lunes, 31 de octubre de 2011 0 comentarios

121. Envío, gratuidad y ternura

Nuevas consideraciones sobre el
Domingo XXXI, ciclo A (Mt 23,1-12)
1 Tesalonicenses 2,7b-9.13

1. Nuestra homilía en el domingo XXXI del tiempo ordinario (publicada con el título de “Vosotros no os dejéis llamar Rabbí”) se centró primordialmente en el Evangelio, tratando de sondear, en cuanto el Espíritu nos daba, en aquella durísima recriminación de Jesús a los escribas y fariseos, inicio del capítulo de los “Siete Ayes” del Señor.
Queremos ahora evocar el texto paulino, y empezamos por transcribirlo (texto de la versión oficial de la Conferencia Episcopal Española):

“Nos portamos con delicadeza en medio de vosotros, como una madre que cuida con cariño de sus hijos. Os queríamos tanto que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no ser gravosos a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.
(Salto de los vv. 10-12).
Por tanto, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, al recibir la palabra de Dios, la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes”.

2. Hicimos notar, de pasada, que esto es justamente la antítesis del cuadro de san Mateo de los escribas y fariseos.
Estos capítulos iniciales de la primera a los Tesalonicenses, que son el agua manantial del Nuevo Testamento, porque aquí, sobre el año 51, comenzó a adquirir forma escrita el Nuevo Testamento, nos dan la pauta para el Tratado Básico de la Evangelización.
Estamos en la hora. Recordad cómo el 15 de octubre se celebraba en Roma el primer Congrego para la Nueva Evangelización, promovido por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización que el año pasado creó Benedicto XVI. Hubo testimonios espléndidos: Vittorio Messori, Verónica Berzosa (volveremos sobre ello).
El perfil de la Nueva Evangelización nos dibuja una teología fresca y vibrante, que bulle de la fuente y se expande con inmensa esperanza. Quiero fijarme en tres rasgos, puesto en la línea titular de esta homilía: envío, gratuidad, ternura.

3. ENVÍO. La evangelización comienza no en la universidad, en la escuela teológica, en el adiestramiento científico del predicador o del organizador, sino en el envío. Comienza en ese acto soberano por el cual yo, por las debidas mediaciones, he recibido la misión: Vete y anuncia el Evangelio de mi Hijo. A partir de este momento yo soy apóstol, y mi palabra va a tener la fuerza y la autoridad que le confiere Dios mismo, no la ciencia de la cual he hecho yo mi provisión, y que la Iglesia, como comunidad de Dios, la requiere de todo punto. Vete; yo estaré contigo, yo te daré palabras, yo haré milagros por tus labios.
El envío, como acto inicial constitutivo de la Evangelización – la de antes, la de hoy, la de siempre en el futuro – puede ser visto con aspectos distintos y mutuamente relacionados tanto de parte del Evangelizador, como del Evangelizado. El Evangelizador debe negarse todo entero, para que Dios habite en él, y jamás se sirva de su sermón como de un pódium para su gloria; jamás utilice su oficio como disfraz de algo que no tiene. El Evangelizador vive en arrepentimiento, en humildad y en plena apertura a la gracia que se le da de lo alto.
El Evangelizador llega con su palabra milagrosa al Evangelizado. Y aquí ha descrito san Pablo la actitud del Evangelizado, que es la acogida. Es una frase que la debemos guardar incólume en nuestro corazón, como la auténtica regla de la acogida: “al recibir la palabra de Dios, la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes”.
Si uno recibe así la palabra, como palabra de Dios, verá el milagro: la transformación de su corazón, que no es obra de su esfuerzo sino puro don de la gracia. Esto se aprecia clarísimo en unos Ejercicios espirituales.

4. GRATUIDAD. El Evangelio es gratuito.
Esto tiene que ser una verdad meridiana para todos los cristianos. Y al decir “el Evangelio” podemos especificar:
La Misa es gratuita.
Los Sacramentos son gratuitos.
La atención a los enfermos es gratuita.
San Pablo coyunturalmente, para poner en evidencia esta verdad básica, dice que ha trabajado día y noche “para no ser gravosos a nadie”.
Este asunto, que siempre ha sido motivo de fricción, y que para san Pablo ha sido causa de apasionada polémica, lo trata escribiendo a los Corintios: “¿No sabéis que los que se ocupan en las cosas sagradas comen del templo, que los que sirven al altar participan del altar? De igual modo ordenó el Señor que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio” (1Co 9,14-5). El Señor, en efecto, dijo a los apóstoles: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (Mt 10,9). Y en el mismo lugar el Señor dijo: “Bien merece el obrero su salario” (v. 10).
Eso es el fundamento para que en la Iglesia se urja la responsabilidad de los fieles de contribuir como comunidad de Dios para todo lo que económicamente exige la predicación, el culto y la caridad. Los obispos en su momento recuerdan que es obligación de los fieles contribuir económicamente para el sustento de la Iglesia. Nos preguntamos si los obispos exponen a los fieles que la misma obligación que tienen para contribuir tienen igual derecho para saber, en una economía totalmente transparente, a qué se dedican los bienes de la Iglesia, si, en efecto, somos una iglesia de hermanos, si, como le escuchamos al Señor en el Evangelio de hoy “todos vosotros sois hermanos”. Entre hermanos se deben saber las cosas y también las cosas económicas; la Iglesia no puede ser una empresa espiritual con sus tributarios que la sostienen.
Tiene que resplandecer ante todos los fieles, con meridiana claridad, que el Evangelio es gratuito.
¡Qué revisión a fondo tendríamos que hacer si se entra en detalles de tipo pastoral y económico, por ejemplo, en las misas de las quinceañeras..., en la acumulación de misas y estipendios más allá de lo que permite el Derecho Canónico!
El dinero mata el Evangelio. El Evangelio es gratuito, nunca lo olvidemos.

