viernes, 30 de abril de 2021

1594 MADRE DE AMOR EN LA PANDEMIA - (Recordatorio espiritual

 El Rosario, cada día de mayo

El año pasado el papa nos invitaba a rezar el Rosario en el mes de mayo: “Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. Las restricciones de la pandemia nos han “obligado” a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual.

Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir”.

Este año la invitación ha sido más apremiante, con una intención muy específica: pedirle a nuestra Madre, la Virgen María, que interceda para que cese la pandemia, para que se alivien tantos dolores.

El Papa nos ha invitado a rezar durante el mes de mayo todos los días el santo Rosario, pidiendo la intercesión de la Virgen, en esta gran tribulación de la pandemia.  Por medio del Consejo Pontificio de la Nueva Evangelización se han elegido treinta santuarios representativos, repartidos por todo el mundo, para dirigir la oración mariana un día del mes. El Papa Francisco abrirá y cerrará esta especie de maratón de plegarias a la Madre de amor en la pandemia.

 

1.    Nuestra Señora de Walsingham en Inglaterra; por los difuntos.

2.    Jesús el Salvador y María Madre en Nigeria; por los que no han podio despedir a sus seres queridos.

3.    Nuestra Señora de Częstochowa en Polonia; por los contagiados y enfermos.

4.    Basílica  de la Anunciación en Nazaret; por las madres que esperan un hijo y por los que han de nacer.

5.    Santa Virgen del Rosario en Corea del Sur; por los niños y adolescentes.

6.    Nuestra Señora de  Aparecida en Brasil; por los jóvenes.

7.    Nuestra Señora de la Paz y del buen viaje en Filipinas; por las familias

8.    Nuestra Señora de  Luján en Argentina; por los trabajadores de la comunicación.

9.    Santa Casa de Loreto en Italia; por los ancianos.

10. Nuestra Señora de Knock en Irlanda; por las personas discapacitadas.

11. Virgen de  los Pobres en Bélgica; por los pobres, los sin techo y por los que se encuentran en dificultades económicas.

12. Nuestra Señora de África en Argelia; por los que viven en soledad y por los que han perdido la esperanza.

13. Santa Virgen del Rosario de Fátima en  Portugal; por los encarcelado.

14. Nuestra Señora de la Salud en India; por los científicos y los institutos de investigación médica.

15. Virgen Reina de la Paz en Bosnia; por los emigrantes.

16. la Catedral de  Santa María en Australia; por las víctimas de la violencia y de la trata de personas

17. Inmaculada Concepción en U.S.A.; por los responsables de las naciones y de los organismos internacionales.

18. Nuestra Señora de Lourdes en  Francia; por los médicos y enfermeros.

19. Virgen María en Éfeso, Turquía; por las pueblos en guerra y por la paz del mundo.

20. Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Cuba; por los farmacéuticos y el personal sanitario.

21. Virgen de  Nagasaki en Japón; por los trabajadores socioasistenciales.

22. Nuestra Señora de Montserrat en España; por los voluntarios.

23. Nuestra Señora de Cap en Canadá;  por las fuerzas del orden, los militares y los bomberos.

24. [para confirmar]; por los que garantizan los servicios esenciales.

25. Virgen de Ta’Pinu en Malta; por los maestros, estudiantes y educadores.

26. Nuestra Señora de Guadalupe en México; por los gtrabaajdores y los empresarios.

27. Madre de Dios en Ucrania; por los parados.

28. Virgen Negra de Altötting en Alemania; por el papa, los obispos, presbíteros y diáconos.

29. Nuestra Señora de Líbano (Harissa) en Líbano; por las personas consagradas.

30. Virgen del Santo  Rosario de Pompeya en Italia; por la Iglesia.

31. Jardines Vaticanos, en el Vaticano; por el fin de la pandemia y la vuelta a la vida social y al trabajo.

 

Sirvan los versos que vienen a continuación no precisamente para recitarlos antes de cada decena, sino como simple recordatorio espiritual.

 

Misterios Gozosos (lunes y sábado)

1. Virgen de la Anunciación,

eres la flor escogida,

el arcángel san Gabriel

ante una Virgen se inclina.

 

2. Y al punto el amor corrió

a visitar a tu prima,

que lo tuyo es socorrer

cuando alguien necesita.

 

3. El Hijo de Dios nació

de tus entrañas purísimas,

donde tú estás, está el Hijo,

y con Jesús, toda dicha.

 

4. Al Padre lo has ofrecido,

dejando allí alma y vida,

y una espada de dolor

ha de ser tu compañía.

 

5. En la casa de mi Padre,

donde el Hijo estar debía…

en el silencio y la fe

el misterio recogías.

