves Santo) murió Johan Cruyff, genio en la historia del fútbol. Páginas y páginas para que sepamos quién era Cruyff (con respeto las paso…).
Semana Santa está siendo semana de asesinatos, aquí donde vivo: “30 mujeres fueron asesinadas en Jalisco del 1 de enero al 20 de marzo de 2016” (Periódico citado, Viernes 25 de marzo de 2016, pág. 5 de la sección “Comunidad”). Y en la misma página: “Es Semana Santa… y con 13 homicidios”. Y comienza el artículo: “Con violencia ha vivido el Estado [se entiende, de Jalisco] la Semana Santa, pues apenas entre el lunes y el jueves se han registrado 13 homicidios, 10 de ellos en la zona metropolitana; ayer [Jueves Santo] se registraron 3”.
Voy al periódico de ayer, jueves Santo, y leo en información Nacional, pág. 3: “Vive Acapulco otra Jornada violenta”. Las ejecuciones están dadas en un recuadro, “Las muertes violentas en Acapulco han recrudecido en plena temporada vacacional en el marco de una disputa entre diferentes grupos criminales, según la versión de las autoridades”. Viernes (día 18) 7, Sábado (día 19) 3; Domingo (día 20) 2, Lunes (día 21) 5, Martes (día 22) 3: Miércoles (día 23) 9.
El Papa visitó México; habló con libertad y valentía…; las muertes siguen.
Claro que la vida tiene otras noticias mínimas, no dignas de la tinta del periódico; a veces el pudor impide contarlas. Pero el mundo se sustenat en esa belleza escondida…
- Y Cuarto, lo más importante: Jesús de Nazaret y Jesús Resucitado están en mi corazón. Por eso puedo escribir. La Biografía de Jesús es su propia Autobiografía.

Viernes Santo 2016.


jueves, 24 de marzo de 2016 0 comentarios

794 Ser todo de Jesús, por ser quien soy - Jueves Santo

Ser todo de Jesús, por ser quien soy

(Súplica, en memoria de 56 años de gracia, misericordia y paz,
en mi ordenación sacerdotal, Pamplona 2 de abril de 1960)

Ser todo de Jesús, por ser quien soy:
humilde sacerdote de su cuerpo;
su cuerpo es su alianza y es su historia
Jesús de Nazaret del Evangelio.

Su Cuerpo es Israel, su pueblo amado,
por quien murió en la Cruz, brazos abiertos,
amando y perdonando y abrazando
y Sumo Sacerdote bendiciendo.

De aquel pueblo su Madre y sus Apóstoles,
y Pablo misionero a quien yo leo…;
de Elías hasta hoy el fuego ardiente
ardiendo sigue igual que en el Carmelo.

Las santas Escrituras son mi brasa
perdón de mis pecados y consuelo,
la luz de mi camino y mi esperanza,
que allí mora Jesús, el Verdadero.

Piedad, Jesús… Tu Cuerpo son tus Pobres
y ante ellos yo me postro y los venero,
y a gusto les entrego estremecido
la santa absolución cuando confieso.

Piedad de mi Jesús, te lo suplico,
pasión de mis anhelos y mis versos,
en ti confío, rostro de tu Padre,
que así, al contemplarte, en paz me quedo. Amén.

 Rufino María Grández,
Misionero de la Misericordia
Guadalajara, Jalisco, Jueves Santo, 24/III/2016, al amanecer.


 
;