5. TERNURA. El Evangelio, que es el pan de Dios para el pueblo, especialmente para los humildes, se entrega con ternura, y el testimonio de Pablo es estremecedor. Como un padre..., como una madre..., añade Pablo, lo hemos oído. Este elemento efusivo y afectivo es concomitante a la entrega del Evangelio. Es que Dios nos ha amado en su Hijo así, justamente así. Y por eso dice Pablo que él, y sus compañeros (se entiende), sentían tan intensamente el amor que querían dar no solamente el Evangelio sino las propias personas: “porque os habíais ganado nuestro amor”.
En el congreso de la Nueva Evangelización, antes citado, hubo un detalle de una enorme intensidad afectiva que todos pudieron ver – y allí estaban las cámaras – pero que discretamente en la galería de fotos oficiales, que suministra la oficina de l’Osservatore (y suelen ser centenares), se pasó por alto. ¿Por qué? La hermana Verónica Berzosa, una de las que intervinieron, como los otros tuvo el privilegio de saludar personalmente al Papa. La hermana se acerca a saludar cordial y respetuosamente al Santo Padre, pero en determinado momento quiere abrazarlo y besarlo, y lo hace con visible efusión. ¿O es que una hija no puede abrazar a su padre y en él a la santa Iglesia? Las cámaras que funcionan como una especie de ametralladora es de suponer que recogieron el momento..., pero no estaba en la galería.
(Véase las fotos al final de la entrada 113. )
Me acordé de esta foto de la misma hermana y madre Verónica, que recogí de un periódico, del día en que inicia Iesu Communio (Catedral de Burgos, 12 febrero 2011). Y me acordé de que ante esta foto compuse un soneto...

Y el soneto comenzaba así:
Serás sencillamente madre, así,
así… sin reverencias, sin honores;
mujer, de tu regazo nacen flores,
que de tu Amado son, ¡oh Rabbuní!

Y concluyo. ¿Es que la santa Iglesia no debe estar ungida de ternura?
La evangelización y la vida diaria de quienes dice el Señor: “todos vosotros sois hermanos”...
La Iglesia es un jardín, y la belleza de este jardín la ha puesto Cristo.

Puebla de los Ángeles (México), 31 octubre 2011,
lunes de la semana XXXI del tiempo ordinario.
sábado, 29 de octubre de 2011 0 comentarios

120. Vosotros no os dejéis llamar Rabbí

Domingo XXXI, ciclo A
Mt 23,1-12

Hermanos:
1. Hace dos domingos el mensaje de Jesús iba sobre Dios y el César: “Al César lo que es del César, pero a Dios lo que es de Dios”. Y recalcábamos que el sentido de la frase incide en la segunda parte: a Dios lo que es de Dios. Dios es el eje del huracán; Dios, el que dinamiza nuestra existencia; Dios, el polo de nuestro universo
Hoy el mensaje de Jesús es paralelo en otra visión de la comunidad cristiana. Y la pregunta es ésta: ¿Qué representa Dios en la comunidad? ¿Quién es el Señor en la comunidad? ¿Quién es el rabbí, quién es el guía, quién es el maestro? ¿Cuáles son las realidades que vivimos y con qué vocabulario las expresamos? Pues las palabras no son inocentes, dado que las palabras engendran comportamientos y los comportamientos crean hábitos.

2. El Evangelio de hoy es la primera sección de un capítulo durísimo, que recoge las críticas y las palabras que Jesús lanzó en su día a los guías espirituales del judaísmo. Después del sector escuchado siguen siete “¡Ayes!”: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas...! (v. 13). No son maldiciones, sino increpaciones, al estilo de los  profetas.
 Los llamó “guías ciegos” (v. 16); les increpó diciéndoles “¡serpientes, raza de víboras!” (v. 33). Si hoy un predicador en la iglesia utilizara un léxico parecido, al punto sería advertido por su obispo.
¿Qué es lo que censura Jesús de los dirigentes, agrupados en la doble designación de “escribas y fariseos”? Jesús censura todo: sus palabras y comportamientos, hasta llegar al punto de decir que son incapaces de conducir el pueblo hasta Dios: “cerráis a los hombres el reino de Dios. Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren” (vv. 13. 15).
Pero tengamos claridad para interpretar sus palabras y veamos, ante todo, que Jesús no niega la institución del Rabinato, del magisterio, que es propio de toda religión, y debe haber en la comunidad de Israel, y en la Nueva Comunidad Mesiánica. Sin magisterio no se garantiza la transmisión de una religión. Taxativamente dice Jesús: “Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen” (v. 3). Desde este pronunciamiento que dice al principio de estas invectivas hay que entenderle a Jesús. Jesús acepta la existencia y la legitimidad del Rabinato; lo que lamente es el estado al que ha venido a parar.