 

Misterios Luminosos (jueves)

1. Con los hombres y conmigo

Jesús se acercó a la orilla;

y en la humildad de aquel Siervo

el Jordán se estremecía.

 

2. En Cana de Galilea

primer signo y maravilla;

y la Madre estaba allí:

Haced lo que Él os diga.

 

3. Jesús anunciaba el Reino

y la Iglesia del Mesías,

María, mujer de fe,

fue la primera discípula.

 

4. Transfigurado en el monte,

de gloria resplandecía;

era el Hijo muy amado,

y una Nube lo cubría.

 

5. Amor sobre todo amor

es la santa Eucaristía;

y consagró nuestra entrega:

Hacedlo en memoria mía.

 

Dolorosos (martes y viernes)

1. El Huerto de los Olivos

vio, mi Señor, tu agonía;

hoy toda la humanidad

es un huerto que a ti grita.

 

2. Veo el cuerpo flagelado,

la espalda llena de heridas;

tus heridas nos curaron,

hoy las nuestras son salvíficas.

 

3. Tu cabeza coronada

y coronada de espinas;

coronavirus le llaman…,

en la tuya redimida.

 

4. Ya cargado con la Cruz

hacia el Calvario camina;

es gracia ser Cireneo

con tu Cruz hasta la cima.

 

5. Ya la Madre estaba en pie

cuando su Hijo moría;

ponme en tus brazos, oh Madre,

como a tu Hijo tenías.

 

Misterios Gloriosos (domingo y miérc.)

1. Aquel cuerpo virginal

que en la Virgen fue semilla,

hoy es la Pascua gloriosa,

mi salvación y alegría.

 

2. Ya Jesús está en el Padre,

y nos ha abierto la vía,

somos ya su caravana

y él, el Pastor que nos guía.

 

3. El Espíritu ha venido,

porque Jesús nos lo envía,

y la Iglesia está exultando

saciada con los carismas.

 

4. La Virgen es Madre asunta,

por el Hijo fue ascendida,

Madre y Esposa del Verbo

Con su Pascua en él unida.

 

5. Y con el Rey de los reyes

reina a su diestra María;

¡oh Reina de amor y paz,

guárdanos en su venida!

 

Madrid, abril 2021

Fr. Rufino María Grández

miércoles, 28 de abril de 2021

1593. Yo quiero cantar el grito - Rima del Evangelio (Jn 12,44-50)

 Yo quiero cantar el grito

44 Jesús gritó diciendo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. 45 Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. 46 Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. 47 Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. 48 El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. 49 Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. 50 Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».  

Yo quiero cantar el grito
del Corazón que ha triunfado,
grito del Hijo de Dios

por nosotros humanado.

Palabra de cara al Reino,
anunciado e iniciado;

Isaías vio su gloria

y clamó profetizando.

Ahora el grito silencioso
de aquel Cordero inmolado,

resuena, grito de paz,

y nos invita a escucharlo.

* * *

Por encargo de mi Padre
lo que hago, lo que hablo…,
el Padre y yo somos uno,

soy lo humano y lo sagrado.

En la divinidad unidad
es mi universo y espacio,
es el lecho de mi yo,
él es mi paz y descanso.

Es el nombre de mi origen,
es mi anhelo dilatado,

cuanto respira mi ser,

en quien existe y me hallo.

No vine para juzgar,
condenar lanzando dardos;
vine de parte del Padre

para ofrecer un abrazo.

Y ese amor que yo conozco
es cuanto quise enseñaros,
venid y entrad hasta el fondo

que el Padre es siempre milagro.

Quien a mí me ha recibido
ya la sentencia ha cruzado;

yo soy el tiempo que viene
tras la muerte del pecado.

El Padre es lo porvenir,
mundo nuevo regalado,

el Dios de la vida nueva

que tras la Cruz he mostrado.

Yo y el Padre somos uno,
y a esta unidad yo os llamo,

que es la obra del Espíritu
en mi ser sacramentado. 

Recibid mi testamento,

que os lo dejo y os lo encargo,
Dios amor desde la fuente:
En la Iglesia predicadlo. 

Dios amor hasta ser Padre

para hacer al mundo hermano,
en pandemia o en salud,
Dios el amor encarnado. 

Así hablaba Jesús

y lo mismo sigue hablando,
y con el Padre en sus labiosJ
esús entró en el Cenáculo.

Con la frente iluminada,
sereno y esperanzado,

yo miraré a mi futuro,

en Jesús siempre esperando. Amén. ¡Aleluya!
 

 Madrid, miércoles IV semana de pascua, 28 abril2021