lunes, 3 de abril de 2017

914. Meditaciones de la santa Cuaresma 5/5



5/5 -  Dios, nuestro Padre, que nos está esperando

en todo ser humano que me necesite



Memoria y enfoque
Estamos en la quinta y última de nuestras Platicas cuaresmales de este año. De nuevo nos situamos en el camino recorrido en las cuatro pláticas anteriores, que han sido las siguientes

1)     Dios es el centro de mi vida, principio y fundamento, el único camino de mi felicidad.
2)     Dios se me está entregando en su Hijo Jesucristo
3)     Dios se me entrega en el Espíritu, que es el alma de la Iglesia, mi verdadera familia.
4)     Dios ha escogido a un mujer, pobre y humilde, como Madre de su hijo Jesús, como Madre mía y de todo el pueblo de Dios, como guía de fe en nuestra peregrinación.

La quinta plática la formulamos así:
5)     Dios, nuestro Padre, que nos está esperando en todo ser humano que me necesite.

De una manera sencilla quisiéramos concluir desde el amor y por amor. Nuestra fe se debe traducir en obras. Recuerden cómo dijimos al principio que desde al arqudiócesis se editó un folleto con este título como temas de la predicación cuaresmal de este año: Como Jesús, salir a las periferias existenciales, y que en este folleto se trataban cinco temas, a saber:
Tema 1: “Las periferias existenciales”
Tema 2: “La familia, una realidad que nos desafía”
Tema 3: “Los jóvenes, una periferia existencial apremiante”
Tema 4: “Sociedad y descomposición del tejido social”
Tema 5: “La vida nueva en Jesucristo”
En cada uno de los temas se trataba de tres cosas:
- Mirar con los ojos del Padre
- Juzgar con los ojos del Hijo
- Actuar bajo el impulso del Espíritu de Jesús, del Espíritu Santo.

Juntando todo esto, para concluir, yo les propongo para mí y para ustedes dos preguntas operativas:
La primera: Cómo puedo yo en concreto y en donde estoy llevar el anuncio de Jesús.
La segunda: Cómo puedo yo en concreto en donde estoy llegar a las periferias existenciales.

Lo de las periferias existenciales: Cómo ha nacido esto en la Iglesia

El Papa Francisco en cierta ocasión regaló al cardenal Jaime Ortega Alamillo, de Cuba, arzobispo emérito de La Habana, una hoja manuscrita, que es el resumen del discurso que él pronunció ante los cardenales en los ´días anteriores a la elección. Con el permiso del papa, el Cardenal dio a conocer esta hoja, que se puede copiar de Internet. Al parecer, el contenido de esta hoja es lo que decidió que los cardenales eligieran a Jorga María Bergoglio, arzobispo de  Buenos Aires, como Papa. Qué dice esta hoja. Vamos a escuchar su contenido de cuatro puntos:
El discurso lleva por título “La dulce y confortadora alegría de evangelizar”, que es una expresión del Papa Pablo VI en su encíclica Evangelii Nuntiandi
La dulce y confortadora alegría de evangelizar’ (Pablo VI). - Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.
1.- Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.
4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de ‘la dulce y confortadora alegría de la evangelizar’”.
Guiados por este texto vamos a hacer nuestra reflexión en dos apartados

I
DULCE Y CONFORTADORA ALEGRÍA DE LA EVANGELIZAR’

Hay dos maneras de evangelizar: por las obras y por las palabras

1. Evangelizar por las obras
Yo evangelizo portándote como cristiano. Mis obras están diciendo a todos quien soy yo. Recordemos que hay catorce obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales.

