martes, 30 de octubre de 2018

1132. Celebración del V aniversario del P. Ignacio Larrañaga (1928-2013)


Memoria de la Pascua del
Padre Ignacio Larrañaga
V aniversario
(28 oct. 2013 – 28 oct. 2018)

En la madrugada del 28 de octubre de 2013, en la fiesta de los santos Simón y Judas, aquí en Guadalajara moría santamente el capuchino P. Ignacio Larragaña (1928-1985). Los seguidores de los Talleres de Oración y Vida, nacidos en 1984, en varias decenas de Países, hablan de este día como de “la Pascua del P. Ignacio”.
Cada año hemos desgranado a su memoria un poema:
1)    Padre de amor infinito (2014),
2)    Padre Ignacio Larrañaga / tu memoria no se apaga (2015),
3)    La Pascua de los cristianos (2016);
4)    Vivir en Dios es real (2017).
5)    Y ahora (2018) el que viene a continuación.

1. Ser amado como hijo
por Dios que me quiere amar,
más allá de mis pecados,
por su entrañable bondad:
ese es el puro Evangelio
que Jesús vino a enseñar.

2. Y sentirse así acogido
por mi Padre celestial,
en confianza y abandono,
en total seguridad:
esa es mi dicha en la tierra
que nadie me ha de quitar.

3. A tus brazos, Padre amado,
con sencillez y humildad,
mi presente y  mi futuro
yo lo quiero confiar:
suceda lo que suceda
yo veré tu voluntad.

4. Ignacio, padre y hermano,
que me has enseñado a orar,
por ti a Jesús damos gracias
orando en la intimidad.
¡Somos hijos muy amados,
amémonos de verdad!

Mini-crónica
Desde este lugar donde me encuentro (Fraternidad de capuchinos / Privada Bugambilias 350 / Colonia Santa Rita / detrás de la Plaza México, de Avda. México, por más señas, a 39 km de la Casa de Oración de las Siervas de Jesús Sacramentado, en Ixtlahuacán de los Membrillos) acudimos a la Misa conmemorativa de este V aniversario del P. Ignacio, celebración preparada por la Coordinación Nacional México, Pacífico I, dirigida por el matrimonio de María Teresa de Jesús Gutiérrez Ramírez y Fermín Gustavo González Estrada. Presidía la celebración el sacerdote diocesano de esta arquidiócesis de Guadalajara Javier Sandoval Jiménez, que es en la actualidad el Asistente espiritual de Talleres de Oración y Vida. A su lado concelebraba quien esto escribe. Uno de los asistentes, haciendo un cálculo por los bancos de la capilla, me dijo que estaríamos, entre guías y familiares, unas 160 personas…
A la hora del Evangelio el P. Javier me invitó a proclamar la Palabra del Señor y predicar… Domingo del Evangelio del ciego de nacimiento (Mc 10,46-52), Domingo en que se clausura el Sínodo de Obispos (XV sesión ordinaria) sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, un documento de 60 páginas, bellísimo para nuestros disfrute,  que se entregaba al Papa el día anterior y que el Santo Padre autorizaba su publicación para conocimiento de todos.
Fue una celebración entrañable la de este mediodía. En una tarjeta de recuerdo, preparada por los Coordinadores, con foto y sonrisa del P. Ignacio, él nos hablaba: “¡Estoy en la Casa del Padre! De rodillas ante mi Padre estaré pidiendo por cada uno de los Guías. Siempre presente”.
Los Coordinadores Tere y Fermín acababan de llegar, d e madrugada la Asamblea Internacional celebrada en Brasil. De ellos pudimos saber que a la asamblea internacional asistieron 12 coordinaciones zonales con sus coordinadores nacionales de las siguientes zonas: América Central, Zona Andina, Asia, Brasil Caribe, Cono Sur 1, Cono Sur 2 Estados Unidos Europa, Luso Africana México Norte, México Sur. Y equipo internacional aproximadamente: 150 Guías.