3. La verdad es que el asunto viene de lejos, y testigo es el profeta Malaquías, cuya palabra resuena en la primera lectura, un profeta que vivió en la época persa, en el siglo V antes de Cristo. “La boca del sacerdote atesora conocimiento y a él se va en busca de instrucción, pues es mensajero del Señor del universo. Pero vosotros os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví, dice el Señor del universo” (Ml 2,7-8).
El abuso del propio servicio espiritual es tristemente un hecho contra el que se han lanzado repetidamente los profetas. Lo más penoso sería que hayamos caído en él, y, por costumbre, ni nos demos cuenta. Jesús les reprocha que “lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar” (v. 4).
Jesús les reprocha su ostentación y orgullo, su prepotencia. Les reprocha, incluso, su vestido y su lenguaje: “alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto” (v. 5). Da muchísimo respeto escuchar estas expresiones, porque al punto surge en el fondo del corazón la pregunta: Y en la Iglesia, en las dignidades de la Iglesia, ¿no estaremos en condiciones semejantes? No es la pompa de otros tiempos..., pero sigue siendo pompa: pompa de ropajes, de mitras, de títulos que habría que revisar.
A lo mejor nos parece natural que, dentro de la celebración de la Eucaristía, alguien que debe dirigirse al Obispo, le salude: Excelentísimo Sr. Obispo... Pues no es tan natural. Un fiel, turbado en su corazón, puede preguntarse: Pero aquí... ¿quién preside: el Obispo o Cristo? ¿Será verdad que “todos vosotros sois hermanos”? Una cosa es un acto social con el protocolo correspondiente..., pero el protocolo tiene que ser distinto en la Eucaristía, si Cristo es el que nos preside y ante él todos pedimos perdón de nuestros pecados.
Fue en este contexto de crítica cuando Jesús, comparando actitudes dice: “les gusta que les hagan reverencias y que la gente les llame rabbí. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí” (7-8).
Jesús no destruye un buen orden social, que necesitamos para nuestra convivencia; y ese orden social requiere su cortesía y sus palabras correspondientes. Y los apóstoles así lo entendieron. Pablo pide que en las asambleas cristianas se rece “por los reyes y por los constituidos en autoridad, para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto. Esto es agradable y bueno a los ojos de Dios, nuestro Salvador” (1Tm 2,3-4).

4. Jesús censura esa corrupción del poder religioso, y pide que su comunidad sea distinta completamente distinta. Ya había dicho él que el que quiera ser el primero sea el último de todos, el servidor de todos.
“No os dejéis llamar rabbí”, dice Jesús”. Esto ¿qué significa? ¿Habrá que cambiar la palabra? Las palabras se gastan, terminan por no significar nada o casi nada, aunque tampoco son inocentes. En la vida civil el protocolo es importante, y cuando se saluda hay que saber cuál es el título. No se trata tanto de palabras cuanto de actitudes de relación, pero también las palabras hay que purificarlas.
Pero vengamos a la frase más sorprendente: “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo” (v. 9).
Evidentemente que Jesús va mucho más allá del el uso de la palabra “padre” que damos a nuestro progenitor. Esa es la palabra propia que debemos usar: padre – madre, hijo – hija. Sería ridículo pretender sustituir estas palabras por otras. Ninguna es equivalente; ninguna la puede sustituir.
Pero Jesús nos quiere introducir en un misterio. Él tiene una experiencia del Padre del cielo, a la que nos quiere asociar. Y a ese Padre del cielo le llama Padre, Abbá, mi Padre. “Mi Padre”, así les dijo a María y a José, al encontrarle en el templo. Quien ha sabido lo que es la experiencia de Dios Padre, ya no puede darle a nadie más esa categoría.
Por esta razón Jesús, con un lenguaje en verdad chocante y paradójico, nos dice que a nadie llamemos “Padre”, que a nadie le demos esa categoría. La palabra “llamar” significa tanto “nombrar” como “atribuir esa categoría”: “Se llamarán hijos de Dios”, es decir: “serán hijos de Dios". San Pablo nos recordará: “Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: “¡Abbá, Padre!” (Rm 8,15).
Acaso se objete: A un sacerdote no se le puede llamar “Padre”, porque Jesús lo ha prohibido. Por el mismo argumento a un sacerdote tampoco se le puede llamar “pastor”, uso común en la tradición protestante, porque no hay más que un Buen Pastor, y poner otro frente va él sería un verdadero atentado.

5. Volviendo al conjunto del Evangelio de hoy, no quiero pasar por alto, hermanos, el pasaje de la carta de san Pablo, la primera a los Tesalonicenses, recordando a sus fieles cómo fue la evangelización., con ternura: “aunque, como apóstoles de Cristo, podíamos haber hablado con autoridad, por el contrario, nos portamos con delicadeza entre vosotros, como una madre que cuida con cariño de sus hijos” (1Ts 2,7). Es la antítesis de la imagen de los fariseos que Jesús ha censurado.

6. No quiero concluir esta homilía, hermanos, sin una referencia a una fiesta que en el calendario está fijada para mañana, el 31 de octubre: el Halloween, y que con frecuencia se fomenta en los colegios. Fiesta de disfraces y de fantasía de niños, que gustan disfrazarse de brujas y demonios. ¿Está bien? No. No hay que fomentarla; no lleva ningún mensaje cristiano dentro.
El Halloween, que precede que los difuntos seguramente que en la mayoría de los casos no va más allá que una diversión inocente. Pero hay unas coincidencias que hacen pensar... Para las sectas satánicas, que realmente existen, el 31 de octubre es su fiesta sagrada, y el comienzo ritual del año. Los que un día pertenecieron a estas sectas aborrecen esta fecha por lo que entraña y sugiere. En el satanismo se hacen ritos de sangre, aparte de lujuria desenfrenada y misas negras, y el 31 de octubre es el Gran Día de las sectas satánicas con sus ritos nefandos. (En el mismo Internet encontramos información de quienes un día entregaron su alma a Satanás, hicieron ritos abominables, y por la intercesión de almas buenas, pudieron salir de estas redes).

7. Concluyo, hermanos, poniendo los ojos en Cristo, el Hijo amado del Padre, nuestro único Maestro, nuestro único Señor. ¡A él nuestro amor, a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Puebla, 29 octubre 2011.

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Mi Jesús Eucaristía
Mt 23,1-12
Canción para la Comunión

Estribillo

Mi Jesús Eucaristía,
festín de amor y verdad:
aquí está mi identidad,
la Vida que en Dios latía.

Estrofas
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Padre
1. Dios es Padre, Dios es Padre
y Jesús le llama Abbá,
con el pecho alborozado
y en el Huerto, en soledad.
Solo Jesús le conoce
y aquel nombre es su maná:
¡Padre mío, Padre mío,
que nunca me has de dejar!

