jueves, 31 de enero de 2013 1 comentarios

350. Jesús en Nazaret, rechazado por su pueblo


 
Homilía en el domingo IV del tiempo ordinario, ciclo C
Lc 4, 21-30

Texto evangélico
Y él comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír”. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “¿No este es el hijo de José?” Pero Jesús les dijo. “Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oídos que has hecho en Cafarnaún”. Y añadió:
En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a  ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y mucho leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio”-
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron  furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron has un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarla. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Hermanos:
1. El domingo pasado entrábamos nosotros, no con una realidad “virtual” sino “espiritual” en la sinagoga de Nazaret, en la cual, en aquel memorable sermón, Jesús se anunció a sí mismo como el Mesías Redentor que venía a evangelizar a los pobres, a quitar las cadenas a los cautivos, a iluminar a los ciegos, a liberar a los oprimidos, en suma a proclamar el Año de Gracia del Señor.
La gente quedó radiante y fascinada; nosotros quedamos así, extasiados por la boca y el rostro del Señor, que anunciaba al mundo al Dios de la ternura. ¡Qué bellos momentos, que uno quisiera eternizar! Contemplar a Dios y entrar en comunión con él es el ápice de la vocación humana, pues el hombre está hecho irremediablemente para el gozo de lo divino.
Pero la escena tiene una secuencia, que es la que presenta hoy el texto evangélico, y un remate insólito, trágico y glorioso.

2. Esta es la secuencia. Al primer momento de admiración, siguió la sorpresa que resulta ser escándalo: “¿No este es el hijo de José?”, decía la gente. La sorpresa no es neutral, sino negativa; es, más bien, la sorpresa judicial e la incredulidad.
Uno del pueblo no puede ser el Mesías de Dios: sería ridículo y absurdo. El Mesías tendría que venir nimbado de gloria, y, en cualquier caso, tendría que venir de otro lado. Pero  no era esa la verdad: el Mesías venía del mismo pueblo, porque Dios en la Encarnación se había metido hasta en las calles de la aldea…
Y ahora Jesús, como olvidando aquella suprema categoría del Mesías glorioso de Dios, resulta que se va a esconder como profeta en los antiguos relatos de Elías y Eliseo, viejos profetas que no escribieron, pero que eran muy venerados por todos en Israel, profetas del siglo noveno antes de Cristo. Jesús nos dice que “en Israel había muchas viudas en los días de Elías…”, pero a ninguna de ellas envió Dios al profeta, sino a una viuda de fuera del país, del pueblo de Sarepta, más allá de las fronteras de Israel por el Norte.
Y cosa semejante argumenta con los hechos del profeta Eliseo. ¿Es posible, pues, que Dios envíe a sus mensajeros los profetas, fuera del pueblo elegido?  Es posible y trágicamente cierto, porque el pueblo verdadero de Dios está esparcido y vive en toda la tierra.
4. Ya comenzamos a sospechar que el asunto que plantea el evangelista transciende con mucho a las concretas circunstancias de aquel día. No se trata del rechazo de Nazaret a Jesús, su compaisano; se trata del rechazo de Israel al más ilustre hijo de su historia, a Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Pero sigamos los momentos de la escena. El tono del mensaje pasa a ser polémico y crítico, como si fuera el lenguaje de dos que nunca se van a entender. Dice el evangelista: “Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron  furiosos”. La guerra definitivamente está declarada; Jesús expulsado de su pueblo de Nazaret – que es decir: expulsado de su pueblo, Israel y condenado al barranco. El barranco va ser su sepultura.
Lo sacaron del pueblo, como le sacaron a Jesús fuera de la ciudad cuando le llevaron a crucificar, y trataron de despeñar por el barranco,  condenado por su propio pueblo. Pero aquel barranco de la muerte no fue en este comienzo su final. Concluye el relato sagrado, como si estuviéramos viviendo el momento de la resurrección: Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.
5. La escena, sin duda, tiene una enorme carga de símbolo, y en este símbolo aparece la totalidad de la vida de Jesús, significada aquí, en una escena que anticipa una vida entera. Demasiadas cosas, tan variadas, para que se puedan producir en el curso de un par de horas de aquel día. Por tanto, no nos sorprenda el comentario que, a pie de página, hace al conjuntó del episodio la Biblia aprobada para la liturgia por el Episcopado Español: “Reuniendo en un solo episodio la escena precedente y la tradición sobre el rechazo de Jesús en su patria que debió de ocurrir posteriormente (véase Mc 6,1-6a), Lucas resume lo que fue el ministerio de Jesús: aceptación primero y rechazo después” (Nota de la Biblia a Lc 4,22).
6. Pongamos ahora nuestra atención en este punto clave de al escena: Jesús, rechazado por su pueblo. Jeremías fue un profeta doliente y rechazado; lo dice la primera lectura, de la vocación del profeta. El caso de Jesús fue eso y mucho más.
El rechazo de Israel a Jesús es el problema primero para comenzar a hablar de la vida de Jesús. Jesús aparece en los Evangelios como el Enviado del amor del Padre. Pero la figura de hoy no corresponde a lo que se hubiera podido esperar en la tierra: Sobre la presencia de Jesús en medio de los suyos y el rechazó cordial de su pueblo, hasta excluirlo fuera de la ciudad. Esta ruptura, que Jesús no quiere (que no la puede querer en virtud de ser Dios), esta ruptura que es la ruptura de la Sinagoga y de la Iglesia, una ruptura que Jesús mismo la ha provocado. Es el problema más grave que arrastra consigo la Iglesia con respecto a la primera religión: la religión del pueblo hebreo, elegido por Dios.
Solo un milagro de Dios puede realizar este encuentro hasta el corazón entre el Judaísmo y la fe de los cristianos.
7. Hermanos, no son cuestiones de alta especulación para los teólogos. Esta es la necesidad más grave, más urgente, más dramática que lleva la Iglesia en su corazón: el pueblo hermano Hebreo; vivimos de espalda queriendo dar el rostro apaciblemente al mismo Dios de la Alianza con Adán, con Noé, con Abraham, Isaac y Jacob, con Moisés.
La más ardiente súplica debe brotar de nuestros corazones: Oh Jesús, hijo de Dios, nosotros, tus discípulos, te aceptamos como Mesías e Hijo de Dios; que esta aceptación, humilde y gozosa, sea la profecía de la aceptación de tu pueblo amado, el Pueblo de Israel, para alabarte a ti, Dios nuestro, por toda la eternidad. Amén.