Obras de misericordia corporales:
Esta lista nos recuerda las palabras que dijo Jesús en las parábola del juicio final, de qué nos van a juzgar:
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos

Obras de misericordia espirituales:
Están en el Catecismo. Han sido tomadas de la sagrada Escritura, de las enseñanzas de Jesús en su predicación
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Aquí tenemos, pues, el programa de nuestra vida cristiana.
Debemos anunciar a Jesucristo, ante todo, por nuestra forma de vivir, y sin decirlo se tiene que ver claramente. Muchas veces, al bautizar a un niño, a un bebé, en esta iglesia, les hago esta reflexión con un ejemplo, y les digo: A lo mejor ustedes se han pensado que yo no soy mexicano.
¿Por qué? ¿Si yo no he dicho que no soy mexicano?
Es que se nota.
Pues han acertado. Voy para quince años en México – al que quiero mucho – pero se nota que soy español…
Esto es lo que debe ocurrir con este niño, con esta niña, cuando sea adulto:
- Ahí va un cristiano, una cristiana; ahí va un discípulo de Jesucristo.
- Pero… ¿cómo?, ¡si no lo ha dicho…! ¡Si ni siquiera lleva una cruz en el pecho! Si es un joven de hoy, si viste como cualquiera…
- Pero es que se nota; su vida es como debe ser la vida de un verdadero discípulo de Jesucristo.
Así es, hermanos, se debe notar por nuestra vida que somos cristianos, Y esto debe ser cada día. Hay infinidad de detalles.
Escuchen estos consejos que escribió san Francisco para sus hermanos “que van entre sarracenos y otros infieles”
“1Dice el Señor: Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos. 2Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas (Mt 10,16). 3Por eso, cualquier hermano que quiera ir entre sarracenos y otros infieles, vaya con la licencia de su ministro y siervo. 4Y el ministro deles la licencia y no se oponga, si los ve idóneos para ser enviados; pues tendrá que dar cuenta al Señor (cf. Lc 16,2), si en esto o en otras cosas procediera sin discernimiento. 5Y los hermanos que van, pueden conducirse espiritualmente entre ellos de dos modos. 6Un modo consiste en que no entablen litigios ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2,13) y confiesen que son cristianos. 7El otro modo consiste en que, cuando vean que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios, para que crean en Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Hijo, redentor y salvador, y para que se bauticen y hagan cristianos, porque el que no vuelva a nacer del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios (cf. Jn 3,5).
8Estas y otras cosas que agraden al Señor, pueden decirles a ellos y a otros, porque dice el Señor en el Evangelio: Todo aquel que me confiese ante los hombres, también yo lo confesaré ante mi Padre que está en los cielos (Mt 10,32). 9Y: El que se avergüence de mí y de mis palabras, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su majestad y en la majestad del Padre y de los ángeles (cf. Lc 9,26)” (Regla no bulada, capitulo XVI).

Anunciar a Jesús con nuestras palabras
Como ven, hay momentos en la vida en que no bastan las obras. Se nos invita a que anunciemos a Jesús con nuestras palabras. Y estos significa dos cosas:
- No callarse cuando no tenemos que callar.
- Y hablar de Jesús cuando el Espíritu del Señor nos invita a hablar, a anunciarle.
No callarse cuando no hay que callar. Hermanos, aquí, con sinceridad, cuántas veces se acusan los cristianos en la confesión de un pecado de vergüenza. Se estaba teniendo una conversación sucia; por no llamar la atención yo me he reído como todos. He tenido vergüenza. Lo correcto hubiera sido no reír, que también eso se nota y es un excelente testimonio.
Se estaba conversando y la conversación era chisme y murmuración y yo he seguido en el juego, sin atreverme a decir: Pues no es verdad…

Aparte de esto que estoy diciendo hay otra manera de anunciar a Jesús, que es el predicar de él, el dar catequesis de él, el explicar la Sagrada Escritura, el participar en grupos de oración, el compartir la palabra de Dios.
Esto es una gracia inmensa. Y ¡qué alegría produce el ver cómo van floreciendo en la Iglesia estos grupos! ¡Cuánta gente sencilla, de buena voluntad se junta para leer la Biblia, para compartir de este modo los tesoros de la fe! Cuánto tenemos que aprender todos y cuánto necesitamos escucharnos unos a otros…
Aquí tenemos un campo de cultivo inmenso para nuestra fe, una fuente inmensa de alegría…
Permítanme una confidencia sencilla que no es un secreto, porque está a la vista de todos. Hace una semana yo escribí la homilía para el domingo pasado, la grabé en un video y la subí. Hoy veo que ya ha tenido 325 visualizaciones.
Y, como pueden suponer, ¡qué alegría para un sacerdote mayor como yo ver qué le están escuchando no solo aquí, sino en Europa, en África y en Asia…! Es la dulce alegría de anunciar el Evangelio que te da salud en el alma y en el cuerpo.
Piensa, hermano, hermana, si el Señor no te está llamando a experimentar esta dulce alegría de anunciarle a él. ¡Quiera el Señor en su misericordia que, mientras tengamos aliento, podamos seguir hablando de él, escribiendo de él, componiendo himnos sobre él para que puedan ser rezados en liturgia…! No es un favor que nosotros le hacemos. Es una inmensa gracia que él nos concede.
Hermanos, hoy los jóvenes se esclavizan en el internet cruzándose de continuo mensajes y anécdotas en el face-book. A estos jóvenes yo les invito: gastad vuestras energías en causa mejor, anunciad a Jesús. Y como decía san Pablo a Timoteo, hablándole con pasión de una manera espontánea: “proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo” (2 Tim 4,2) Era el modo de decirle que tenía que ser la pasión de su vida
II
JESÚS ES MI HERMANO EN TODO SER QUE ME NECESITE


