jueves, 25 de octubre de 2018

1130 Dom. XXX B – Jesús y el ciego de Jericó compadecido



Jesús y el ciego de Jericó compadecido
Mc 10,35-446-52


Texto evangélico:
46 Y llegan a Jericó. Y al salir él con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. 47 Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». 48 Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». 49 Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole:
«Ánimo, levántate, que te llama». 50 Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
51 Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó:
«Rabbuni, que recobre la vista». 52 Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Hermanos:
1. El Evangelio hoy proclamado viene a renglón seguido del texto de san Marcos del Domingo pasado, que termina con aquella declaración de Jesús: El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate de mucho. Jesús camina, va hacia Jerusalén, y las líneas siguientes al anuncio de hoy son, la entrada de Jesús en Jerusalén, rumbo a su muerte, consagración última de su existencia. Son relatos que se suceden y cada uno de ellos es una montaña de teología, una revelación de la persona de Jesús, nuestro hermano, nuestro Salvador.
Como introducción a este Evangelio la liturgia dominical ha escogido un pasaje que se refiere a la vuelta de los cautivos del destierro a Jerusalén.
¡Qué hermosura y qué maravilla poder contemplar las acciones de Dios con ese espectáculo que nos transmiten las palabras de la Escritura!

2. He aquí, pues, cómo es introducido el Evangelio de hoy:
“Esto dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
¡El Señor ha salvado a su pueblo,
ha salvado al resto de Israel!
Los traeré del país del norte,
los reuniré de los confines de la tierra.
Entre ellos habrá ciegos y cojos,
lo mismo preñadas que paridas:
volverá una enorme multitud. 
Vendrán todos llorando
y yo los guiaré entre consuelos;
los llevaré a torrentes de agua,
por camino llano, sin tropiezos.
Seré un padre para Israel,
Efraín será mi primogénito» (Jer 31.7-9).

3. El milagro del ciego de Jericó, cuando Jesús va camino de su muerte, transciende con mucho la circunstancia personal de un hombre necesitado y favorecido. Este milagro, como los demás. Cumple en Jesús las expectativas anunciadas por los Profetas, y de otra parte, mirando al futuro, anuncia t promete que Jesús va a hacer lo mismo con nosotros.
Bien podemos decir que nosotros somos el ciego junto al camino, a merced de la caridad de la gente. Una persona tan reducida por esa privación enorme de vida, cuyo apoyo y futuro es el ben corazón de los que pasan.
Y a veces, los gritos de los que no pueden hacer otra cosa sino gritar, nso molestan. Muchos lo increpaban para que se callara.
En la predicación de estos días he vuelto más de una vez a esa realidad bíblica, estremecedora, que vivimos en México, y que nos comparte estos días la televisión con verdadero sentimiento humanitarios. Se trata de una inmensa caravana, calculada en siete mil personas, la mayor parte hondureños, que desde hace días va atravesando los estados de México. Ayer, miércoles, ya había recorrido 120 kilómetros; tienen por delante más de 1.000, y en  esa caravana hay innumerables niños y mujeres. Ya la noticia es de irradiación mundial.

4. El ciego del evangelio, que por ser ciego es un pobre mendigo, es una persona que tienen nombre y familia. Se llama Bartimeo, es decir, el hijo de Timeo.
Es un ciego que pertenece a la Comunidad santa de Israel.
Es un ciego que cree en los profetas y en la esperanza de su pueblo. Y le han dicho que pasa Jesús Nazareno.
Aquí se ha despertado, y se ha encendido la fe.
Lo que sigue es un relato humano, sí, pero es, sobre todo, el relato espiritual de lo que acontece en el encuentro entre Jesús y  un hombre pobre y humilde a quien se le ha dado el regalo de la fe.

5. Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí. ¿De dónde sabe este hombre que js es el Hijo de David? ¿Quién el ha catequizado? ¿Quién s elo ha enseñado. Js le dijo a Pedro, en al confesión de Cesarea, que eso no te lo ha enseñado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Este hombre, pobre y mendigo, ha recibido del Padre del cielo este don inmenso: el conocimiento de Jesús, que nos e alcanza sino por la fe. Este hombre es un creyente. Y desde su fe grita, aunque algunos se sientan molestos. Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí».
Es una fe activa, operativa, que llegó al corazón de Jesús.
-         Llamadlo.
Cuando le han dicho que el Maestro le llama, al punto soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Y aquí se produce el diálogo salvador:
-         ¿Qué quiere que haga por ti?
-         Rabbubí, que recobre la vista.

6. La palabra sagrada de Jesús, llega hoy hasta nosotros, hasta la santa Iglesia: Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado.
Este es el milagro, hermanos, el milagro de la fe. En la fe está la salvación, y la salvación es la salvación integral de la persona, el alma y el cuerpo. No hace falta que siempre se manifieste en el cuerpo.
La fe en Jesús es la que nos salva, la que nos da la verdadera salvación.
Ahora bien, hermanos, este episodio no termina aquí. La salvación que se ha operado en este ciego iluminado, sanada en cuerpo y alma, tiene un signo esplendoroso: es el signo del seguimiento.
Este hombre no vuelve ahora a su familia, este hombre se incorpora al seguimiento de los discípulos rumbo a Jerusalén.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
 Hemos contemplado todo un itinerario de fe, hermano. Hemos visto el encuentro de la miseria humana y de la compasión del corazón.
Acaso esté leyendo mi historia sin haberme dado cuenta de ello.
Cada uno de nosotros examine su caso persona.
Yo soy un creyente de Jesús. Yo soy alguien que ha confesado su poder divino. Y quizás sea alguien que se ha adherido junto a él y le va siguiendo por el camino.
¿Por qué no sigo siendo el ciego, el pobre junto al camino? Por la pura misericordia de Dios?

Jesús, Rabbuní, te agradezco de todo corazón que en ti se haya mostrado la misericordia del Padre para conmigo. Haz que mi vida sea un canto de amor, y que te siga siempre por el camino.

Cuautitlán Izcalli, Casa de Formación de las hermanas clarisas capuchinas en este momento 47 junioras), jueves 25 de octubre de 2018.

1 comentario:

  1. Tengo mucha alegría y emoción en mí, soy torpey clare, feliz con mi matrimonio, hasta que mi esposo comenzó a escuchar chismes de mí no siendo fiel a nuestros votos matrimoniales, traté de hacerle entender que eran chismes y mentiras, pero perdió el amor, la confianza y la confianza en nosotros. Así que nos convertimos en parejas fastidiosas y luego nos divorciamos, luego nos separamos. años después de nuestro divorcio, traté de vivir una vida normal sin él, pero no pude, así que comencé una búsqueda sobre cómo recuperar a mi ex esposo, y luego me llamaron, BaBa ogbogo, un gran hombre altamente espiritual que lanzó un el amor me hechizó e hizo que mi EX volviera a mí. Estoy abrumado, así que dejo su contacto aquí para aquellos que tienen problemas de relación y matrimonio, para que pueda ayudar con grandes trabajos. Correo electrónico: greatbabaogbogotemple@gmail.com. O su número de WhatsApp ... +447440557868. Póngase en contacto con él, vea cuán grande y poderoso es. También ayuda en estos asuntos ...

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