Guadalajara, Jalisco,  jueves 31 enero 2013

Como canto de comunión sobre el Evangelio de hoy puede verse: Muchos leprosos había
0 comentarios

349. Alfaro, pueblo mío, yo te bendigo



Alfaro, pueblo mío, yo te bendigo

Alfaro, pueblo mío, yo te bendigo.
Desde La Plana – monte Tambarría –
donde está el Depósito que da de beber al pueblo,
contemplando los tejados de los hogares,
pensando en mis seres queridos – calor y color de mi propia sangre –
mirando al Camposanto,
donde descansa mi padre (1907-1947) y mi madre (1908-2008),
y abrazando a todos tus moradores,
tus hijos aquí nacidos y los de fuera venidos,
Alfaro, pueblo mío, yo te bendigo.
Para ti imploro la bendición de Dios,
y por ti pido la Fe y el Amor de Jesucristo.

* * *
Alfaro es un municipio de La Rioja Baja (España) de 10.000 habitantes (9 851 en censo de 2012) en la ribera derecha del río Ebro, que fertiliza una inmensa vega.
 San Ezequiel en el paseo de La Florida, en el pueblo
Mi pueblo ha sido cuna de santos: San Ezequiel Moreno y Díaz, agustino recoleto, obispo de Pasto en Colombia (1848-1906), su sobrino mártir Beato Julián Moreno y Moreno, también agustino, y el dominico Beato Tirso Manrique y Melero, mártir en las mismas circunstancias de la persecución religiosa. Este año coinciden en el pueblo unas felices efemérides, que los sacerdotes de la Parroquia quieren compartir con toda la feligresía y a la que nos invitan a los ocho Misioneros – así nos llaman - Misioneras y Misioneros regados por el mundo (India, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Cuba y México).
Con motivo del Día de la Vida Consagrada (Presentación del Señor, 2 de febrero) se acaba de iniciar un Año Santo de centenarios de presencia de religiosos en Alfaro.

VERSOS ALFAREÑOS
CON UN BRINDIS DE GRATITUD Y ALEGRÍA

Dedicados a todos mis compaisanos,
y en particular:
a las Misioneras del Pilar, por sus 50 años;
a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por sus 100 años,
y a las Monjas de la Concepción por sus 400 años.

