jueves, 20 de julio de 2017 0 comentarios

974. Domingo XVI A – Dios sorprendente y misericordioso de las parábolas



Dios sorprendente y misericordioso en las parábolas
Mateo 13,23-44

Texto del Evangelio
13,24 Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. 26 Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. 27 Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. 28 Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. 29 Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. 30 Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».
         31 Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; 32 aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».    
     33 Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». 34 Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, 35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».
36 Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». 37 Él les contestó:
 «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; 39 el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles. 40 Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: 41 el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, 42 y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

Hermanos:

1. En el texto que acabamos de escuchar hay tres parábolas: la parábola del trigo y la cizaña que crecen juntos; la parábola del grano de mostaza que termina siendo un arbusto grande parecido a un árbol, al cual vienen los pájaros del cielo; la parábola de la levadura, que a una masa pequeña la transforma en una masa grande.
Estamos fuera del lenguaje científico. Este lenguaje de Jesús es el lenguaje de la catequesis. De un lenguaje muy simple, de un ejemplo sin importancia, el sabio se eleva a unas consideraciones que nos desbordan, y que parece que nunca se acaban. Y en Jesús es lenguaje de revelación.

2. Jesús está hablando del Reino de Dios.  Este es el tema de las parábolas: el Reino de Dios, que está haciendo Dios en el mundo,  que nos quiere decir Dios.
El sujeto agente de las parábolas es Dios; todas ellas nos una revelación de Dios, que por lo demás es el tema de todo el Antiguo y Nuevo Testamento: Dios, siempre Dios, el Dios de nuestra fe, el Dios que nos ama, que nunca nos va a abandonar, el Dios que llega a cada uno de nosotros.

3. Hoy, para introducirnos, sobre todo, en el sentido de la primera parábola se toma un texto del Antiguo Testamento que nos estremece, que está tomado del libro de la Sabiduría, capítulo 12.
Dice el texto sagrado: ““Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación | y nos gobiernas con mucha indulgencia, | porque haces uso de tu poder cuando quieres” (Sab 12,16).
   
La Sabiduría tiene esta imagen de Dios: “Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes | y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres | y no aborreces nada de lo que hiciste; | pues, si odiaras algo, no lo habrías creado. ¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?, | o ¿cómo se conservaría, si tú no lo hubieras llamado? Pero tú eres indulgente con todas las cosas, | porque son tuyas, Señor, amigo de la vida” (Sab 11,23-26).
Esta imagen de Dios misericordioso, al fin, es la imagen conclusiva de toda la Biblia, del Antiguo y del Nuevo Testamento.        

4. Dios poderoso, Dios misericordioso son, sin duda, los atributos primarios de Dios en el Islam. Ese es el Dios que rige el mundo. Pero, aun partiendo de los mismos principios, qué distintas conclusiones podemos sacar unos y otros, o, más bien, ciertos grupos de unos y otros. Algunos piensan que matar por Dios es honrar a Dios. Lo estamos viendo. Eso Dios no lo quiere, ni en el cristianismo ni en el Islam.
Y aquí comienzan los perfiles de la primera parábola. En el campo de trigo ha salido ciertamente la cizaña, porque se ve y se distingue. Vamos a matar la cizaña; vamos a hacer una comunidad pura…, una comunidad digna de Dios. Vamos s destruir a los enemigos que son los que han sembrado la cizaña.
Jesús ha fingido este diálogo:
- “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
    - “Un enemigo lo ha hecho”.
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo

5. La respuesta de la parábola es sorprendente. La respuesta es de un viejo. El trigo y la cizaña se distinguen; pero están tan juntos, que si arrancas la plantita mala te puedes llevar también la mala. ¡Qué delicada es la respuesta!
Hay ciertas operaciones en la vida que Dios las puede hacer, el hombre no.
A veces no se distingue lo bueno de lo malo.
A veces sí se distingue, pero matando lo malo podemos también matar lo bueno.
Jesús no está invitando a reflexionar sobre el misterio de la vida bajo la soberanía de Dios. Jesús no nos está pidiendo que es igual lo bueno y lo malo. Los apóstoles no se lo han entendido así. Hay que discernir y actuar.
Lo que Jesús nos está diciendo es que tengamos en cuenta a Dios, que es el que está por encima de buenos y malo, que es, en definitiva, el que tiene que decidirse por perdonar, o lo contrario

