lunes, 13 de febrero de 2017

893. Canción de despedida a la Madre



Canción de despedida a la Madre.
(A las 4.30 p.m. se ha ido la Virgen de Zapopan. Le hemos acompañado hasta ponerla en su humilde carroza de un vehículo, acomodado como un doméstico trono entre cristales. Adiós, Madre querida).

1. Yo le canto sin palabras
a la madre que se va,
le canto con sentimientos,
porque soy sentimental.

2. Acaso porque mi vida
es de un hombre intelectual,
y un muro gordo de libros
siempre tengo que cruzar.

3. ¿No es más libre y más divino
soltar alas y volar,
avecilla encantadora,
bella entre el cielo y el mar?

4. Arrimado a las mujeres,
que son madres de verdad,
al despedir a la Virgen
tengo ganas de llorar.

5. Ya estoy perdido en la iglesia,
en un banco, uno más,
acariciando el rosario
y sin ganas de rezar.

6. Tengo tantos pensamientos,
que ya no sé qué pensar,
y, al naufragar, he encontrado
que pensar se hacía amar.

7. Dulce hallazgo de mi vida
de devoción popular,
buena madre, madrecita,
que me da seguridad.

8. A mi casa me regreso,
que tan cerquita que está,
y llevo una cobijita
para dormir y soñar.

9. Me sentí niño inocente
para poderla mirar
y sentí que me miraba
con sonrisa celestial.

10. Dios mío, ¡qué profesor
tan sabio e insustancial…!
Pero así yo me prefiero,
así…, así…, de verdad.

11. Adiós, Madre muy querida,
que aunque marches siempre estás,
recuerdo de cada día,
en mi casa pan y sal.

12. Déjame como regalo
lo que te vengo a implorar,
que yo sienta tu caricia
que no me deje pecar.

13. Que sea mi corazón
puro y sencillo a la par,
hermoso como una flor,
lleno de felicidad.

14.  Madre tierna de Jesús,
Madre de la cristiandad,
plegarias son tu corona
y tu respuesta, la Paz. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 13 de febrero de 2017

Fr. Rufino María Grández, OFMCap.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente la pena de muerte no es una solución humanitaria, aunque haya existido desde el inicio de los tiempos, y todavía exista. La sociedad utilizaba (y aún utiliza) este medio para eliminar físicamente a alguien que considera peligroso para el orden social. No le aparta de la sociedad, sino que le elimina. Algunas sociedades suspendieron la pena de muerte y la sustituyeron por prisión perpetua.
El texto bíblico se habla de no matar al prójimo, en el sentido que damos de asesinar, es decir, de utilizar, de forma premeditada, medios o formas que aseguren la muerte del prójimo sin peligro de la integridad corporal del que ejecuta la acción. Asimismo habla de prójimo y de hermano:
“NO ODIARÁS DE CORAZÓN A TU HERMANO, PERO REPRENDERÁS A TU PRÓJIMO, PARA QUE NO CARGUES TÚ CON SU PECADO. NO TE VENGARÁS DE LOS HIJOS DE TU PUEBLO NI LES GUARDARÁS RENCOR, SINO QUE AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”.
Pero el sentido del autor del texto no habla de todo el mundo, de todos los hombres, sino solamente de los “hijos de tu pueblo”, es decir, solamente de los israelitas, no de los gentiles. Más tarde Jesucristo aclararía, en la recordada parábola, que el sentido de prójimo está dirigido a todos los hombres.
Es evidente que el Padre Dios no tiene enemigos. Es imposible. Dios es espíritu. Dios es creador y dueño absoluto del Universo, y tiene todo el poder sobre lo creado. Jesucristo, durante su estancia humana, sí los tuvo, y padeció con una terrible muerte violenta las consecuencias de esa enemistad.
Dios no hace exclusiones. El sol aparece matemáticamente cada día para que llegue a cada milímetro de nuestro planeta, sin mirar sus particularidades. ¡Y pobre de nosotros si no fuese así!. Los rayos del sol son vida para los seres vivos. Pero, no lo olvidemos, el sol también ilumina todos los demás planetas y satélites de nuestro sistema solar, aunque no alberguen vida. La luz del sol llega hasta el último rincón del sistema solar. Lo que no es posible es la lluvia fuera de la Tierra, pues no se ha hallado el preciado líquido fuera de ella.
Saludos.
Juan José.

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