1. Sin El Burgo y San Miguel
mi pueblo ya no es Alfaro;
sin mi pila bautismal,
yo no me veo paisano.

2. Ni mi pueblo tal sería
si no aprecio a los Hermanos:
cien años junto al pupitre
enseñando y educando.

3. Y arreando, que es gerundio,
cada día en su trabajo,
y otros gerundios que sé,
y el principal, que es “amando”.

4. Sin aquellas Carmelitas
que a los niños educaron,
y enseñaban a bordar…
¡qué alegría al recodarlo!

5. Pero vinieron a punto
a la hora del traspaso
Misioneras del Pilar
y con nosotros quedaron.

6. Una bella algarabía
de pájaros revolando
son los niños y las niñas
de El Pilar, tan bien cuidados.

7. Que se vuelen las cigüeñas
Ebro arriba, Ebro abajo,
pero haya siempre otros nidos
de tanto calor humano.

8. Y del Amor ¿qué diré?
Lo dijeron los Ancianos,
paseando en La Florida
como unos enamorados.

9. Los del Colegio de hoy
y aquellos niños de antaño
que en el Palacio de Heredia
una familia encontraron.

10. Son la caricia de Dios
aquellos que consagraron
sus vidas a los demás
por Jesús Crucificado.

11. Y una caricia muy pura
velando junto al Sagrario
las monjas concepcionistas
quietas cuatrocientos años.

12. Alfaro, cuna querida,
patria de santas y santos,
yo te bendigo en La Plana
por todo lo que tú has dado.

13. Nosotros, los Misioneros,
de lejos mas muy cercanos,
de corazón os decimos:
¡Os queremos, Compaisanos!

14. Sigamos siempre en unión
con nuestra Fe de cristianos,
y el día que Dios disponga
¡que en el cielo nos veamos!

Guadalajara, Jalisco, 25 enero 2013.
Rufino María Grández Lecumberri, capuchino

Del monasterio de La Concepción me llegan estas gratas noticias
“Un aplauso ha brotado automáticamente de las palmas de los fieles cristianos que llenaba la iglesia de La Concepción al leer Dn. Javier tus Versos Alfareños, al final de la Eucaristía de esta tarde.  Hoy, se ha inaugurado con la Eucaristía, presidida por el Sr. Obispo (Don Juan José Omella), el año jubilar de los centenarios de los religiosos de Alfaro. Previamente a la Eucaristía, todos los religiosos y religiosas de Alfaro hemos compartido un buen rato, en nuestro locutorio, con el Sr. Obispo.
La charla que ha dado a continuación de la Misa, muy interesante, animando a todos a tomar parte en la nueva evangelización. Todo ha resultado muy, muy hermoso” (Alfaro, 30 enero 2013).

Desde Guadalajara, Jalisco, 31 enero 2013 (San Juan Bosco)

viernes, 25 de enero de 2013 1 comentarios

348. Oración de un Internauta del Continente Digital



Oración de un Internauta del Continente Digital

El Santo Padre (que el día 12 de diciembre subió a las redes sociales como un usuario hermano de la humanidad) nos ha enviado su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales (12 de mayo, 47ª jornada). El mensaje este año es: Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización. Nos la dio a conocer ayer, fiesta de san Francisco de Sales (+1622), fecundo escritor, doctor de la amabilidad y de la comprensión, patrono de los periodistas. Al eco de las palabras del Santo Padre y en este día exultante del Apóstol Pablo, cuando al encontrar a Jesús vio la verdad de las santas Escrituras, yo, hermano menor de la familia de san Francisco, escribo una oración para compartir con los Internautas que aspiramos a llevar el Evangelio al Continente Digital.
Sea todo por Jesús, el Señor, que nos trajo la Buena Nueva del Padre.

Señor, Dios mío,
mi Padre y Creador y de cielo y tierra,
en medio de la Aldea Global,
que es tu casa y donde tú me has puesto,
te doy gracias
por estas maravillas que acaban de emerger
en medio de la historia,
cuyo futuro solo tú conoces:
la comunión de tus hijos
moradores en las redes que nos envuelven
de imágenes, sonidos y palabras.
Gracias a la Red
yo puedo sentir al instante el latido de la Iglesia
cuando el Sucesor de Pedro
habla a sus hermanos y hermanas peregrinos cada semana,
puedo oír voces del mundo entero,
y ver la vida que eclosiona en todas partes;
puedo recoger libros antiguos y nuevos
que gentes desinteresadas
suben a esta ágora universal.
Te doy gracias por este misterio  de comunión
ofrecidos en esta edad ascendente de mi vida.
Y te doy gracias, y te alabo y bendigo,
porque yo mismo, ministro del Evangelio,
puedo ser don que me brindo a mis hermanos,
y quiero serlo.
Yo, pequeño siervo tuyo,
deseo ofrecer a mis hermanos, los hombres,
algo de la infinita riqueza del Evangelio,
un fulgor de su esplendente belleza.
Quiero derramar mi corazón
sobre países y personas que no conozco
y declarar que hay un tejido de amistad invisible
que nos une a todos,
y muy cordialmente a quienes profesamos
la amable fe de Jesucristo,
nuestro Señor.
Que tú Jesús, seas la lámpara de mi verdad
y el fuego de mi amor;
aleja de nosotros todo sentimiento vano,
toda emulación y discordia,
y sea solamente tu bondad y tu gloria
las que nos unan a todos, en familia,
por la gracia del Espíritu.
Que la tierra entera sea colmada todos los días
por los torrentes de la verdad y el amor,
del perdón, la alegría y la esperanza.
¡Madre de la Iglesia,
Madre del amor hermoso,
intercede por la misión de tu Hijo! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 25 enero 2013.
 
div> ;