martes, 30 de mayo de 2017

961. Canción de amor a Jesús Resucitado - 18



Theiosis – Divinización

“….así las almas portadoras del Espíritu y por él iluminadas se hacen ellas también espirituales e irradian a los demás su gracia
De ahí procede el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia de los misterios, la comprensión de las cosas ocultas, la distribución de dones, el trato celestial, la unión con los coros angélicos; de ahí deriva el gozo que no termina, la perseverancia en Dios, la semejanza con Dios y, lo más sublime que imaginarse pueda, nuestra propia deificación” (Del Libro de san Basilio Magno, obispo, Sobre el Espíritu Santo. Cap. 9, núms. 22-23. – Lectura del Oficio de hoy).
He aquí como explica la Teología esta Theiosis, que se nos da por gracia:
“Esta novedad de vida, que nos hace posible Dios, se indica en el Nuevo Testamento con las expresiones regeneración, renovación en el Espíritu Santo (Tit 3,5), nueva criatura (2 Cor 5,17. Gál 6,15), nacimiento de lo alto o del Espíritu (Jn 3,3-8), nacimiento de Dios (Jn 1,13). En2 Pe 1,3-7 se recurre a palabras muy incisivas para expresar esta nueva situación: el hombre se hace partícipe de la naturaleza divina. En este texto, recogiendo una expresión muy difundida entre los filósofos griegos, el autor afirma la posibilidad para los creyentes de gozar ciertas propiedades que son características de Dios. Los Padres de la Iglesia, aunque evitan dar a la divinización un significado panteísta, no tuvieron reparo en entenderla en sentido real; contra cualquier interpretación puramente moral y metafórica de la participación en la vida de Dios por parte de los redimidos, piensan que son verdaderamente asumidos en la esfera de lo divino y que realmente Dios está presente en el hombre. valorando globalmente el pensamiento de los Padres, hay que reconocer que ellos, adoptando una perspectiva platonizante, consideraron la divinización más bien en el sentido de una regeneración, de una participación en la iluminación divina (Juan Damasceno), de una semejanza especial con Dios. Cuando la teología adoptó la perspectiva filosófica aristotélica, la realidad de la divinización se expresó en términos más rigurosos. Tomás, por ejemplo, entenderá la gracia como «participación en la naturaleza divina no só1o moral, sino física, no só1o virtual, sino formal, pero analógica, que imita imperfectamente -como accidente- lo que es Dios en substancian (R. Garrigou-Lagrange); se trata, en una palabra, de “una participación de la divinidad como es en sí” (R. Garrigou-Lagrange).
G. M. Salvati (Diccionario Teológico en mercaba.org.

1. Con humilde sencillez
al Espíritu me arrimo,
y saber cosas divinas
como hijo se las pido.

2. Cuanto en Jesús, Hijo amado,
en su Pascua se ha cumplido,
por la gracia del Espíritu
en mí ha de ser compartido.

3. Vida evangélica llaman
la que vivió san Francisco,
y san Francisco nos dice
que el Espíritu lo hizo.

4. Sentir cual Jesús sentía,
y actuar con sus latidos
nadie jamás lo podrá
si no lleva a Dios consigo.

5. Francisco es espiritual,
del Espíritu invadido,
Francisco es la Pascua viva,
y lleva al Dios prometido.

6. Es puramente cristiano,
un siervo de Jesucristo,
existencia teologal,
que escucha y vive lo oído.

7. Y ese divino proyecto,
a mí, cristiano, ha venido:
mi vida es vida de Dios,
por un Ósculo encendido.

8. Mansamente el santo Espíritu,
me conduce a su recinto,
y cobijado a sus alas
todo es pascual y divino.

9. Espíritu personal,
que por mí gimes a gritos,
sé caricia, sé consuelo,
sé el Amor, que eses tú mismo.

10. Y sea yo tu creyente,
eterno y agradecido,
en tu amor abandonado
Espíritu enternecido.

Ciudad de México, martes de la VII semana de Pascua,
30 de mayo de 2017

lunes, 29 de mayo de 2017

960. Canciones de amor a Jesús Resucitado – 17



Bello fruto del Espíritu

“Siendo él, pues, siempre igual y el mismo, produce diversos efectos, según el beneplácito de Dios y en el nombre de Cristo.
En efecto, se sirve de la lengua de uno para comunicar la sabiduría; a otro le ilumina la mente con el don de profecía; a éste le da el poder de ahuyentar los demonios; a aquél le concede el don de interpretar las Escrituras. A uno lo confirma en la temperancia; a otro lo instruye en lo pertinente a la misericordia; a éste le enseña a ayunar y a soportar el esfuerzo de la vida ascética; a aquél a despreciar las cosas corporales; a otro más lo hace apto para el martirio. Así, se manifiesta diverso en cada uno, permaneciendo él siempre igual en sí mismo, tal como está escrito: A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para común utilidad”.
(De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo, Catequesis 16, Sobre el Espíritu Santo, fragmento. Oficio de lectura de hoy, lunes semana VII de Pascua.
En la primera lectura de hoy se ha leído el episodio de Hech 19,1-8).

1. Bello fruto del Espíritu
la espera de la esperanza;
Dios encima, Dios en medio,
tranquilo en la marejada.

2. Es noche que infunde miedo,
en redondo muy cerrada,
el Espíritu escondido
que todo lo sabe aguarda.

3. Oh dulce vida de amor,
en Dios Amor recostada,
cuando quiera, como quiera
cerrando atrás la mirada.

4. En Éfeso fue sorpresa
y hablaron lenguas extrañas,
y un nuevo Pentecostés
la santa Fe inauguraba.

5. En Éfeso con prodigios,
lo mismo en mi humilde casa,
que no es menos del Señor
que aquella ilustre pagana.

6. En ascuas arde el Espíritu
por hacer de mí su plaza,
seré su predicador
seré su bella alabanza.

7. No por vacua presunción,
sí por su acción cotidiana,
aquí me tienes, Señor,
de Espíritu mi alma inflama.

8. Puerta de entrada y salida
de la Iglesia inmaculada,
sea mi alma testigo
para todos cuantos pasan.

9. Traspasa mi corazón,
Espíritu de toda gracia,
Tú que me creaste limpio,
a imagen y semejanza.

10. Si he resucitado soy,
de los mares blanca playa,
soy arena de sus aguas,
del Espíritu atalaya.

11. Morador de los humildes,
primera la Virgen santa,
mora en mí, Maravilloso,
en unas nupcias sagradas.

12. Espíritu de la Iglesia,
áureo sello de Pascua,
úngenos con tus carismas,
a gloria de quien se alza. Amén.

Ciudad de México, lunes de la VII semanas de Pascua,
29 mayo 2017.