Guadalajara, 30 de octubre de 2018.




jueves, 25 de octubre de 2018

1130 Dom. XXX B – Jesús y el ciego de Jericó compadecido



Jesús y el ciego de Jericó compadecido
Mc 10,35-446-52


Texto evangélico:
46 Y llegan a Jericó. Y al salir él con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. 47 Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». 48 Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». 49 Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole:
«Ánimo, levántate, que te llama». 50 Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
51 Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó:
«Rabbuni, que recobre la vista». 52 Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Hermanos:
1. El Evangelio hoy proclamado viene a renglón seguido del texto de san Marcos del Domingo pasado, que termina con aquella declaración de Jesús: El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate de mucho. Jesús camina, va hacia Jerusalén, y las líneas siguientes al anuncio de hoy son, la entrada de Jesús en Jerusalén, rumbo a su muerte, consagración última de su existencia. Son relatos que se suceden y cada uno de ellos es una montaña de teología, una revelación de la persona de Jesús, nuestro hermano, nuestro Salvador.
Como introducción a este Evangelio la liturgia dominical ha escogido un pasaje que se refiere a la vuelta de los cautivos del destierro a Jerusalén.
¡Qué hermosura y qué maravilla poder contemplar las acciones de Dios con ese espectáculo que nos transmiten las palabras de la Escritura!

2. He aquí, pues, cómo es introducido el Evangelio de hoy:
“Esto dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
¡El Señor ha salvado a su pueblo,
ha salvado al resto de Israel!
Los traeré del país del norte,
los reuniré de los confines de la tierra.
Entre ellos habrá ciegos y cojos,
lo mismo preñadas que paridas:
volverá una enorme multitud. 
Vendrán todos llorando
y yo los guiaré entre consuelos;
los llevaré a torrentes de agua,
por camino llano, sin tropiezos.
Seré un padre para Israel,
Efraín será mi primogénito» (Jer 31.7-9).

3. El milagro del ciego de Jericó, cuando Jesús va camino de su muerte, transciende con mucho la circunstancia personal de un hombre necesitado y favorecido. Este milagro, como los demás. Cumple en Jesús las expectativas anunciadas por los Profetas, y de otra parte, mirando al futuro, anuncia t promete que Jesús va a hacer lo mismo con nosotros.
Bien podemos decir que nosotros somos el ciego junto al camino, a merced de la caridad de la gente. Una persona tan reducida por esa privación enorme de vida, cuyo apoyo y futuro es el ben corazón de los que pasan.
Y a veces, los gritos de los que no pueden hacer otra cosa sino gritar, nso molestan. Muchos lo increpaban para que se callara.
En la predicación de estos días he vuelto más de una vez a esa realidad bíblica, estremecedora, que vivimos en México, y que nos comparte estos días la televisión con verdadero sentimiento humanitarios. Se trata de una inmensa caravana, calculada en siete mil personas, la mayor parte hondureños, que desde hace días va atravesando los estados de México. Ayer, miércoles, ya había recorrido 120 kilómetros; tienen por delante más de 1.000, y en  esa caravana hay innumerables niños y mujeres. Ya la noticia es de irradiación mundial.

4. El ciego del evangelio, que por ser ciego es un pobre mendigo, es una persona que tienen nombre y familia. Se llama Bartimeo, es decir, el hijo de Timeo.
Es un ciego que pertenece a la Comunidad santa de Israel.
Es un ciego que cree en los profetas y en la esperanza de su pueblo. Y le han dicho que pasa Jesús Nazareno.
Aquí se ha despertado, y se ha encendido la fe.
Lo que sigue es un relato humano, sí, pero es, sobre todo, el relato espiritual de lo que acontece en el encuentro entre Jesús y  un hombre pobre y humilde a quien se le ha dado el regalo de la fe.

5. Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí. ¿De dónde sabe este hombre que js es el Hijo de David? ¿Quién el ha catequizado? ¿Quién s elo ha enseñado. Js le dijo a Pedro, en al confesión de Cesarea, que eso no te lo ha enseñado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Este hombre, pobre y mendigo, ha recibido del Padre del cielo este don inmenso: el conocimiento de Jesús, que nos e alcanza sino por la fe. Este hombre es un creyente. Y desde su fe grita, aunque algunos se sientan molestos. Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí».
Es una fe activa, operativa, que llegó al corazón de Jesús.
-         Llamadlo.
Cuando le han dicho que el Maestro le llama, al punto soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Y aquí se produce el diálogo salvador:
-         ¿Qué quiere que haga por ti?
-         Rabbubí, que recobre la vista.

