sábado, 14 de octubre de 2017 1 comentarios

1005. Domingo XXVIII A – Jesús, Esposo en las bodas con su Iglesia



Jesús, Esposo en las bodas con su Iglesia
Mt 22,1-14

Mt22 1 Volvió a hablarles Jesús en parábolas, diciendo: 2 «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; 3 mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. 4 Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. 5 Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, 6 los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
7 El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. 8 Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. 9 Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. 10 Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. 11 Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta 12 y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca. 13 Entonces el rey dijo a los servidores: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. 14 Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Hermanos:
1. Ya llevamos una serie de domingos en que las parábolas de Jesús contienen unas frases fulminantes que no las podemos saltar. Seríamos traidores si así lo hiciéramos queriendo mutilar el lenguaje y el mensaje de Jesús.
En ningún sitio vamos a encontrar tanta dulzura y consuelo como en las santas Escrituras; pero tampoco vanos a encontrar en ninguna parte tanta verdad como en la Palabra que Dios, nuestro Padre, nos entrega en estas santas páginas. Y la verdad purifica a fuego. La verdad purificó el corazón de Jesús en el más vivo dolor.
Dice le última sentencia del Evangelio de hoy: Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.
¿Quiénes son los elegidos? Los judíos, el pueblo de Abraham, el pueblo de Jesús; esos son pocos, los pocos. ¿Y quiénes son los llamados? Los de fuera, nosotros convocados al banquete que despreciaron los primeros comensales; nosotros, los tullidos de los caminos; nosotros, que no teníamos títulos de elección en que apoyarnos, nosotros casi diríamos a rebullón, malos y buenos.

2. Hubo de ser dolorosísimo para Jesús ver cómo se cambiaban los planes de Dios, comprobar que su predicación había sido – vista desde fuera – un fracaso. Nunca nos podremos imaginar que tuvo que ser horroroso para Jesús hablar del infierno. Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Este lenguaje no correspondía a Jesús, y, sin embargo, tuvo que emplearlo. Jesús sudó sangre para decir semejantes palabras, que insensatamente a lo mejor nosotros las escuchamos como pintoresco recurso pedagógico. Sería leer el Evangelio poco menos que de broma. Cuando Jesús hablaba de la condenación eterna, hablaba de cosas de las que nunca habría querido hablar. A nosotros, predicadores, nos ocurre esto: ¿Cómo vanos a hablar del infierno si es lo más contrario a Dios? Sencillamente no nos metemos en este tema. Pero Jesús ha aceptado el reto de hablar.

3. De modo que en esta parábola, que es una descripción dramática en varios tiempos, hay una contraposición entre dos cosas que se repelen. Jesús comienza hablando de la boda del Hijo del Rey, que es lo más dulce y divino que uno se puede imaginar, y termina amenazando con el infierno, que es lo más horrendo y antidivino que se puede pensar.
Yo me voy a centrar en lo primero; pero sin negar que exista una segunda parte, un posible desenlace final, que Jesús ha anunciado como siniestro total de la existencia.

4. Las palabras de Jesús comienzan con la divina fantasía de una boda que el Rey va a celebrar, la boda de su hijo. Bien se puede pensar que el Rey es Dios y que el hijo es la humanidad entera, porque el amor entrañable de Dios llega al corazón de todos y cada uno de los hombres.
O esas bodas se hacen con la comunidad santa de Israel.
O, finalmente, porque las parábolas pueden abrirse a todo ese sentido que el Espíritu infunde en cada uno, yo puedo quedar absorto y enamorado de la imagen de Cristo esposo, y aplicarme a mí, en particular, ese torrente de amor que brota de Cristo esposo mío, esposo de la humanidad entera. Nos parece muy audaz que Jesús, haya querido simbolizarse a sí mismo en la imagen de un esposo. El estudio crítico de los santos Evangelio ¿podrá llegar a concluir esto, que Jesús se ha visto a sí mismo como esposo?
Parece que sí, pero, quizás, no por este texto, sino más bien por otros. Esposo es un título divino en el caso de Jesús, es una forma de equipararse al Dios de la Alianza, que es el verdadero esposo de Israel.
Jesús es esposo de la humanidad en cuanto hijo amado de Dios. Como esposo trae todo el secreto del amor y quiere entregarlo a quien sea capaz de recibirlo y quiera recibirlo.

3. Esta imagen purísima de Jesús es una imagen mística, sin duda. Jesús es el esposo hijo del Rey. Es un esposo que ha sido rechazado por los primeros invitados, los más allegados. No puede haber excusas para acudir a la boda de este esposo, si el Esposo es nada menos que el Hijo de Dios.
Mil pensamientos múltiples brotan de la Palabra de Dios cuando uno abre su corazón a ella. De estos mil pensamientos voy a tomar tres como tres grandes pilares que afianzan nuestra vida cristiana. Los enuncio simplemente como tres temas de meditación al cobijo del Espíritu Santo.
Primero. La vida cristiana se basa en una relación personal, viva y vivificante con Cristo, mi confidente, a quien puedo llamar mi Señor y mi Esposo. Si no hay relación personal con Dios, no hay vida cristiana, que significa vida en Cristo.
Segundo. La vida cristiana está sustentada por una gran promesa. Es la promesa del gran banquete, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos (Is 25,6-10). La vida cristiana es el banquete de Dios, que s e nos dará un día cuando Dios aniquilará la muerte para siempre y el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros. Pero ese banquete ya ha empezado, y la misma Eucaristía que celebramos es parte real y viva de tal banquete.
Tercero. Tercer pilar, la vida cristiana es coherencia. Si yo soy cristiano, tengo que ir al banquete con el traje de fiesta. Ese traje de fiesta se me ha regalado en el bautismo, y es el tarje con el cual yo me presento ante el Señor. Que nunca oiga yo de labios de mi Señor: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? La vida cristiana es coherencia.

