domingo, 27 de noviembre de 2016 0 comentarios

867. Adviento embarazado – HIMNARIO DE ADVIENTO



Adviento embarazado – HIMNARIO DE ADVIENTO

Adviento embarazado
(En un Retiro para Adviento)

¿Una mujer embarazada de Dios…, María de Nazaret? Sí, una mujer embarazada de Dios, María de Nazaret. Por eso es la Inmaculada, solo por eso, para ser digna morada de su Hijo. Por eso es Virgen, la Virgen; solo por eso, virginidad que santifica su carne maternal de Dios, antes del parto, en el parto y después del parto. Por eso es Virgen, solo por eso: embarazada de Dios. Misterios de Fe en la Historia, pero que no pueden ser explicados por la Historia…, así por la Biología.
Pero el embarazo de Dios en María nos lleva al embarazo de Dios en mí. Esto es el Adviento: misterio de filiación, por cuanto que somos hijos en el Hijo.
San Francisco escribió en la Carta a todos los fieles: “50Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo (cf. Mt 12,50). 51Somos esposos cuando, por el Espíritu Santo, el alma fiel se une a Jesucristo. 52Somos ciertamente hermanos cuando hacemos la voluntad de su Padre, que está en el cielo (cf. Mt 12,50); 53madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo (cf. 1 Cor 6,20), por el amor y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo (cf. Mt 5,16)”.
Eso es el Adviento, Adviento embarazado.

1. La búsqueda y deseo es el Adviento
y el embarazo es signo de ternura,
encuentro de mujer enamorada
que ya tiene en su vientre dulce cuna.

2. Misterio de silencio y de esperanza
y de oración que avanza en la espesura;
dejar que Dios cual Dios sorpresa sea,
virginidad que todo lo fecunda.

3. Entraña de la tierra en el Espíritu,
belleza sustantiva en desmesura,
y Trinidad viviente a quien adoro
y en Unidad allí a mí me aúna.

4. Mi Dios, Adviento de mi vida,
mi eternidad sin tiempo ni fisura,
mi intimidad y carne de mis días,
mi cotidiano afán que a Dios susurra.

5. Adviento que es María Inmaculada,
la grávida del Verbo, toda pura,
en Nazaret, sencilla y transparente,
María, tú, divina creatura.

6. Mi Dios sea mi Dios eternamente,
llenando cielo y tierra de hermosura,
eterna Encarnación y adoración,
¡oh Paz y todo Bien, nuestro Aleluya! Amén.

25 noviembre 2016


HIMNARIO DE ADVEINTO

Para los HIMNOS DE ADVIENTO del autor, la persona interesada puede ver en el sitio “mercaba” (palabra hebrea que significa la Carroza divina, presente en Ezequiel) puede ver una colección, siguiendo esta ruta: mercaba.org / El pan de unos versos / Año litúrgico / Adviento

EL AÑO LITÚRGICO
ADVIENTO
P. Rufino María Grández, ofmcap.

En el Jardín de la Esperanza (Introducción poético-espiritual)
Teología, Liturgia, Estética (Carta de un poeta)

COMÚN DE ADVIENTO
La sed de inmortalidad
Es la esperanza del Adviento
Oh Dios de Amor
Adviento interior
Poema de la Corona de Adviento

PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO
Domingo I de Adviento:
-Vendrá con gran poder, con fuerte gloria
             
Ferias de la primera semana:          
- Señor Jesús, pasión del universo
- No envíes mensajero, ven tú mismo
- A la puerta llaman (Sobre Lc 12,35-38)
- Oh Sol naciente del Padre
- Al final de los días
- La gloria y luz del Juicio de la Historia (Spe salvi)
- Mar adentro, Señor, en tus misterios
- Custodio de la Belleza
- Suave esperanza de Adviento
             
Hora intermedia en Adviento:
- Por obra del Espíritu divino (Tercia)
- La espera que es de Dios a Dios nos lleva (Sexta)
- Jamás pudiera el hombre con su historia (Nona)

Completas (en todo tiempo del año):
- Oh Dueño de la noche
- Si tras la noche oscura
- Vendrá la muerte un día
- La Vida se ocultaba
- Y cuando todo pase
- Se inclina ya mi frente        
             
SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO  
Domingo II de Adviento:
Trae el desierto voces de un profeta 
             