6. La palabra sagrada de Jesús, llega hoy hasta nosotros, hasta la santa Iglesia: Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado.
Este es el milagro, hermanos, el milagro de la fe. En la fe está la salvación, y la salvación es la salvación integral de la persona, el alma y el cuerpo. No hace falta que siempre se manifieste en el cuerpo.
La fe en Jesús es la que nos salva, la que nos da la verdadera salvación.
Ahora bien, hermanos, este episodio no termina aquí. La salvación que se ha operado en este ciego iluminado, sanada en cuerpo y alma, tiene un signo esplendoroso: es el signo del seguimiento.
Este hombre no vuelve ahora a su familia, este hombre se incorpora al seguimiento de los discípulos rumbo a Jerusalén.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
 Hemos contemplado todo un itinerario de fe, hermano. Hemos visto el encuentro de la miseria humana y de la compasión del corazón.
Acaso esté leyendo mi historia sin haberme dado cuenta de ello.
Cada uno de nosotros examine su caso persona.
Yo soy un creyente de Jesús. Yo soy alguien que ha confesado su poder divino. Y quizás sea alguien que se ha adherido junto a él y le va siguiendo por el camino.
¿Por qué no sigo siendo el ciego, el pobre junto al camino? Por la pura misericordia de Dios?

Jesús, Rabbuní, te agradezco de todo corazón que en ti se haya mostrado la misericordia del Padre para conmigo. Haz que mi vida sea un canto de amor, y que te siga siempre por el camino.

Cuautitlán Izcalli, Casa de Formación de las hermanas clarisas capuchinas en este momento 47 junioras), jueves 25 de octubre de 2018.

1129 Dom. XXIX B – Jesús nos invita a amar, ocupando el último lugar


1129 Dom. XXIX B – Jesús nos invita a amar, ocupando el último lugar

Jesús nos invita a amar, ocupando el último lugar
Mc 10,35-45


Texto evangélico:
35 Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». 36 Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». 37 Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». 38 Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». 39 Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, 40 pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».
41 Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. 42 Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. 43 No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; 44 y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. 45 Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».
                   
Hermanos:
1. El año litúrgico avanza. Estamos en el domingo XXIX del tiempo ordinario del año litúrgico, tiempo que se compone de 34 domingos, para iniciar luego el Adviento.
Domingo XXIX que tiene una característica especial: Hoy es el Domingo Mundial de Misiones, que lo celebramos en el Sínodo de los Obispos en Roma sobre Vocación y misión de los jóvenes hoy, a concluirse el próximo domingo. Como todos los años, el Papa ha escrito un mensaje para este día, dirigido a la juventud y a través de los jóvenes a todos los católicos. Esos pensamientos del Papa, llenos de entusiasmo sincero que procede de la fe han sido puestos en un eslogan: Cambia el mundo.
El panorama que acabo de describir tiene aquí en México una imagen muy singular: esa caravana de migrantes hondureños, que cruza el país y que los vimos en la frontera de Guatemala-México rumbo al Norte a la frontera con los Estados Unidos. Lo que haya de suceder Dios lo sabe. Es desgarrador, humanamente hablando, ver esa masa humana de gentes que van en busca de vida, de pan, de trabajo, de familia… Uno quisiera apartar los ojos del televisor, porque ve el tremendo problema y no ve la solución, y se rompe el alma ante ese espectáculo.

