viernes, 12 de octubre de 2018 0 comentarios

1128, Dom XXVII B – Jesús nos revela qué es el seguimiento



Jesús nos revela qué es el seguimiento
Mc 10,17-30


Texto evangélico:
17 Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 18 Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». 20 Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». 21 Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». 22 A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
23 Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». 24 Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». 26 Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». 27 Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
28 Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29 Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, 30 recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna.

Hermanos:

1.     Al transcribir este pasaje del santo Evangelio lo hemos dividido en tres partes, según la secuencia natural del episodio.
Primera escena: el encuentro con aquel hombre de nobles ideales que busca lo mejor para su vida, con un desenlace inesperado.
Segunda escena: el comentario que hace Jesús con unas palabras límites que asustan a aquel grupo de discípulos.
Y tercera escena la intervención de Pedro que lo ha dejado todo y la promesa que hace Jesús.

2.     Estamos ante el Evangelio puro del Señor. Para entenderlo en su pura originalidad, podríamos borrar toda la historia que ha venido después, y escuchar en directo a Jesús, como si de este asunto no supiéramos nada de nada. Vivamos el texto, si para interpretarlo partimos de una cuadrícula que formamos en muestro cerebro. La Iglesia de Jesús es una sociedad múltiple y muy variada, en la cual hay muchas posibilidades de realización personal y comunitaria. Y en la cual, por otra parte, hay grados.
Hay un grado normal y corriente, en el cual podemos poner, por de pronto, a todos los casados, y hay otro grado superior, que responde a una entrega de mayor generosidad… Esto salta a los ojos y debemos tomarlos como una evidencia.
 Si procedemos con este criterio, ya entramos en una lectura que está viciada de raíz.

3.     El domingo hablamos del matrimonio. En la propuesta de Jesús nos hay dos clases de matrimonios: el matrimonio estable, y el matrimonio abierto al divorcio, como lo propuso Moisés para lo que llamaríamos casos de emergencia. No hay más que un solo matrimonio: el que hizo Dios al inicio del mundo, y que Jesús lo ratificó y lo embelleció con su propia sangre.
Pues del mismo modo, hermanos, no hay dos tipos de seguimiento: uno para el común de los mortales, al cual todos estamos obligados, y otros para un sector de privilegiados, los más valientes.
En el primer grado no hay obligación de desprenderse de los  bienes; en el segundo sí. En el primer grado no hay obligación de desprenderse de mujer; en el segundo sí. Esto es falso.

4.     La prueba está en el juicio que Jesús pronuncia sobre los bienes de la tierra. Podemos tomar dos frases de Jesús sobre este aspecto particular y esencial de nuestra vida. Una, al que está en el Evangelio de hoy: “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”. Y otra aquella que de una manera muy taxativa está expresada en San Lucas, al final de varios dichos sobre las condiciones del seguimiento: “Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío” (Lc 14,33).

5.     A tal grado llega la renuncia que pide Jesús, que uno tienen que renunciar “a sí mismo”. Entonces sí que  no queda nada más a qué renunciar.
¿Cómo se entiende esto? Por una razón sencilla y absoluta. Jesús es Dios y habla como Dios. Solamente Dios puede pedirme el donde total de todos mis bienes, incluido yo mismo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo.

El seguimiento de Jesús es ese y no hay otro. Reflexión y pregunta de los apóstoles, espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Y limpia respuesta de Jesús: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

En el curso de nuestra vida, hermanos, Dios va a salir al encuentro, y él nos va a hablar personalmente. La vida del creyente estriba en un diálogo personal con Dios: ¿Qué me pides, Dios mío, y qué estoy dispuesto a dar? Ahí nos jugamos todo.
Y este Evangelio es coronado, hermanos, con una frase maravillosa de Jesús, la más dulce promesa que ha salido de sus labios, dirigidas a todo lo ms los que, por su amor, han dejado lo más querido y adorado de la tierra.

Hermanos: Esta homilía tiene una circunstancia muy singular. En medio del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, en este domingo 14 de octubre el Papa va a proclamar a 7 nuevos santos. Los más sonados y conocidos: Pablo VI y Óscar Romero. Hay una española: Nazaria, que trabajó en Bolivia. Y un joven de 19 años: Nunzio Sulpricio.
Hermanos, son unos modelos. La Iglesia está llena, absolutamente llena de santos. Y hoy también, hermanos. Y los que hemos vivido ya una larga carrera, podemos dar testimonio y escribir auténticas vidas de santos. De santos que hemos conocido y con los que hemos tratado.
Terminamos, pues, diciendo a Jesucristo:

Señor Jesús, santifica a tu Iglesia, dándonos auténticos modelos de santidad para nuestro camino. Amén.