2. Ese río de delicias
yo también quiero gustar,
saberme y vivirme hijo
en trinitaria amistad.
Muérame el día en que muera
en su seno paternal,
bajo su mano caliente
con la que me ha de abrazar.

3. Vea sus ojos dulcísimos,
que son de ternura y paz,
y sepa yo que tal Padre
solo a él puedo llamar.
Dios es la fuente divina,
fecunda paternidad,
beba yo del agua viva
del divino manantial.

Rabbí
4. A nadie llaméis Rabbí,
con mundana vanidad,
que uno solo es el maestro,
su palabra es santidad.
Y vosotros sois hermanos
mirando a su hermosa faz;
Cristo, Doctor de tu Iglesia,
irradia tu majestad.

5. Cuando escruto el santo Libro,
yo siento un hambre voraz,
como el hambre irresistible
de Eva y del padre Adán.
¡Oh Árbol del Conocimiento,
que me da vida inmortal!
Árbol único de Dios,
Jesús, tú eres mi manjar.

6. Si conocer yo pudiera
para amar y más amar,
y la marcha a lo infinito
yo pudiera continuar...
Y Jesús en mí hospedado
me abre su fiesta nupcial:
Yo te diré mi secreto:
Tan solo déjate amar. Amén.

Puebla, 28 octubre 2011
jueves, 27 de octubre de 2011 0 comentarios

119. Asís, ruta y catecismo de la Paz

Al eco de lo que hoy se ha vivido en Asís
(27 octubre 1986 - 27 octubre 2011)

1. El próximo lunes, 31 de octubre de 2011, vendrá al mundo (si todo va bien y Dios quiera que así sea) la niña número siete mil millones del Planeta Tierra, según los datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas. ¿Cómo se va a llamar...? ¡Felicidades, Niña! El Señor te bendiga y te guarde. Que nunca tengas hambre. Que tengas una familia cálida y amorosa. Que conozcas a un Dios lleno de amor, de alegría y de esperanza. Que seas muy bella y sepas irradiar la hermosura y la paz de Dios. Que las espinas de la vida no ahoguen las flores de tu alma...
Pensamientos que afluyen a mi corazón después de haber asistido en Asís – espiritualmente desde este rincón del planeta, en México – a lo que hoy ha ocurrido en Asís: el encuentro de los líderes religiosos del mundo, invitados por Benedicto XVI, para estrechar lazos de hermandad en la causa de la paz.
He leído con veneración y fruición lo que ha dicho el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I; el arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana, Rowan Williams; el rabino David Rosen en representación del Gran Rabinato de Israel. No he podido leer, por no haberlo encontrado publicado hasta el momento, lo que han hablado los representantes de las religiones africanas, del budismo, del islam y de otras religiones. Ni tampoco lo que ha dicho la escritora, filosofa y psicoanalista franco-búlgara Julia Kristeva, en nombre de los no creyentes, pues era la primera vez que se invitaba a los agnósticos a que dieran su testimonio y mensaje en la noble causa de la paz. Han sido nueve intervenciones antes del discurso del Papa.
He leído y releído – y hasta he sacado copia para estudiarlo en grupo – el discurso que ha pronunciado el Papa. Todo esto ocurría esta mañana en la basílica de Santa María la Mayor, dentro de la cual está la capillita de la Porciúncula, donde comenzó la Fraternidad de san Francisco y la Fraternidad de Hermanas Pobres de Santa Clara.
La “gracia” del Internet, ventana abierta al mundo (a lo bueno y a lo malo), nos posibilita disfrutar de este banquete: tener, a las pocas horas, lo que se ha dicho en un rinconcito y se ha sabido en el mundo entero. ¡Bendito sea Dios, que así nos permite estrechar más el afecto y la comunión?

2. ¿Qué decir? Son todos ellos escritos espirituales que marcan un camino. Y son, ante todo, pronunciamientos, reflexiones... llenos de sabiduría de quien se asoman a la situación mundial y a los entresijos del corazón humano no para hacer una condena parlamentaria, sino para observar con alta sabiduría qué pasa en el mundo y cuáles son los caminos que se le abren. Todo creyente confiesa que si Dios es nuestro Creador, Él quiere la paz y nos da a los hombres los medios.
Es una placer escuchar la Rabino David Rosen. De todo corazón le aceptamos lo que él nos ha explicado sobre el sentido íntimo y espiritual de la “peregrinación”, con los textos proféticos a la mano. Nos ha dicho: “La visión de Isaías, sin embargo, nace del «conocimiento del Señor»; es una visión que emana del entendimiento y la voluntad espiritual más profundos. Para muchos en nuestro mundo, la paz es una necesidad pragmática como en verdad lo es, y no debemos despreciar en modo alguno tal pragmatismo. Sin embargo, lo que los hombres y las mujeres de fe buscan y por lo que luchan es para «ascender al monte del Señor», es la apreciación de la paz como expresión sublime de la Voluntad divina y la Imagen divina en la que todos los seres humanos han sido creados”.
Es una delicia escuchar al Primado de Inglaterra, doctor Rowan Douglas Williams, arzobispo de Canterbury.
“Para los cristianos, el corazón de todo esto es la convicción de que en Jesús de Nazareth, Dios mismo se identifica con la naturaleza humana y por tanto con cada persona humana. Cada rostro, aparece ahora de una manera distinta, por el hecho de que Dios ha tomado rostro humano. En el prójimo reconocemos no sólo a alguno que tiene en sí la imagen de Dios en virtud de la creación, sino a alguien que tiene en sí la posibilidad de llevar la semejanza de Jesucristo en virtud de la nueva creación. Y si así es, no podemos ser, en un último análisis, extraños nunca más. Lo que afecta a la vida de cualquier persona o comunidad, afecta a la vida de todos.
El patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, hombre de profunda espiritualidad nos habló de reconciliación, yendo hasta el fondo del corazón humano. Dijo en su discurso, entre tantas cosas bellas:
“...Porque es de la indiferencia de donde nace el odio, es de la indiferencia de donde nace el conflicto, es de la indiferencia de donde nace la violencia.
Contra estos males sólo el diálogo es una solución posible y a largo plazo. Como jefes religiosos, nuestro papel es sobre todo el de promoverlo y de mostrar a través de nuestro ejemplo cotidiano que no vivimos únicamente los unos contra los otros, o los unos al lado de los otros, sino sobre todo los unos junto a los otros, en un espíritu de paz, de solidaridad y de fraternidad. Pero para llegar a tal objetivo, el diálogo exige un completo cambio de nuestro modo de ser en el mundo”. Tiene toda la razón.

