Dulcísima Eucaristía
Rima espiritual para Corpus Christi
Jueves Santo es el Día de la Eucaristía. Este
jueves de la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo es una fiesta de
supererogación, impulsada por la piedad de los fieles, que dignidad la pura
ofrenda e amor que quiere vivir la Iglesia. Fue en el año 1264 cuando el Papa
Urbano IV instituyó esta fiesta con la bula Transiturus
de hoc mundo.
“Aunque este sacramento sagrado sea celebrado
todos los días en el solemne rito de la misa, sin embargo, cree-mos útil y
digno que se celebre, al menos una vez en el año, una fiesta más solemne, en
especial para confundir y refutar la hostilidad de los herejes.
Pues en el Jueves Santo, día en que Cristo lo
instituyó, la Iglesia universal, ocupada en la confesión de los fieles, en la
bendición del crisma, en el cumplimiento del man-dato del lavatorio de los pies
y en otras muchas sagradas ceremonias, no puede atender de lleno a la
celebración de este gran sacramento”.
El Pontífice deja fluir sus sentimientos,
recogiendo la piedad de los hijos de la Iglesia. He aquí uno de los párrafos de
esta bula transida de devoción:
“Es un glorioso memorial que llena de gozo al alma
de los fieles, infunde alegría y hace brotar lágrimas de devoción. Nos llenamos
de gozo al pensar en la Pasión del Se-ñor, por la que hemos sido salvados, pero
no podemos contener el llanto. Ante este recuerdo sacrosanto sentimos brotar en
nosotras gemidos de gozo y emoción, alegres en el llanto lleno de amor,
emocionados por el gozo devoto; nuestro dolor queda templado por el gozo;
nuestra alegría se mezcla con el llanto y nuestro corazón rebasa de dicha,
deshaciéndose en lágrimas”.
Al eco de los sentimientos espirituales que suscita esta celebración va esta sencilla rima espiritual.
(Nota.
En la sección “Comentario” se puede encontrar el enlace o link de la
intervención que tuvimos en la Radio Diocesana San Juan Diego, el lunes pasado,
sobre “Cuerpo y Sangre de Cristo”, en el programa de Ericka León, Una aventura
de Fe”).
Dulcísima
Eucaristía,
maná del
cielo escondido,
que en la
Cena deseada
se dio
Jesús en Pan vivo.
Toda la
historia de Dios,
entera
desde el principio,
Historia
y Encarnación
en este
pan se ha metido.
Aquí
termina y empieza,
la vida
eterna del Hijo,
que por
amor se hizo carne
y por
amor pan y vino.
Con
eterno pensamiento
en una
Virgen se quiso,
hermano
en gozo y dolor
hasta una
cruz en suplicio.
Esto es
mi cuerpo entregado
aquella
noche nos dijo,
mi
cuerpo, vida, Evangelio,
mi ayer,
mi hoy, mi destino.
Y mi
sangre derramada,
que nada
retengo mío;
vuestro
soy, cual soy del Padre,
y me
quedo por los siglos.
La
Eucaristía soy yo,
no es un
don que os transmito,
la
Eucaristía es el todo
porque
allí yo soy yo mismo.
Yo soy Yo
Resucitado,
el
Viviente a lo infinito,
primero
de los humanos,
y como
hombre divino.
Yo soy yo
en el Espíritu,
intimidad
en lo íntimo,
Amor que
crea y recrea,
amor que
amando respiro.
Soy
presencia como amor,
y el
comerme será signo
de la
unidad entrañable
como pan
de ser comido.
Soy la
sangre de la vida,
hecha
ahora rojo vino,
y al ser
sangre de tus venas,
soy en ti
tu yo fundido.
Soy el
Pan de cada día,
que Dios
da a los elegidos,
el
milagro de la fe,
si tú
quieres recibirlo.
Soy Jesús
de Nazaret,
y de los
pueblos vecinos,
de
Galilea y Judea
y el
Monte de los Olivos.
Soy aquel
del Evangelio,
soy el que
soy yo contigo,
que si mi
amor tú no fueras,
tampoco
yo habría sido.
Soy Jesús
Eucaristía,
venga o
no venga el gentío,
soy y
seré con vosotros
como yo
lo he prometido.
Ábreme tu
corazón,
y tenme
por Bienquerido,
y en mi
presencia has de ver
lo que
hasta ahora nos has visto.
* * *
A mi
vengo, mi Señor,
que en
ti, mi Dios, he creído,
soy
ciudadano del mundo
y me
siento peregrino.
Soy un
hambriento de amor,
buscador
sin reprimirlo,
con una
estrella en la frente
y con un
vuelo encendido.
La
Eucaristía está ahí,
belleza
que he apetecido,
amor de
amores que nadie
pude
darme parecido.
Yo vengo
para adorar
y estar
en silencio unido.
Corpus
Christi, Corpus Christi,
con mis
recuerdos de niño.
Hoy son
las calles de pétalos
para que
pase el Santísimo,
y mi alma
es una alfombra
con unos
dibujos finos.
MI Jesús,
amor sincero,
no quiero
ser indeciso.
Mi
corazón es del todo tuyo,
que tú los has cogido. Amén.
Cuautitlán
Izcalli, Corpus Christi 2024.