Las periferias existenciales
Hay unas periferias de pobrezas y de muchos males, y hay unas periferias existenciales que están sin duda allí y están en otras partes, muy cerca de nosotros.
 La periferia de México es la pobreza, cuyos datos nos conmueve y avergüenzan.  He aquí cómo describe la pobreza el folleto guía para estos Ejercicios cuaresmales:
“La pobreza es una realidad que vulnera a las familias, les va arrebatando su dignidad, porque va dejando a sus integrantes en situación de miseria, borrando casi de tajo su dignidad. Según los daos del instituto Mexicano de Doctrina Social (IMODSOC), uno de cada dos mexicanos vive en pobreza, lo que significa que ma´s de 50 millones de mexicanos son pobres. Las causas de la pobreza son muchas: los bajos salarios, el nulo crecimiento económico de nuestro País, pero, sobre todo, la mala distribución de las riquezas y falta de políticas públicas adecuadas que ayuden a los ciudadanos a salir de las carencias. La realidad es tan dura que 63.8 millones de personas no tienen el ingreso suficiente para lo más mínimos, mientras que el 1% de la población captura el 17% del ingreso nacional. Las familias viven inmersas en la pobreza laboral: se trabaja ocho o más horas al día, seis días de la semana, y el dinero obtenido no alcanza para lo mínimo indispensable.  Estamos hablando de que el 47% de la población no puede acceder a la canasta básica” (Folleto: Como Jesucristo, salir a las periferias existenciales, página 12, bajo el epígrafe: “ver con los ojos del Padre”).