2. Es el fondo vivo para que tomemos el Evangelio: Qué nos dice Jesús, o, mejor, ¿qué me dice Jesús en estas palabras, que terminan con esta sentencia: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos?
No pocos estudiosos de la Biblia han pensado: No ha podido decir Jesús eso: se lo han puesto en sus labios.
Jesús, según el Evangelio, ha venido a dar su vida, a entregar su vida por “muchos”. Esos “muchos” no son una porción muy grande de la familia humana. En el sentir judío ese “muchos” es equivalente a todos.
Las palabras de Jesús han repercutido en la consagración de la Eucaristía. Este es el cáliz de mi sangre, sangre de la nueva y eterna alianza que será derramada por vosotros y por todos los hombres. Así decíamos antes, significando que la Eucaristía y la muerte de Jesús eran por toda la humanidad, la de ayer, la de hoy, la que viene. Desde hace años nos ha dicho la Iglesia: No, no tengamos miedo de decir “por muchos”, según el lenguaje de la Biblia, porque no excluimos a nadie. Jesús muere por todos.
De manera que cuando el sacerdote está pronunciando esas palabras un poco inclinado sobre el cáliz, puede ver delante de sus ojos que van pasando miles y miles, la caravana del sufrimiento humano, que hoy se llama migración, y que tienen tantos nombres como nombres tiene el dolor de los que sufren.

3. Esto que Jesús dice tiene su historia. Hoy en la primera lectura suenan unas palabras que las escuchamos en Viernes Santo: “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, | y entregar su vida como expiación: | verá su descendencia, prolongará sus años, | lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz, | el justo se saciará de conocimiento. | Mi siervo justificará a muchos, | porque cargó con los crímenes de ellos” (Is 53,10-11). Es lo que se llaman los Cantos del Siervo de Yahveh, en los cuales el pensamiento del Antiguo Testamento llega a su cumbre más pura. Dios nos va a salvar no por esplendorosas victorias. Nos va a salvar por el sufrimiento; mejor dicho, solo por el sufrimiento.
¿Quién es, pues, ese Siervo de Yahveh? Acaso todo el pueblo de Israel, o un individuo de ese pueblo, que puedo ser yo, y que ciertamente es Jesús. Es lo que confesamos los cristianos: Jesús nos ha salvado porque ha aceptado ser el último de todos, porque ha ocupado un lugar que ya nadie se lo puede quitar, porque ha tomado mis pecados y los ha cargado sobre sí para presentarlos a Dios, su Padre. Nunca sabremos decirte “Gracias”, Jesús.

4. Pues bien, hermanos, ahora con este panorama volvamos al principio de la escena.  Casi se nos antoja ridículo que dos de sus discípulos de más confianza, dos de los apóstoles, los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, se acerquen a Jesús y quieran pedirle algo: Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir.
¿Qué querían pedirle? Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Era una petición amorosa, muy ingenua. Y seguramente no podemos criticarlos, porque quedaríamos avergonzados si prestáramos atención a lo que nosotros pedimos. Porque, la verdad, estaban dispuestos a todo.
¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos».
Y efectivamente, Jesús les dio entonces, la mayor gracia que Dios puede conceder al mejor servidor: ser partícipes del cáliz del Hijo.

5. Un pensamiento para el Domund. Jóvenes, la vida es vuestra. ¿Estáis dispuesto a beber el cáliz de Jesús? Porque de esto se trata.
¿Estáis dispuesto a servir, a ocupar el último lugar, aunque nadie se entere, a amar con todo el corazón, porque solo el amor es el camino de la redención?
Jóvenes y mayores: ¿Estáis dispuestos – es decir – estamos dispuestos, estoy dispuesto a aceptar la lógica del amor? El amor, nos dice el Papa en su mensaje, no tiene límites.

6. Hermanos, este es el mensaje del Domingo, y de todas y cada una de nuestras celebraciones: el amor, el servicio, el último lugar. Lo demás Dios lo hará, porque Él nos amó primero y nos sigue amando.

Señor Jesús, por tu misericordia, hazme partícipe de aquel amor que te llevó a ti a ocupar el último lugar, a morir en la cruz por mí. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 de octubre de 2018


viernes, 12 de octubre de 2018

1128, Dom XXVII B – Jesús nos revela qué es el seguimiento



Jesús nos revela qué es el seguimiento
Mc 10,17-30


Texto evangélico:
17 Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 18 Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». 20 Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». 21 Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». 22 A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
23 Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». 24 Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». 26 Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». 27 Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
28 Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29 Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, 30 recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna.