Ferias de la segunda semana:
- En ti yo espero, sólo en ti, Señor
- La ley y los profetas lo guardaban
- La creación se alegra y lo celebra
- Los pobres, los humildes, anawim
              
La Inmaculada:
- ¡Oh Virgen toda hermosa sin mancilla!
- ¡Oh Virgen del jardín de la caída!
- Tabernáculo elegido
- Belleza del principio sin pecado
- Anhelo el más humano de hermosura
             
Rorate, caeli, desuper
(Tríptico contemplativo de Adviento)
1. Rociad, cielos puros, rociadme
2. Oh santa intimidad de mi Emmanuel
3. Y dijo Dios y fue la suavidad

LAS POSADAS
PRESENTACIÓN
- 1a JORNADA. DÍA 17: SABIDURÍA
- 2a JORNADA. DÍA 18: PASTOR
- 3a JORNADA. DÍA 19: RAÍZ DE JESÉ
- 4a JORNADA. DÍA 20: LLAVE DE DAVID
- 5a JORNADA. DÍA 21: SOL ORIENTE
- 6a JORNADA. DÍA 22: REY DE LAS NACIONES
- 7a JORNADA. DÍA 23: EMMANUEL
             
TERCERA SEMANA DE ADVIENTO
Domingo III de Adviento:
Alégrate, Sión entristecida    
             
Ferias de la tercera semana:
- Oh Dios de la esperanza y la ternura
- Jesús hermano y guía en el Espíritu
- Venido de la entraña de Dios Padre (Posadas)
- Alegría, Belleza, Ternura
             
Virgen de la Esperanza (18 diciembre):
- Admirable es el parto de la Virgen
- La flor se llama esperanza
- Nuestra Patrona la Virgen de la Esperanza
             
           
CUARTA SEMANA DE ADVIENTO         
Domingo IV de Adviento:
Escucha, Casa de David
                         
Días finales:
- Ya cinco días tan solo (21 diciembre)
- María es la cantora de la Iglesia (21 diciembre)
- Ya se han cumplido, María (23 diciembre)             

San José:
- Varón de quien sabemos
- Pensares de san José

Puebla (México), 20 noviembre 2009

viernes, 25 de noviembre de 2016 1 comentarios

866. Domingo I Adviento, ciclo A 2016-2017 – Cuando venga el Hijo del hombre



Cuando venga el Hijo del hombre
Homilía para el Domingo I de Adviento, del ciclo A, 2016-2017
Sobre Mt 24,37-44

Texto evangélico:
37 Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. 38 En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: 40 dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; 41 dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. 42 Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43 Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. 44 Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Hermanos:
1. “Cuando venga el Hijo del hombre” es una frase que se repite dos veces en el Evangelio de este domingo, y que la tomamos como título de nuestra homilía. Tratemos primeramente de situarnos en el momento espiritual exacto en que nos encontramos y en el significado del tiempo que hoy con la gracia de Dios iniciamos: el Adviento.
El domingo pasado, 20 de noviembre, era el domingo final del año litúrgico, domingo de Jesucristo Rey del Universo, conclusión del Año de la Misericordia.

2. Pocos días se anunció que el Papa quería cerrar este año de gracia con una carta apostólica, Misericordia et misera, que firmó ese día final y se dio a conocer al día siguiente, el pasado lunes. Es carta, que nos llena de alegría, tenía dos finalidades: recoger el fruto de lo que ha sido el Año de la Misericordia y marcar para la Iglesia lo que ha de ser la pista constante de su presencia y de su sentido en la historia: entregar a Dios como Dios misericordioso. No hay otro Dios en la Biblia. No hay dos dioses: uno en el Antiguo Nuevo Testamento y otro en el Nuevo testamento. Desde el principio al final Dios es uno, el Dios del amor que tiene su manifestación suprema en Jesucristo, nuestro Señor, por obra del Espíritu Santo.
Baste un pequeño párrafo de esta carta apostólica: “Termina el Jubileo y se cierra la Puerta Santa. Pero la puerta de la misericordia de nuestro corazón permanece siempre abierta, de par en par. Hemos aprendido que Dios se inclina hacia nosotros (cf. Os 11,4) para que también nosotros podamos imitarlo inclinándonos hacia los hermanos. La nostalgia que muchos sienten de volver a la casa del Padre, que está esperando su regreso, está provocada también por el testimonio sincero y generoso que algunos dan de la ternura divina. La Puerta Santa que hemos atravesado en este Año jubilar nos ha situado en la vía de la caridad, que estamos llamados a recorrer cada día con fidelidad y alegría. El camino de la misericordia es el que nos hace encontrar a tantos hermanos y hermanas que tienden la mano esperando que alguien la aferre y poder así caminar juntos”.

