jueves, 6 de abril de 2017

915. Domingo de Ramos, ciclo A – El abrazo del Rey



Domingo de Ramos, ciclo A,
Mt 21,1-10

Texto evangélico
21 1 Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos 2 diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. 3 Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». 4 Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta:
 5 «Decid a la hija de Sión:“Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”». 6 Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: 7 trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. 8 La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada.
 9 Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».
 10 Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando: «¿Quién es este?». 11 La multitud contestaba: «Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».

Hermanos:
1. El Domingo de Ramos tiene dos Evangelios: el Evangelio de la entrada en la ciudad santa de Jerusalén y el Evangelio de la Pasión del Señor. Dos Evangelios que un año como este se leerán de acuerdo al relato de san Mateo; otro según san Marcos; y el tercero según san Lucas. De nuevo el Viernes Santo escucharemos la Pasión de Jesús, todos los años según San Juan.
Nuestra sencilla reflexión se va a ceñir a este episodio según el Evangelio que acabamos de escuchar, según san Mateo.

2. Qué pasó, cómo sucedieron las cosas, quiénes fueron los personajes, cómo terminaron las cosas, cómo debemos vivirlas hoy. Con esta escena comienza al Semana santa.
Aparecen muchos personajes. Era el tiempo en que venían de todas las partes los judíos, de la Tierra de Israel y de fuera, a la Pascua de los judíos, que caía dentro de unos días.
El personaje más curioso, que ha llamado la atención desde el principio, ha sido el animalito que ha sido la montura de Jesús. Este personaje de la escena, del todo verídico y no ficticio, lo describe san Marcos así: “un pollino atado, que nadie ha montado todavía” (Mc 11,2). Un detalle muy bonito y emocionante. Jesús iba a estrenar aquella montura. No es nada fácil montar por primera vez en un animal, que posiblemente se rebelará y dará coces. ¿Qué podrá significar eso de que “nadie ha montado todavía”? San Lucas ha recogido el mismo detalle: “encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo” (Lc 19,30).
Todos los Evangelios se escribieron bastantes años más tarde de cuando sucedieron las cosas y nada extraño que según las tradiciones las cosas sean de una manera o de otra, lo que no obsta para la revelación y verdad de las Escrituras. Lo de san Mateo produce una ternura especial: la borrica con la cría, los dos van a participar en la comitiva. En este caso, si la borrica ha criado ya es un animal de carga que ha cargado muchas veces a su dueño.

3. Estos detalles, que realmente suscitan ternura en el corazón y que se los puede plantear un investigador curioso y un exegeta serio, resultan baladíes, si, contemplando el texto sagrado, pasamos a la cuestión principal y preguntamos directamente: Por qué hizo Jesús esto, qué pensaba en su interior, qué vivía Jesús en su corazón.
San Juan, que ha teologizado – por así decir – la vida de Jesús, de repente nos da algunos datos históricos que es de lo más realista que encontramos. Nos dice en este caso: “Estas cosas no las comprendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de él y que así lo habían hecho para con él” (Jn 12,16).

Esto es la pista que nos permite a nosotros entrar en la meditación y contemplación de esta escena. Jesús dijo en cierta ocasión cuando le avisaron que Herodes le buscaba: “Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lc 13,33).
Ahora va a Jerusalén, y sabe que va a morir. Y él mismo ha provocado esta escena. Es una escena profética con la cual él quiere coronar su vida, exactamente igual que cuando les ordenó a dos de sus discípulos que prepararan la sala de Pascua.