Hermanos:

1.     Al transcribir este pasaje del santo Evangelio lo hemos dividido en tres partes, según la secuencia natural del episodio.
Primera escena: el encuentro con aquel hombre de nobles ideales que busca lo mejor para su vida, con un desenlace inesperado.
Segunda escena: el comentario que hace Jesús con unas palabras límites que asustan a aquel grupo de discípulos.
Y tercera escena la intervención de Pedro que lo ha dejado todo y la promesa que hace Jesús.

2.     Estamos ante el Evangelio puro del Señor. Para entenderlo en su pura originalidad, podríamos borrar toda la historia que ha venido después, y escuchar en directo a Jesús, como si de este asunto no supiéramos nada de nada. Vivamos el texto, si para interpretarlo partimos de una cuadrícula que formamos en muestro cerebro. La Iglesia de Jesús es una sociedad múltiple y muy variada, en la cual hay muchas posibilidades de realización personal y comunitaria. Y en la cual, por otra parte, hay grados.
Hay un grado normal y corriente, en el cual podemos poner, por de pronto, a todos los casados, y hay otro grado superior, que responde a una entrega de mayor generosidad… Esto salta a los ojos y debemos tomarlos como una evidencia.
 Si procedemos con este criterio, ya entramos en una lectura que está viciada de raíz.

3.     El domingo hablamos del matrimonio. En la propuesta de Jesús nos hay dos clases de matrimonios: el matrimonio estable, y el matrimonio abierto al divorcio, como lo propuso Moisés para lo que llamaríamos casos de emergencia. No hay más que un solo matrimonio: el que hizo Dios al inicio del mundo, y que Jesús lo ratificó y lo embelleció con su propia sangre.
Pues del mismo modo, hermanos, no hay dos tipos de seguimiento: uno para el común de los mortales, al cual todos estamos obligados, y otros para un sector de privilegiados, los más valientes.
En el primer grado no hay obligación de desprenderse de los  bienes; en el segundo sí. En el primer grado no hay obligación de desprenderse de mujer; en el segundo sí. Esto es falso.

4.     La prueba está en el juicio que Jesús pronuncia sobre los bienes de la tierra. Podemos tomar dos frases de Jesús sobre este aspecto particular y esencial de nuestra vida. Una, al que está en el Evangelio de hoy: “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”. Y otra aquella que de una manera muy taxativa está expresada en San Lucas, al final de varios dichos sobre las condiciones del seguimiento: “Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío” (Lc 14,33).

5.     A tal grado llega la renuncia que pide Jesús, que uno tienen que renunciar “a sí mismo”. Entonces sí que  no queda nada más a qué renunciar.
¿Cómo se entiende esto? Por una razón sencilla y absoluta. Jesús es Dios y habla como Dios. Solamente Dios puede pedirme el donde total de todos mis bienes, incluido yo mismo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo.

El seguimiento de Jesús es ese y no hay otro. Reflexión y pregunta de los apóstoles, espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Y limpia respuesta de Jesús: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

En el curso de nuestra vida, hermanos, Dios va a salir al encuentro, y él nos va a hablar personalmente. La vida del creyente estriba en un diálogo personal con Dios: ¿Qué me pides, Dios mío, y qué estoy dispuesto a dar? Ahí nos jugamos todo.
Y este Evangelio es coronado, hermanos, con una frase maravillosa de Jesús, la más dulce promesa que ha salido de sus labios, dirigidas a todo lo ms los que, por su amor, han dejado lo más querido y adorado de la tierra.

Hermanos: Esta homilía tiene una circunstancia muy singular. En medio del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, en este domingo 14 de octubre el Papa va a proclamar a 7 nuevos santos. Los más sonados y conocidos: Pablo VI y Óscar Romero. Hay una española: Nazaria, que trabajó en Bolivia. Y un joven de 19 años: Nunzio Sulpricio.
Hermanos, son unos modelos. La Iglesia está llena, absolutamente llena de santos. Y hoy también, hermanos. Y los que hemos vivido ya una larga carrera, podemos dar testimonio y escribir auténticas vidas de santos. De santos que hemos conocido y con los que hemos tratado.
Terminamos, pues, diciendo a Jesucristo:

Señor Jesús, santifica a tu Iglesia, dándonos auténticos modelos de santidad para nuestro camino. Amén.