3. También los no creyentes tienen una palabra que decir, si, en efecto, manifiestan una voluntad de personas de bien. Leo y escucho en una crónica la voz de Julia Kristeva.
“Antes del discurso del Papa, habló la profesora Julia Kristeva, representante de los no creyentes, una de las grandes novedades de este encuentro. Kristeva indicó que las palabras de Juan Pablo II -"No tengáis miedo"- no estaban dirigidas sólo a los creyentes, sino a todos, e incidió en la necesidad de buscar complicidades entre el humanismo cristiano y el que surgió del Iluminismo (Revolución Francesa). "Tras la shoah y el gulag, el humanismo tiene el deber de recordar a hombres y mujeres el pasado y el presente para construir el futuro". La memoria, en su opinión, no sólo se refiere a los libros sagrados. "Para que el humanismo pueda desarrollarse y refundarse, ha llegado el momento de retomar los códigos morales del curso de la Historia, renovándolos a las nuevas situaciones”.

4. El discurso del Papa lo leo..., lo repito y lo medito; lo subrayo. Al leerlo, me lo aplico: yo quiero adoptar la recta postura en este mundo de Dios. Yo no desaparezco perdido entre los siete mil millones de habitantes (cuando yo era niño eran dos mil quinientos millones). Y tengo un puesto en la Humanidad y quiero cumplir bien mi vocación como Ciudadano del Mundo.
El Papa habla del rostro de la violencia, o e los rostros. Hay dos tipologías: una es el terrorismo, muchas veces azuzado por determinado fervor religioso. De esto hay muchísimo que hablar, pero ahora lo salto.
Y una segunda tipología dentro de cuya situación se cuece la violencia deshumanizadora es la ausencia de Dios. Dice Benedicto XVI:
“...Pero no quisiera detenerme aquí sobre el ateísmo impuesto por el Estado; quisiera hablar más bien de la «decadencia» del hombre, como consecuencia de la cual se produce de manera silenciosa, y por tanto más peligrosa, un cambio del clima espiritual. La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el cuerpo como en el ánimo. La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo. La ausencia de Dios lleva al decaimiento del hombre y del humanismo.”
Me parece horrible que el Papa hable de la decadencia del hombre, pero es verdad. ¿No lo estamos viendo en México? Los 50.000 muertos que dicen (antes decían 30.000) del “crimen organizado” ¿no proceden de la decadencia del hombre?
Si quitamos a Dios del horizonte visual y vital, es suplantado por el hombre, y, al hacer tal desplante, aparece el hombre con su orgullo y su pasión desenfrenada, que le conduce a la violencia y a la muerte.
Sigue el discurso: “Resumamos ante todo brevemente las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. He dicho que hay una concepción y un uso de la religión por la que esta se convierte en fuente de violencia, mientras que la orientación del hombre hacia Dios, vivido rectamente, es una fuerza de paz. En este contexto me he referido a la necesidad del diálogo, y he hablado de la purificación, siempre necesaria, de la religión vivida. Por otro lado, he afirmado que la negación de Dios corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia”.

5. Mi conclusión personal: El hombre, es decir, yo mismo – y doy testimonio – (o el que lee) lleva dentro una irresistible vocación de Dios. Si cumplo en la tierra es vocación me humanizo al divinizarme por gracia y humanizo a mi entorno. Mi presente y mi futuro tiene un sentido total y a nadie envidio. Soy un testigo de Dios, sencillamente, de Dios, mi Padre. Tengo una palabra suya que comunicar a quien me oiga (al mundo entero, si me llegaren a conocer..., pero esto es indiferente). Y siempre mi vida entera es – debe ser – vocacionalmente una palabra viva del Dios vivo y verdadero.
Dixi.
Señor, ten misericordia.

Puebla-Assisi, 27 octubre 2011
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118. Asís, mi querida Asís, yo te bendigo