6. El caso de Jesús, que pertenece a esta parábola, nos aclara el verdadero sentido del mensaje. Judas era la cizaña; los otros apóstoles el trigo bueno. ¿Por qué Jesús no expulsó a Judas en el momento en que lo descubrió?
Piénselo cada uno.
Jesús actuó desde la misericordia de Dios. Jesús quería salvar a Judas, y le dio todas las oportunidades y alguna más.
Son misterio, hermanos, que nos invitan a reflexionar, pidiendo a Dios humildemente la sabiduría, porque… opiniones en contra sierpe las puede haber. Con el discernimiento espiritual, y muchas veces con la consulta, cada uno tiene que actuar en el reino de Dios desde la misericordia de Dios.

Señor Jesús, que en tu comportamiento de acogida a nadie excluiste, enseñamos al sabiduría de Dios, para poder tener la misericordia de Dios, y guárdanos a todos bajo tu misericordia.

Alfaro, La Rioja (España), jueves 20 de junio de 2017


Yo soy hijo de esta Pila

A la Pila Bautismal del mi pueblo,
Como Aurelio Prudencio cantó en el siglo V
al Bautisterio de su pueblo de Calahorra
(Hymnus VIII del Peristephanon, año 405)

Yo soy hijo de esta pila
regada por el Moncayo:
las aguas de mi bautismo
con las que fui cristianado.

Yo te beso, santa fuente,
llena de Espíritu Santo,
aquí Jesús me selló
con amor del Padre amado.

De Jesucristo  fui ungido
y con aceite crismado:
Profeta, Rey, Sacerdote
con mi Señor consagrado.

Esta pila bautismal
es mi tesoro de Alfaro,
hoy que a mi pueblo retorno
puedo gozar recordando.

Mirando a San Ezequiel,
aquí mismo bautizado,
con este feligresía
nuestra Fe hemos renovado.

Y el Obispo don Abilio
con agua nos has rociado,
como memoria viviente
de que en Jesús somos santos.

Alfaro, 20 de julio de 2017

Rufino María Grández
 
lunes, 17 de julio de 2017 0 comentarios

973. La paz de las Escrituras

La paz de las Escrituras
(S. Agustín, Oficio de hoy, lunes sem. XV)
   

    "El mismo que dijo: Alumbre vuestra luz a los hombres dijo también en la
misma ocasión: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los
hombres. Y del mismo modo que estas palabras te parecían contradictorias en
boca del Apóstol, así también en el Evangelio. Pero si no enturbias el agua de
tu corazón, también en ellas reconocerás la paz de las Escrituras, y
participarás tú también de su misma paz.

    Procuremos, pues, hermanos, no sólo vivir rectamente, sino también
obrar con rectitud delante de los hombres, y no sólo preocuparnos de tener la
conciencia tranquila, sino también, en cuanto lo permita nuestra debilidad y
la vigilancia de nuestra fragilidad humana, procuremos no hacer nada que
pueda hacer sospechar mal a nuestro hermano más débil, no sea que,
comiendo hierba limpia y bebiendo un agua pura, pisoteemos los pastos de
Dios, y las ovejas más débiles tengan que comer una hierba pisoteada y beber
un agua enturbiada".


    La paz de las Escrituras
    fluye muy honda y empapa;
    en esas aguas divinas
    la Trinidad se derrama.

    Veo, comprendo, lo siento
    que Dios es viva Palabra,
    que fluye en dos Testamentos
    y en una sola Alianza.

    Es palabra personal
    de sí mismo hasta mi nada,
    y entonces, cuando me toca
    mi nada queda olvidada.

    Que su Palabra es el germen
    y en su regazo me ensancha,
    es su Palabra su Espíritu,
    por él toda traspasada.

    Que su Palabra es encuentro,
    a mis brazos regalada;
    Palabra de eternidad,
    presente en mi Biblia santa.

    Dulce Palabra de Dios
    piedra en que mi pie se alza,
    Palabra que me la dice
    Dios mismo, hoy que me habla.

    Yo te bendigo, mi Padre,
    como Jesús me enseñana:
    y en tu corazón me quedo,
    prendido de tu Palabra.

Pamplona, 17 de julio de 2017

 
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