El camino hacia Jesús
44 Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. 45 Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. 46 No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. 47 En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de la vida. 49 Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; 50 este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
El camino hacia Jesús
es el Padre quien lo enseña;
ahora tengo por Maestro
al que sabe toda ciencia.
Ser discípulo de Dios
es lo que el Padre desea;
Yo no busco otro Maestro
ni en el cielo ni en la tierra.
Lo que sé yo lo aprendí
- me dijeron los profetas –
del mismo Dios de los cielos
que me instruye en mi conciencia.
Otro saber yo no quiero,
que será solo apariencia,
Padre divino, amoroso,
a tus pies será mi escuela.
Quiero saber siempre más,
que el saber amor engendra,
y cuanto más sepa a Dios
yo le amaré con más fuerza.
Es un deseo infinito:
saber y amar sin frontera,
y ya vi que estaba puesto
primero en Adán y Eva.
Y la luz hoy se ha encendido,
oyendo cosas tan bellas:
que Dios mismo es mi Maestro,
que nadie jamás tuviera.
Ir a Jesús es destino,
porque Jesús es la meta;
el Padre lo quiere así,
el Creador que recrea.
Es el eje y la vorágine
de lo que el Padre proyecta,
el nuevo mundo universo
que Dios gozando contempla.
La primera creación
es sombra de la que llega,
para el Hijo de su amor
Dios levanta su promesa.
* * *
Y ahora escucho suavemente
lo que el Padre me revela:
Id a mi Hijo – me dice –
que él os da la vida eterna.
Yo soy el pan de la vida,
que quien lo coma no muera;
Yo soy el pan sustancial,
pan que viene de otra Mesa.
No es un pan medicinal,
que mi médico receta
en esta mi enfermedad
para aliviar mi dolencia.
No es el maná del desierto,
harina de providencia,
pues comieron y murieron
con madre Naturaleza.
Pan de la vida, Pan vivo,
Pan de Dios en pura esencia,
Pan de la Pascua inmortal,
que en la patria nos sustenta.
Y el que coma de este Pan
vivirá con vida eterna,
Pan que es mi vida y mi carne,
mi Cruz y mi Pascua entera.
Meditando estas locuras,
que el amor de Dios inventa,
me quedé pidiendo al Padre
que de verdad me lo crea. Amén. ¡Aleluya
Madrid, jueves de la III semana de Pascua 2021.
No hay comentarios:
Publicar un comentario