Rumbo al encuentro de Asís
27 octubre 2011 


1. Mañana el Santo Padre Benedicto XVI va a Asís, y se va a juntar con muchos líderes religiosos, para mirar todos a una al Creador de cielo y tierra (para nosotros, creyentes del Evangelio, el Padre de nuestro Señor Jesucristo),  estar y orar.
Desde esta ladera del Nuevo Mundo, México – hoy México dolorido – yo le acompaño con devoción, con amor, incluso con ternura. Soy franciscano (franciscano capuchino), pero Dios nos libre de hacer de este evento una bandera franciscana. Esto sería una profanación de algo que es muy puro y muy bello. El recuerdo de san Francisco no puede ser un recuerdo partidista; sería sencillamente pecado.
El nombre de Assisi se ha tomado como una evocación inofensiva, lugar del hermano Francisco, de aquel pobrecito capaz de llamar al lobo “hermano lobo” y capaz de llegar hasta el Sultán en Damieta y hablare con cortesía, capaz de llorar a Jesús Crucificado y de ir por el mundo gimiendo. ¡El Amor no es amado!
Solo como evocación del humilde Francisco traigo un recuerdo de bendición para bendecir a Asís, con san Francisco antes de su muerte, a Asís, ciudad de Paz, ciudad de Luz, ciudad de Amor y de Esperanza.
Cuentas las fuentes franciscana (la “Legenda” de Perusa, relato escrito unos veinte años después de la muerte de san Francisco) lo que sucedió una semana antes, aproximadamente, de pasar de este mundo su su Creador y Padre.
“El bienaventurado Francisco permanecía todavía en el mismo palacio; pero, viendo que su mal empeoraba de día en día, hizo que le llevasen en camilla a la iglesia de Santa María de la Porciúncula, pues no podía ir a caballo, ya que se había agravado su enfermedad.
Al pasar junto al hospital (2), pidió a los que lo llevaban que dejaran la camilla en el suelo; y como, a consecuencia de la gravísima y larga enfermedad de los ojos, apenas podía ver, pidió que le giraran la camilla de suerte que quedara con el rostro vuelto a la ciudad de Asís. Enderezándose un poco, bendijo la ciudad, diciendo:
«Señor, creo que esta ciudad fue en tiempos antiguos morada y refugio de hombres malos e injustos, mal vistos en todas estas provincias; pero veo que, por tu misericordia sobreabundante, cuando tú has querido, le has manifestado las riquezas de tu amor, para que ella sea estancia y habitación de quienes te conozcan, den gloria a tu nombre y difundan en todo el pueblo cristiano el perfume de una vida pura, de una doctrina ortodoxa y de una buena reputación.
Te pido, por tanto, Señor Jesucristo, Padre de las misericordias, que no tengas en cuenta nuestra ingratitud, sino que recuerdes siempre la abundante misericordia que has mostrado en esta ciudad, para que ella sea siempre morada y estancia de quienes te conozcan y glorifiquen tu nombre bendito y glorioso en los siglos de los siglos. Amén».
Acabada esta plegaria, le llevaron a Santa María de la Porciúncula”.
 

3.  El “espíritu de Asís” ¿hacia dónde apunta? Sin duda que a humanizar más la humanidad. Esto lo entienden todos. La palabra PAZ escrita en muchas lenguas ha sido como el logotipo del encuentro. O podríamos poner la Paloma, símbolo que lo puede tomar un Picasso, pero ya lo tomó el Génesis en el Diluvio (8,8; o “la paloma con una hoja verde de olivo en el pico” 8,10; o “la paloma, que ya no volvió” 8,12), paloma de los tres viajes sobre la haz de la tierra, paloma que se quedó entre nosotros y que sigue revoloteando. Paloma que vieron los evangelistas en el bautismo de Jesús, Paloma de la Trinidad, que era el mismísimo Espíritu Santo: “bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una Paloma” (Lc 3,22), paloma que no hubiera sido nada sin la voz celeste que la acompañó: “Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco” (Lc 3,22). La pura Trinidad era dentro en Jesús, y era una en Jesús. Por eso el Espíritu Santo, Espíritu de intimidad, puede llamarse “Espíritu de Jesús”.
Hemos derivado en cristiano hablando del Espíritu de Asís. Es inevitable si uno quiera hablar desde su propia identidad. Yo – ni nadie – si hemos de ser auténticos hemos de hablar con palabras que no sean nuestras, que no arranquen de las vísceras, palabras que quizás aprendimos de otros, pero que al fin son mías, absolutamente mías, y de quien quiera compartirlas conmigo.

4. El espíritu de Asís, a mi sencillo entender, va más allá. Y diré mi testimonio. El problema de la humanidad no es la paz, no es el hambre..., no es nuestro pecado.
El problema de la humanidad (parece una blasfemia el decirlo) es Dios mismo. La humanidad es nada sin Dios. Pero Dios es el Conocido-Desconocido. San Pablo dice que Dios es el Visible, el Evidente: “lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son perceptibles para la inteligencia a partir de la creación del mundo a través de sus obras” (Rm 1,20).
Este sería el Dios de primera instancia. Porque el Dios total, el Único y verdadero, el que si no existiera así no existiría sin más, es el Dios Uno y Trino, Dios revelado en Jesucristo, el misterio “que no había manifestado en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu...” (Ef 3, 5).
En mi modo de entender la realidad – la Realidad – es Dios no reconocido, Dios que se oculta a sí mismo, y que a través de la revelación nos invita a una cosa, a la Adoración.
Esto es muy bello, pero es muy doloroso.

5. El “espíritu de Asís”, al fondo, es el Espíritu, es la Adoración.

Dios mío, Dios mío,
¿por qué nos has creado,
y al crearnos, te ocultas en tu infinito acto creador?
Dios mío, ¿por qué, al lanzarnos al mundo,
nos ocultas el misterio de tu Hijo?
Dios mío, ¿por qué caminamos por el mundo
sin saber quién es nuestro Padre?
¿Será la Teología la ciencia de nuestra ignorancia?
¿Será la Teología la petulancia de nuestro pecado?
Dios mío, Dios mío,
yo adoro,
yo espero,
yo amo.
Dios mío, ten piedad de mí.
Dios mío, solo Tú, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.
A ti, único Dios,
a Ti y solo a Ti la gloria. Amén.

¡Asís, mi querida Asís!
(El espíritu de Asís, 27 octubre 2011)

Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

1. Patria de mi corazón,
cuna de aquel pobrecillo,
Asís, pequeña y humilde,
que eres como un panecillo,
nido de alondras de paz,
ciudad cercada de olivos,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

2. Vienen de todos los pueblos,
a Asís, hogar consentido,
vienen de largos milenios,
del Sol Naciente vestidos;
llegan orantes humildes,
sufriendo como sufrimos,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

3. Soy discípulo de Dios,
que por Él respiro y vivo,
y vengo para adorar:
mi silencio es mi testigo;
mi palabra, balbuceo,
que a Dios solo se la digo,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

4. Y vengo para mirar
otros ojos que los miro,
para escuchar con amor
y corazón compungido.
Ten piedad, oh Tú, Viviente,
Eje del Mundo y Camino,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

5. Desde el principio del mundo
vengo y llego peregrino;
vengo con fe y con dolor,
Invisible Transcendido;
Yo, cristiano, te confieso
carne mía y Cuerpo Místico,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

6. Oh Dios Misericordioso,
Dios de todos, oh Dios mío,
en  el fuego del amor
te ofrezco mi sacrificio:
Hágase tu Voluntad,
tu Gloria, tu Poderío,
Asís, mi querida Asís,
yo te bendigo.