Guadalajara, Virgen de Zapopan de 2018 (12 de octubre).

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1127. Noticia de tránsito - Evangelio de sobremesa


Evangelio de sobremesa

Una simple noticia por si puede ser de interés.
Con el deseo de anunciar el Evangelio a tiempo y a destiempo, hemos iniciado una sencilla muestra en Internet, Evangelio de sobremesa. Sin del dejar el blog iniciado en la fiesta de San Juan Evangelista del año 2010, titulado Las hermosas palabras del Señor, donde he vertido lo mejor de mi vida, bajo la guía de aquel versículo de Mc 16,15: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” y donde semanalmente subimos el video de la homilía del domingo (10-12 minutos…), escrita y leída, queremos “añadir” algo más sencillo: Una sencilla y espontánea reflexión del Evangelio o de la liturgia del día… subida desde un  “iPhone”.
Algo sin escribir, pero no sin haberlo orado antes.
Se encuentra en You Tube. La computadora anda en arreglos del taller y hasta el momento no me ha sido posible integrarla en la colección de “Las hermosas palabras…”
La prueba de estos días, según el número progresivo de videos, ha sido esta, siempre en You Tube, donde se puede consultar:

349 Evangelio de sobremesa 1 – Marta y María (Lc 10,38-42). Duración 4:18
350 Evangelio de sobremesa 2 El Padrenuestro (Lc 11,1-4). Duración 4:38
351 Evangelio de sobremesa 3 El amigo impertinente (Lc 11,5-13). Duración 4:13
352 Evangelio de sobremesa 4 La Madre de mi Señor (Lc 1,39-46). Duración 5:05

Ayer (jueves, sem. XXVII) leíamos de S. Ignacio a los fieles de Filadelfia: “Vuestra oración me hará perfecto ante Dios para que alcance la herencia que con misericordia se me ofreció, al haber refugiado en el Evangelio como en la carne de Jesús y en los Apóstoles como en el presbiterio de la Iglesia” (V.1, en le versión de Juan José Ayán Calvo, Ciudad Nueva 1991).
Paz y Bien.

Guadalajara, Virgen de Zapopan, 12 octubre 2018

Fr. Rufino María Grández

viernes, 5 de octubre de 2018 2 comentarios

1126. Dom. XXVII B – Jesús y la belleza del matrimonio



Jesús y la belleza del matrimonio
Mc 10,2-10


Video grabado el sábado y subido el lunes


Texto evangélico:
2 Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: « ¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». 3 Él les replicó: « ¿Qué os ha mandado Moisés?». 4 Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». 5 Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. 6 Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. 7 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer 8 y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. 9 Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
10 En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. 11 Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. 12 Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Hermanos:
1. Este Evangelio en torno al matrimonio habla de dos cosas: de la belleza extática del matrimonio según el proyecto de Dios, y de la fealdad del divorcio y del adulterio, un pecado cuya responsabilidad recae lo mismo en el hombre que en la mujer, porque los derechos matrimoniales del uno y del otro son los mismos. No tiene más derecho el hombre que a la mujer para divorciarse; no tiene más derecho la mujer que el hombre. No es más pecado el adulterio del hombre que el adulterio de la mujer; y lo mismo: no es más pecado el adulterio de la mujer que el adulterio del hombre.
Es muy duro que para hablar del matrimonio nos olvidemos de la belleza suprema del matrimonio, y comentemos las dificultades, los fallos, las irregularidades.
Es muy penoso hablar de estas cosas feas, aunque sean harto reales. En esta homilía y esta vez yo me quiero olvidar de los matrimonios rotos, y voy a hablar de la belleza del matrimonio en sí, tal como Dios lo pensó.
Queremos olvidarnos de Moisés para volver nuestros ojos a Jesús, solo a Jesús. Hablemos, pues, de estos tres puntos:
- El matrimonio que Dios fundó.
- El matrimonio que Jesús ratificó
- El matrimonio de dos jóvenes que con toda la ilusión de su vida, unen su amor para siempre ante Dios.
             
2. ¿Cuál es el matrimonio que Dios quiso? Para entender lo que Dios proyecto tenemos que abrir las dos primeras páginas de la Biblia. Son dos relatos diferentes, los dos presididos por el mismo Dios, los dos con la misma finalidad: la gloria de Dios y la dignidad, la plenitud y la felicidad del hombre.

“Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
 Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra»” (Gen 1,26-28).
Varón y mujer los creó. Así lo dice la Biblia y es clara la intención: Varón y mujer.
Y los bendijo, y les regaló en esta bendición dos poderes:
- el poder de ser fecundo y poblar la tierra
- y el poder de dominar toda la tierra.