Guadalajara, Virgen de Zapopan de 2018 (12 de octubre).

1127. Noticia de tránsito - Evangelio de sobremesa


Evangelio de sobremesa

Una simple noticia por si puede ser de interés.
Con el deseo de anunciar el Evangelio a tiempo y a destiempo, hemos iniciado una sencilla muestra en Internet, Evangelio de sobremesa. Sin del dejar el blog iniciado en la fiesta de San Juan Evangelista del año 2010, titulado Las hermosas palabras del Señor, donde he vertido lo mejor de mi vida, bajo la guía de aquel versículo de Mc 16,15: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” y donde semanalmente subimos el video de la homilía del domingo (10-12 minutos…), escrita y leída, queremos “añadir” algo más sencillo: Una sencilla y espontánea reflexión del Evangelio o de la liturgia del día… subida desde un  “iPhone”.
Algo sin escribir, pero no sin haberlo orado antes.
Se encuentra en You Tube. La computadora anda en arreglos del taller y hasta el momento no me ha sido posible integrarla en la colección de “Las hermosas palabras…”
La prueba de estos días, según el número progresivo de videos, ha sido esta, siempre en You Tube, donde se puede consultar:

349 Evangelio de sobremesa 1 – Marta y María (Lc 10,38-42). Duración 4:18
350 Evangelio de sobremesa 2 El Padrenuestro (Lc 11,1-4). Duración 4:38
351 Evangelio de sobremesa 3 El amigo impertinente (Lc 11,5-13). Duración 4:13
352 Evangelio de sobremesa 4 La Madre de mi Señor (Lc 1,39-46). Duración 5:05

Ayer (jueves, sem. XXVII) leíamos de S. Ignacio a los fieles de Filadelfia: “Vuestra oración me hará perfecto ante Dios para que alcance la herencia que con misericordia se me ofreció, al haber refugiado en el Evangelio como en la carne de Jesús y en los Apóstoles como en el presbiterio de la Iglesia” (V.1, en le versión de Juan José Ayán Calvo, Ciudad Nueva 1991).
Paz y Bien.

Guadalajara, Virgen de Zapopan, 12 octubre 2018

Fr. Rufino María Grández

viernes, 5 de octubre de 2018

1126. Dom. XXVII B – Jesús y la belleza del matrimonio



Jesús y la belleza del matrimonio
Mc 10,2-10


Video grabado el sábado y subido el lunes


Texto evangélico:
2 Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: « ¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». 3 Él les replicó: « ¿Qué os ha mandado Moisés?». 4 Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». 5 Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. 6 Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. 7 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer 8 y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. 9 Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
10 En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. 11 Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. 12 Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Hermanos:
1. Este Evangelio en torno al matrimonio habla de dos cosas: de la belleza extática del matrimonio según el proyecto de Dios, y de la fealdad del divorcio y del adulterio, un pecado cuya responsabilidad recae lo mismo en el hombre que en la mujer, porque los derechos matrimoniales del uno y del otro son los mismos. No tiene más derecho el hombre que a la mujer para divorciarse; no tiene más derecho la mujer que el hombre. No es más pecado el adulterio del hombre que el adulterio de la mujer; y lo mismo: no es más pecado el adulterio de la mujer que el adulterio del hombre.
Es muy duro que para hablar del matrimonio nos olvidemos de la belleza suprema del matrimonio, y comentemos las dificultades, los fallos, las irregularidades.
Es muy penoso hablar de estas cosas feas, aunque sean harto reales. En esta homilía y esta vez yo me quiero olvidar de los matrimonios rotos, y voy a hablar de la belleza del matrimonio en sí, tal como Dios lo pensó.
Queremos olvidarnos de Moisés para volver nuestros ojos a Jesús, solo a Jesús. Hablemos, pues, de estos tres puntos:
- El matrimonio que Dios fundó.
- El matrimonio que Jesús ratificó
- El matrimonio de dos jóvenes que con toda la ilusión de su vida, unen su amor para siempre ante Dios.
             
