viernes, 14 de abril de 2017

922. Viernes Santo. Murió Jesús sencilla, augustamente



Murió Jesús sencilla, augustamente
(Preparando la homilía del Viernes Santo,
proclamando la Pasión según san Juan)

La muerte de Jesús, contada por san Juan es un relato sacramental de puro amor. ¿Cómo muere Jesús? Jesús muere con una muerte divina, totalmente divina, y san juan, allí presente, la ha contado como un relato de amor. El horror de la muerte de aquel condenado ha desaparecido por completo. Es la muerte que con infinito agradecimiento hoy celebramos en la liturgia. San Juan la ha descrito como cumplimiento de las profecías, como verdad de de Dios contenida en las Escritura. Jesús murió en la intimidad de Dios y del Espíritu, asociando a su Madre a esa misma intimidad.
He aquí las escenas que ha representado san Juan:
- Jesús toma “para sí su cruz” y va al Gólgota, “la Calavera” (La Calavera de Adán, en la tradición espiritual).
- Es crucificado entre “otros dos, uno a cada lado y en medio, Jesús” (No dice san Juan, no quiere decirlo, que fueran ladrones, malhechores; Jesús es crucificado en medio de los hombres, yo soy uno de ellos).
- Pilato, por voluntad divina, pone un letrero que no se podrá nunca cambiar: JESÚS NAZARENO REY DE LOS JUDÍOS.
- Los soldados se dividen las ropas de Jesús, según las Escritura, y dejan intacta la túnica.
- “La madre de él”, la madre de Jesús, es entregado como la suprema herencia de Jesús, al “discípulo” amado: es un don. La madre de Jesús tiene que ser para la comunidad mesiánica que nace, para “la Mujer” hija de Sion, nueva humanidad, lo que ha sido para Jesús: la madre silenciosa. Es lo último que tenía que hacer Jesús.
- Jesús dice “Tengo sed”, para que se cumplan las Escrituras.
- “E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu”.
- Uno de los soldados le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua, para que se cumplieran las Escritura. No le rompieron los huesos, porque era Cordero pascual. Y ha quedado tarspaasdo para que lo contemplemos saciados de amor y de gratitud.

Murió Jesús, sencilla, augustamente,
murió Jesús según las Escrituras,
murió Jesús en santo sacramento
con infinita paz y con ternura.

Murió en la santa Voluntad del Padre,
el cual dispuso muerte y sepultura,
murió bajo las alas del Espíritu
latido y conductor de su andadura.

Murió en el puro lecho del amor
cual Rey de amor de toda criatura,
y tres lenguas, sacras y profanas
decían juntas la verdad más pura.

Su madre le velaba en este trance,
ahora madre de otra nueva cuna;
murió engendrado vida y yo nacía
de él y su resurrección futura.

Murió Jesús en santa compañía,
con la muerte mejor, por ser la suya;
murió en el corazón del mundo amado,
murió en la Trinidad, que es su liturgia.

Murió dejando abierto su costado
para que yo me beba su dulzura
y sepa que hay esposo para siempre
de Iglesia a quien dejó su hermosa túnica.

¡Jesús, perene amado en cielo y tierra,
que al abrazar mi ser me configuras,
recíbeme en tu pecho, que al amarme
tu muerte con mi muerte hiciste una!

Guadalajara, Jalisco, Viernes Santo 2017

Rufino María Grández

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