martes, 20 de abril de 2021

1585. Por la mañana y la noche – Rima para la “Semana eucarística”

 Por la mañana y la noche


Estamos en una “semana eucarística” adentrándonos en el capítulo 6 de San Juan: Lunes vv. 22-20 – Martes 30-35 – Miércoles 35-40 – Jueves 44-52 – Viernes 53-60 – Sábado 61-70.

30 Le replicaron: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». 32 Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». 34 Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». 35 Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás”

En el Libro de la Sabiduría leemos: “A tu pueblo, en cambio, lo alimentaste con manjar de ángeles, | y les mandaste desde el cielo un pan preparado sin esfuerzo, | lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto. Este sustento revelaba a tus hijos tu dulzura, | pues se adaptaba al gusto de quien lo tomaba | y se convertía en lo que cada uno quería” (Sab 16,2-21).

 

Por la mañana y la noche,

mes y mes y cada día,

el dulcísimo maná

no había mayor delicia.

 

Año y año hasta cuarenta,

en la larga travesía,

y milagroso manjar:

pan de ángeles decían.

 

Perfecto a gusto de adultos,

para niños golosina,

de sabores infinitos

cada quien como quería.

 

Y de nunca empalagar,

ni cansaba ni aburría

que era regalo de amor

que de arriba descendía.

 

Todos los dones de Dios

el maná los contenía,

era el pan de la unidad,

que la familia comía.

 

Siglos y siglos después

lo cantaba y bendecía

con amor y gratitud

la hermosa Sabiduría.

 

No hay palabras reverentes,

no hay lira ni poesía

para alabar al Señor,

por el maná de ambrosía.

 

          * * *

 

Callad, Moisés, callad,

para escuchar la homilía,

que en la ciudad pescadora

el Nazareno decía.

 

Así fue en Cafarnaúm,

en sinagoga judía;

los altos cielos arriba

de estupor se estremecían.

 

No le llaméis pan del cielo,

aunque del cielo venía,

a aquel maná del desierto

frente al maná del Mesías.

 

Pan del cielo, Pan divino

Pan de Dios en mis encías,

Pan sustancial en mi ser

Pan que a mí me diviniza.

 

El Pan de la Encarnación,

que fue carne de María,

es hoy carne de la Iglesia

y carne del alma mía.

 

El Pan de la Trinidad

- silencio, Teología -

este es pan verdadero

que en Jesús el Padre envía.

 

Jesús es pan para mí

y en su pan está su vida,

sus milagros, el Calvario

y la Pascua  hecha comida.

 

Cuando el discípulo amado

estas cosas transmitía,

tenía en su corazón

la Cena de despedida.

 

Repose la adoración

y quede el alma tranquila,

Dios es más grande que todo
y a su mesa nos convida. Amén. ¡Aleluya!

 

Madrid, martes de la III semana de Pascua, 20 abril 2021

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