2. ¿Cuál es el matrimonio que Dios quiso? Para entender lo que Dios proyecto tenemos que abrir las dos primeras páginas de la Biblia. Son dos relatos diferentes, los dos presididos por el mismo Dios, los dos con la misma finalidad: la gloria de Dios y la dignidad, la plenitud y la felicidad del hombre.

“Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
 Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra»” (Gen 1,26-28).
Varón y mujer los creó. Así lo dice la Biblia y es clara la intención: Varón y mujer.
Y los bendijo, y les regaló en esta bendición dos poderes:
- el poder de ser fecundo y poblar la tierra
- y el poder de dominar toda la tierra.

3. Ahora si pasamos a la página segunda, nos encontramos con otro relato de nuestros orígenes: Dios había creado al hombre y lo puso en el paraíso. Y le regaló el mundo entero. Adán, como dueño y señor, puso nombre a todos los seres vivientes. Todo era suyo, más rico no podía ser, pero le faltaba algo. “Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera. Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase” (Gen 2,19-20).
Entonces Dios creó a la mujer, se al presentó a Adán y se produjo el primer éxtasis de amor de la historia: “« ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! … ». Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro” (Gen, 2-23-25).
Este es el matrimonio que Dios ha pensado: hombre y mujer, los dos en perfecta unidad, en perfecta transparencia. Este es el amor matrimonial.
Claramente nos está diciendo el texto sagrado que para el hombre la mujer es la cúspide de la creación, y que nos e puede cambiar una mujer por el mundo entero.
Esto es una verdad que no se agota. Los poetas lo dicen a su modo. Las Rimas de Bécquer es un librito de poesía muy sencilla, poesía pura, publicado en 1868. La rima XXIII tiene cuatro versos y dice así:
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… ¡yo no sé                                                                 
qué te diera por un beso!

4. Este es el matrimonio de Dios. Y entonces preguntan a Jesús por qué Moisés permitió el matrimonio, que es como preguntarle, por qué Moisés cambió el matrimonio. Efectivamente, Moisés cambió el matrimonio, rebajó el matrimonio. Y esto fue por el pecado…
Jesús  habla de la dureza del corazón.
Él quiere restaurar el matrimonio. Él quiere volver al matrimonio primero, cuyo modelo es el génesis.
Dice el Señor al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer.
Jesús quiere dar marcha atrás, al origen…, recuperar el bello proyecto de Dios, que en realidad es una marcha hacia adelante.
El matrimonio en la Comunidad mesiánica de Jesús es esto: uno con una y para siempre. Y embellecido con un amor que Adán y Eva todavía no habían conocido.
San Pablo llegó a escribir. “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada” (Ef 5,25-27).

5. A los jóvenes cristianos que buscan el matrimonio la Iglesia les propone este ideal. ¿Es posible? Para las legislaciones civiles, no. El matrimonio en un tanto por ciento muy elevado es un fracaso. Para el Evangelio sí es posible el matrimonio que Jesús ha pensado; con su gracia es posible. Y entonces sí el matrimonio es fuente de los más puros gozos que Dios tiene preparados.
Estamos hablando de estas cosas en el momento en que los obispos, representantes de todas las conferencia episcopales están reunidos en Roma, del 3 al 28 de este mes, en el Sínodo que tiene como tema, después de larga preparación compartida: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.
Ese documento que es el tema de discusión de estos días está puesto en las redes, en Internet, y todos los interesados lo podemos leer.
Allí están tres obispos de España: el de la Rioja, el de Barcelona, el de Valladolid; y cuatro obispos de México: el de Tapachula, el de Netzahualcóyotl, y auxiliar de Tlalnepantla y Monterrey.

Señor Jesús, muy alto has puesto el ideal del matrimonio que quieres para tus discípulos; pero ene se matrimonio está nuestra liberación y nuestra paz.
Danos la gracia y la esperanza para que el matrimonio realice ese ideal de amor y fecundidad que tú y tu Padre habéis propuesto. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes 5 de octubre de 2018.