La periferia de México es el narcotráfico y la estadística increíble de asesinatos, que no disminuye sino que aumenta. La prensa, al acceso de todos, nos cuenta el balance fatal de estos tres primeros meses del año. “Jalisco pasa el trimestre más violento en 4 años. Aún quedan cuatro días por delante, pero este primer trimestre de 2017 será el que más homicidios dolosos registre en Jalisco en los últimos cuatro años.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y reportes preliminares de la Fiscalía General del Estado (FGE) para la incidencia de marzo, en lo que va del año suman 270 asesinatos, hasta ayer.
Dicha cifra supera ya a los 267 contabilizados en el primer trimestre del año pasado, así como a las 216 muertes violentas durante 2015 y las 236 de 2014
… Entre los casos más impactantes de marzo estuvieron los de dos hombres desmembrados en Teocaltiche, cuyos restos fueron abandonados con un mensaje de un grupo criminal, y el ataque a un negocio en el Fraccionamiento Los Cántaros, en Tlajomulco, donde fueron acribillados tres sujetos” (Folleto de la arquidiócesis”.
Si queremos entrar en detalle de donde vivimos: “Municipios con más homicidios durante 2017: 56 en Zapopan, 47 en Guadalajara…(Sigue Tlajomulco de Zúñiga)”. Y bien cerca de acá leemos el cartel que delimita la raya imaginaria que divide un municipio de otro: Zapopan, Tierra de Amistad, Trabajo y Respeto" (es el lema que se acordó en Salón de Sesiones del Cabildo,16 de enero de 1997: “Utilícese dicho  Lema  Municipal  en  toda  la  correspondencia  y  documentos  oficiales  del Ayuntamiento”)
.
Acaso mi “periferia existencial” sea mi propia familia
El discurso de la “periferias existenciales” se puede prolongar para analizar en otros ámbitos de la convivencia humana. Nuestro folleto de reflexión cuaresmal nos ha indicado tres áreas para tres temas correspondientes: “La familia, una realidad que nos desafía”; “Los jóvenes, una periferia existencial apremiante”; “Sociedad y descomposición del tejido social”.
Y tratando de evangelizar, nuestras consideraciones hay que hacerlas (como indicamos el primer día): Mirar con los ojos del Padre; Juzgar con los criterios del Hijo; Actuar bajo el impulso del Espíritu Santo.
Ahora bien, hermanos, hablando a este reducido auditorio de fieles conscientes y devotos, y desde una zona residencial media-alta, correos el riego de proyectar el análisis objetivo hacia otros, desviando la atención de que mi periferia existencial la tenga acaso en mi propia casa. Y no es el asunto pobreza o carencias sociales, que – cierto – las podemos padecer, no obstante las apariencias.
Hablo desde al escucha humilde del confesionario, desde la confidencia que fluye del corazón muy espontánea cuando un cristiano, una cristiana… quiere seguir el camino de Jesús, que es el camino del amor. Estoy pensando ene este momento en el ámbito familiar. Familias bien arraigadas, que dan la estampa de ser familias sanas e incluso modélicas.
- “Pues, mire, es el caso que no me hablo con mi hermana…” (Y viene la anécdota que te cuentan con esa necesidad de desahogo y confidencia).
- “Y ¿hace tiempo…?”
- “Sí, desde la muerte del padre”. El asunto de la herencia nos descompuso… Y es muy triste vivir así, porque, en el fondo, yo le quiero a mi hermana…
Esto, hermanos, no es una anécdota esporádica. Es tan frecuente…, tan frecuente…, que díganme, sin responder: En su familia, ¿no estás viviendo una situación similar?
La unidad de la familia no tiene precio…
Y por ser da tanto valor, aquí es donde el Señor nos espera… Esta sería nuestra primera periferia, antes de hacer análisis muy informados del medio social de nuestro entorno.
Por aquí va sonando la voz del Evangelio.

Quien me necesita y a quien puedo favorecer, ese es mi prójimo, ese es mi hermano
El último pensamiento de estas reflexiones es un pensamiento evangélico muy sencillo…
Hay cuestiones de vida que las podemos formular con grandes planteamientos y teorías…, y que acaso se puedan resolver en preguntas muy inmediatas y comprometedoras: amar a Dios con todo el corazón, amar al prójimo como a uno mismo. ¿Quién es realmente mi hermano, quién es verdaderamente mi prójimo?
“Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto.
… ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».” (Lc 10,29-37).
El prójimo era aquel emigrante que nos lo trajeron de la vía… apaleado por la policía… Todo podemos contar anécdotas que nos han pasado a nosotros, o que nos han pasado aquí, y que al recordarlas después de un año… hasta parecen méritos de guerra para que nos pongan una medalla…
(Y en este punto el predicador con dos casos ejemplares relacionados con esta parroquia, protagonizados por gentes que pusieron en práctica la Parábola del Buen Samaritano).
Pero, hermanos…, no nos equivoquemos haciéndonos pequeños héroes dignos de pasar a crónica.
Mi prójimo está tan cerquita de mí…, que al concluir el día, yo puedo tener una familiar confidencia con Jesús.  Jesús, ¿en qué hermano, en qué hermana que me necesita estabas tú…, y torpe de mí no te he visto? Eras tú mismísimo el que venías a mí; eras tú la gracia que me hacía feliz y acaso yo, insensible, me he privado de esa revelación de tu corazón.

Hermanos:
¿Conclusión de todo lo que me hemos hablado…? Cada día, para comenzar hemos rezado una Avemaría a la Virgen, como Madre.
Ahora, al terminar, nuestra Madre amadísima, nos inspire lo que espera su Hijo de nosotros: Haced lo que él os diga.
Amén.

(Viernes, 31 marzo 2017)

Fr. Rufino María Grández, OFMCap.

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