4. Hermanos, terminemos mirando a Cristo en esta fiesta nupcial que hoy celebramos, que es la santa Eucaristía, y digámosle a él, el Esposo de su santa Iglesia:
porque solo tú eres santo
solo tú Señor
solo tú Altisimo Jesucristo
con el Espiritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.

Guadalajara, Jalisco, sábado 14 de octubre de 2017.
miércoles, 11 de octubre de 2017 0 comentarios

1004. San Ezequiel – Hoy hace 25 años



Rima a San Ezequiel Moreno,
de Alfaro, La Roja
canonizado en Santo Domingo, República Dominicana,
el 11 de octubre  de 1992

Hoy es un día especial de San Ezequiel. Hoy, 11 de octubre, hace 25 años que fue canonizado por el Papa San Juan Pablo II, en Santo Domingo, adonde había acudido con motivo del V Centenario de lo que se llamaba “Descubrimiento de América”, que hoy se quiere llamar con otro nombre. Un nombre que sea más fraterno en la convivencia humana.
San Ezequiel es de mi pueblo, Alfaro, La Rioja, donde nació el 9 de abril de 1842. Tantas veces he pasado por la puerta de una casa, cerca de la Concepción, donde una lápida me recordaba que aquí nació San Ezequiel.
De joven quiso ser religioso, y halló su puesto en los Agustinos Recoletos de Monteagudo, cerca de Alfaro. A los 22 años embarcó para Filipinas y allí fue ordenado sacerdote… Con el correr del tiempo volvió a su provincia de origen, aquí a Monteagudo. Y de Monteagudo fue de nuevo misionero, ahora en otro continente. Vino a Colombia. Eran tiempos de renovación de las órdenes religiosas, y políticamente tiempos del liberalismo, y Fray Ezequiel Moreno y Díaz era un puntal de fervor y austeridad. Vino a Casanare, a Ntra. Sra. de la Candelaria. Al erigirse el Vicariato Apostólico de Casanare, él fue el primer Vicario Apostólico, Obispo, 1873-1896.
León XIII le nombró Obispo de Pasto, que era entonces la circunscripción eclesiástica más dilatada de Colombia, lindante con Ecuador, Perú y Brasil. En una homilía de la fiesta de san Ezequiel (25 agosto 2014), que hoy se recupera en Internet, el Obispo de Pasto, Mons. Julio Enrique Prado Bolaños,  decía a los fieles que del territorio confiado a San Ezequiel han nacido 8 demarcaciones eclesiásticas: 4 diócesis y 4 Vicariatos.
San Ezequiel era un agustino fervorosísimo y celosísimo…, un hombre de oración y austeridad. En un tiempo liberal muchos le discutieron; pero en la vista a Roma, el Papa León XIII le dijo: “Vuelva a Pasto. Que de tales Obispos necesita el mundo”.
Se enfermó de cáncer de garganta. Vino a España a tratarse con doctores especialistas, y residió sus últimos años en Monteagudo, donde murió con fama de santo el 19 de abril de 1906. Bien pronto, en 1910, se introdujo su proceso de beatificación, que tardó años y años. En febrero de 1975 fueron aprobadas sus virtudes heroicas por el Papa Beato Pablo VI y beatificado en Roma, en noviembre del mismo año 1975.
Un sacerdote muy erudito en Historia me dijo: Yo pensé que Pablo VI no iba a dar curso a esa causa, por el carácter mental, tan intransigente, del beato. Pero prevaleció su evidente santidad.
San Roque es el Patrono de mi pueblo, pero hoy, después de la canonización, lo paseamos a San Ezequiel en la procesión junto con san Roque. Y yo, en mis adentros, como humilde fraile, que conozco bien las costumbres de los frailes, me digo con una sonrisa: ¡Ay, san Ezequiel, si tú nunca seguramente, siendo fraile, estuviste en las fiestas del pueblo…, y ahora en medio de la charanga!
Antes de participar en la canonización, quise colaborar con algo, y le compuse una Rima. Entonces yo era miembro de nuestra fraternidad de Logroño, y en Logroño está escrita, el 5 de agosto de 1992.
Que san Ezequiel nos conceda ser sencillos y fervorosos frailes…, y a todos discípulos misioneros.
(Hoy, desde Guadalajara, Jalisco, 11 de octubre de 2017).

Por nuestro santo Ezequiel
a Cristo glorifiquemos,
y de una vida sincera
tomemos fuerza y ejemplo.

* * *
Con vosotros soy cristiano
por el bautismo que tengo,
hijo de Dios y testigo
y de su Reino heredero.

A Dios abrí mis oídos
atento desde pequeño,
y quise ser a su escucha
agustino y misionero.

Soy sacerdote de Cristo
y obispo, de todos siervo;
soy pan con Jesús partido
entregado con sus cuerpo.

Soy pastor de corazones
con un cayado de leño;
soy mensajero de paz,
de un Corazón pregonero.

Soy amigo de los pobres,
porque muy pobre me siento;
soy pecador que ha encontrado
el gozo del Evangelio.

Soy hijo de la verdad
que me ha abrasado pro dentro;
por ser fiel a mi deber
soy más fuerte que el acero.

Soy de Jesús, eso basta,
suyo en latiera y el cielo;
soy de su Madre bendita,
por ser de Cristo soy vuestro.

* * *
Honor a Cristo glorioso,
el camino verdadero,
y honor en Cristo a Ezequiel,
gloria de fe en nuestro pueblo. Amén.
 
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