Domingo del Buen Pastor
y Oración por las vocaciones
Jn 10,1-10
Texto:
Jn10 1 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 5 a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
6 Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: 7 «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. 9 Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 10 El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.
Hermanos:
1. Los tres primeros domingos del tiempo pascual vamos recordando las distintas apariciones de Jesús Resucitado. El domingo IV está destinado a reflexionar sobre Jesús, el Buen Pastor de la Iglesia, y los domingos siguientes las palabras de despedida de Jesús en la Cena.
Domingo del Buen Pastor. Hace 60 años el Papa Pablo VI, que hoy es San Pablo VI, quiso que este domingo fuera también el domingo de oración por las vocaciones. De estas dos cosas es de las que quiero hablar en esta homilía.
2. Nosotros, humanos, si queremos hablar de Dios, tenemos que emplear palabras humanas y comparaciones humanas. Palabras y comparaciones que sugieran algo bello, estimulante, pacificador… Algo que existe y que conocemos, pero que no existe, porque es infinitamente más. Por ejemplo, Dios es Rey, pero un Rey todopoderoso, todobueno, benefactor, dispuesto a hacer el bien y nunca el mal; un Rey que triunfa del mal y pone todo en orden; un Rey que un día nos ha de juzgar y nos ha de premiar si, como lo esperamos, hemos hecho el bien en la vida. En los salmos es una imagen preferida para hablar de Dios como Rey del mundo, como Rey del pueblo que se ha escogido como pueblo de su propiedad, con el cual ha hecho una alianza de amor.
Hay un grupo de salmos que los clasificamos como salmos de la realeza divina de este Rey, en los cuales se promete incluso que va a haber un Rey Mesías, liberador, pacificador.
Pero si preguntáramos a un piadoso judío, que tanto ha rezado con los salmos: Dime un salmo que te guste especialmente, que te inspire mucha devoción, a lo mejor nos cita el salmo del Buen Pastor, que, sin duda, se lo sabe de memoria:
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan (Salmo 23,1-4).
3. Esto dice el salmo, y los profetas dicen lo mismo. Por ejemplo, cuando aquel profeta de los tiempos del destierro ve venir a sus hermanos que vuelven a casa porque Dios los trae:
Como un pastor que apacienta el rebaño, | reúne con su brazo los corderos | y los lleva sobre el pecho; | cuida él mismo a las ovejas que crían (Is 40).
Jesús ha tenido el valor de apropiarse estas imágenes divinas y definirse a sí mismo como el Pastor Divino. Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas es la frase que sigue al texto que hemos leído.
Ningún profeta antes de él – Isaías o Jeremías – se había atrevido a decir semejante afirmación, que es una afirmación estrictamente divina. Jesús es el Buen Pastor; él es el único que ha dado su vida por nosotros, el único que desde el cielo nos puede guiar.
Quien de verdad dirige a la Iglesia, hermanos, no es el Papa ni los Obispos, ni ninguna jerarquía: es Cristo Redentor desde el cielo, y él se sirve de mil modos diferentes. Por ejemplo, san Francisco no tuvo ningún cargo de influencia; sin embargo, desde que murió ya hace ocho siglos, ha sido guía e inspirador de tanta generosidad, de tantos proyectos y buenas obras.
4. Jesús ha tomado la imagen del Buen Pastor, y haciendo de ella una alegoría, una especie de poesía, la ha aplicado en diversas direcciones. Así, por ejemplo, ha visto cómo el pastor se pone a la puerta del redil y hace de puerta, y da entrada y salida. Y entonces el Señor hace unas aplicaciones que nos tocan el alma. Este pastor conoce a sus ovejas, una a una: y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Jesús nos advierte que puede haber ladrones, maleantes, que quiere aprovecharse de las ovejas, pero nos da una seguridad: las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.
Esta frase última es particularmente consoladora: Jesús ha venido para que tengamos vida, y vida abundante.
* * *
En este clima espiritual se celebra el Día mundial de las vocaciones. Y con este motivo el Papa ha escrito un mensaje espiritual a toda la Iglesia.
Todo ser humano tiene una vocación, que es un don y tarea que Dios nos confía. San Pablo nos dice cómo hemos sido elegidos antes de la creación del mundo para ser santos en su presencia. En este plan de Dios hay algunas vacaciones que podemos llamar especiales: consagrar la vida entera, con todas las cualidades que uno tiene, a la causa del Evangelio. Dios llama cuando quiere, a quien quiere y como quiere. Y a veces de modo sorprendente, y el Papa recuerda con sencillez su caso personal. “A veces incluso irrumpe de manera inesperada. Fue así para mí el 21 de septiembre de 1953 cuando, mientras iba a la fiesta anual del estudiante, sentí el impulso de entrar en la iglesia y confesarme. Ese día cambió mi vida y dejó una huella que perdura hasta hoy”.
Para terminar su mensaje, que lo podemos leer en Internet (son cuatro páginas, sencillas y convincentes) concluye con una oración, la oración que escribió San Pablo VI, con la cual igualmente queremos coronar nuestra homilía:
“«Jesús, divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae a Ti también las almas ardientes y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y tus ministros; hazlos partícipes de tu sed de redención universal […], descúbreles los horizontes del mundo entero […]; para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo místico, la Iglesia, y sean “sal de la tierra y luz del mundo” (Mt 5,13)»”.
Cuautitlán Izcalli, sábado 29 abril 2023.