Puebla, 26 octubre 2011.
lunes, 24 de octubre de 2011 0 comentarios

117. El Sexto Continente y el Evangelio

"Ha nacido un nuevo continente"


1. De pequeños nos enseñaron que el mundo se componen de cinco continentes, a saber: Europa, Asia, África, América y Oceanía. Y en estos continentes habitan razas de diversos colores en su piel: blanca, negra, cobriza, amarilla...
Sin duda que Dios hace otras divisiones, pero esta partición utilitaria socio-político-económico-comercial... ha regido en la historia.
Ahora ya se ve que todo esto va cambiando, porque también se habló de Primer Mundo, Nuevo Mundo y Tercer Mundo..., y el Tercer Mundo hasta podía estar dentro del Primer Mundo. También se ha hablado de Norte y Sur: Norte son los ricos y Sur son los pobres.
Tornando a los cinco continentes, configurados de raíz por los mares y también  por las tierras, sucede que estos años está apareciendo el Otro Continente. ¿Y cuál es este Continente, que se añade a los cinco que ya existen, y que por eso podríamos llamarle “el Sexto Continente”?
Este Contienen se llama: LA COMUNICACIÓN. Este continente está conglutinado por el ciberespacio; es el Continente de la Red, y se accede a él vía Internet. Este Continente cubre el Globo; está configurado por la acción magnética de los satélites que giran en torno a la tierra.
Es un Continente real, al mismo tiempo que fluido. Es el Continente de las Visitas, casuales o queridas, que relacionan múltiples países con alguien invisible, que ah creado y fomenta esa amistad.

2. Con un ejemplo lo veremos de modo sensible. Este “Blog” (palabra inglesa que procede de weblog, es decir Diario en la Red – web, red; log, diario)  titulado “Las Hermosas palabras del Señor” nació en el corazón el día de san Juan Evangelista del año pasado; el día 31 de diciembre una visita, un visitante. El 1 de enero ya fueron 6. Y esta mañana el contador me ha avisado que en el curso de estos diez meses las visitas han sido 10.000 (en este preciso minuto y segundo en que escribo las visitas son 10.028). Es de pensar que los visitantes, en su gran mayoría (en los últimos 30 días han sido un promedio de 43) son los mismos que tornan.
Al mismo tiempo veo que en torno a “Las Hermosas Palabras del Señor” se ha creado un Continente de 58 pases regados en los cinco continentes, a saber:

España - México -  Estados Unidos - Colombia  - Argentina  - Perú  - Chile  - Ecuador  - Venezuela  - Puerto Rico  -  Brasil  - República Dominicana  -  Guatemala  - Panamá  -  El Salvador - Paraguay - Costa Rica - Italia - Nicaragua - Bolivia - Uruguay - Portugal - Honduras - Rusia - Israel - Canadá - Alemania - Corea del Sur - Bélgica - Australia - Romania - Filipinas - Francia - Eslovaquia - Japón - Países Bajos - Iraq - Suiza - Islandia - Croacia - Anuba - Ciudad del Vaticano - Líbano - Antillas Holandesas - Polonia - Túnez - Moldavia - Costa de Marfil - Mozambique - Indonesia - Hong Kong - Inglaterra -. Senegal – Egipto – Bahréin - Luxemburgo - India – Angola.)

 Estos 58 países es, en mi caso, el Sexto Continente, al cual yo, como mensajero, trato de llevar “Las hermosas palabras del Señor”, que están especialmente en el santo Evangelio.
Es muy hermoso llevar, desde mi celda - calaro que por mercabá, a quien estoy íntimamente agradecido -  Evangelio a 58 países. He llegado a los cinco continentes: desde Australia hasta Islandia y a la Patagonia.

3. Me viene al recuerdo la palabra de san Francisco, cuando escribía con estas palabras la Carta a todos los fieles de la Cristiandad: “En el nombre del Señor, Padre e Hijo y Espíritu Santo. Amén. -- A todos los cristianos religiosos, clérigos y laicos, hombres y mujeres, a todos los que habitan en el mundo entero, el hermano Francisco, su siervo y súbdito: obsequio con reverencia, paz verdadera del cielo y sincera caridad en el Señor. -- Puesto que soy siervo de todos, estoy obligado a serviros a todos y a administraros las odoríferas palabras de mi Señor. Por eso, considerando en mi espíritu que no puedo visitaros a cada uno personalmente a causa de la enfermedad y debilidad de mi cuerpo, me he propuesto anunciaros, por medio de las presentes letras y de mensajeros, las palabras de nuestro Señor Jesucristo, que es la Palabra del Padre, y las palabras del Espíritu Santo, que son espíritu y vida”.
Francisco quisiera hablar, como hermano, con todos y cada uno de los cristianos, y no puede. Entonces les manda una carta. Y esta carta, tan singular, termina así: “Yo, el hermano Francisco, vuestro menor siervo, os ruego y os conjuro, en la caridad que es Dios y con la voluntad de besaros los pies, que recibáis con humildad y caridad éstas y las demás palabras de nuestro Señor Jesucristo, y que las pongáis por obra y las observéis. Y a todos aquellos y aquellas que las reciban benignamente, las entiendan y envíen copia de las mismas a otros, y si en ellas perseveran hasta el fin, bendígalos el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Amén”.
San Francisco quiere que se hagan copias. Esto él no lo pudo hacer; pero un hermano de su Familia, y tantísimos otros, sí lo pueden hacer y lo están haciendo. Esto del Internet, como se ve, es muy franciscano, a condición que el Internet nos sirva para llevar y anunciar “las perfumadas palabras” de Nuestro Señor Jesucristo. (La expresión también se la he robado a san Francisco).
4. Ya ven, mis hermanos, ha surgido hace pocos años otro continente, en el cual convivimos gentes que, de pronto, no nos conocíamos pero que luego nos identificamos como hermanos de una nueva fraternidad.
Estas posibilidades de la Física en el Cosmos, que el hombre va descubriendo solo Dios lo conoce. Ya se lo dijo un día a Job, cuando le habló desde la tormenta (Jb 38,1) y le examinaba: “Cuéntamelo, si lo sabes todo. ¿Por dónde se va a la casa de la luz?, ¿dónde viven las tinieblas?”.
Por todo, Deo gratias!