3. Ahora si pasamos a la página segunda, nos encontramos con otro relato de nuestros orígenes: Dios había creado al hombre y lo puso en el paraíso. Y le regaló el mundo entero. Adán, como dueño y señor, puso nombre a todos los seres vivientes. Todo era suyo, más rico no podía ser, pero le faltaba algo. “Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera. Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase” (Gen 2,19-20).
Entonces Dios creó a la mujer, se al presentó a Adán y se produjo el primer éxtasis de amor de la historia: “« ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! … ». Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro” (Gen, 2-23-25).
Este es el matrimonio que Dios ha pensado: hombre y mujer, los dos en perfecta unidad, en perfecta transparencia. Este es el amor matrimonial.
Claramente nos está diciendo el texto sagrado que para el hombre la mujer es la cúspide de la creación, y que nos e puede cambiar una mujer por el mundo entero.
Esto es una verdad que no se agota. Los poetas lo dicen a su modo. Las Rimas de Bécquer es un librito de poesía muy sencilla, poesía pura, publicado en 1868. La rima XXIII tiene cuatro versos y dice así:
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… ¡yo no sé                                                                 
qué te diera por un beso!

4. Este es el matrimonio de Dios. Y entonces preguntan a Jesús por qué Moisés permitió el matrimonio, que es como preguntarle, por qué Moisés cambió el matrimonio. Efectivamente, Moisés cambió el matrimonio, rebajó el matrimonio. Y esto fue por el pecado…
Jesús  habla de la dureza del corazón.
Él quiere restaurar el matrimonio. Él quiere volver al matrimonio primero, cuyo modelo es el génesis.
Dice el Señor al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer.
Jesús quiere dar marcha atrás, al origen…, recuperar el bello proyecto de Dios, que en realidad es una marcha hacia adelante.
El matrimonio en la Comunidad mesiánica de Jesús es esto: uno con una y para siempre. Y embellecido con un amor que Adán y Eva todavía no habían conocido.
San Pablo llegó a escribir. “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada” (Ef 5,25-27).

5. A los jóvenes cristianos que buscan el matrimonio la Iglesia les propone este ideal. ¿Es posible? Para las legislaciones civiles, no. El matrimonio en un tanto por ciento muy elevado es un fracaso. Para el Evangelio sí es posible el matrimonio que Jesús ha pensado; con su gracia es posible. Y entonces sí el matrimonio es fuente de los más puros gozos que Dios tiene preparados.
Estamos hablando de estas cosas en el momento en que los obispos, representantes de todas las conferencia episcopales están reunidos en Roma, del 3 al 28 de este mes, en el Sínodo que tiene como tema, después de larga preparación compartida: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.
Ese documento que es el tema de discusión de estos días está puesto en las redes, en Internet, y todos los interesados lo podemos leer.
Allí están tres obispos de España: el de la Rioja, el de Barcelona, el de Valladolid; y cuatro obispos de México: el de Tapachula, el de Netzahualcóyotl, y auxiliar de Tlalnepantla y Monterrey.

Señor Jesús, muy alto has puesto el ideal del matrimonio que quieres para tus discípulos; pero ene se matrimonio está nuestra liberación y nuestra paz.
Danos la gracia y la esperanza para que el matrimonio realice ese ideal de amor y fecundidad que tú y tu Padre habéis propuesto. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes 5 de octubre de 2018.
jueves, 4 de octubre de 2018 0 comentarios

1125. Triduo de San Francisco / y 4, fin.


Tu vida pura, Francisco

“Sobre todas las cosas deben desear tener
el Espíritu del Señor y su santa operación”
(Regla de san Francisco, cap. X).

A san Francisco de Asís, santo de todos,
a mis hermanos y amigos,
en el amanecer.
Tu vida pura, Francisco,
del Espíritu transida,
es vida de una presencia,
en tu nada recibida.

Intimidad es el Padre
y en la fe pura delicia:
hoy en ayer sin principio
veo mi alma nacida.

Pobreza es el ser del Hijo
todo de Dios, luz divina,
y eternamente encarnado
por amor que nunca humilla.

El Espíritu esponsal
es mi Dios que en sí culmina,
mi Dios y mi adoración,
silencio que diviniza.

María  es la Virgen Madre,
como el Hijo pobrecita,
solo la fe le acompaña
de Belén hasta la cima.

Iglesia, Madre amorosa,
llorosa, Madre sufrida,
contigo estoy, mi consuelo
no llores más, Madre mía.

Hoy es la fiesta de hermanos
con san Francisco de guía;
amémonos y gocemos
con pura y santa alegría. Amén.

Fray Rufino María Grández,
hermano menor capuchino

Guadalajara, Jalisco, San Francisco 2018.
 
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