3. Hoy comienza el Adviento. “Adviento” quiere decir venid “venida”, una palabra que tomamos de los mismos labios de Jesús: Cuando venga el Hijo del hombre. Esa va a ser la verdadera venida de Jesús, su venida en gloria del trono del Padre, acompañado de sus ángeles. Jesús resucitado entonces se manifestará en todo su esplendor. “¡Ven, Señor Jesús!”, aclamamos en la Eucaristía, tomando un grito con el que termina el Apocalipsis.
Hoy, primer domingo de Adviento, recordamos esa venida, la venida triunfal de Jesús, con su categoría propia de Hijo de Dios.
A él hemos de rendir gloria y honor por los siglos; a él hemos de rendir la cuenta de nuestra vida.

4. Justamente nuestra vida adquiere su última importancia y significado como espera de esa venida. Cuando venga el Hijo del hombre, él coronará mi obra, la que, apoyado en su gracia, ha sido posible realizar en este mundo, esa obra de amor, que va a ser el balance de mi existencia.
Ahora bien, hermanos, la venida triunfal del Hijo de Dios ha sido anticipada por la primera venida, la venida de la Encarnación, dulcísimo misterio de Navidad que evocamos en este tiempo.   
E incluso hay más. Nosotros sabemos que el Dios todopoderoso, Creador, Señor de la historia, actúa incusamente en cada uno de nosotros. Y bien decimos que el Dios que vendrá y que vino, es el mismo Dios que viene. Hoy viene Dios a mi corazón, y no hace falta aguardar ni al 24 ni al 25 de diciembre. Es la venida interior, inmanente, de Dios a cada uno de nosotros.

5. El Adviento, tiempo de cuatro semanas. que precede a la Navidad, nos va a ir llevando por esos paisajes. Este tiempo es un tiempo riquísimo en la espiritualidad.  
Los viernes de Adviento se junta la Curia romana, presidida por el Papa, para meditar sobre estas verdades de nuestra fe, y predica un capuchino el Padre Raniero Cantalamesa. El día pasado decía el P. Raniero de qué van a meditar: las cuatro meditaciones de los viernes de Adviento van a ser sobre el Espíritu Santo. El Hijo de Dios se encarnó por obra del Espíritu Santo.
Este hermano predicador y teólogo decía que el Espíritu Santo, artículo de nuestra fe, es “la atmosfera en la cual se desarrolla la entera vida de la Iglesia y, en particular, toda investigación teológica En este las meditaciones de Adviento buscan reflexionar sobre el Espíritu Santo como la novedad teológica y espiritual más importante después del Concilio y la mayor fuente de esperanza para la Iglesia” (Radio Vaticana).    

6. Volvamos otra vez a la frase con que hemos comenzado. Cuando venga el Hijo del hombre, ¿qué es lo que esto quiere significar exactamente? 
Que Jesús es el protagonista de nuestra historia.  San Juan nos dice que el Padre ha pasado todo el ejercicio de su soberanía al Hijo. “Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió” (Jn 5,22-23). 
Es hermoso poder evocar hoy aquel grandioso pasaje del profeta de Isaías:
«Venid, subamos al monte del Señor, | a la casa del Dios de Jacob. | Él nos instruirá en sus caminos | y marcharemos por sus sendas; | porque de Sión saldrá la ley, | la palabra del Señor de Jerusalén».
 Juzgará entre las naciones, | será árbitro de pueblos numerosos. | De las espadas forjarán arados, | de las lanzas, podaderas. | No alzará la espada pueblo contra pueblo, | no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, | venid; caminemos a la luz del Señor” (Is 2,3-5).    
Esto es el Adviento, hermanos. El gozo y la esperanza son las alas de nuestra vida.

7. Señor Jesús, tú nos has prometido que vendrás: Cuando venga el Hijo del hombre… Concédenos a nosotros que celebramos tu culto, que, cuando vengas, nos encuentres con el alma limpia y llena de alegría. A ti la gloria y el triunfo por los siglos de los siglos. Amén.   

Guadalajara, Jalisco, viernes, 25 noviembre 2016.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    
 
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