5. Esta semana última se acaba de celebrar en Santiago de Chile (17 al 20 de octubre de 2011) un congreso sobre La Iglesia y la cultura digital, y Mons. Claudio María Celli (Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales), al hacer la Presentación, decía:
“La Iglesia... ha tomado conciencia de que ha nacido UN NUEVO CONTINENTE. Un continente en el cual habitan muchísimas de las personas que encontramos por la calle, aunque sus fronteras no se noten a simple vista. Un signo de él podemos percibirlo en los más jóvenes, tantos de ellos centrados en sus teléfonos móviles y sus iPods. Si entramos en una casa y saludamos a toda la familia, quizá la mitad de ella tenga parte de su mente y de su corazón en lo que llamamos “ciberespacio”, por lo que están presentes y a la vez ausentes. Cuando celebramos una misa, es posible que la mitad más joven de nuestros feligreses sea habitante de ese territorio; y en ese caso quizá nuestro lenguaje, pensado para otros públicos, no logre ser para ellos realmente significativo.
Pensemos además, que la sociedad digital está habitada por muchos otros seres humanos que probablemente no vendrán a la Iglesia ni ese domingo ni ningún otro. ¿Cómo van a sentirse interpelados por el Amor de Dios si nadie se les hace cercano en nombre de Cristo, allá en el ciberespacio?”.

6. En el curso de este Congreso Continental se ha hecho una colección de “frases significativas”. Y allí se dice:
Las más significativas fueron producidas por Mons. Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales.
Algunas de sus frases:
  1. La Iglesia si no es comunicación no es Iglesia.
  2. Los portales católicos deberían buscar a los que están fuera del "acuario católico", escucharlos, caminar con ellos y acompañarlos.
  3. Nuestra tarea es ayudar al hombre de hoy en su búsqueda de la verdad.
  4. ¿Qué Iglesia queremos hoy? Una Iglesia que ama al hombre profundamente, a cualquier hombre.
  5. No somos discípulos de una ideología, somos discípulos de una persona de Jesucristo.
  6. La relación a través de Skype es más que una relación virtual, es una relación verdadera.
  7. No podemos pensar que haciendo un ciclo de Internet hemos resuelto los problemas de la Iglesia.
  8. Nuestro lenguaje está dirigido a los convencidos dentro de la Iglesia y no a los que están fuera de ella.
  9. Uno de los mayores desafíos es utilizar el lenguaje que llegue al corazón.
  10. La comunicación es la clave en el próximo Sínodo porque orientará a toda la Iglesia en los próximos años.
Otras frases destacadas, producidas por académicos, obispos, sacerdotes y comunicadores:
  1. Mientras exista una comunidad necesitada de comunicación, la RIIAL estará en construcción.
  2. El contenido ha dejado de ser el rey, lo que importa es compartir.
  3. Dios es comunión y comunicación.
  4. El principal desafío es detectar quiénes son y dónde están los excluidos.
  5. No basta con llegar a ellos sólo con la tecnología, sino que hay que promover la creación de comunidades a través del encuentro y la escucha.
  6. ¿En qué medida creamos comunidad como Iglesia, desde nuestros portales de comunicación?
  7. La comunicación tejida con todos y todas, hace posible el Reino.
  8. No hay que preguntarse dónde está Dios, sino ¿dónde no está Dios?
  9. El Reino de Dios es el Reino de la relación, de la comunicación.
  10. Tenemos que acoger la verdad del otro.
  11. Dios habla a través de lo que acontece.
  12. La comunicación es inherente al ser humano. No es un tema solo de periodistas.
  13. ¿Cómo llegar a los no creyentes? ¿Cómo comunicar a Dios? son desafíos a trabajar .
  14. La comunicación es el camino para crear el mundo nuevo (Mons. Gregorio Rosa Chávez).
  15. No siempre más tecnología es más comunicación.
  16. Si la Iglesia no comunica no es Iglesia
  17. Dios es comunión y Dios es comunicación: Mons. Radrizzini
  18. El protagonismo del comunicador ofusca el mensaje.
  19. Hay que proponer el Evangelio y no imponerlo.
  20. El desafío es inculturarse en la cultura digital.
  21. En la comunicación católica hay ausencia de Jesucristo como significante.
  22. Cada vez estamos más conectados pero menos relacionados.
  23. Las redes sociales digitales aparentan horizontalidad constituidas por verticalidades.
  24. Internet se ha convertido en el tejido de nuestras vidas.
6. Concluyo: Señor, Jesús, nos has mandado: “proclamad el Evangelio a toda la creación”  (Mc 16,15). Y han aparecido otros mundos nuevos y unas rutas antes desconocidas. Concédenos lanzarnos por esos espacios cibernéticos. Pero yen tú por delante y que se te vea a ti, porque “el protagonismo del comunicador ofusca el mensaje”.
Amén.

Puebla, 24 de octubre de 2011 (San Rafael Guízar y Valencia).
 
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