4. Jesús, con un amor que a nosotros nos deja mudos, quiere dar el último abrazo de paz a su pueblo. Ha pensado en los profetas. Lo dice san Mateo y los demás. Ha pensado en aquella profecía de Zacarías: Decid a la hija de Sión:“Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila.
Este es Jesús, este es el reinado que él ha querido y quiere, el que ha ejercido y ejerce; este es su reinado que llega hasta nosotros.
No tenemos un retrato físico de Jesús. Ningún artista pudo recogerlo en sus pinceles. Su verdadera efigie la tenemos aquí. Este es el autorretrato de Jesús, Veamos los rasgos:

Primero, manso y humilde, a ras de un borriquillo de nuestros campos, de nuestras faenas domésticas.
Segundo: él está buscando un homenaje de amor, A él le gusta que tiremos nuestros mantos, nuestros ramos, nuestras flores a los pies del borriquillo. Sí, Jesús recibe a gusto este homenaje, que es un homenaje de amor.
Tercero: él es el Señor. Sorprendente esta frase que encontramos en los tres primeros Evangelios. El Señor lo necesita. Sí, hermano, el Señor necesita este homenaje de amor que sale, espontáneo, del corazón de la gente sencilla. Todos necesitamos ser amado. Y Jesús también lo necesitó, sien do el Señor: El Señor lo necesita.
Cuarto: Pero no se trata de un homenaje sentimental de unos acalorados. Es el homenaje de paz que la Hija de Sión tributa a su Rey. Jesús abraza a su pueblo; es el Rey de su ´pueblo. Jamás apeteció una corona o un dominio temporal. Nunca jamás. Nos e trata de nada de eso. Pero sí que quiso ser el verdadero Rey de su pueblo. Sí que quiso ser el esposo de la esposa amada de Dios. Y es eso lo que hoy veneramos en la entrada en la Ciudad santa de Jerusalén, abrazo de paz y de ternura, preámbulo de su muerte.

5. Bellísima fiesta de Ramos si la entendemos así. Por tanto, batiendo palmas y con corazón exultante digamos todos a Jesús:
«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».
Y Jesús, el verdadero Rey de Israel, nos dará su abrazo de paz.
Amén.

Guadalajara, jueves, 6 de abril de 2017


¡Si el borrico lo supiera…!

Invitamos al lector a ir al post “668. ¡Si el borrico lo supiera...!” (29 de marzo de 2015), letra y música.
Domingo de Ramos
Canción para el borrico que llevó a Jesús
Este poemita, dedicado al borrico (o la borrica) que llevó a Jesús, no es, evidentemente un himno litúrgico. Es un romancillo festivo con el sonsonete “¡Si el borrico lo supiera…!” para manifestar, de esta manera, a través de un animalito nuestro cariño a Jesús.
No es para la liturgia; acaso sí para la catequesis. Es simplemente “una poesía”
He aquí la musicalización
de Hna.  Martha María Rodríguez, clarisa capuchina 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado P. Rufino:

Se ha elegido el texto del pasaje del evangelista Mateo para ser leído el próximo DOMINGO DE RAMOS. Ese texto tiene una pequeña "curiosidad", como se puede leer:

Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis un asna atada, y un pollino con ella; desatadlos, y traédmelos (...) y trajeron el asna y el pollino, y PUSIERON SOBRE ELLOS SUS MANTOS Y ÉL SE SENTÓ ENCIMA.

Es evidente que nadie puede montar sobre dos caballos (en este caso asnos) al mismo tiempo....

Marcos y Lucas enmiendan el lapsus y nos dicen algo más realista, pues ya no hay dos animales, sino uno:

MARCOS: Id a la aldea de enfrente de vosotros, y tan pronto como entréis en ella, encontraréis un pollino atado, sobre el cual todavía no se sentó ningún hombre; desatadlo y traedlo. Traen el pollino ante Jesús, y echan sobre él sus mantos; Y SE SENTÓ SOBRE ÉL.

LUCAS. Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo. Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, MONTARON A JESÚS ENCIMA DE ÉL.

También en este caso se ve que, en un texto, Jesús SE SIENTA (por sí mismo), mientras que en el otro LE MONTAN ENCIMA DEL ANIMAL.

Saludos.
Juan José.

Publicar un comentario

 
div> ;